La historia interminable del Parador

Manifestación para reclamar la construcción del Parador. // Foto: http://blogdeoscarpardodelasalud.blogspot.com.es

Manifestación para reclamar la construcción del Parador. // Foto: http://blogdeoscarpardodelasalud.blogspot.com.es

Por Marta Perruca

La cantidad de páginas que se han podido escribir con el proyecto del Parador de Turismo de Molina del que ni siquiera se han iniciado las obras. A decir verdad, sí que hubo un acto oficial en el que se pretendió poner una primera piedra y, durante algunos días, vimos algunas máquinas removiendo tierras sobre los terrenos, ante la mirada estupefacta de los vecinos de esta ciudad, a los que no sé muy bien si se nos quedó cara de tontos o alguien pretendió vérnosla, porque tal y como llegaron se marcharon para no volver jamás.

Creo que en Molina de Aragón tenemos la desconfianza como imperativo categórico y  más si del Parador de Turismo se trata.

Si fuera un libro, el Parador de Turismo de Molina sería la “Historia Interminable”. Entre los molineses oír hablar de él produce desidia y hastío, pero sobretodo recelo, porque han sido tantas las ocasiones en las que se han dado plazos para el inicio de las obras, que la gente duda seriamente de que  el mero trámite de que se haya aprobado el presupuesto en Consejo de Ministros suponga el paso definitivo.

Irremediablemente, este proyecto del Parador de Molina sigue llenando los papeles, contándonos esa historia que parece no tener fin y que nos habla de desconfianza. Y contemplamos los dimes y diretes de unos y otros, de quienes defienden o critican este proyecto, que ahora se nos vuelve a presentar, esta vez recortado, ajustado o mutilado, según la perspectiva desde la que se mire.

El nuevo proyecto, dicen los que ahora gobiernan y han tomado el relevo de la promesa que llegó tras el incendio de la Riba de Saelices en 2005, «es mucho más adecuado a las necesidades de la comarca de Molina», afirmaba esta semana el delegado de la Junta en Guadalajara, José Luis Condado. La crisis y el balance económico de la Red de Paradores puso en tela de juicio la viabilidad del parador molinés y entonces pareció necesario reducirlo para ajustar presupuestos.

Fueron muchos los vecinos que se adhirieron a ese planteamiento, que se lanzó desde arriba recordando el fatídico final del Palacio de los Molina o Subalterna, rehabilitado como hotel de tres estrellas con fondos públicos y hoy cerrado a cal y canto, y en los corrillos de las terrazas de verano, como pájaros de mal agüero, predecían un destino similar.

Quizá sea cierto eso de que el proyecto del Parador de Turismo de Molina de Aragón  se presentó en aquel lejano 2005 para salir del paso de la polémica levantada con el incendio, alimentado por la euforia de los todavía años de bonanza y sin el conveniente estudio previo, de la misma manera que me atrevería a decir que este proyecto es más una cuestión política y electoralista que una medida convenientemente meditada, porque, al fin y al cabo, y la crisis en esto está siendo un buen Cicerone, ya vamos comprendiendo cómo se hacen las cosas en este país donde la política es un juego de apariencias y de discursos de palabras huecas.

¿Un problema de autoestima?

Ahora, después de nueve años, nos dicen que van a construir, ya no ese Parador sobredimensionado, sino otro más acorde con las necesidades de la comarca. Todos pensamos que de lo que se trataba era de ajustar presupuestos, pero parece que no era tanto un problema de dinero, como de autoestima. El resultado de esos ajustes, ya lo dice La Otra Guadalajara, no ha sido demasiado convincente. El presupuesto inicial se llevaba casi 30 millones de euros y el proyecto contemplaba piscina cubierta, spá y 80 habitaciones. Lo lógico sería que si recortamos el proyecto en un 75 por ciento, el presupuesto se redujera en una proporción similar. No obstante, con tan solo 22 habitaciones y sin esos servicios, el Parador costará la friolera de 20 millones de euros. A mí tampoco me salen las cuentas, por lo que, con todo ello, solo se me ocurre pensar que tales recortes se han realizado bajo la premisa de que la Comarca de Molina no se merece un Parador a la altura de lo que se prometió, sino ese otro que, como dicen, cuesta solo un poco menos, pero  se ajusta más a la realidad de la zona.

Un proyecto no se hace rentable a golpe de varita mágica por el mero hecho de ponerse en marcha. Está claro que cuando un emprendedor decide lanzarse a la aventura y montar su negocio tiene que pensar en una idea novedosa, en las condiciones y necesidades del mercado y en ofrecer algo que los demás no ofrezcan.

Con esas tímidas pinceladas que conocemos del nuevo proyecto y, desde mi punto de vista, más valdría apostar por volver a abrir la Subalterna y gastar esos 20 millones de euros en otro tipo de medidas para dinamizar esta comarca, que pudieran resultar más rentables y beneficiosas. En este sentido, existe una propuesta del grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Molina para que este hotel, de titularidad municipal, sea gestionado por una empresa pública de servicios, de tal manera que pueda servir mejor a los intereses de esta comarca. Además, casas rurales, tal y como criticaba el PSOE provincial, ya las hay y en buen número y, por tanto, otro complejo similar en dimensiones solo serviría para duplicar servicios e incurrir en competencia desleal.

Lo que se necesita es un hotel de referencia, con un volumen importante de habitaciones; unos servicios que atraigan un turismo de calidad y unas instalaciones que permitan la celebración de ciclos, congresos y otro tipo de eventos.

Un Parador de Turismo, con los estándares que suelen tener este tipo de instalaciones, por sí solo, por supuesto que no sería rentable. Para que lo sea, sería necesario establecer sinergias y aunar esfuerzos. El Parador hay que contemplarlo como una más de las piezas del engranaje y de la decidida apuesta que ha emprendido esta comarca por el turismo a través del Parque Natural del Alto Tajo, el Geoparque de la Comarca de Molina y el Alto Tajo y el proyecto de Serranía Celtibérica, entre otras iniciativas.

La perspectiva de hotel de lujo de pequeño o mediano formato con 22 habitaciones dobles, no encaja dentro de la visión que quiere dibujar este proyecto. No es una garantía de futuro, simplemente la consecuencia de otro discurso de la apariencia: Un montón de palabras huecas que, en un momento determinado, puedan servir como arma arrojadiza entre las bancadas del Congreso, las Cortes de Castilla-La Mancha o del Salón de Plenos de la Diputación Provincial. Una medida política que nada sabe ni quiere saber de los intereses de los ciudadanos.

 

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