Renovarse o morir… ¿renovarse y morir?

Cristina Cueto, periodista y ahora también tatuadora.

Cristina Cueto, periodista y ahora también tatuadora. / Fotos del archivo personal de Cristina Cueto.

Por Cristina Cueto *

Soy tatuadora. O lo pretendo. Me licencié en Periodismo y Comunicación Audiovisual, pero tatúo. Más de uno se preguntará cómo he llegado hasta aquí.

Fui periodista durante doce años: los años de “vacas gordas”, con medios de comunicación que no dejaban de aparecer. Ya entonces veíamos que la situación era insostenible, que no había pastel para tanto comensal, que se dependía en exceso de empresas y Administración. Pero lo decíamos en voz baja… hasta que la cosa reventó.

Yo, como tantos compañeros, quedé en el paro. Y después de dos, tres, cuatro años dándonos de cabezazos contra un muro, tratando de conseguir un trabajo acorde a nuestra formación y experiencia, muchos abandonamos toda esperanza.

Acuñé entonces dos convicciones: que éste es el tiempo de los emprendedores (el trabajo por cuenta ajena es sencillamente una quimera) y que nuestro único privilegio hoy es trabajar en lo que nos gusta, independientemente de salario, salidas laborales, estabilidad y todas esas cosas que también sopesamos cuando hace años escogimos profesión.

Hoy, entre mis antiguos compañeros periodistas hay quien regenta un bar, hay tripulantes de cabina -azafatas-, quien se dedica a la venta de artículos deportivos, de cosmética, quien da clases de idiomas o desempeña labores agrícolas, incluso quien ha montado una agencia de viajes…; porque es lo que toca, reinventarse.

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Así, ¿por qué no convertir una habilidad, una afición, en un modo de vida? Pues como me gusta dibujar, decidí que la forma más directa de rentabilizar mis dibujos era tatuarlos. Cambié cuaderno y bolígrafo por bloc y lapicero, comencé mi formación como tatuadora… y aquí estoy, aprendiendo.

Sin embargo, y entre diseños, tintas, bobinas y rotativas, llega el momento de abordar nuevas decisiones: ¿sigo formándome mientras apuro toda prestación? ¿me arriesgo y monto un estudio? Necesito trabajar, cotizar, sentirme otra vez trabajadora.

10156093_10203776978210582_1051416820_nY entonces te das cuenta de algo: ¿quién me sostiene si me arriesgo? ¿quién apoya al pequeño emprendedor? Pues nadie. Bueno, sí, tu entorno con sus amables referencias se convierte en tu altavoz en calles y redes sociales. Proliferan -lo vemos a diario- las recomendaciones de discretas aventuras empresariales de amigos y conocidos (generalmente aventuras ‘de tapadillo’), y donde el valor añadido suele ser lo artesanal, lo diferenciado. Es decir, el boca a boca y la calidad de tu producto frente a un riesgo enorme. David contra Goliath.

Porque, lamentablemente, de la Administración poco apoyo puede esperarse. La ventaja de ser emprendedor es que tú mismo te das la oportunidad laboral que todos te niegan; eres tu propio jefe, puedes cotizar. Y punto. Frente a eso, las “bondades” del régimen autónomo giran en torno a riesgos, trabas administrativas y retrasos para poner en marcha tu negocio; renunciar en muchos casos al ingreso que supone un subsidio o prestación y empezar a incurrir en gastos fijos e implacables (alquileres, IVA, Impuesto de Actividades Económicas…), la dificultad para conseguir crédito, las vacaciones impensables, las bajas laborales que pueden arruinarte, la dificultad para cobrar el “paro de los autónomos” si tu aventura empresarial tiene un punto y final…

Así las cosas, si uno tiene la oportunidad de percibir un subsidio o prestación, ¿para qué emprender? ¿dejas de cobrar un dinero que necesitas e incurres en riesgo y gastos? Visto así, puede parecer el sueño de un loco, algo que podría incluso considerarse una irresponsabilidad porque comprometes el bienestar económico de tu familia.

¿No sería posible que alguien, allá arriba, y por una vez, dé una vueltecita a las oportunidades y facilidades para poder emprender? ¿Costaría tanto flexibilizar pagos, subvencionar gastos, simultanear incluso durante un tiempo la actividad emprendedora con la percepción de ayudas? ¿Tan difícil es apoyar al sufrido colectivo autónomo?

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Ojalá algunos de éstos que deciden por nosotros -aunque nunca pisen las calles- se acuerden del enorme potencial que tiene, sobre todo hoy, la iniciativa de los autónomos y se decidan a apoyarlos, y de verdad. Porque quizá es la única luz para quienes vemos muy negro el mercado laboral desde hace demasiados años.

Lamentablemente nunca será así en un país en el que parece fomentarse más la cultura del subsidio que las iniciativas. Y así nos va.

* Cristina Cueto Serrano es periodista. Ejerció su profesión entre 1999 y 2011 en Televisión Guadalajara, La Tribuna de Guadalajara, Radio Televisión Castilla-La Mancha y el Gabinete de Prensa de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

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4 pensamientos en “Renovarse o morir… ¿renovarse y morir?

  1. Fui periodista 5 años, tu historia me suena un montón, las de tus compañeros también se parecen a las de los míos. Así que igual que tu opté por lo de tirar por la calle de en medio ya que ‘si voy a estar jodido igual, lo estaré haciendo lo que me gusta’. Y ahora soy armero jeje.

  2. La verdad no se como he llegado a ver a esto pero te diré q animo , te recuerdo como una persona inquieta y aventurera y veo q lo sigues siendo , sin duda renovar , si no fuera por q mi entorno me mataría me dejaría tatuar , siempre has dibujado muy bien. Animo .

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