Unas ferias con fechas inmóviles

La carroza de la Hispano, en el desfile sobre la historia de Guadalajara de 2011. //Foto: lacronica.net

La carroza de la Hispano, en el desfile sobre la historia de Guadalajara de 2011. //Foto: lacronica.net

Por Abraham Sanz

Y este año, ¿cuándo caen las Ferias? Esta pregunta es una de las más escuchadas durante el verano, momento en el que comienza la preparación de la Semana Grande tanto por las peñas como de los propios peñistas que comienzan hacer sus cábalas sobre días libres y demás, para poder disfrutar y participar en todos los actos preparados para tal fin. La incógnita se resolvía rápido, una semana después de que tuviera lugar la celebración de la patrona, el 8 de septiembre. Situación que normalmente, obligaba al equipo de Gobierno de turno, a ir creando un programa de actos alternativo para los días previos en los que actividades infantiles, deportivas y culturales; se mezclaban con los actos religiosos hasta que, por fin tenía lugar el pregón y el desfile inaugural.

Si algo hay que agradecerle a la actual Concejalía de Festejos, es la mesura que han puesto a la hora de racionalizar las fechas y los actos, en aras a lograr una mejor distribución de los mismos para así poder sacarles mayor provecho. Hablo por ejemplo, de la acertada decisión de separar el desfile de carrozas del desfile de peñas. Y sobre todo, de dotarle contenido al primero, imprimiéndole un nuevo elemento característico que debe ir acompañado de unas creaciones acorde a lo que el gentío espera, puesto que el último dedicado a la música fue bastante decepcionante. De todos modos, errar es humano y rectificar es de sabios; y quizá el listón se puso demasiado alto en sus primeras ediciones que ahora, igualarlo es complicado.

Ahora toca hablar de que hacemos cuando la Virgen cae en lunes. Yo cuento bastantes fiestas como peñistas en el que el día 15 sirvió para abrir estos festejos y la espera hasta que llega el momento no sólo se hace larga para los propios peñistas, sino también para la propia ciudad que no recobra su habitual ritmo de vida hasta que no se escuchan los fuegos artificiales. Ante tal evidencia, se quiere buscar desde el Ayuntamiento fijar las fechas en que tengan lugar las Ferias de Guadalajara. No parece mala alternativa, puesto que tras el verano y el epílogo de las fiestas, parece que volver a la normalidad cuesta más de lo que debería. El modelo que propone el actual equipo de Gobierno es incluir la festividad de la patrona, dentro del marco festivo de la Semana Grande. Sin duda, no es algo extraño ya que es lo habitual en la mayoría de las poblaciones de la provincia, donde actos religiosos y profanos se mezclan en el programa festivo; y puede ser una medida que ayude a que a mediados de septiembre, ya la ciudad recupere su habitual latir.

Siempre estarán aquellos nostálgicos que busquen adherirse a la fórmula antigua, por aquello de prolongar más el tiempo festivo; que sin embargo, no es así, ya que entre el 8 y el día del pregón, se encontraban algunos días vacíos de actividad tanto por presupuesto como por no saturar el mismo con exceso de actos o eventos. E incluso, en ocasiones, parecía que se engordaba de más el propio programa para dar cabida a tanto día impregnado con alguna señal de festividad. Y es más, para aquellos más nostálgicos aún, ¿preferimos unas ferias en octubre como marcaban sus orígenes? La verdad, es que no. Ni el tiempo acompañaría ni la ciudad aprobaría tal atraso.

La única pega del adelanto, el hecho de que puedan coincidir con otras pequeñas poblaciones, cuyos festejos también se aglutinan en las primeras semanas de septiembre como El Casar, Almonacid de Zorita, Pareja,… U otras que habitualmente coinciden con las fiestas de Guadalajara como son las de Chiloeches o Cifuentes. Lo cierto es que, la capital no debe adecuar su calendario al resto de pueblos; y casi es preferible que marqué la línea divisoria; para que así, el resto de municipios haga sus cálculos para que pueda ver en qué medida le puede afectar la medida de la capital y elaborar su calendario para que esta afección, sea lo mínima posible.

En definitiva, que si bien no comparto el modelo festivo de las Ferias partidas en dos –más que nada porque el recinto ferial, por ubicación, me parece un error-; si me parece positivo fijarlas una fecha exacta para así conseguir una mejor programación, más planificada y, a su vez, poner también una fecha para que la ciudad despierte del letargo del verano y de la resaca de las Ferias.

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