El pulso del comercio

Guadalajara volverá a celebrar este fin de semana la Feria del Stock. // Foto: J.Ropero

Guadalajara volverá a celebrar este fin de semana la Feria del Stock. // Foto: J.Ropero

Por Abraham Sanz

El comercio en Guadalajara es un continuo debate. Cada vez que se aborda el tema surgen nuevas teorías, reproches a consumidores y comerciantes así como una tendencia natural a achacar el mal momento que vive este sector en la capital a la recesión económica o a lo ‘apretado’ que todos llegamos a fin de mes. Y quizá, si metemos todo esto en una coctelera y por fin logramos sacar un buen cóctel, demos por fin con la fórmula que permita que las calles de la ciudad se inunden de nuevo de gentío que disfruta de este paseo; o de la simple tarea de ver escaparate pero al aire libre y no encerrado en mamotretos de hormigón, construidos en pro y a favor de las múltiples franquicias que arrasan el mercado.

Dentro del agitar de esta coctelera, si parece haberse encontrado una iniciativa que goza del beneplácito del gentío de la capital. Sustituiremos el hormigón del centro comercial, por las cuatro paredes del Multiusos de Aguas Vivas; pero esta vez los protagonistas de los stands no serán las habituales firmas que copan el Ferial Plaza, sino esas pequeñas tiendas que nutren y dan vida a las calles de la ciudad que, eligen, la Feria del Stock como un punto donde volver a reivindicarse y a reclamar a la ciudadanía su existencia, liquidando a un precio más que rebajado sus existencias. Se trata de la ya conocida Feria del Stock, que tras unos inicios en la plaza de las Cruces, ha encontrado en este pabellón su mejor ubicación tanto por amplitud como por facilidad de acceso para el comprador. Son ya, con esta ocho las ediciones, lo que quiere decir que se trata de una cita ya marcada en rojo por comerciantes y consumidores en el primer fin de semana de octubre, debido al notable dinamismo que aporta a las economías de las pequeños establecimientos de la capital.

¿Y por qué este fluir de gente no se repite con una frecuencia mayor? Esta quizá es la pregunta del millón que no sólo se hacen los propios comerciantes, sino también los gobernantes a los que les gustaría un casco histórico cuyo latir fuera el sonido de los pasos de la gente que pasea por la calle Mayor. Sin embargo, pese a esfuerzos e iniciativas tanto municipales como privadas, ese ir y venir de gente por el centro no se recupera salvo en citas muy señaladas. Poco ayudan ahora –confiemos en que en un futuro sí- el proliferar de obras que buscan adecentar el centro de la capital, pero que complica por tanto el acceso y hace más factible tomar el desvío al otro lado de la A-2 para realizar las compras. No obstante, no me gustaría que el problema se focalizara en las obras que si bien, son molestas, persiguen un fin mayor que es lograr una mejor y más decente imagen de esta zona de la ciudad. Lograr un paisaje que invite a ese paseo, y tras un buen puñado de millones de euros invertidos en ello; hasta el momento sólo se ha logrado maquillarlo, pero no que vuelva a recuperar el pulso.

¿El problema está en un comercio desactualizado? Una respuesta puede ser que sí. Unos horarios poco compatibles con la vida laboral actual; establecimientos con escaparates poco cuidados o la proliferación de tiendas de corte asiático, hacen que haya zonas de la ciudad donde sea poco atractivo salir de compras por la ciudad. Contra esta postura, cabe otra oposición, puesto que en los últimos años, entre los pocos emprendedores –un aplauso para ellos- que se atreven a poner en marcha este tipo de negocios en la ciudad, una de las máximas que emplean es cuidar y mucho su presentación al público; buscar un producto más sofisticado o menos común que lo que podemos encontrar en cualquier centro comercial; e incluso ya se fuerza una mayor flexibilidad horaria. Es decir, ¿está desactualizado? Sinceramente, está en proceso de actualización de cara a los nuevos retos del futuro. Quizá ha tardado o no ha llegado a tiempo lo que ha conseguido que zonas de tiendas emblemáticas como la propia calle Mayor o Virgen del Amparo, hayan caído en un ostensible declive. Aunque, esta readaptación puede lograr reactivarlas si se acompaña de medidas que incentiven regresar a estas calles; que incentive a los ciudadanos a volver a pasearlas a pesar del frío o del calor; que incentive a los comercios y bares a estar abiertos más tiempo porque el gentío existente así lo requiera y así, poco a poco ver como la ciudad renace donde nunca debió morir que es en su casco histórico.

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Duro correctivo

Zubieta deja mal sabor de boca al Depor. Foto: CD Guadalajara.

Zubieta deja mal sabor de boca al Depor. Foto: CD Guadalajara.

Por Ana G. Hernández

Se puede echar la culpa del desastre del Deportivo Guadalajara en Zubieta al desplazamiento a las Vascongadas. Sí, se puede utilizar de excusa porque en sus dos visitas a tierras vascas, los de Pérez Salvachúa han sacado sendas derrotas. La primera ante el Real Unión de Irún, con remontada incluida del cuadro local, y la segunda ante el filial de la Real Sociedad. En ambas ocasiones el equipo alcarreño llegaba con el cartel de ‘favorito’, si se puede hablar de ese favoritismo cuando se juega fuera de casa y en un grupo de la igualdad del Grupo II; y, en ambas ocasiones, el Depor se estrelló por su ego de creerse superior al rival. Ojo, incluso siéndolo sobre el papel.

Obviamente, el maleficio del País Vasco no tiene nada que ver con que las dos únicas derrotas moradas en esta temporada, tres si contamos el batacazo de la Copa del Rey, se hayan producido en estas tierras. Se debe a que la defensa falla y el ataque no responde como respondió aquella mañana en La Fuensanta de Cuenca. Nadie cuestiona la gran plantilla que tiene el Depor esta campaña, no en vano es uno de los equipos con más presupuesto de la categoría; sin embargo, un equipo con las aspiraciones que tiene éste no puede consentir errores de tanto calado atrás.

Y es que, si se hace un simple repaso de los datos, los números caen por su propio peso. En seis jornadas de liga regular, los de Pérez Salvachúa solo han conseguido dejar su portería a cero en una ocasión (jornada 3 ante el Tudelano en el Pedro Escartín). Además, han encajado un total de 11 goles (dos de ellos de penalti), es decir, una media de 1,83 tantos en contra por partido. Y se han quedado con un hombre menos en tres encuentros (Tudelano, Real Unión y Real Sociedad B). Datos que no se corresponden con los de un equipo que aspira, no solo a colarse entre los cuatro primeros clasificados, también a alzarse con el título de campeón.

Cuando Pérez Salvachúa dé con la tecla y encuentre el famoso equilibrio del que tanto habla Carletto para su Real Madrid, en ese instante, el Depor refrendará todas las esperanzas que la afición tiene puestas en su equipo. Pero hasta que eso llegue, el hincha deportivista tendrá que seguir conformándose y convivir con esos desajustes defensivos de los que lleva haciendo gala el equipo un par de temporadas.

Los gallardos vencieron 3-2 al Ciudad Real. Foto: Google.

Los gallardos vencieron 3-2 al Ciudad Real. Foto: Google.

Complejos

Si el Marchamalo se olvida del miedo a perder, quizá estemos ante una de las mejores temporadas del cuadro gallardo en Tercera División. Así de simple. El problema es que en el fútbol no hay nada simple y las casualidades pocas veces se dan; y, precisamente, que los de Nito Alonso estén en la zona alta de la clasificación tras seis jornadas disputadas no es ni mucho menos una casualidad. La razón, que el núcleo del equipo se mantuvo tanto en el descenso a Preferente como durante el ascenso en una temporada en el infierno donde la hegemonía verdilla fue total y la confianza de los jugadores ganó enteros. Y es este núcleo, con algunos retoques como Rafa Espada o Dani Cabanillas, éste último llegó a final de la campaña pasada, el que está generando el momento dulce en el que está instalado el cuadro marchamalero.

Un gran momento que puede ser socavado si el Marchamalo no se olvida de sus complejos de equipo menor, de equipo que puede perder los puntos en cualquier balón parado. Los mimbres están ahí, solo falta que el apartado psicológico no juegue una mala pasada a los de Nito Alonso. Fuera las inseguridades.

Lo que aprendí sobre Israel

Gema Solanas es orientadora de adultos en Azuqueca

Gema Solanas es orientadora de adultos en Azuqueca

Por Mª Gema Solanas Jiménez *

Estos días he repetido una pregunta: ¿por qué los judíos son tan poco críticos con la política de Israel frente a Palestina? Sobre todo la he repetido a una persona muy especial para mí, porque es judía y sé de sobra que es justa, posee un gran sentido ético y su confianza en la humanidad, más allá de credos y colores, es evidente.

Se la he repetido pasmada ante el derramamiento de sangre en Gaza, por ese motivo, pero también por otros que ni yo misma comprendía en ese momento. Se la he repetido con mirada de incomprensión precisamente en el momento que más comenzaba yo a comprender.

Durante estas semanas de agudización del conflicto de Israel y Palestina en las que las cabeceras de los diarios se llenaban de muertos palestinos, he escuchado a judíos recordando lo que reclama Hamás en su acta fundacional (la desaparición de Israel), señalando la tensión de la vida cotidiana bajo cohetes, las carreras a los refugios tras los avisos, la teoría de los escudos humanos, el derecho a defenderse del enemigo, a estar allí… todos los fundamentalismos ajenos. Y algunos nos preguntábamos cómo ponían el acento en estas cosas mientras el contador de niños y demás civiles muertos subía vertiginosamente, sin oponerse, como hacíamos otros, contra los disparadores de armas sobre la población gazatí.

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He aquí que quien escribe es una roja y sentimental que, obviamente, siempre ha apoyado a los palestinos y se ha sentido completamente espeluznada por ese festival de sangre y dolor. Tan obvio me parecía todo, que esperaba que mis judíos cercanos pensaran como yo, o como ya lo hacían algunos pequeños grupos de judíos inconformistas, rojos y sentimentales ellos también, que, incluso allá en Israel, protestaban contra el ejército de su país, y presionaban para que su gobierno buscase la paz sin más excusas. Y leía en prensa y redes sociales los rastros que ellos, pero también otros, dejaban a su paso.

Y qué difícil ser sosegado. Qué escupidera gigante esa de las redes sociales. Cierto que son pocos los judíos criticando el bombardeo u ocupación. Parece que es aún más fácil encontrar nostálgicos de Hitler. No son mayoría, pero están. Estos días, defensores a ultranza de Israel han compartido espacio con atacantes a ultranza, no ya de Israel, sino de todo el pueblo judío. En el año 2014 todavía puede leerse en cualquier foro: “Hitler no hizo bien su trabajo”, “Hitler tenía razón”. Frases fáciles de escribir desde la distancia y el anonimato como armas que carga el diablo . Otra vez pasmada, extrañada, sin evitar pensar en la conexión de todo esto.

Es curioso que una de las cosas que provocó mi reflexión vino de las antípodas de mi pensamiento y sentimiento. En el servicio de la BBC en español había un artículo sobre jóvenes judíos que vivían a kilómetros de Israel, algunos de ellos ni siquiera habían estado allí antes, pero que eran capaces de dejarlo todo y arriesgar sus vidas para ir a lanzar esas bombas que acaban matando niños lejanos. Uno de ellos se explicaba. Ese chico era heredero de una lejana cadena de abuelos y abuelas que habían huido de sus hogares escapando a una muerte segura que, sin duda, se cebó en otros familiares, amigos y conocidos. La última vez, fue esa tan recordada estos días en las menciones a Hitler, pero había habido otras anteriores, huidas y expulsiones de otros países, otros hogares, de mi propio país, ciudadanos convertidos de la noche a la mañana en extranjeros de toda tierra. El chico quería poner su parte para que, si alguna vez volvía a pasar, si alguna vez un judío tenía que dejarlo todo solo por ser judío y llevar en sí nada más, salvo la historia de sus abuelos, al menos quedase una tierra, aunque fuese lejos de su América natal, que siempre fuera a recibirle. Pues sentía que era esta la primera vez en la historia en la que había una tierra de la que un judío nunca tendrá que irse por el hecho de ser judío, donde siempre será bien recibido, un “hogar seguro” -decía él- al que recurrir si todo falla.

Pintada pro nazi en un festival taurino en Pinto // Foto: Diario Público

Pintada pro nazi en un festival taurino en Pinto // Foto: Diario Público

Todavía se pintan esvásticas. Todavía hay una fiesta en España en la gente sale a beber limonada y lo llaman “salir a matar judíos”. Todavía puede leerse, hoy mismo, en los comentarios de cualquier medio, que Hitler no lo hizo tan mal o que debió hacerlo mejor. Todavía la palabra judío representa un extraño conglomerado del otro que no es uno. Todavía un adolescente piensa que hay que dibujar un lugar para escapar de todo eso. Todavía cualquier judío piensa que podría haber sido israelí, que parientes o amigos podrían haberlo sido, igual que podrían haber sido quemados vivos en algún crematorio europeo. Que podría serlo ahora o que podría serlo en un futuro.

Y entonces comprendo ese deseo desesperado de conjurar el horror del adolescente equivocado, ese adolescente que abandona una vida cómoda de estudiante para disparar contra los hogares de otros. Lo comprendo, porque yo también tengo horrores que conjurar. Porque quizá mi “yo” adolescente también iría a la guerra para salvarse, para construir un hogar donde el miedo no le alcance. Él, tan distinto a mí, lleva grabadas en la sangre historias de desarraigo, de persecución, de supervivencia, como yo llevo todos los miedos de mis ancestros, las noches dormidas por mi padre en un banco en la calle, los ojos de mi madre desconsolados, las historias de hambre de mi abuela, la falta de un hogar donde cobijarse. Y, sin ser adolescente, fantaseo con el momento en el que pudiera decir “esta casa es mi casa” y conjurar el miedo a no tener un hogar seguro, como ese chico, pensando que jamás podrán expulsarme de una casa mía que lleva mi nombre.

Todos queremos salvarnos del horror, todos queremos escapar al dolor heredado. Hay personas valientes que saben que la búsqueda de la seguridad perfecta es una quimera que a veces solo genera otras inseguridades. Saben que la inscripción del nombre de uno en la casa es una garantía demasiado pequeña. Por eso hay jóvenes sin miedo que ahora mismo protestan en Israel contra la invasión de Gaza, como los objetores de conciencia de Shministim, los exsoldados de Breaking the Silence, B’Tselem, Jewish Voice for Peace… Por eso hay gente que no teme al futuro y se convierten en pequeños héroes cotidianos.

Pero no es tan fácil deshacerse del terror que viaja dentro, del terror de este chico judío, o de ese otro que ahora mismo contempla su casa destruida, sus padres y hermanos muertos, al que se le está llenando también el corazón de terror, allí en Gaza, o en cualquier otro lugar del mundo. Ese terror que enseña el sufrir.

Recuerdo de nuevo a esa persona judía que amo tanto. Ahora que creo que he encontrado la respuesta que le pedía, pienso que quizá soy más libre para entender los miedos de todos. Ojalá también los míos.

* María Gema Solanas Jiménez, aunque nacida en Madrid, vive en Guadalajara. Es psicóloga orientadora, profesora de español, y actriz ocasional. Desde 2010 trabaja en la Escuela de Adultos de Azuqueca de Henares. Se interesa en Educación, temas sociales, Ecología, Teatro, Literatura, lenguas…

Tiempo de carroña

Ruta de las eras organizada por los Amigos del Teatro Moderno. // Foto: Rubén Madrid. www.culturaenguada.es

Ruta de las eras organizada por los Amigos del Teatro Moderno. // Foto: Rubén Madrid. http://www.culturaenguada.es

Por Concha Balenzategui

Los que fuimos educados en las Ciencias Naturales más por los apasionantes documentales de la fauna ibérica de Félix Rodríguez de la Fuente que por los libros de texto, entendimos bien algunas claves del ciclo de la vida. Son imborrables los recuerdos de los episodios -algunos rodados en nuestra provincia- sobre cómo actúan los buitres para ejercer su labor de basureros de la naturaleza. Los primeros que acuden a la carroña son los córvidos, que con su brillante plumaje generan reflejos que alertan a distancia a los buitres, que son más cortos de vista que lo que pudiera creerse.

Y en Guadalajara ya están actuando. Ya han descubierto la carroña. Estoy hablando de los solares abandonados del casco histórico, que según leo en La Crónica, ahora vuelven a despertar el interés de los promotores inmobiliarios. No sé determinar (soy de Letras, confieso mis limitaciones) si son los cuervos o los buitres, pero el caso es que ya se detectan movimientos en torno a los edificios demolidos hace años. En la Naturaleza -según aprendimos en el colegio- también actúan las leyes de la evolución que describió Darwin. Y puede ser que los que otrora se comportaron como depredadores, y proyectaban promociones kilométricas asfaltando el campo sin límites, ahora se hayan vuelto carroñeros, y se dediquen a rondar con verdadera hambre los escombros de los edificios.

La pasada semana comprobábamos que la subasta de la Cámara de Comercio, singular edificio en inmejorables condiciones, gracias a una reconstrucción no tan lejana en el tiempo, no encontró postores dispuestos a aportar los 4’7 millones de euros en los que había sido tasado. Pero sí hay una empresa conforme a quedárselo por la cuarta parte de su valor. Sabemos ahora que la única interesada se llama Agarfa, constituida por quien en otro tiempo presidiera la Cámara, Juan José Cercadillo, y por sus arquitectos de cabecera en Hercesa, Solano y Catalán. Quien dimitió por no ser capaz de lidiar con el agujero dejado por sus antecesores y la merma de ingresos al eliminarse la obligatoriedad de las cuotas, reaparece justo en este momento. Cosas de Darwin y la selección de las especies.

Muchos pensamos que es una pena que la sede de esta entidad, levantada con el esfuerzo de los comercios y las empresas, pase a manos totalmente privadas. Los hay que aseguran que no vale lo que pretende el Juzgado, con el ánimo de enjugar las deudas acumuladas. Y quienes apelan a la Junta para que evite ese final tan chusco. En unos días tendremos el desenlace, pero lo cierto es que si no hay otro postor, el palacio se venderá a precio de carroña.

En lo mismo se han convertido los solares del casco histórico de la ciudad. Parece que después de años de desidia, los planetas se han alineado para que alguien vea un nicho de mercado en su aprovechamiento. Los planetas o la ley de la oferta y la demanda, apoyada además en un artículo de la legislación urbanística en el que nadie reparó en los tiempos de bonanza y depredadores. Habrá que esperar a ver si la noticia se torna en cierta, y continúa adelante la intención de varios promotores, o todo queda en los augurios de un edil dado a anunciar aperturas de sectores urbanísticos cada tres meses.

Solar sin edificar en la calle Mayor. // Foto: Rubén Madrid. www.culturaenguada.es

Solar sin edificar en la calle Mayor. // Foto: Rubén Madrid. http://www.culturaenguada.es

A mí también me alegraría que fuera verdad. Que las grúas aparezcan pronto en el territorio que ahora merodean los gatos, en esa “ciudad incompleta” como la describía mi compañero Abraham Sanz hace un par de semanas. Que pase al recuerdo la “Ruta de las eras” -¿sin hache?- que promovieron los Amigos del Teatro Moderno. Hasta en los comentarios en las redes previos a la asamblea de Ganemos Guadalajara del pasado jueves, hubo quien expresaba que su motivo para “ganar” la capital era poner fin a los solares vacíos que afean su casco.

Podrá parecer utópico, pero lo cierto es que la Administración tiene y ha tenido herramientas en su mano para evitar que los edificios se derrumben, y también para impedir que pase tanto tiempo sin que se levanten otros. La Ley tiene muchos resquicios para que venza el deterioro del patrimonio. Por ejemplo esa norma que permite la declaración de la “ruina económica”, a instancias del propietario, cuando el coste estimado de la rehabilitación supere en un 50 por ciento lo que costaría demoler y edificar de nuevo. Así perdimos en esta ciudad el palacio del Vizconde de Palazuelos, más conocido como El Boquerón. Y así se ha hecho y se sigue haciendo la vista gorda ante viejos inmuebles que permanecen con las ventanas abiertas para que la lluvia y las palomas aceleren la degradación. Sin ir más lejos, en la cuesta del Reloj, a diario frecuentada por los concejales.

Pero la Ley también permite a la Administración una actitud más activa. Por ejemplo, fija un plazo de 24 meses para que se inicie la nueva construcción después de una demolición, y pasado ese tiempo, se puede expropiar el solar. A la vista está que muchos de los huecos de nuestro caserío tradicional han sobrepasado ese plazo sin que nadie haya movido ficha, como se sobrepasó con la manzana de la plaza Mayor que daba a Miguel Fluiters y la plazuela de la Cruz Verde, en tiempos de Alique. Sé que hubo un momento en que el equipo de Román trató de hacerse con alguno de los solares de la parte alta, en la zona del Maragato, pero no fraguó.

Y lo cierto es que ahora, cualquier interesado puede presentar un proyecto para construir. Bienvenidos sean, pues, los carroñeros, sean cuervos o buitres. Tanto en la Cámara como en los escombros. Pero no pasemos por alto si sucede que quien pudo evitar la carroña, por acción u omisión, no actuó a tiempo.

Aborten las opiniones

Alberto Ruiz Gallardón, aplaudido por las diputadas del PP // Foto: El País

Alberto Ruiz-Gallardón, aplaudido por las diputadas del PP. Eran otros tiempos. // Foto: El País

Por Óscar Cuevas

A estas altura de la semana ya sé que los lectores de “El Hexágono” -que son gentes bien informadas y de mucho cultivar el sentido crítico- ya tienen una muy bien creada opinión sobre todo lo acontecido con el tema del aborto: La decisión del Gobierno de aparcar la reforma de la Ley, y la dimisión del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. La secuencia de los hechos, telegráficamente, la veo del siguiente modo:

1º.- El Partido Popular lanza una promesa (bastante abierta, no muy concreta), en su programa electoral de 2011, para reformar la Ley de interrupción del embarazo que se había aprobado en 2010, con Zapatero de presidente del Gobierno.

2º.- El PP gana las elecciones, y el Gobierno inicia una lentísima elaboración de un Proyecto de Ley que, insólitamente, se encarga al Ministerio de Justicia, en lugar de a Sanidad.

3º.- La ley que impulsa Alberto Ruiz-Gallardón, y cuyo anteproyecto aprueba el Gobierno en pleno, básicamente supone regresar a la regulación del aborto de 1985, pero con mayores limitaciones que aquella. Se modifica el sistema basado en plazos de la “Ley Aído”, y se cambia por un antiguo sistema de supuestos, aunque aún más restrictivos.

4º.- En cuanto se conoce el texto del Gobierno, las encuestas y estudios de opinión manifiestan por doquier un mayoritario rechazo social a la medida. Mayoritario, incluso, entre los votantes del PP.

5º.- El sector más abierto (o menos conservador, llámenlo equis) de los populares, encabezado por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, presiona para que se produzca una suerte de “coitus interruptus”. El gurú de la sociología popular, Pedro Arriola, pone las cartas sobre la mesa de Rajoy: Se encaminan a un suicidio electoral.

El ministro de Justicia, en el momento de anunciar su dimisión // Foto: EFE

El ministro de Justicia, en el momento de anunciar su dimisión // Foto: EFE

6º.- Rajoy cede a esas presiones, aparca sus principios para no causarse un perjuicio electoral, y deja al ministro Gallardón como Cagancho en Almagro al anunciar su decisión poco antes de volar a China.

7º.- Gallardón, en un gesto de dignidad personal, dimite como ministro, y anuncia el abandono de toda responsabilidad política. (Y hasta aquí puedo leer…)

El caso es que no pensaba yo profundizar hoy en el asunto de fondo, suficientemente debatido en sus casas y en todas partes. Pero sí dejaré patente, en todo caso, que estoy de acuerdo con la llamada “Ley Aído”, y que la reforma que planteaba el Gobierno me parecía una barrabasada. Por tanto, creo que Rajoy ha acertado rectificando. Y dicho lo anterior, de lo que sí venía hoy a hablarles era de “valentías y cobardías” políticas. Y lo haré en el ámbito local, que es lo que corresponde a esta bitácora.

Porque, si algo me ha sorprendido de las horas posteriores a la marcha atrás de Rajoy, ha sido el atronador silencio de quienes, dentro del PP de Guadalajara, más se habían significado como “defensores de la vida”. Estos antiabortistas de cabecera han sido históricamente un puñado de dirigentes, encabezados, en orden de importancia, por el propio alcalde de la capital, ex presidente del partido, y diputado nacional, Antonio Román Jasanada. Él, que tantas fotos con colectivos “provida” se ha hecho, que a tantas manifestaciones ha acudido, que tantas veces ha manifestado su oposición al aborto “en cualquier supuesto”… ha guardado sin embargo el más absoluto de los silencios desde el pasado miércoles hasta la fecha. No busquen una reacción suya en sus perfiles de redes sociales, ni en los medios de comunicación. No la hay. Y es extraño este mutis romanesco, porque hasta hace bien poco él era una de las cabezas visibles, incluso, de la plataforma antiabortista creada en el Congreso y el Senado, a la que también pertenece otra senadora alcarreña: Ana González.

Pero González también es de las que ha callado. Tan activa en Twitter habitualmente, el día de los hechos se limitó a “retuitear” a algún correligionario… pero no con los mensajes críticos hacia su Gobierno, sino únicamente con los que se limitaban a alabar el adiós de Gallardón. Un cambio radical, porque días atrás, la misma González inundaba su perfil personal de mensajes contra el aborto. Luego calló.

Pero Román&González no son los únicos. Hay otros reconocidos “provida” del PP local a quienes tampoco les he visto salir a la palestra. Hablo de gentes influyentes, como el director general de Nuevas Tecnologías, Daniel Martínez Batanero; o como la concejala de Parques y Jardines de la capital, mi amiga Ana Manzano; o el edil de Urbanismo, Juan Antonio de las Heras...

Y es que, en todo este silencio del PP, sólo se han escuchado con nitidez un par de voces discrepantes. Por un lado, la de un militante sin trascendencia política, pero muy relevante en los ambientes culturales, como es Serrano Belinchón (que ha abandonado el partido). Pero sobre todo, la voz que más valor político tiene: La del cuarto teniente de alcalde de la capital y alcalde pedáneo de Iriépal, Luis García.

García, que es fiel ejemplo de la sensibilidad más tradicionalista y conservadora del Partido Popular, ha sido esta vez un ejemplo de honestidad personal. Porque lo primero que hizo al saltar la noticia fue escribir en su perfil de Twitter: “Mal, muy mal. #SíALaVida”. Y a continuación, inundó literalmente su “Time Line” con réplicas de mensajes críticos con el Gobierno. Incluso “retuiteó” alguno con la etiqueta -“hashtag”, se dice- #YoRompoConRajoy.

La coherencia de Luis García me hizo alabar su honestidad personal en las redes sociales desde el primer minuto. Y si tengo ocasión, se lo diré en persona. Porque yo estoy a años luz de su pensamiento, en este asunto y en la mayoría, pero al igual que digo de Gallardón, creo que el “bubillo” ha mostrado valor al decir lo que piensa, sin ambages, en un partido donde quien discrepa suele ser laminado.

Luego, con el paso de las horas, también me dio por recordar que, de los principales cabezas visibles del movimiento “provida” del PP provincial, García es también el único que no está “liberado”, que no cobra su sueldo de la dedicación política (al contrario que los citados Román, De las Heras, González o Manzano). Igual es que lo mío es de pura maldad, pero me vino enseguida a la mente el dicho: “Quien paga al flautista elige la melodía”.

Cospedal, en una manifestación contra la "Ley Aído", en 2010 // Foto: EFE

Cospedal, en una manifestación contra la “Ley Aído”, en 2010 // Foto: EFE

Y, como decía el abuelo de Majaelrayo sobre Franco, también me pregunté: “¿Y Cospedal, qué opina de esto?” Pues nada, oiga. La secretaria general del PP, que en 2009 no dudaba en acudir a manifestaciones al lado de los obispos, ya no opina nada. Ni un día antes de que Rajoy confirmara lo que confirmó, cuando apareció haciéndose la despistada en Génova, ni tampoco un día después. Digamos que quizá Cospedal, no es la que elije la melodía, sino que directamente ella es el flautista de Hamelin, y quien presumiblemente ha ordenado que se aborten las opiniones.

Así las cosas, les aconsejo, amigos, que abran bien los ojos a lo que se va a cocer en nuestra ciudad en estos días, con la celebración en Guadalajara ni más ni menos que de la “Reunión Interpalamentaria del PP”, a la que acudirá toda la plana mayor popular, y en la que han de volar los cuchillos. Una reunión que, para más retorcer la situación, se celebrará en vísperas de una parada y una “jura de bandera civil” que reunirá a lo más granado de la derecha local. E igual ese día, el 5 de octubre, es cuando algunos les dirán a “los suyos”, a aquellos que votaron, que les mola más la música militar, y que van a cambiar de flautista.

Del aborto y las adolescentes.- No quería terminar este artículo sin una pequeña coda referida al único asunto que Rajoy ha confirmado que sí se modificará en la vigente Ley del Aborto, eliminando la prerrogativa que tienen las menores de 18 y mayores de 16 años de interrumpir su gestación, sin necesidad de permiso paterno. El PP cometerá un error si lo hace.

Lo cierto es que ese supuesto no se explicó bien en su día, por lo que se ataca muy demagógicamente. Se trataba de dar una especie de “mayoría de edad excepcional” a las chicas, ante una decisión que trasciende su minoría de edad coyuntural. No significa necesariamente que se “permita a las niñas abortar sin que lo sepan los padres”, como algunos airean. Porque en el 90% de los casos, las adolescentes y sus padres hablan del tema, y adoptan posiciones consensuadas, como es normal. Pero lo cierto es que hay casos, pocos, en los que se pueden producir conflictos. Y el supuesto lo único que hace es primar la voluntad de la mujer que va a ser madre para toda una vida, sobre la de sus padres. Además, convendría explicar que la prerrogativa para las menores también permite a una chica de 16 años seguir con su embarazo, aunque sus padres presionen para que aborte. Algo que, por cierto, es mucho más habitual que lo contrario.

Todo lo que siempre quisiste saber sobre el Geoparque y nunca te atreviste a preguntar

Los representantes del Geoparque molinés, junto con los de la Isla del Hierro, las dos candidaturas españolas que han entrado a formar parte de la Red Global.

Los representantes del Geoparque molinés, junto con los de la Isla del Hierro, las dos candidaturas españolas que han entrado a formar parte de la Red Global.

Por Marta Perruca

El Geoparque de la Comarca de Molina de Aragón y el Alto Tajo ha regresado de Canadá con el certificado que lo acredita como Geoparque Mundial y miembro de la Red Gobal de Geoparques (GGN-Global Geoparks Network). Ha sido un momento muy emocionante el vivido por los representantes de este territorio, durante el acto de clausura de la 6ª Conferencia Internacional de Geoparques, que se ha celebrado entre el 19 y el 22 de septiembre en Stonehammer Geopark (Canadá). El Geoparque molinés recibía una calurosa bienvenida a este prestigioso club, auspiciado por la UNESCO y, aunque la declaración se hacía pública en el mes de marzo, tras la reunión bianual que el Comité Europeo celebraba en el Geoparque de Sobrarbe (Huesca), parece que esta comarca necesitaba ese momento de expectación, minutos antes de que alguien diga tu nombre para subir al estrado a recoger el merecido premio.

Esa placa, que los representantes del Geoparque han traído bajo el brazo, es la recompensa a casi una década de trabajo; a los muchos desvelos de algunas personas que han creído en esta iniciativa y se han dejado la piel para que fuera una realidad, y a la implicación de toda una comarca y de unas instituciones que quisieron llegar a tiempo para coger el tren y espero que ahora no dejen pasar de largo su destino o terminen por rendirse.

La placa que certifica la pertenencia del Geoparque de Molina a la Red Global.

La placa que certifica la pertenencia del Geoparque de Molina a la Red Global.

Pero, sobre todo, esta placa es un reconocimiento internacional. La Red Global de Geoparques ha considerado que somos especiales y excepcionales porque tenemos unos valores geológicos de primer nivel, pero también históricos, culturales, biológicos, paisajísticos, etnológicos, arqueológicos, etc. y por lo tanto, somos dignos de pertenecer a su selecto club y contar con sus instrumentos de promoción y colaboración, para elaborar nuestra propia  herramienta de desarrollo local.

Después de esta Conferencia Internacional son ya diez los territorios españoles que forman parte de la GGN: Los geoparques del Maestrazgo (Teruel), Parque Natural de las Sierras Subbéticas (Córdoba), Parque Natural del Cabo de Gata (Almería), Sobrarbe (Huesca) , Costa Vasca (Guipúzcoa), Sierra Norte de Sevilla (Sevilla), Villuercas-Ibores-Jara (Cáceres) , Cataluña Central (Cataluña) y los geoparques de la Comarca de Molina y el Alto Tajo (Guadalajara) y la Isla del Hierro (Islas Canarias), que han recibido sus credenciales en esta reunión. En total suman 111 geoparques en 32 países distintos de todo el mundo.

No es la primera vez que escribo sobre el Geoparque de la Comarca de Molina en este foro y hay momentos concretos, como este, en el que me siento con la obligación de hacerlo, aun a riesgo de parecer pesada. Y es que hace apenas unos días me sorprendía a mí misma arremetiendo contra un pobre usuario de Facebook, que comentaba una de las entradas del Geoparque en la Red Social y que parecía que escuchaba campanas, pero no sabía dónde. De acuerdo, hoy, tomando distancia, el comentario del mencionado individuo  me sigue pareciendo desafortunado, pero ahora me doy cuenta de que, después de una década, este usuario todavía no ha comprendido el proyecto y creo que, a veces, mejor que echar balones fuera, es sano hacer autocrítica y valorar que, a lo mejor, no hemos sabido transmitir bien el mensaje.

Y es que parece que cuando nos preguntan por el Geoparque sacamos la definición de manual que, al fin y al cabo, es la aceptada por todos los miembros de esta organización: “Un Geoparque es un sello de calidad, avalado por la UNESCO,  sin carácter normativo, que se otorga a aquellos territorios con un patrimonio geológico de excepcional singularidad, donde se lleva a cabo un proyecto de desarrollo basado en su conservación y promoción turística. La declaración de Geoparque lleva implícita unos objetivos económicos y de desarrollo muy claros basados en tres principios básicos: La existencia de un patrimonio geológico que sirva de protagonista y eje conductor, pero también de un patrimonio cultural, histórico, etnológico, arqueológico, etc.; la puesta en marcha de iniciativas de geoconservación y divulgación y la potenciación del desarrollo socioeconómico y cultural a escala local”. Pero al parecer, con estas pinceladas la gente se queda como si tal cosa.

No pienses en qué puede hacer el Geoparque por ti, sino qué puedes hacer tú por el Geoparque

Realmente, creo que hay un error de base en la comprensión de este proyecto. Normalmente, cuando alguien comienza a interesarse por su cometido, lo primero que piensa es: ¿Qué puede hacer el Geoparque por mí? En lugar de ¿Qué es lo que puedo hacer yo por el Geoparque?, que aunque no lo crean, es lo mismo que decir  ¿Qué puedo hacer yo por esta comarca, por quienes la habitan y, en definitiva, por mí mismo? Y es que al Geoparque lo podremos pintar de amarillo, de azul o rosa;  meterlo en una gran caja, o envolverlo con llamativos lazos de colores estridentes, pero no por ello va a dejar de ser otra cosa que nuestro territorio, con sus valores, atractivos turísticos y recursos varios. Si alguien piensa que el Geoparque va a llamar a su puerta para solucionarle todos sus problemas, está muy equivocado. El ser Geoparque nos otorga unas herramientas, pero somos nosotros los que tenemos que construir la casa. Para ello podemos y debemos contar con el apoyo de las instituciones, del entramado socio-económico del territorio, de la comunidad científica y de la ciudadanía en general, pero como decía, esta declaración solo nos otorga unas herramientas y somos nosotros los que tenemos que poner a su servicio nuestra capacidad de trabajo para sacarles el mayor rendimiento posible.

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Reunión del Comité Ejecutivo y el Comité Socio-económico del Geoparque, el pasado mes de enero.

¿Cómo funciona el Geoparque de la Comarca de Molina y el Alto Tajo?

Como entidad, el Geoparque tiene unos órganos de gestión: Un Comité Ejecutivo, formado por representantes del Museo Comarcal de Molina de Aragón, el Parque Natural del Alto Tajo, la Diputación Provincial y la Asociación de Desarrollo Rural Molina de Aragón-Alto Tajo (ADR Molina-Alto Tajo); Un Comité Socio-económico, coordinado por la ADR Molina-Alto Tajo e integrado por los agentes sociales de la comarca: empresarios turísticos y hosteleros, la Común y la Junta Rectora del Parque Natural;  y un Comité Científico Asesor, formado por cerca de cuarenta personas entre científicos, investigadores, catedráticos y representantes de las instituciones implicadas en el proyecto (el Museo de Molina de Aragón, el IGME, la Diputación Provincial y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través del Parque Natural del Alto Tajo) y que tendría como objetivo marcar la hoja de ruta de las acciones que se desarrollen en el seno del Geoparque.

Personalmente, estoy convencida de que son este tipo de fórmulas las que tienen la llave para invertir la situación de estas comarcas que sufren las consecuencias de la despoblación. Proyectos como el Geoparque o Serranía Celtibérica, fundamentados en una estrategia que tiene en cuenta los recursos con los que cuentan las zonas para el desarrollo de acciones encaminadas a su puesta en valor, conservación y aprovechamiento económico.

En un momento de la evaluación por parte de la Red Euripea de Geoparques. // Foto: M.P.

En un momento de la evaluación por parte de la Red Euripea de Geoparques. // Foto: M.P.

Y entonces, ¿por qué el Geoparque y no otro tipo de proyecto?

No creo que se trate de elegir y tampoco pienso que esta comarca se pueda permitir el lujo de dejar pasar ninguna oportunidad, pero sí es cierto que pertenecer a la Red Global de Geoparques ofrece ciertas garantías. En primer lugar, porque ha demostrado ser un proyecto sólido y muestra de ello es que, próximamente, pasará a ser una figura más de la UNESCO, que hasta ahora solo lo auspiciaba. Además, la distinción de Geoparque es algo más que una placa que colgar en la pared: Se trata de una iniciativa seria: El Geoparque de la Comarca de Molina y el Alto Tajo lleva casi una década trabajando en el proyecto y ha presentado su candidatura en varias ocasiones.En este sentido, la Red Europea de Geoparques mira con lupa el cumplimiento de todos los requisitos necesarios para formar parte de este prestigioso club y, no conformes con ello, evalúa a sus miembros cada cuatro años para constatar que se están llevando a cabo las acciones necesarias para la consecución de esos objetivos. Asimismo, constituye una herramienta muy potente, en la medida en la que supone una promoción internacional de los valores de nuestro territorio que, de otra manera, sería muy complicada, y exige y promueve líneas de colaboración con otros geoparques, a través del Comité Español, la Red Europea y la  Red Global de Geoparques.

Se podría decir entonces, a modo de conclusión,  que el ser Geoparque es una apuesta decidida y seria para la puesta en valor, promoción, conservación, divulgación y aprovechamiento de unos recursos, principalmente geológicos, pero también medioambientales, históricos, artísticos, arqueológicos, culturales, etnológicos, etc. Todo ello implica el desarrollo de una serie de acciones que, en última instancia, sirvan para configurar una herramienta de desarrollo local. Para ello, se busca el apoyo de las administraciones competentes, de la comunidad científica y de toda la sociedad que habita en el territorio, al tiempo que la Red Europea proporciona algunas herramientas de promoción y colaboración . Pertenecer a la Red Global de Geoparques es también un compromiso firme por trabajar en esta dirección, por lo que los geoparques asumen que en cuatro años volverán a ser evaluados para revalidar su pertenencia a la Red y, de no cumplir con los objetivos, serán expulsados de la misma.

La marea amarilla

Una de las imágenes de la campaña de la Plataforma 'No al préstamo de pago en bibliotecas'.

Una de las imágenes de la campaña de la Plataforma ‘No al préstamo de pago en bibliotecas’.

Por Rubén Madrid

Cuenta Blanca Calvo, la que fuera directora durante tres décadas de la Biblioteca Pública de Guadalajara, que cuando hace diez años se inauguraron las instalaciones del Palacio de Dávalos, la entonces ministra de Cultura, la socialista Carmen Calvo, no acudió a la cita aunque había anunciado su presencia. Oficialmente se aportó alguna justificación peregrina que ni siquiera hoy se recuerda. La sospecha, en realidad, fue que no quiso compartir foto, mejor dicho cartel, con una enorme pancarta andante que, en el traslado de los mil últimos libros del Infantado a Dávalos, expresaba un rotundo “no al préstamo de pago en las bibliotecas”.

La batalla contra el denominado canon bibliotecario viene de lejos, desde que hace ya más de veinte años a alguna comisaria escandinava se le ocurrió imponer este copago, o repago, por los libros que se prestan en las bibliotecas. Guadalajara, en gran parte por figuras como las de las bibliotecarias Calvo y Eva Ortíz, ha sido desde entonces la punta de lanza de un movimiento, bautizado como marea amarilla, que ha incomodado a sucesivos gobiernos cada vez que han amenazado con trasplantar la medida animada desde Bruselas.

Por eso Carmen Calvo prefería evitar el bochorno en público. Y por eso la aplicación de la medida se ha ido demorando hasta que ahora el Ministerio de Cultura de Wert la ha puesto en marcha a través de un decreto que tiene fecha de 18 de julio y que fue publicado en el BOE el 1 de agosto. Hay quien ha definido la oportunidad de las fechas, no sin razón, como ‘agostidad’ y alevosía.

En la práctica se ha dado luz verde al copago de los derechos de autor de los libros, incluso de aquellos cuyos escritores descansan ya en los panteones de las glorias literarias: obliga a las bibliotecas de los municipios de más de 5.000 habitantes a pagar dos veces estos derechos de autor: la primera, cuando adquieren el libro, como ya estaban haciendo; la segunda, en unas complejas fórmulas de cálculo de número de usuarios y ejemplares (con variaciones antes y después de 2016), según establece un reglamento que ha causado confusión y que, por cierto, el Ayuntamiento de Azuqueca llevará ante el Tribunal Supremo.

Estanterías con libros en la Biblioteca Públia de Guadalajara. // Foto: R.M.

Estanterías con libros en la Biblioteca Públia de Guadalajara. // Foto: R.M.

Se entiende, con cierto sentido común (pero ya hemos dicho otras veces que el sentido común no es siempre el más sagaz de los sentidos), que si un libro se toma prestado de una biblioteca no se vende en una librería. Habría, por tanto, que compensar a los creadores. Pero es esta una verdad a medias. Con la misma lógica se puede decir que ese mismo libro que no se lee tras tomarlo prestado en la biblioteca tampoco se comprará en las librerías, tal vez porque el autor todavía no merece la confiana del lector, quizá porque el lector no está en condiciones de realizar el desembolso, que para casi todas las novedades ronda ya las 3.000 de las antiguas pesetas incluso para libritos de menos de 150 páginas. Hay quien se las está viendo ya tan putas que, parafraseando a Lorca, no tiene ya ni para medio pan ni medio libro.

Ningún amante de la lectura puede oponerse a que los autores cobren por su trabajo y así puedan seguir desarrollando una carrera sólida. Pero es que no se trata de eso. De hecho, que muchos escritores se opongan a este canon y que tan buenos amigos de tantos y tan buenos creadores, caso en la provincia de la propia Blanca Calvo, se opongan a la medida descarta también que el debate remita a buscar fórmulas para contrarrestar un supuesto perjuicio que ocasionarían estos centros en la necesaria remuneración de los autores.

Resulta interesante recordar la oposición a esta medida del añorado José Luis Sampedro, que algo tendría que decir como novelista y como economista sobre el asunto: “En la vida corriente el que paga una suma es porque: a) obtiene algo a cambio; b) es objeto de una sanción.Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?”. En su recomendable texto en contra del canon, ‘Por la lectura’, se preguntaba si nuestras autoridades prefieren escritores “más ricos pero menos leídos” y confesaba que, como autor, se alineaba con quienes entienden que son deudores de la labor de las bibliotecas, y no al revés.

Blanca Calvo, en el centro, una de las figuras que más ha batallado contra el canon. // Foto: Facebook de "Yo AMO las Bibliotecas Públicas".

Blanca Calvo, en el centro, una de las figuras que más ha batallado contra el canon. // Foto: Facebook de “Yo AMO las Bibliotecas Públicas”.

Pero también hemos defendido aquí el papel providencial que juegan las bibliotecas como pegamento social y como estilete cultural. Hemos hablado de la espiral de la cultura, aunque se habla mucho menos de ella que de la espiral de la violencia. Las bibliotecas son el cuartel general de una ofensiva literaria: ¿cuántos no hemos empezado una gran amistad con un escritor después de un primer encuentro en el Infantado o en Dávalos, después de buscar sus libros en los estantes tras una recomendación, una crítica de prensa o por pura casualidad? ¿Cuántos escritores no son más leídos (y, a la larga, más ‘comprados’) por la presentación de su primer libro en un salón de actos de una biblioteca, por una conferencia organizada en un ciclo de actividades de estos centros públicos, por una sesión de cuentacuentos que se gana la fidelidad casi vitalicia de padres e hijos, por un club de lectura que nos hace leer con mucha más atención y cariño uno de los títulos de un poeta o un novelista? Sobra decir que muchas, muchísimas.

Decimos todo esto sin tremendismos desorbitados. No hemos titulado este artículo ‘Canon el bárbaro’ o algo así. Pero obligará, por supuesto, a recortar la inversión para fondos bibliográficos en todos los centros, aunque sólo sean unas decenas de libros en bibliotecas como las de Azuqueca, Marchamalo, Cabanillas o Villanueva de la Torre. No nos vamos a poner estupendos ni vamos a rasgarnos las vestiduras diciendo que se trata del peor de los abusos que se han cometido, más todavía con el rosario de agravios y recortes que nos están cayendo. Me parece excesivo, como he leído a algunos dirigentes regionales de IU, que por esta razón vayan a cerrar bibliotecas. Desde luego que cerrarán, pero porque esta medida se suma a otros motivos de mucho más peso.

Viñeta sobre el canon bibliotecario de JR Mora: http://jrmorahumorgrafico.wordpress.com.

Viñeta sobre el canon bibliotecario de JR Mora: http://jrmorahumorgrafico.wordpress.com.

Lo que sí supone este decreto es una injusticia innecesaria, una medida de la que antes que los escritores se beneficia su sociedad de autores (Cedro, una prima hermana de la SGAE), un ladrillo más en el muro que se interporne entre el ciudadano y la inestimable función de acceso a la cultura que cumplen las bibliotecas, en algunos casos como Dávalos de manera sobresaliente. La aprobación de este decreto, habiendo alternativas para encajar el dictado de Bruselas según los expertos (quien quiera profundizar puede echar un vistazo a este post de Biblioblog), resulta un síntoma de la victoria que cada día se apunta esa forma de entender la cultura que prima los intereses particulares sobre los intereses generales.

El canon bibliotecario supone otro revés a la cultura de una comunidad autónoma que, por más que presuma de El Greco y del Quijote, amordaza muchas veces hasta la asfixia a su tejido asociativo, incluidas no pocas pequeñas empresas, y al  público con menos posibles. En plena zozobra económica cabría esperar dirigentes apasionados de la cultura y que despuntasen en su gestión, pero nos hemos topado con la apatía o la incapacidad  -la inutilidad, en cualquier caso- de dirigentes como el albaceteño Marcial Marín, que sin duda es el peor consejero de Cultura que ha tenido Castilla-La Mancha. Pero su batalla es otra: hacer de las corridas de toros la octava maravilla del mundo.

Decíamos que el canon, sin ser dramático, es sintomático. Lo es, como el cierre del Moderno, como las trabas de nuestros gestores a las compañías escénicas de nuestra tierra, como la pérdida de citas como el Arcipreste de Hita o el Titiriguada, como la indiferencia de las autoridades regionales y estatales a nuestro evento cultural más importante -el Maratón de Cuentos-, como la retirada de ayudas a las familias para los comedores escolares, como el demencial incremento de las tasas de matriculación universitaria, como la disminución de las ayudas para las asociaciones culturales, como el cobro a asociaciones sin ánimo de lucro del uso de espacios públicos, como el cierre de colegios rurales o de la escuela de adultos en Guadalajara, como el encadenamiento de decisiones que ya ha llevado al cierre precisamente de 42 bibliotecas de la región (cinco en nuestra provincia)…

La instauración del canon, como tantas de estas otras decisiones que a menudo hemos señalado en este blog, pretende justificarse con sus propios sinsentidos comunes pero demuestra, una vez más, la contraproducente estrategia desplegada precisamente por los encargados de defender los recursos e infraestructuras de todos. Sucede con casi todas las áreas de gestión, lo sabemos, pero ¡coño!, ¡qué ojeriza tienen con la cultura!