Afición a los “pparques”

Infografía del futuro Parque Adolfo Suárez // Ayto. de Guadalajara

Infografía del futuro Parque Adolfo Suárez // Ayto. de Guadalajara

Por Óscar Cuevas

Ha quedado acreditado. El Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara tiene una auténtica fijación por la inauguración de parques. Cada cual los valorará como desee, claro está, pero es evidente que, si hay algo que se ha multiplicado en el tiempo en el que Antonio Román ha sido alcalde, es la superficie de nuevas zonas verdes. Es la suya una verdadera afición a los parques. O a los “pparques”, diría yo.

Inauguración del Parque de Adoratrices // Foto: Jesús Ropero

Inauguración del Parque de Adoratrices // Foto: Jesús Ropero

Hagamos recuento, porque según datos del propio Ayuntamiento, en estos 7 largos años el número de nuevos metros cuadrados de zona verde en la ciudad se acerca los 10.000. Hablo de memoria, pero a vuelapluma recuerdo, por ejemplo, el parque ubicado en lo que era el antiguo ferial, que hoy se llama “de Adoratrices”, y que se pagó con el Plan E.

El Parque de Aguas Vivas se realizó a través de una Escuela-Taller // Foto: Jesús Ropero

El Parque de Aguas Vivas se realizó a través de una Escuela-Taller // Foto: Jesús Ropero

También es de los últimos años ese espectacular parque que nació alrededor del olvidado auditorio del Barranco del Alamín, que se bautizó como Parque de Aguas Vivas, y que se ejecutó a través de una Escuela Taller.

Asimismo, se produjo con Román de alcalde, aunque muy al inicio de su primer mandato, la apertura del Parque de Las Lomas. Y también de esta época es el jardín que se habilitó en la zona que toda la vida habíamos llamado “parque del Auditorio”, pero que el PP rebautizó como “Parque San Juan Bosco”. También lo pagó el Plan E, por cierto. A todas estas nuevas superficies verdes habría que añadirles la adecuación de no pocos “espacios menores” ubicados en plazuelas y calles, esas zonas que el consistorio denomina “restos urbanos”. Y finalmente cabría recordar que también fue este Equipo de Gobierno el que puso en marcha la Finca de Castillejos tras años de abandono, aunque este gafado enclave ha vivido varios sucesivos avatares que hacen que le esté costando más de lo deseable terminar de arrancar. No es mal balance en la materia.

Carnicero, Román y Manzano, en la presentación del proyecto del nuevo parque Adolfo Suárez // Foto: Jesús Ropero

Carnicero, Román y Manzano, en la presentación del proyecto del nuevo parque Adolfo Suárez // Foto: Jesús Ropero

El caso es que, coincidiendo con esta recta final de legislatura, nuestro alcalde ha hecho lo que más le gusta, y ha presentado nuevos proyectos de parques. Y así, el Ayuntamiento ha anunciado en las últimas semanas la inminente ejecución de otras dos actuaciones: la adecuación de las traseras de la zona alta de la calle Constitución, en lo que será el “Jardín de las Torres” (cuyas obras acaban de iniciarse). Y, ya esta misma semana, se ha presentado el proyecto de lo que será el futuro “Parque Adolfo Suárez”, que ocupará la parcela donde todavía se levanta el esqueleto del viejo Auditorio Municipal.

 

Un auditorio olvidado

Reconvertir el viejo auditorio en un nuevo parque tiene una ventaja evidente: Quitar de nuestra vista el cochambroso estado en el que se encuentra ese viejo recinto de conciertos que se inauguró a comienzos de los 80, y en el que, al menos la gente de mi generación, tantas horas de fiesta ha vivido. Allí lo he pasado bien, muy bien, aunque he de reconocer que nunca fue el edificio santo de mi devoción, porque era un auténtico potro de tortura (incómodo para estar sentado, incómodo para estar de pie). Pero pese a sus defectos reales, no deja de ser lamentable que el consistorio, en lugar de optar por rehabilitarlo, prefiriera llevarlo a la ruina de modo consciente, dejándolo sin utilización alguna en dos mandatos de completo abandono de la instalación.

El Auditorio ha sufrido el abandono consciente del Gobierno del PP, que ha forzado su ruina // Foto: Sergio Mangada

El Auditorio ha sufrido el abandono consciente del Gobierno del PP, que ha forzado su ruina // Foto: Sergio Mangada

El Auditorio Municipal quedó sentenciado de muerte al tiempo que Román accedía a la Alcaldía. Y quedó sentenciado porque el alcalde llegó al puesto decidido a cumplir todos los deseos de esa vecindad del entorno del viejo Ferial. Los seis o siete conciertos al año que allí se celebraban (no más) eran motivo de queja constante para unos vecinos cuyas demandas han sido, con seguridad, las más y mejor atendidas de todos los barrios de Guadalajara.

Pero en este punto, y asumido el abandono del Auditorio Municipal, hay que recordar que los planes que había para la parcela no eran los de hacer un nuevo parque, ni mucho menos. Los planes pasaban por construir en ese solar un moderno Centro de Salud, el “GU-Sur”, para sustituir o desdoblar a la “Residencia Vieja”. El proyecto fue aireado recurrentemente en tiempos de Barreda. Pero llegó la crisis, y se quedó en un cajón. No está tampoco de más recordar que, entre 2007 y 2011, Román no dejaba de reclamar a la Junta su construcción, recordando que el terreno estaba a su disposición, y que el consistorio cumplimentó todos los trámites para la cesión. Pero como con tantas cosas, al llegar Cospedal a Fuensalida, nuestro primer edil dejó de pedir. Ya no corría prisa, ya no era necesario; ni el Centro de Salud, ni culminar la ampliación del Hospital, dicho sea de paso. Y como ya no era necesario, el PP local cambió de idea, y tiró de su catálogo favorito. “Hagamos un parque”, debió de sugerir alguien. Otro parque, añado yo.

Porque, me pregunto: ¿De verdad es necesario gastarse más de 1 millón de euros en nuevo parque en esta precisa parcela? ¿No hay suficientes zonas verdes en ese entorno de la ciudad, un solar que está flanqueado por los parques de San Juan Bosco y Adoratrices, y que queda a tiro de piedra del mismísimo San Roque?

Me lo pregunto yo, y por lo que he podido descubrir, se lo pregunta un montón de gente. No hay más que ver las reacciones y comentarios que han aparecido en los medios de comunicación digitales. Y ayer, sin ir más lejos, escuchaba una encuesta a pie de calle realizada por los compañeros de Ser Guadalajara. Como cabía suponer, casi todo el mundo coincide. No se entiende lo del parque, y dicen que hubiera sido preferible utilizar el dinero en otro tipo de equipamiento. El parque, sencillamente, les sobra. Nos sobra.

Recreación nocturna del futuro parque // Ayto.Guadalajara

Recreación nocturna del futuro parque // Ayto.Guadalajara

Dicho lo cual, que el parque sobra, no negaré que el proyecto que presentaron Román, Carnicero y Ana Manzano en rueda de prensa tiene muy buena pinta. Que lo cortés no quita lo valiente, y parece que será muy bonito. Caro e innecesario, pero bonito.

Por otro lado, también detecto cierto debate a cuenta del nombre que llevará el citado jardín. Nada más fallecer la pasada primavera el ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, el consistorio anunció que aprovecharían la ocasión para darle su nombre. No voy a profundizar ahora en la figura de Suárez (que lejos de los almibarados obituarios de los meses pasados, tuvo innegables luces, y también evidentes sombras), pero en cualquier caso sí diré que me chirría la necesidad de bautizar enclaves locales con el nombre de un político que tuvo una nula relación con Guadalajara. Lo mismo pensé de la decisión unánime que tomaron PSOE, IU y PP, en tiempos de Alique, de darle una avenida a Juan Pablo II.

No obstante, tampoco me parece terrible. Qué le vamos a hacer. Si ha de ser “Adolfo Suárez”, sea. No vamos a cambiar ahora los gustos de Román por poner nombres de calles sólo a personas de su afinidad ideológica, porque así lo lleva haciendo desde que llegó al sillón de la Alcaldía. Ahora bien, ¿tan necesario era, por otro lado, que el proyecto a concurso obligue al adjudicatario a erigir un busto del ex presidente? Que es que esta ciudad empieza a parecer un panteón de decapitados ilustres, con tanta cabeza de bronce repartida por las calles. Esto parece la galería de los horrores del Museo de Cera. Sumen además a todos esos bustos de Sanguino, la estatua del citado Juan Pablo II, que nos costó 40.000 del ala en otra recordada “romanada”.

En fin, sea el parque, aunque innecesario, y sea el busto, del que me temo lo peor. Pero puestos a ello, al menos recojamos el guante que ha lanzado en estos días la oposición municipal, solicitando que la ejecución del nuevo jardín se realice a través de una Escuela Taller. Los antecedentes de parques realizados con este sistema son excepcionales (parques de Ingenieros y Aguas Vivas, reparación del entorno de los patos de San Roque, Caseta del Guarda de la Fuente de la Niña…) y creo que la propuesta socialista está cargada de razón. Pero tampoco les harán caso. Y lo sabes.

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