La suerte solo es fruto del trabajo

Por Álvaro García

Álvaro García es periodista oriundo de Marchamalo.

Álvaro García es periodista oriundo de Marchamalo.

Sin duda, el mayor impacto que se deriva de conocerlo bien es el contraste entre quién es y lo que representa. Supongo que esta es una sensación recurrente entre los allegados, familiares o amigos de la mayor parte de los deportistas de élite que en algún momento acaban siendo mediáticamente conocidos o, llegado el caso, ídolos de un buen número de personas como consecuencia de sus éxitos, en muchas ocasiones repentinos. Pero, al menos en este caso, puedo atestiguar de primera mano que esto es así.

Humilde, inteligente, honrado, trabajador, persistente, paciente… son cualidades que este joven marchamalero de 26 años, sencillo, familiar y amigo de sus amigos, ha cultivado (sin dejar por ello de errar, que no es esta introducción una alabanza ausente de sinceridad) en base a una madurez prematura sobrevenida de su pasión y su sueño: el fútbol y la meta de dedicarse profesionalmente a él llegando lo más alto posible. Todas éstas aptitudes enmarcadas en un carácter afable, pero de férrea determinación, que conocen quienes le han visto crecer y evolucionar, y que contrastan en gran medida con la imagen que el fútbol de élite proyecta con frecuencia a través de los medios de comunicación, no sin un claro poso de certeza.

Juan Carlos Martín Corral es el único futbolista guadalajareño que  jugará esta temporada en Primera División. // Foto: www.soloporteros.com

Juan Carlos Martín Corral es el único futbolista guadalajareño que jugará esta temporada en Primera División. // Foto: http://www.soloporteros.com

Y es que Juan Carlos Martín Corral (Guadalajara, 20/1/1988), portero, va a ser esta próxima temporada 2014-15 el único guadalajareño que forme parte de un equipo de la Primera División Española, el Córdoba CF, en la Liga BBVA o la ‘Liga de las Estrellas’, como quieran ustedes denominarla. El caso es que en apenas unos meses se ha convertido en parte de una competición en la que se mueven miles de millones de euros al año y en la que compartirá terreno de juego con buena parte de los mejores jugadores del mundo, como Messi o Cristiano Ronaldo, cruzándose en los pasillos de vestuarios con profesionales que han sido su referencia bajo los palos. Un entorno en el que en la mayor parte de ocasiones y, por desgracia, la frivolidad, la extravagancia, los excesos verbales o consumados, y los enfrentamientos de intereses económicos y mediáticos entrecruzados acaban oscureciendo el trabajo intenso, esforzado y honesto de una amplia mayoría de profesionales y deportistas de élite que llevan toda una vida siéndolo, aunque sin tener la misma repercusión que quienes están en la órbita y contaminan el seno de los principales clubes de nuestro país en un circo demasiadas veces dantesco.

Primeros años en el Asisa, con los marchamaleros Guti (gran amigo), su padre Mariano (entrenador) y Ventosa. // Foto: Archivo

Primeros años en el Asisa, con los marchamaleros Guti (gran amigo), su padre Mariano (entrenador) y Ventosa. // Foto: Archivo

Tal es el caso de Juancar, como le han conocido sus compañeros y amigos desde que empezara en esto del fútbol, muy pronto, como suele ser habitual, y con un paso inicial por el mundillo del fútbol sala, deporte tan enraizado en nuestra ciudad. Siempre se tomó muy en serio sus entrenamientos, en el Asisa primero, y en las categorías inferiores del Depor, después. De aquella etapa dos personas marcaron especialmente su trabajo, el tristemente fallecido Alejandro Mozas, y el también técnico Tomás Pascual. Su etapa en el CD Guadalajara se cerraría tras su debut con el primer equipo, con apenas 16 años, en un extraño final de campaña en el que dos técnicos de la casa, José Carlos Sedano y Vicente Bermejo, compartieron las riendas en el banquillo de un equipo que había perdido cualquier opción de disputar el ascenso a Segunda B mucho antes de lo previsible y de lo razonablemente deseable. Ya entonces demostró unas cualidades singulares, como una madurez y templanza impropias de su edad, o un desplazamiento de balón impecable con el que facilitó una asistencia de gol a Marín que se quedó grabada en la retina de los más incondicionales del Pedro Escartín.

Sin embargo, este marchamalero delgado y que crecía por palmos emprendió el mismo camino de tantos otros canteranos del Deportivo, abandonando el club morado al año siguiente no sin tiranteces y camino de otro club con mejores expectativas de futuro.

Después de su primera temporada en el equipo juvenil del Rayo Vallecano al buen observador que siguiera su trayectoria no se le podía escapar su evidente progresión como arquero, compartiendo concentración de pretemporada con el primera plantilla del equipo rayista el verano inmediatamente posterior.

Entrevista publicada en la contraportada del diario "La Tribuna", en 2006. // Foto: Archivo

Entrevista publicada en la contraportada del diario “La Tribuna”, en 2006. // Foto: Archivo

A raíz de ello, el ahora extinto diario La Tribuna de Guadalajara publicaría una entrevista de contraportada con el aún muy joven futbolista, con fecha 26 de noviembre de 2006, bajo el titular “Disparado hacia el éxito”, que firmaba el mismo que redacta estas líneas. En ella, sin cumplir los 19 años, ya dejaba entrever claramente las claves de su desarrollo posterior como deportista: trabajo, constancia, ambición y confianza en sí mismo, no sin dejar de sorprenderse por verse inmerso en un una especie de sueño en el que estaba “rodeado de jugadores que he tenido en los cromos”. Ahora es él quién está en los álbumes de cromos de miles de niños de toda España y, especialmente, de los niños marchamaleros, que pugnan frente al kiosko de la Plaza Mayor por dar con el sobre que contenga el cromo de Juan Carlos con la zamarra negra o amarilla que lució la pasada temporada en el Córdoba, su último club de destino.

Juan Carlos Martín ya está en los cromos, los ídolos de su infancia. // Foto: Archivo

Juan Carlos Martín ya está en los cromos, los ídolos de su infancia. // Foto: Archivo

Pero entre medias han pasado más de ocho temporadas al completo, miles de horas de entrenamientos, miles de minutos de juego y, sobre todo, miles de experiencias profesionales y personales que han ido construyendo al deportista que este pasado mes de junio se convirtió en el primer alcarreño en lograr un ascenso desde la Segunda a la Primera División superando unas eliminatorias y un final de liga con la máxima exigencia.

Por el camino, el Rayo Vallecano ha sido sin lugar a dudas su club de referencia, en el que se ha formado y crecido realmente como jugador de fútbol profesional. Después de tres temporadas como titular en el equipo filial en la Tercera División madrileña, lograría un histórico ascenso a Segunda División B de la mano de José Ramón Sandoval, técnico con el que también ascendería inmediatamente después, en la temporada 2010-11, a la plantilla del primer equipo, como tercer portero. De hecho sería bajo las órdenes de Sandoval cuando debutaría en partido oficial como portero del Rayo Vallecano en Segunda División.

El técnico madrileño había puesto toda la carne en el asador tras ascender al filial y, aprovechando el vacío en el banquillo del primer equipo tras una mala temporada, se arriesgó prometiendo un ascenso a Primera a la directiva en caso de otorgarle la dirección del equipo. Dicho y hecho. En la jornada 40, a falta de dos para el final, Sandoval había cumplido su objetivo, y en la última, frente al FC Barcelona B en casa (05/06/2011), daría la oportunidad de debutar a Juan Carlos en detrimento de un maltrecho Cobeño. Quizá no fue el debut soñado, con una derrota sin consecuencias en la clasificación, pero su equipo había ascendido a Primera División y el trabajo de Juan Carlos en el club madrileño había dado sus frutos en forma de una franca progresión en parte recompensada por Sandoval y, en otra más importante, por las ofertas de los clubes españoles y europeos que ese verano llamaron a su puerta.

Finalmente, la más convincente de ellas, por el renombre del club, su proyecto deportivo y la apuesta contractual puesta sobre la mesa del portero marchamalero, fue la del Hércules CF, un histórico del balompié nacional con aspiraciones de regresar a Primera División. Sus dos temporadas en Alicante fueron desiguales en lo colectivo, aunque similares en lo particular, sin muchas oportunidades para él, bajo la alargada sombra de la trayectoria y calidad de un portero contrastado en Segunda División como Falcón.

Se repetía la situación vivida frente a Cobeño en el Rayo Vallecano, pero una inoportuna lesión de éste permitió a Juan Carlos debutar con la camiseta albiazul y jugar incluso algunos partidos del play-off de ascenso a Primera que disputó sin demasiada suerte el club alicantino en su primer año allí. En el segundo, en vez de 4 fueron 5 los partidos disputados, pero el valor de Juan Carlos no se medía en minutos sobre el campo, sino en su impecable trabajo y actitud respecto a sus compañeros y superiores, así como su continua progresión y aprendizaje junto a porteros de alto nivel, cuajados de cicatrices, que se tradujo en una solvencia demostrada cuando hubo de participar sobre el campo. Tanto es así que se ganó el cariño de una buena parte del público pese a sus escasas apariciones, y también la oferta de renovación del Hércules a la finalización de su contrato de dos años.

No obstante, la expectativa de la falta de minutos y de repetir una situación de serias dificultades deportivas como la vivida en su segunda temporada en Alicante llevó al guardameta gallardo a buscarse un nuevo destino que, sobre todo, le proporcionara más posibilidades de participación activa en la competición. Juan Carlos se aproximaba a los 25 años y, si bien la constancia y la paciencia le habían permitido sobrellevar la crudeza de tener que ver los partidos desde el banquillo después de una década como titular, necesitaba renovar sus aspiraciones.

Córdoba se convirtió entonces en su nuevo destino, haciendo una apuesta seria por él, con dos años de contrato y la aspiración de poder desbancar de la titularidad a su nuevo compañero, Saizar, portero con una trayectoria en Segunda que se reducía a su temporada como titular en el Deportivo Guadalajara y los dos partidos disputados en el propio Córdoba durante el final de la anterior campaña. Sin embargo, el buen trabajo ya realizado por el vasco en el equipo le mantuvo bajo palos, teniendo el alcarreño sólo una breve oportunidad en la Copa del Rey, donde el equipo fue apeado en la primera eliminatoria.

Pese a la fuerte apuesta por el ascenso de categoría hecha por el propio Presidente del Córdoba CF, Carlos González, al inicio de la temporada (prometió devolver el precio de los abonos a los socios en caso de no alcanzar el play-off de ascenso a Primera, y regalar el de la siguiente temporada a quién se abonara, en caso de que se consumara el ascenso), el equipo andaluz no discurrió en puestos aventajados prácticamente en ningún momento de la competición, llegando a estar en la jornada 26 a sólo 4 puntos del descenso. Es en ese momento cuando el club decide cambiar de entrenador y fichar a Albert Ferrer, más conocido como ‘Chapi’ Ferrer, reconocido exjugador del FC Barcelona, medallista olímpico con la Selección Española, y comentarista técnico en Televisión Española.

En una Segunda División tremendamente igualada, Ferrer logró encadenar varios resultados positivos, y lo hizo, poco más de un mes después de su llegada, con Juan Carlos defendiendo la meta de su equipo. Después de cuatro temporadas esperando su verdadera oportunidad, una desgraciada fractura en un dedo imposibilitaría seguir jugando a Saizar, lo que daba a Juan Carlos la titularidad durante un periodo más dilatado de tiempo que en otras ocasiones, durante el cual a sus buenas actuaciones en la portería se sumaron resultados positivos para el equipo. Esta dinámica ascendente llevó al Córdoba a soñar con reengancharse a los play-off y a Ferrer a seguir apostando por el guardameta gallardo a pesar de que Saizar lograra recuperarse.

A partir de ahí, los sucesos fueron llegando como una cascada en un espacio tremendamente corto de tiempo. Juan Carlos luciría resolutivo en situaciones comprometidas bajo palos en los últimos partidos, cuyos resultados llevaron al Córdoba a colarse en puestos de play-off en la última jornada, pese a empatar en casa, para después ir superando ajustadamente sus eliminatorias ante el Murcia y Las Palmas, ésta en la agónica última jugada que hubo de posponerse en un delirante final de partido, con invasión de campo incluida. En esa jugada aparecieron de nuevo las dos caras del fútbol, la deplorable, esta vez protagonizada por hinchas enfervorecidos e irrespetuosos con las más mínimas normas de decoro, respeto y deportividad en las que se basa este deporte, y la otra, la enormemente positiva, ejemplo para el resto, reflejada en la perseverancia, confianza y lucha hasta el final encarnada por el Córdoba, que aprovechó esa última jugada para marcar y lograr el ascenso a Primera División más de medio siglo después. Esa última oportunidad en la que Juan Carlos fue uno de los protagonistas, otra vez gracias a su excelso desplazamiento de balón en largo, para poner en las botas de su compañero lo que sería el inicio de una fulgurante, estratégica y magistral jugada de gol.

El debut de Juan Carlos Martín en Guadalajara, con 16 años. // Foto: Archivo

El debut de Juan Carlos Martín en Guadalajara, con 16 años. // Foto: Archivo

Juan Carlos había pasado en apenas tres meses de ser portero suplente a héroe del sorprendente, por inesperado, regreso del Córdoba CF a la categoría de oro del fútbol español. Aclamado por miles de aficionados en las celebraciones posteriores en la ciudad califal, algunos con camisetas que lucían su nombre en un relato radiofónico de la jugada de ese mágico gol, y acumulando centenares de mensajes de apoyo en las redes sociales y los medios de comunicación para que fuera el portero del equipo en Primera División.

Una situación tan fugaz y de tal magnitud que apenas ha tenido tiempo de procesar, ya que en menos de un mes estaba de nuevo trabajando con su equipo en la concentración de pretemporada que realizaron en Marbella, para después, sólo tras cinco meses de aquel repentino giro del destino que le llevó a la portería, convertirse en el favorito para ser titular el día del regreso de su equipo a Primera División (si el leve esguince de rodilla sufrido la pasada semana se lo permite), mañana mismo, en un escenario tan simbólico para nuestro fútbol como es el Estadio Santiago Bernabéu, la catedral del fútbol de siempre ha sido referencia para él y que ahora también podría ser el escenario de su debut en la máxima competición de nuestro país.

Será el cuarto alcarreño de nacimiento que en toda la historia llegue a jugar en Primera División, después de Jesús Ruíz (Jesusín); Federico Rodríguez Santander, portero del Oviedo en 1932; y Manuel Román, que jugó con el Sporting de Gijón en 1958. También hubo otro alcarreño que lució la zamarra del Real Madrid entre 1925 y 1928, Francisco Moraleda, pero entonces la competición liguera aún no se había creado en España.

Para algunos será la fortuna la que en gran parte haya llevado a Juancar hasta donde está hoy, pero para mí la realidad es que en el deporte, como en la vida, nada llega por pura casualidad, y menos aún el éxito. O, resumido en palabras que el propio Juan Carlos empleó en aquella entrevista de 2006 y que decidí usar como apertura del artículo, “La suerte sólo es fruto del trabajo”.

* Álvaro García es periodista y fotógrafo, con experiencia en medios de comunicación provinciales y regionales desde el año 2003, cuando comenzó a trabajar en Nueva Alcarria especializándose como redactor de deportes. Después lo hizo para el diario La Tribuna de Guadalajara, Punto Radio Guadalajara y RTVCM, hasta junio de 2007. Desde entonces es el responsable del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Marchamalo.

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Grafiti institucional

Nueva decoración de las casetas de peñas de Marchamalo. // Foto: Ayuntamiento de Marchamalo

Nueva decoración de las casetas de peñas de Marchamalo. // Foto: Ayuntamiento de Marchamalo

Por Concha Balenzategui

“Si es legal, no es grafiti”. Es la frase que se repite en la última novela de Arturo Pérez Reverte, El francotirador paciente, una aventura muy bien documentada que se desenvuelve en el mundo de los grafiteros. Ese lema es el mantra de algunos de los personajes del libro, que rechazan a quienes terminan “coqueteando” con el poder o con el mercado del arte, vistos como traidores al origen contestatario y marginal del grafiti.

El grafiti puede ser considerado arte urbano o acción vandálica, y creo que en alguna medida tiene cosas de ambos. Por eso hay muchos intentos de “domesticar” estas expresiones murales: Galerías de arte que han aupado la cotización de los más destacados escritores de paredes, desde las calles hasta los salones de los coleccionistas; museos de arte moderno que cuentan con obras de Bansky o Blek le Rat; comerciantes que piden al grafitero que decore su persiana metálica o la fachada de su negocio antes de que se llene de firmas, como los frescos de “Rector” que se pueden ver en el casco de Guadalajara… Y también hay ayuntamientos que organizan fiestas de arte urbano para decorar paredes de instalaciones municipales a ritmo de hip-hop, quizá con el ánimo -equivocado, a la vista de los resultados- de que cediendo espacios para la expresión, los grafiteros respetarán las fachadas de viviendas e instituciones.

Como el grafiti es un fenómeno ya longevo, y este tipo de derivaciones también, no se nos hace raro a estas alturas que el Ayuntamiento de Marchamalo contrate a uno de sus exponentes para decorar las casetas de las peñas. Ni que antes lo hiciera con otros entornos municipales, como el Ateneo Arriaca o el Espacio Joven. No sé si algunos, aerosol en mano, considerarán a Juan Carlos Fernández (por cierto, qué nombre tan poco grafitero) un “artista domesticado”. El resultado está a la vista, y a mí me gusta mucho. Pero, quizá porque sigo relacionando el grafiti con ese halo de expresión transgresora, de denuncia o protesta, me resulta chocante. No deja de ser curioso que la figura del grafitero, artista libre de ataduras o simple gamberro, sea bendecida y alentada por el poder, el mismo que en esencia contestaba. O al menos así era en otro tiempo.

Sin embargo, lo que me rechina es justamente lo contrario. Que sea un ayuntamiento el que se comporte como un grafitero contestatario. Marchamalo es un buen ejemplo de ello, y ahora también Azuqueca. Me refiero a los carteles, claro, porque de momento estos alcaldes no bombardean las paredes a brochazos. Últimamente, cuando visito Marchamalo, tengo la sensación de entrar en la trinchera, al pasar bajo una pancarta de lado a lado de la calle principal o ver un cartel presidiendo la fachada del Ayuntamiento. “Está usted en un lugar hostil a Cospedal”, vengo a interpretar ante la dura críticas a la gestión de la presidenta de la Junta que leo en esos lemas.

Ahora, el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares coloca un cartel en el edificio en obras del viejo Centro de Salud, para denunciar que Cospedal impide este proyecto. Azuqueca es también un lugar que eleva al grafitero a la categoría de estilista municipal, de decorador de espacios urbanos -léase el Foro-, y que a su vez se comporta como un grafitero.

 

Cartel en el centro de salud de Azuqueca. // Foto: Ayuntamiento de Azuqueca.

Cartel en el centro de salud de Azuqueca. // Foto: Ayuntamiento de Azuqueca.

Hablo, claro está, de las formas. Marchamalo y Azuqueca tienen sobradas razones para estar descontentos del trato que reciben desde el Gobierno regional, no me cabe duda. El “castigo” se les infringe, por agravio comparativo con otros municipios, por tener alcaldes socialistas, Rafael Esteban y Pablo Bellido, que son además destacados en el organigrama del PSOE. Es una pena que, a la postre, no se aplica solo sobre sus votantes, sino sobre los vecinos de todos los colores.

Pero estos alcaldes equivocan el camino de la resistencia, porque olvidan que representan a todos los habitantes de sus municipios. Están en su derecho, incluso en el deber, de reivindicar lo que consideran justo para su pueblo, sea la reforma del centro de salud o el cobro de la deuda. Pero no pueden enfundarse al tiempo la camisa de gobernante y la de púgil de su rival político. Porque entonces están utilizando su cargo para la trifulca partidista.

En democracia hay muchas formas de ejercer la discrepancia. Por ejemplo, convocar ruedas de prensa o enviar notas a los medios de comunicación. Pero si el mensaje es la crítica al partido rival, deben hacerlo desde la sede de la calle Madrid, con el logotipo del puño y la rosa. Pueden usar sus cuentas personales de Twitter, o presentar mociones para debatir y aprobar en los plenos exigiendo justicia para con sus pueblos. Pero no es de recibo poner los medios de una institución -la casa consistorial o la página web- para difundir mensajes de este tono.

No sería honesto obviar que la delgada línea que separa el partido de la institución se traspasa desde hace muchos años, y desde todos los frentes. He visto al alcalde de la capital, Antonio Román, poner a caldo a José María Barreda desde la sala de prensa municipal por los atrasos en los pagos de la Junta al consistorio de Guadalajara, en una actitud beligerante que por cierto no encarna desde que su partido ocupa Fuensalida. Y me hago cruces cuando compruebo que el subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Juan Pablo Sánchez, entre cuyas funciones está la de organizar las distintas elecciones, y velar por unas votaciones limpias, es además el coordinador de la campaña electoral del PP. Algo así como el capitán del equipo, y el árbitro del partido, en una misma persona. Intolerable.

Ante una pintada en una pared, podremos dudar y discutir si se trata de arte o de vandalismo. Pero en una institución no se pueden confundir los papeles de gobernante y de candidato. “Si es legal, no es grafiti”, decían los puristas. “Si eres institución, no te comportes como un grafitero”, añado yo.

El don de De las Heras

De las Heras

Juan Antonio de las Heras, teniente de alcalde de Guadalajara // Foto: J. Ropero. Ayuntamiento de Guadalajara

Por Óscar Cuevas

El rey Midas gobernó Frigia hace 29 siglos, ocho antes del nacimiento de Cristo. La mitología le atribuye la cualidad de convertir en oro todo aquello que tocaba con las manos. Un don que le había otorgado Dionisos, en agradecimiento a su comportamiento, pero que, como saben, acabó por hacer al monarca tremendamente desdichado. Midas no podía comer alimento alguno, ni acariciar a sus seres queridos, y clamó a Dionisos para que le fuera revertido aquel poder. Lo que al final ocurrió.

En Guadalajara tenemos un político que tiene el mismo don, pero a la inversa. Y así, le viene sucediendo que casi todo a lo que se arrima acaba por estropearse, paralizarse, arruinarse, enquistarse… Y muy frecuentemente, también por encabronarse; tal es la vehemencia y la “espontaneidad” que caracterizan a Juan Antonio de las Heras Muela; varón, nacido en Sigüenza en 1957, economista de formación, funcionario de la Diputación de profesión, pero que lleva en la política activa y asalariada de la provincia desde hace casi 20 años.

De las Heras, al que los suyos llaman “Juanan” o “Delas”, atesora algunas virtudes, cómo negarlo. Esas mismas espontaneidad y vehemencia que les comentaba, y que en ocasiones le hacen meter la pata, juegan otras veces a su favor a la hora de presentarse como tipo sincero, mostrar un fino sentido del humor, o tener eso que se llama “don de gentes”. Campechanía, dirían los monárquicos. Y lo cierto es que son muchos los que, en su partido, le adoran; y hablan y no paran de una supuesta “gran talla política” que, la verdad, yo no termino de ver. Sí me consta que es un hombre inteligente y culto. Algo pedante, pero culto; con una oratoria muy por encima del nivel habitual de la política provincial, en cualquier caso.

Pero reconocidas estas virtudes (otras tendrá que yo desconozco), decía que De las Heras es la antítesis de Midas, porque casi todo lo que toca tiende, indefectiblemente, a acabar mal. Comenzó su carrera política como diputado provincial en 1995, haciéndose cargo de la economía de la Diputación en la última y tremendamente convulsa legislatura de Tomey. Y la institución provincial generó un agujero económico de miles de millones de pesetas y requirió de un plan de saneamiento financiero justo después de su paso por la responsabilidad.

Demostradas sus dotes con las cuentas, “Delas” cogió las riendas de la economía del Ayuntamiento de la capital en el mandato 1999-2003, el último de Bris como alcalde. Y el Ayuntamiento de Guadalajara también generó un déficit millonario (fundamentalmente por el empecinamiento del PP en no subir los impuestos) que obligó a otro duro plan de saneamiento en el siguiente mandato.

Acreditadas  de nuevo sus capacidades de gestión del dinero en aquella etapa, pasó a encabezar la oposición al PSOE, con José Carlos Moratilla de presidente de la Diputación en el mandato 2003-2007. De las Heras era el presidente y portavoz del Grupo Popular en la institución. Y todavía se recuerda la crisis que se vivió con el ínclito Jesús Ortega encabezando una rebelión infame, que rompió el grupo, y que acabó con su destitución como portavoz popular, mientras De las Heras era incapaz de lidiar con el embolao.

Comprobada  su capacidad en la gestión de equipos, De las Heras fue premiado con un asiento en el Senado, donde lleva dos legislaturas, y con responsabilidades crecientes en el Ayuntamiento de Guadalajara, convertido en el primer teniente de alcalde de Román desde 2007.

Peineta De las Heras

La peineta de De las Heras dio la vuelta a España // Foto: Fotograma de Canal 19. Paulo Vega

Y especialmente glorioso está siendo este último mandato, en el que el seguntino se ha hecho cargo de las áreas de Urbanismo, Patrimonio y Transporte Urbano.

Comenzó esta etapa De las Heras con aquella declaración de intenciones que fue la peineta a los manifestantes del famoso pregón de Almudena de Arteaga, en septiembre de 2011. Una peineta que dio la vuelta a España.

SP11

El sector SP11 sigue durmiendo el sueño de los justos, cerrado, a pesar de que hace 7 años que se terminó el puente sobre la A2 // Foto: PSOE Guadalajara

Ratificada  su capacidad de gestionar situaciones de tensión, De las Heras ha tenido una legislatura tranquila en el terreno del Urbanismo. El crecimiento de la ciudad se ha paralizado, y a falta de gestionar nuevos desarrollos, se ha tenido que ocupar de desbloquear el sector SP11, al otro lado de la Autovía. Con el puente terminado desde 2007, en siete años al frente del asunto ha conseguido que sólo esté abierto para los autobuses urbanos.

Otro sector que tenía que desempantanar era el del final de los puentes sobre el Henares, con la construcción de una gran rotonda. Como saben todos los que pasan por allí con frecuencia, las cosas han avanzado una barbaridad, con dos agentes urbanizadores que lo han sido y no lo son.

Sector SP10

Hace 11 años, en 2003, que se aprobó que una gran rotonda regularía este cruce. El sector sigue parado // Foto: El Día de CLM

Protesta autobuses

Protestas vecinales por las nuevas líneas de autobuses, que siguen sin modificarse // Foto: El Digital CLM

Evidenciada su capacidad para desbloquear desarrollos urbanísticos atascados, el seguntino se puso en serio con la remodelación de líneas de autobuses anunciada y comprometida. Tras su caótico estreno, llovieron las críticas. Y prometió que reformarían lo realizado para frenar el malestar ciudadano. Casi un año y medio después, los resultados de su gestión están a la vista de todos.

Testada su capacidad de reacción para solucionar los problemas de los autobuses, también hemos visto, recientemente, su capacidad de resolver situaciones de emergencia con el transporte en taxi de personas discapacitadas. La ciudad, que debería tener por Ley un taxi adaptado, no lo tiene. Y esto ha generado situaciones kafkianas en los últimos días, que han hecho desesperar hasta al mismísimo presidente de Nipace.

Demostrada su sensibilidad con las personas con problemas de movilidad, De las Heras también ha tenido todo un mandato para velar por el Patrimonio Histórico de la ciudad. Y todos hemos podido comprobar cómo ha peleado para evitar el derribo de edificios de alto valor histórico, y cómo vela para que esos propietarios que tratan de forzar ruinas de inmuebles para derribarlos saduceamente, no lo puedan hacer. Que hasta una ruta en honor han ideado colectivos ciudadanos, enseñando los mejores solares del pasado mendocino. Y también hemos visto cómo gestiona obras de calado, como la del Museo Sobrino en el antiguo Matadero. La única de su competencia (las demás son cosa del edil de Obras), y la que más retraso acumula y más quebraderos de cabeza está dando al Ayuntamiento.

Museo Sobrino Obras

El Museo Sobrino acumula un retraso de años en su finalización // Foto: Elena Clemente. CulturaenGuada

Peinetas, sectores urbanísticos, transporte público, patrimonio histórico, obras de rehabilitación monumental. Todo un catálogo para un concejal que, digo yo, quizá debería implorar a los dioses del Olimpo que le reviertan ese don que tiene. Si Dionisos pudo arreglar lo de Midas, todo es posible.

La historia de la planta perdida y encontrada en Yunquera

Imagen de la fachada exterior de la planta de voluminosos de Yunquera. // Foto: MVH

Imagen de la fachada exterior de la planta de voluminosos de Yunquera. // Foto: MVH

Por Marta Perruca

No cabía en mi asombro. Como de costumbre, consultaba la prensa provincial cuando me encontraba con una vieja conocida: La nueva Planta de Voluminosos de Yunquera de Henares. Sí, puede parecer paradójico e incluso una contradicción, que una vieja conocida mía sea, sin embargo, nueva, que lo es, porque acaba de ponerse en marcha. Y es que recuerdo como si de ayer se tratase aquellos últimos meses de agonía del periódico en el que trabajaba, hace ahora algo más de dos años, cuando la Planta de Voluminosos era uno de esos temas recurrentes de las páginas de Corredor del Henares y siempre estaba a punto de ponerse en marcha, puesto que las obras, que en algún momento estuvieron muy avanzadas, llegaron a estar prácticamente terminadas sin que llegáramos a ver cortada esa cinta inaugural.

Puede que suene un tanto pueril, o quizá pretencioso, pero  me encontraba con esta vieja amiga de la que no he vuelto a saber nada desde aquellos años trepidantes en la prensa escrita diaria de esta provincia, y he tenido la sensación de que hay cuestiones que necesitan ser alimentadas por la leña informativa para que no pasen a formar parte del olvido, como si el parón de estos dos años se debiera a que no hemos tenido puestos nuestros ojos sobre ella y el silencio informativo la hubiera relegado a ese lugar donde las cosas dejan de existir.

El caso es que leía ese titular que anunciaba la puesta en funcionamiento de la planta en periodo de prueba, para su apertura definitiva en septiembre, mientras rondaban por mi mente las posibles causas de la demorada inauguración de una infraestructura, que primero se iba a abrir en 2008 y después en 2011, para borrarse de los papeles durante más de dos años y resurgir cual ave fénix de sus cenizas, ahora.

Lógicamente, lo primero que se pasó por mi cabeza es que lo más probable fuera que estos retrasos se debieran a motivos de carácter económico, pues todos conocemos los problemas de deuda que arrastra la Mancomunidad Vega del Henares (MVH), aunque solo sea por las cantidades que reclama  el Consorcio Provincial de Residuos o por el rifirrafe interno que se traen en su seno los ayuntamientos de uno y otro signo. Quizá esta época de apretarse el cinturón –pensé- desaconseje la puesta en marcha de una infraestructura de este tipo.

A priori, parece una buena idea: Poner en marcha una planta donde se puedan derivar aquellos enseres con un volumen considerable: mobiliario, colchones, electrodomésticos… que de otra manera acabarían acumulándose en algún vertedero y que aquí pueden recibir un tratamiento adecuado y ser reciclados y reutilizados. Esta iniciativa no sólo se adapta a unos criterios de sostenibilidad medioambiental, sino que encaja a la perfección con la legislación vigente y la política que emprendió en su día la Administración regional de ir sellando paulatinamente todos los vertederos de Castilla-La Mancha.

Pero claro, también nos parecía buena idea que los restos resultantes de las labores de limpieza de los montes sirvieran de combustible para una planta de biomasa que generase energía. Entonces pensamos que se crearían puestos de trabajo, porque se requeriría de operarios que procedieran a desbrozar los montes y de personal que se encargara del funcionamiento de la planta, pero con el tiempo, no solo se han reducido las plantillas de Geacam, sino que se clausuraba la planta que abría sus puertas en Corduente apenas dos años antes, porque según Unión Fenosa, no es rentable.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que con la crisis se ha reducido el consumo y, por tanto, también el volumen de enseres del que los vecinos necesitan deshacerse. De igual manera, entiendo que los ayuntamientos, a su vez, no estarán tan interesados en pagar este tipo de servicios, ahora que los ingresos son menores y las arcas municipales hacen aguas.

En los últimos años hemos visto como han ido desapareciendo del diccionario político conceptos como rentabilidad medioambiental, rentabilidad social e incluso rentabilidad a largo plazo. Lamentablemente, hoy por hoy, tenemos meridianamente claro que solo es rentable aquello que se puede medir en dinero contante y sonante.

Pero, como decía, todo esto no es más que un catálogo de reflexiones previas al momento de embarcarme en la lectura de la noticia en cuestión. El problema de estos retrasos parece haber sido la deuda de 600.000 euros que la MVH mantenía con la empresa adjudicataria de las obras, correspondiente a la parte que debía abonar la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y que quedó resuelto con el pago a proveedores en 2013, así como algunos trámites administrativos para la obtención de los permisos y licencias pertinentes.

Ahora, con todo en regla, la planta se pone en marcha, aunque –según nos dicen- a modo de prueba, para comprobar el estado de sus instalaciones y llevar a cabo los preparativos oportunos para su puesta en marcha definitiva en el mes de septiembre.

Quizá, vieja amiga, tengamos que despedirnos esta vez con un apunte en rojo en la agenda para el mes de septiembre, no sea que el silencio informativo te devuelva de nuevo a ese lugar inhóspito donde las cosas no existen.

Periodistas de mal agüero

El cineasta Solís, con el alcalde y la concejala de Cultura, tras recibir el Goya. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

El cineasta Pedro Solís, con el alcalde y la concejala de Cultura, tras recibir el Goya. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

Por Rubén Madrid

Hoy 20 de agosto hace dos años que se publicó el primer artículo en este blog coral de análisis y opinión. Ya entonces quisimos que el nombre, El Hexágono, identificase sus seis caras (el mismo número de lados que tienen las celdas del panal de abejas, en un guiño local) con la diversidad de enfoques que puede y debe tener el análisis de la realidad más próxima, que es de la que hablamos. En mi caso, y sospecho que en el de mis compañeros, he sido fiel a aquello que expresamos, por ejemplo cuando se trataba de sacar la vara a pasear: “La crítica, que pocos encajan con deportividad, será siempre constructiva y honesta”, exponíamos en algo así como nuestra declaración de intenciones.

En dos años ha habido, al menos por mi parte, aciertos y desatinos. Pero en un vistazo atrás me llaman ahora la atención los muchos artículos en los que los análisis se han convertido a la postre en algo así como un ejercicio de predicción. No creo que ninguno de nosotros tengamos una bola de cristal, pero lo cierto es que en ocasiones hemos dado ciertos avisos o denunciado algunas intenciones que al cabo se han visto confirmadas, aun cuando en el momento pudieron hacernos pasar por cenizos, en palabras de Rajoy, o en pájaros de mal agüero.

Al margen de mis propios artículos, hay dos casos que me resultan especialmente significativos. No creo que Perruca hiciese vudú, sino periodismo, cuando consultó a trabajadores bien informados que alertaron de que el Plan de Incendios de este año había sido diseñado de un modo en que los recursos para luchar contra el fuego eran insuficientes. Es lógico que su artículo, que parecía escrito después y no antes de lo ocurrido, corriese como la pólvora durante los desastres de Aleas y Bustares de este verano, que vinieron a confirmar sus malos augurios.

Tampoco quería Roberto del Barrio en su día enviar al Depor a Segunda B, pero durante semanas avisó de las negruras del asunto, apartando su simpatía por los colores y basándose más bien en una información que siempre apuntó de forma atinada hacia lo que acabó sucediendo. Quisieron matar una y mil veces al mensajero, que decía lo que ninguno queríamos oír, pero soy testigo directo de que lo que hizo fue analizar honestamente las cosas, como un periodista bien aplicado en su tarea. 

Tampoco en mi caso quise ver confirmada la predicción de que a Hiendelaencina le caerían represalias por su actitud en la batalla de las Urgencias y el lío de la contaminación del agua (luego nos enteramos por Concha Balenzategui, aquí mismo en el Hexágono, de que se quedaron sin Feria porque se les suprimió la ayuda); como no pretendíamos incordiar por incordiar cuando advertimos del error en que se caía con la transformación de Titiriguada en una suerte de “Titiri…cómo” o cuando, en un par de ocasiones, nos quejamos de la deriva de las declaraciones de BIC impulsadas por nuestro consejero Marín con los toros y con la cetrería, que sigue en su línea: ahora es el turno para la seguidilla manchega, mientras nadie en Toledo se acuerda del Maratón de los Cuentos. Estamos también más cerca de ver resuelto más tarde que nunca y más mal que bien el cierre del Teatro Moderno, como veíamos venir, y después de demandar planes globales en varias ocasiones para el casco antiguo de nuestra ciudad, parece que al fin la Corporación en Pleno ha coincidido en el diagnóstico.

Cuando en el primer aniversario de su llegada a la Presidencia dijimos que la política económica de Cospedal que primaba la reducción del déficit tendría desastrosas consecuencias para otros objetivos como combatir el paro o mantener las políticas sociales, sólo apuntábamos hacia lo que finalmente ha resultado ser el pan nuestro de cada día en Castilla-La Mancha; y más de lo mismo se puede decir respecto del aviso al PSOE de que, por mucho que se empeñaran Rubalcaba, Page y Bellido, la Conferencia de Sevilla que habían celebrado suponía apenas unos retoques cosméticos que amenazaban con que se corriese el maquillaje en plena campaña electoral: luego vino mayo y ya lo vimos…

Pantallazo del artículo "Las mentiras del Plan de Incendios" de Marta Perruca.

Pantallazo del artículo “Las mentiras del Plan de Incendios” de Marta Perruca.

Con todo esto sólo quiero decir que a menudo el análisis de las cosas nos lleva a decir lo que algunos no quieren oír, o lo que otros pueden interpretar como la expresión de una voluntad antes que el apunte de unos hechos consumados. Y se comprende: a nadie le gusta ver un cuervo desde la ventana de casa. Pero, por favor, tampoco disparen contra el pianista.

No se trata ahora de confirmar nuestras dotes adivinatorias, sino  de explicar que hay comportamientos o consecuencias tan evidentes que se ven venir de lejos y no hay nada de agorero en decirlas mejor pronto que demasiado tarde. Y estos ejemplos se me han venido en catarata a rebufo de una noticia que conocíamos ayer: el Ayuntamiento de Guadalajara ha anunciado que el cineasta Pedro Solís, ganador de dos premios Goya por los cortos ‘La Bruxa’ y ‘Cuerdas’, será el pregonero de las Ferias de este año.

Me alegro mucho por él: la decisión prolonga el minuto de gloria de un paisano al que se le da francamente bien lo que hace y resalta el componente humano que tiene comenzar nuestros días más animados con una cara tan amable y que presume de forma tan sencilla de su procedencia alcarreña, hasta el punto de que parece un guadalajareño de toda la vida (un GTV, los dicen) aun cuando nació en Barcelona.

Pero, siendo así, no he dejado de sonreírme. En primer lugar, porque hace unos días visualicé, esta vez sí como un hechicero de andar por casa, que Solís sería el pregonero, cuando escuché al alcalde decir que este año se había optado por un hombre con el que los guadalajareños nos sentiríamos muy identificados. Pero, además, porque no era la primera vez que la brujería (¿será por “la Bruxa”?) apuntaba en esa misma dirección: en febrero, apenas unos días antes de que el alcarreño recibiese el Goya, nos adelantábamos al comportamiento de unas autoridades que habían dado semanas antes la espalda al estreno del cortometraje organizado por Baidefeis o de la Muestra Alcarreña de Cortometrajes (la MAC) del Cineclub, donde también se proyectó.

Releo ahora: “serán seguramente estas mismas autoridades que cierran espacios culturales, retiran ayudas para festivales, cobran por el uso de espacios comunes a las asociaciones y no acudieron a ninguna de las proyecciones de este corto las que si ‘Cuerdas’ gana el Goya el domingo correrán el lunes a proclamar sus felicitaciones a los cuatro vientos”. Y así mismo ocurrió, como muchos de ustedes recordarán. Ahora los mismos que (me consta) estaban invitados al estreno de ‘Cuerdas’ y no acudieron le escogen también como pregonero de Ferias y Fiestas.

No hace mucho el propio Solís me recriminaba entre sonrisas el panorama tan gris que a veces dibujamos en estas páginas virtuales: “No encuentro margaritas, por más que busco”. Y tiene razón. La realidad social, que es la que nosotros miramos, es gris tirando a gris oscuro y a veces se nos aproxima como los nubarrones en el cielo antes de la tormenta. En esos casos siempre hay alguien que alerta de la que se avecina, como un mal augurio, y casi siempre el resto prefiere darle la espalda: ¡aguafiestas! 

Quisiera uno contar aquí cada mañana que amanece soleado y que el panorama está florido, y nos complicaríamos mucho menos la existencia si lo hiciésemos así, pero también convertiríamos este blog en una farsa. Y para flores, y para farsas, ya tenemos otros panfletos que nos presentan un mundo perfecto. El municipal ‘Guadalajara 30 días’ nos cuesta, eso sí, 140.000 euros al año. Aquí en El Hexágono no les puedo prometer que cada miércoles vaya a predecir el futuro, como tampoco que vayamos a prodigarnos en florituras. Pero, al menos, se lo daremos gratis. Y sin intereses.

Turismo y solidaridad

El castillo de Zorita de los Canes, ahora se puede conocer con visitas teatralizadas. // Foto: Turespaña.

El castillo de Zorita de los Canes, ahora se puede conocer con visitas teatralizadas. // Foto: Turespaña.

Por Abraham Sanz

Atraer a más público a enclaves de la provincia no es fácil. Más aún en época estival donde los destinos preferidos de la población se encuentran lejos de los límites provinciales. No obstante, hay muchos que prefieren estas vacaciones para perderse en alguno de los pequeños pueblos de la provincia, por lo que, para variar del habitual paisaje de su pueblo, siempre es más que positivo ver como lugares de interés como la ciudad visigoda de Recópolis, quiere ofrecer una alternativa más al turista en fin de semana.

Recópolis es un punto turístico de sobra conocido en la región, pero no por ello hemos de dejar de lado su promoción dado que estas excavaciones nos descubren una antiguo enclave que nos muestra un poco más de la historia de nuestra provincia a lo largo de los siglos. Pero, muchas veces, el atractivo de este lugar hay que dotarle de algún aliciente más que permita no sólo conocerlo más a fondo; sino conseguir que se extienda este conocimiento sobre toda la comarca alcarreña aledaña y sus preciosos rincones. De ahí, que desde este parque arqueológico, se haya puesto en marcha una novedosa iniciativa que nos adentra aún más en el castillo de Zorita –desde Recópolis la vista de este es espectacular-. Se trata de una serie de visitas teatralizadas que, de un modo divertido, quieren trasladar al espectador, las peculiaridades de esta construcción y su entorno, retrotrayéndonos casi 900 años.

Una bonita iniciativa que no sólo permite conocer mejor nuestra historia y nuestros pueblos, sino que se convierte en una interesante propuesta para un fin de semana en el que poder disfrutar de la Alcarria Sur, degustando a sorbitos la belleza de estos pueblos y adentrándonos más en su interesante pasado. Pueblos como el propio Zorita, Almonacid, Anguix y, como remate, Pastrana, crean tras de sí una singular ruta por nuestra historia y por las raíces de la provincia alcarreña.

Aunque no todo es turismo en la provincia durante el verano. También abundan diferentes propuestas solidarias que, además, sirven para poner a alguno de los pueblos más pequeñitos de actualidad ya sea por una medida novedosa, ya sea por la continuidad que esta tiene en el tiempo. En esta ocasión, me gustaría destacar el empeño que desde hace un buen puñado de años, desde la pedanía de Huetos (Cifuentes), en sacar su lado más solidario y seguir recabando fondos que permitan apoyar a los habitantes de una pequeña población de Mali con el ‘Proyecto Karangasso’. Con un pequeño mercado artesana y con las donaciones de los que a este pequeño pueblo se desplazan un fin de semana de agosto, se logra mantener este proyecto que, gracias a la bondad y generosidad de los vecinos de la zona, se viene sufragando.

Como el innovar en este tipo de acciones solidarias goza siempre de un positivo respaldo, al habitual mercado que organiza la Asociación Cultural de este pueblo, se ha unido una pequeña marcha solidaria que proponía una ruta hasta el antiguo lavadero del pueblo. La venta de dorsales –al precio de un euro- mejoró las expectativas e, incluso la participación fue más que notable en los cuatro kilómetros de recorrido, dando muestras que, aunque sea verano, nuestro corazón hacia los más necesitados sigue latiendo y estando vivo. Con todo, han sido cerca de 9.000 euros los recaudados para este fin solidario.

En definitiva, ya sea por amenizar el fin de semana ya sea por lograr un fin solidario, la provincia cuando quiere se mueve y lo hace de una forma más que notable.

El agravio comparativo

La justicia convertida en árbitro de fútbol. Foto: El Gráfico.

La justicia convertida en árbitro de fútbol. Foto: El Gráfico.

Por Ana G. Hernández

Sinceramente la semana pasada di por cerrado el capítulo judicial para centrarme en el deportivo haciendo referencia a ese círculo vicioso que terminó con el descenso administrativo de Real Murcia y el ascenso de Carlos Terrazas y su Mirandés a Segunda División. Sin embargo, cómo iba yo a prever el domingo pasado, cuando escribía el artículo, que el Juzgado Número 7 de lo Mercantil de Madrid iba a conceder la cautelar al Real Murcia y que la justicia ordinaria iba a entrar en conflicto con la justicia deportiva. Es más, cómo iba a preverlo después de que el verano pasado, en una situación semejante con el Deportivo Guadalajara aferrándose al clavo ardiendo de la ‘cautelarísima’, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo le denegara esa gracia al club alcarreño. Sencillamente, di carpetazo al asunto por eso de que todos somos iguales ante la justicia y, como todos somos iguales, el Real Murcia sería igual que el Deportivo Guadalajara. Sin embargo, me equivocaba.

Cierto es que el club pimentonero eligió ir por lo mercantil, una cautelar que entra más bien raspando por esa vía, y que los alcarreños optaron por la otra vía y que quizá de esa diferencia derive el agravio comparativo entre los dos clubes. Lo que me hace pensar, por un lado, en si los abogados del Depor no supieron ver esa posibilidad que sí vieron con clarividencia los letrados del Murcia. Y, por el otro, en si lo que pasa es que nos están tomando el pelo, y por primera vez desde que llevo escribiendo en El Hexagono de Guadalajara me incluyo en la reflexión. Obviamente, no creo que los defensores morados hayan tenido que ver en que la cautelar no haya llegado a buen puerto. Por lo que, el argumento de que nos están tomando el pelo crece enteros.

Germán Retuerta junto a los encargados de la defensa del Depor. Foto: Deportivo Guadalajara.

Germán Retuerta junto a los encargados de la defensa del Depor. Foto: Deportivo Guadalajara.

Siempre fui de la opinión de que si el Deportivo Guadalajara hizo algo mal en su ampliación de capital y la justicia lo demuestra, la entidad debe pagar por ello. Exactamente igual que cuando un personaje público utiliza su posición para lucrarse fraudulentamente a costa del Estado. El problema es que vivimos en España y en España muchas veces las normas están para saltárselas y ponerse el mundo por montera. Y si encima desde el tercer poder te echan un cable, pues mejor que mejor. El segundo problema es que en España no podemos aprovecharnos todos del primer problema, obviamente porque sino nuestro sistema se vendría abajo y habría que construirlo desde sus cimientos y, qué demonios, los que sí se aprovechan perderían sus privilegios. Y todo ello nos conduce al tercer problema, la desigualdad reinante, que nada tiene que ver con eso que dice la Constitución de que todos somos iguales ante la ley.

Los más expertos que yo en ciclismo se echarían las manos a la cabeza con lo que voy a decir, pero me va a servir para ilustrar la igualdad de la que hablo. Si un corredor dopado gana seis Tours de Francia consecutivos ante rivales que, al igual que él, iban dopados para tener mejor rendimiento; ¿no será que ese corredor era superior al resto, dopado o sin dopar? Pues en el deporte rey ocurre lo mismo, aunque sin poder extrapolarlo al pie de la letra claro. Si muchos equipos están haciendo trampas, es decir, no cumplir al pie de la letra con las normas del juego, y se les permite seguir jugando en Primera y Segunda División, ¿por qué a otros equipos se les castiga por hacer esas mismas trampas? La igualdad de esos Tours, a pesar de estar adulterados, nada tiene que ver con la desigualdad que reina en el mundo del fútbol. El pez grande se come al pequeño y, encima, lo aplaudimos… Como muestra el despliegue mediático por el posible descenso administrativo de un ‘histórico’ y su comparación con un descenso administrativo que parece olvidado fuera de las fronteras de la provincia.