Uno y trino

Cospedal posa junto a populares de Guadalajara en la Reunión Interparlamentaria del PP. // Guadalajara Diario

Cospedal posa junto a populares de Guadalajara en la Reunión Interparlamentaria del PP. // Guadalajara Diario

 

 

 

 

 

 

 

Por Concha Balenzategui

1.- La unidad, según el PP

Antonio Román, alcalde de Guadalajara y anfitrión de la XXI Reunión Interparlamentaria del PP que se celebra hasta este sábado en Guadalajara, hizo en la apertura de la cita un llamamiento a la “unidad”. Abogaba por mantener la cohesión del partido frente a “las discrepancias que tenemos en algunos puntos”. No lo dijo, pero se refería Román, claro está, a la reforma de la Ley del Aborto, cuya suspensión no ha sentado bien a algunos sectores bajo sus siglas.

Antonio Román da la bienvenida a los participantes en la 21 Reunión.

Antonio Román da la bienvenida a los participantes en la XXI Reunión.

El alcalde usaba un argumento incontestable: Que el “gran acierto del PP” en las últimas décadas ha sido “unir todas las fuerzas de centro derecha”. Y así ha sido, si por éxito se entienden los resultados electorales. Pero me temo que ese es un argumento asentado en el pasado, en los tiempos del bipartidismo, y que tal vez la fórmula mágica no aguante mucho más. Van tomando fuerza posiciones como UPyD, formación envuelta en la bandera del antinacionalismo y la anticorrupción, que tras unas muy destacables europeas, pueden presentarse con más expectativas a los próximos comicios. Incluso el invento de VOX, que tenía toda la pinta de ser flor de un día tras no conseguir escaño en el Europarlamento, puede encontrarse con unas vidas extra gracias a los descontentos “provida”. O que al menos arañen unos votos que, aunque no sumen para una representación mínima en escaños, resten a la pretendida hegemonía de la derecha pepera.

También Ana Guarinos, presidenta de los populares guadalajareños, hacía en este foro un llamamiento a la unidad, pero en este caso a la de España. Porque este, y no el aborto, es el gran tema de la Interparlamentaria popular: la respuesta al soberanismo catalán, que no es otra a juicio del PP que “la firmeza”. “España es única e indivisible y todos tenemos el deber y la obligación de seguir defendiendo su unidad”, sentenciaba la presidenta provincial, no sin antes declararse “española por los cuatro costados”.
Y es que Mas, repito, es el gran tema del PP. Los demás, como el incierto destino de Cañete, o la salida de pata de banco de la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, solo han aliñado la reunión para lograr que el tema del aborto quedara fuera de agenda y de los micrófonos. Por eso resulta curioso que Román se acuerde de la bicha, sin mentarla. Probablemente, porque a él sí le sigue escociendo en las entrañas. Pero todo sea en pro de la unidad. Hasta su silencio.

2.- La unidad, según el PSCM-PSOE

Emiliano García-Page, en una imagen de archivo. // Foto: abc.es

Emiliano García-Page, en una imagen de archivo. // Foto: abc.es

Para unidad, la que escenifica el PSOE castellano-manchego, que este lunes proclamará a Emiliano García-Page como candidato socialista a la Junta de Comunidades en las elecciones autonómicas de la próxima primavera. El ahora alcalde de Toledo aparece como el “ganador de las Primarias”. Unas Primarias de pacotilla, porque en realidad no se han celebrado, ya que los militantes no han tenido oportunidad de votar bajo los principios de “un militante, un voto” y en secreto. Porque no es lo mismo recabar de tú a tú la adhesión con una firma para el candidato oficial, que votar en libertad. Y eso lo entiende cualquiera.

Efectivamente, García-Page es el ganador, por incomparecencia de rival, en la fase de recogida de avales. Se ha llevado la firma de 6.000 de los 11.000 militantes del PSOE en la región. Así, groso modo, porque aún hay que certificarlos. Pero parece que hay prisas por proclamar candidato incluso antes del recuento oficial.

Entiéndase bien: Esto no significa necesariamente que el secretario autonómico del PSOE cuente con el apoyo de todos, como ha querido leer el propio interesado. Ni que posea el liderazgo “indiscutible y significativo”, como asegura Cristina Maestre, su portavoz regional. Y es que en este alarde de “unanimidades a la búlgara”, hasta se han sumado los presuntos apoyos de los miles de simpatizantes y de los votantes potenciales.

Tal vez habrían de preguntarse los socialistas por qué nadie más se ha presentado. Y la respuesta seguramente sea obvia: porque no hay otro. No quiero decir que no haya otros con capacidad para ser candidato, no. Es que no se ha visibilizado otro desde que el alcalde de Toledo es el secretario autonómico del PSOE. ¿Es que alguien dudaba de que quien ha sido la cara de la oposición a Cospedal en estos años teníaque serlo hasta el final? Porque, sinceramente, los “coqueteos” con aspiraciones en la Corte no se los creía ni él.

Y a estas alturas de la película, ponte tú a construir un líder. Tremenda pereza. En definitiva, que no hay otro con tonelaje como para torear al toro del PP, y menos que se atreva en las actuales circunstancias, léase la ventajista Ley Electoral que ha fabricado María Dolores a su medida.

Pero igualmente pienso que, si no se ha visibilizado otro ariete contra la secretaria nacional del PP, tampoco se ha transmitido otro argumento que ese: acabar con Cospedal y sus recortes. Y me temo que, igual que con el PP, el argumento por sí solo no basta. Porque es propio de los tiempos del bipartidismo, cuando las “coletas” no pisaban los talones.

Integrantes de los grupos de trabajo de la asamblea de Ganemos colgaron las propuestas de sus debates. // Foto: R.M. (El Hexágono).

Integrantes de los grupos de trabajo de la asamblea de Ganemos colgaron las propuestas de sus debates. // Foto: R.M. (El Hexágono).

3.- La unidad, según Ganemos

Hablemos ahora de esa opción que no esconde, desde el nombre de su marca, que su horizonte es ganar (las elecciones, se entiende), envuelta en aire de frescura y de ilusión, inyectada desde el pasado mayo por la contundencia de los votos a “Podemos”. Por el camino hay una misión nada fácil: la unidad de la izquierda. Llamémosle “convergencia”. O mejor: “aglutinamiento”.

Si el enemigo que confiere esa unidad es el PP, su mensaje es mucho más claro y directo que el del PSOE: “Queremos poner en manos del pueblo lo que es del pueblo y arrebatárselo a los que nos lo están robando, a los que nos quitan nuestra educación, nuestra sanidad, nuestras casas, nuestro trabajo; en definitiva, nuestro futuro”, resumen en el comunicado que convocaba a su última Asamblea en Guadalajara. Pero el enemigo es más grande, e incluye al devaluado PSOE.

También expreso mis temores en este punto, de nuevo desconfiando de la unidad. Que es la asignatura pendiente, casi secular, de la izquierda. Porque resulta muy difícil encontrar el punto justo entre la vocación de sumar y la no renuncia a la pluralidad. El debate continuo, el necesario consenso, el sometimiento a la asamblea, y algunos complejos de toda índole -que cada grupo que conforma esta amalgama de gentes tiene los suyos- pueden resultar poco operativos cuando se encuentran de bruces con las trabas del sistema.

Retrocedamos cuatro años, al momento en que uno de los elementos significativos de este colectivo en Guadalajara, la plataforma “Más de un ciudadano”, no logró su primigenio objetivo, el de presentarse a las Elecciones Municipales de 2011 así, como una plataforma o agrupación de electores. Recordarán que tuvo que “vestirse” de partido político para poder concurrir a las urnas. Ahí surgieron las primeras críticas internas entre quienes aceptaban, si bien tapándose la nariz, comulgar con las reglas electorales, y quienes sentían traicionados sus principios.

Pues bien, debates de este cariz, se van a encontrar a cientos los de “Ganemos”. Porque para muchos de estos ciudadanos suena más limpio hablar de sensibilidades y corrientes que de trasnochada formación política, con sus cúpulas y sus estamentos. Tal vez por eso, quienes ya llevan un camino recorrido como partidos (IU y Equo), quienes han sufrido en sus carnes el castigo de ser minoritarios, sean los que más empujen por una convergencia que les posibilitaría hacerse con alguna capacidad de maniobra en el futuro mapa político. Pero siempre costará convencer a quienes no quieren tragar con el entramado que conlleva el ejercicio de la política.

¿Hacer algunas concesiones al sistema para cambiar el sistema, o intentar la utopía de que salte por los aires? Ya digo: El eterno debate de la izquierda. Revolución o reforma.

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