Hastío sanitario

El consejero madrileño de Sanidad (izquierda) charla con la ministra de Sanidad y otros consejeros, entre ellos Echániz, este verano. // Foto: redacccionmedica.com

El consejero madrileño de Sanidad (izquierda) charla con la ministra de Sanidad y otros consejeros, entre ellos Echániz, este verano. // Foto: redacccionmedica.com

Por Concha Balenzategui

Confieso que arranco este artículo cargada de hastío, que no es la mejor forma de empezar a escribir. Porque el tema del que hablo, el del traslado de los enfermos a hospitales madrileños, me produce más que hartazgo. No quiero repetir los argumentos que en su día expuse sobre el tema. Pero veo que quienes me abocan a escribir de nuevo también se repiten: Siguen replicando las mismas frases durante meses y meses sin pudor.

Tres años y medio llevamos los guadalajareños leyendo y oyendo que la Junta castellano-manchega y el gobierno madrileño están negociando un acuerdo para que los pacientes puedan ser tratados, diagnosticados o sometidos a pruebas en hospitales de la vecina comunidad, en lugar de hacer decenas de kilómetros para ir a Ciudad Real, a Toledo, a Albacete y a Cuenca (que me acabo de enterar que es otro de los destinos del peregrinaje sanitario).

Por eso me produce una tremenda desazón cada vez que el consejero de Sanidad castellano-manchego, José Ignacio Echániz, habla de que el acuerdo está cerca. Lo mismo me da que converse “largo y tendido” como que “lime aristas”. O que enhebre frases larguísimas para suavizar y matizar lo que esta semana ha quedado en evidencia con el vergonzoso rifi-rafe que se ha traído con su homólogo madrileño. Lo que esta suerte de declaraciones han dejado claro son varias cuestiones:

  • Que el acuerdo no está ni mucho menos cerca, ni avanzado, ni maduro. Es evidente que no se ha estado abordando durante todos estos años en los que se nos decía que se estaba trabajando en ello. Aquí pongan ustedes la razón que quieran: ineficacia, falta de voluntad, que no estaba entre las prioridades de ninguno de los interlocutores o que no había dinero para llevarlo a cabo, por lo que no lo abordaron hasta empezar a sanear las cuentas.
  • Que María Dolores Cospedal, siendo candidata, mintió cuando dijo en la campaña electoral de 2011 que el convenio ya estaba “hablado y acordado” con la titular de la comunidad madrileña, entonces Esperanza Aguirre. Por cierto, lo dijo en El Casar, una localidad en la que se calcula que hay cerca de 5.000 vecinos viviendo que no se han empadronado ni van a hacerlo porque prefieren seguir teniendo su cartilla sanitaria en Madrid. Aquí pueden añadir el peso que según cada cual tiene una promesa electoral.
  • Que el acuerdo es cuestión una cuestión de cifras, lo que algunos no teníamos ninguna duda, pero que queda meridiano con la frase del consejero madrileño: “Si no lo pagan, no se lo vamos a firmar, eso lo puedo decir bien claro”. Pero aquí debíamos añadir, ustedes y yo, unos datos que nos faltan, porque aunque somos los afectados, los contribuyentes y los que pagamos su sueldo, no tenemos. No sabemos cuántos enfermos se están trasladando cada día a los hospitales de otras provincias, cuánto cuestan esos tratamientos, a cuánto nos los quieren cobrar y cuánto queremos pagar. Ni cuánto se dejó a deber del convenio de la anterior legislatura o cuánto se debe todavía. Y creo que a estas alturas deberíamos saber cuánto pesa nuestra salud o hacernos una idea remota de a qué podríamos renunciar para alcanzar el equilibrio.
  • Que el hecho de que haya dos gobiernos del mismo signo político en las dos comunidades sirve de poco, pues hubo convenio sanitario cuando los gobiernos eran distintos, pero no lo hay ahora que son ambos del PP. Y aquí podemos añadir que ese consejero madrileño que firmó el acuerdo con un socialista castellano-manchego es Echániz, el mismo que ahora está en el otro lado, que sabe de qué habla y en qué consiste el acuerdo, si es que quiere retomarlo.
  • Que la idea de España es un concepto que se usa para algunas cosas (léase como arma arrojadiza contra el independentismo catalán), pero no se aplica en la práctica para otras. Porque los ciudadanos tenemos derecho a ser atendidos (en tiempo, forma y distancia) lo mismo si vivimos a un lado como al otro de la frontera de la comunidad.
  • Que el cargo que ostenta Echániz como responsable de sanidad del PP a nivel nacional es papel mojado. No se puede entender que Javier Rodríguez, designado por el partido en Madrid en esta área, se permita hacer estas declaraciones y deje en evidencia al que es su superior orgánico.

Por último, me atrevería a decir también que Rodríguez no ha estado nunca enfermo, o no ha tenido cerca a nadie que requiera un tratamiento de cierta envergadura. Solo así puedo interpretar el tono de displicencia, desapego y hasta desprecio que usa para referirse a los enfermos. En este punto recomiendo escuchar, más que leer, la manera en que espeta: “Si no tienes para pagar, los operas tú”.

Y también quiero recordar que los pacientes que están sufriendo estos traslados innecesarios e inexplicables son muchos y variopintos. Quiero decir que no es un colectivo con un nivel económico, un nivel cultural o un estrato social determinado. La enfermedad no hace distinciones, como no las debería haber en el tratamiento entre quienes pagamos impuestos en una comunidad o en otra. Quiero decir que los enfermos no son tuyos ni míos, ni madrileños ni guadalajareños, ni de izquierdas ni de derechas. Entre ellos también hay votantes del PP, que cada vez están más hartos y más hastiados de la carretera y de la ineficacia.

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2 pensamientos en “Hastío sanitario

  1. Creo que es un error plantear este asunto como una pelea entre comunidades. Lo cierto es que existe un FONDO DE COHESIÓN SANITARIA para cubrir estas situaciones, a no ser que la ministra se lo haya gastado en confeti. La realidad es que resulta patético oír al PP hablar de la unidad de España, cuando no deja de azuzar el enfrentamiento entre los españoles. Echániz no es más que un reconocido incompetente que ahora se gana la vida recibiendo bofetadas que corresponden a Cospedal, la verdadera culpable de la situación que nos aflige. No en vano, es la número dos del partido que gobierna en Madrid, es Castilla-La Mancha y en España entera. Hasta cuando seguirá siendo así es lo único que está en nuestras manos. Por tanto, aquí ninguna comunidad dejó a deber nada a otra ni tiene que pagar nada. Habrá que recordar una vez más que seguimos teniendo un SISTEMA NACIONAL DE SALUD, aunque la gestión esté transferida a las autonomías. El dinero que cuesta ya lo pagamos con nuestros impuestos.

    • Estoy de acuerdo en que es un error plantear el asunto como una guerra entre comunidades, con el agua ya tenemos bastante. Probablemente la intención de Echániz poniendo la pelota en el alero del tejado madrileño, era esa precisamente: echar balones fuera para tapar su propia ineficacia. Y claro, esos argumentos no cuelan, porque sabemos que él ha estado al otro lado.
      Muchas gracias por participar en el debate.

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