Del bocachancla Rodríguez al manso Echániz

El consejero madrileño de Sanidad (izquierda) charla con la ministra de Sanidad y otros consejeros, entre ellos Echániz, este verano. // Foto: redacccionmedica.com

Rodríguez, Mato y Echániz, charlando con otros consejeros, el pasado verano // Foto: redacccionmedica.com

Por Óscar Cuevas

Escuché ayer al diputado nacional de UPyD Toni Cantó, en una entrevista en TVE, decir la siguiente frase: “Hemos pedido a Ana Mato que alguien le pare los pies al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid”. El actor se refería a la sarta de miserables declaraciones que el citado consejero, Javier Rodríguez, había venido soltando en las últimas y críticas horas, a raíz de la crisis abierta por la infección de una profesional sanitaria con virus Ébola, al contagiarse de uno de los cooperantes que decidió repatriar el Gobierno.

Seguro que saben que, mientras la auxiliar de enfermería Teresa Romero se debatía entre la vida y la muerte (a las horas que cierro este texto la mujer estaba en estado crítico), el impresentable consejero madrileño decidió atacar. Sin piedad. Primero, tildándola de imprudente; luego, sugiriendo que mintió a los médicos. Y finalmente, insultándola, tachándola de tonta. Y en horas 48 el consejero lograba que hasta la mismísima ministra Mato pareciera una persona cabal. No les digo más.

Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de Madrid // Foto: eldiario.es

Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de Madrid // Foto: eldiario.es

La reacción fue inmediata. Las redes sociales, los medios de comunicación y la calle misma ardía ayer, indignada. Todos nos llevábamos las manos a la cabeza. ¿Todos? Todos, no: Sus compañeros de partido en la Asamblea de Madrid se hicieron cómplices de la ignominia, ovacionándole. ¿Qué narices aplaudían exactamente los señores diputados del PP madrileño..?

Digamos que Rodríguez ha seguido al dedillo una máxima de las autoridades políticas: En caso de crisis hay que buscar un culpable “civil”; alguien que esté lo más alejado posible de los responsables políticos. Puede valer un conductor de tren, un excursionista, un conductor de metro, un piloto de avión, un capitán de petrolero… ya saben. De hecho, con este desastre de gestión del ébola, algunos políticos populares (siempre hay excepciones), y determinados medios de comunicación y periodistas afines, han aplicado la receta de modo inmisericorde. “Lincharla ahora, que está moribunda”, parecía ser el lema.

Pero ciñéndonos al ámbito local, que es el que nos ocupa en El Hexágono, lo cierto es que a los guadalajareños ya nos sonaba bastante el nombre de Javier Rodríguez. Porque este genuino representante de lo que viene a ser “un bocachancla” hace un mes, hace exactamente un mes, fue quien habló con desdén, con desprecio absoluto, con una absoluta falta de empatía y de humanidad, de todos nosotros; de los habitantes de esta Guadalajara que lleva años reclamando a sus autoridades que resuelvan de una vez la vergüenza de los traslados sanitarios a Ciudad Real o Albacete. Ya habló de ello en este mismo blog Concha Balenzategui, y a ella les remito. Pero seguro que recuerdan el asunto, y al fulano este diciendo que si Castilla-La Mancha no podía pagar, él no pensaba tratar a enfermos de nuestra comunidad: “Si no tienes dinero, te los operas tú”, le espetó a su homólogo castellano-manchego, el alcarreño José Ignacio Echániz.

Yo entonces ya lo pedí. Ya dije, como ayer decía Toni Cantó, que alguien debía callar a Rodríguez. Que alguien tenía que poner en su sitio a esta especie de chulo de casino de provincias que ejerce de consejero en Madrid. Y dije también que la persona indicada para hacerlo era precisamente un paisano nuestro como Echániz. No sólo por ser el consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha; no sólo porque le pagamos el sueldo para que vele por nuestros intereses y nos defienda. Sino, sobre todo, porque se supone que Echániz es el principal responsable del área sanitaria en el Partido Popular. El número 1.

Pero si hace un mes Echániz calló, hoy vuelve a tener motivos más que sobrados para llamar al orden a Rodríguez y exigir su destitución. Pero me temo que espero en vano. Porque si Rodríguez es un bocachancla, Echániz (que tanto prometía, que tanto peso específico se supone que tenía, que tanto parecía que mandaba) se ha demostrado como un manso. Un político manso.

hospital guadalajara

Echániz ha sido manso durante toda una legislatura en la que no ha hecho otra cosa que llorar por las esquinas por el dinero que se debe y lo mucho que hay que abonar de intereses. Pero a él no le pagamos por llorar, sino por solucionar problemas. Y ahí sigue la inversión más necesaria de nuestra provincia, la ampliación y adecentamiento del decrépito Hospital Universitario, durmiendo el sueño de los justos, y sin visos de que se vaya a mover una piedra.

Ahí sigue, también, en el limbo, el convenio sanitario con Madrid -que con sus defectos, al menos existía cuando Echániz llegó al cargo, y que Cospedal aseguró tener atado en campaña electoral- pendiente de ser firmado. Mientras, nuestros enfermos de cáncer son mareados para hacerse pruebas en Ciudad Real, y los vecinos de Uceda mueren infartados porque no les atienden helicópteros madrileños, sino que se envían desde Cuenca. Ayer volvió a hablar de este asunto Echániz, en las Cortes. Y volvió a decir que está trabajando mucho. Pero los muertos y los inconvenientes de tres años y medio no van a ser pasados por alto cuando nos anuncien el acuerdo en vísperas de unas elecciones. No seré yo quien haga de palmero de don Iñaki. Porque jamás aplaudí a un manso en el arrastre.

Echániz también ha sido manso cuando, en lugar de cumplir con Azuqueca, ha mirado hacia otro lado mientras su Gobierno tiraba por tierra el proyecto de desdoblamiento del Área de Salud. También ha metido en el cajón del olvido el necesario proyecto de construir un nuevo Centro de Salud para Guadalajara sur: ese que ahora será un parque, y que Román dejó de reclamar.

Tras semanas de angustia, Echániz tiró de paripé bebiendo agua en Hiendelaencina // Foto: JCCM

Tras semanas de angustia, Echániz tiró de paripé bebiendo agua en Hiendelaencina // Foto: JCCM

Y fue manso, también, Echániz, a la hora de abordar la crisis sanitaria por la contaminación del agua en Hiendelaencina. Y manseó con peligro sordo a la hora de pelear por las Urgencias sanitarias de los pueblos, que intentó cerrar, y que sólo fueron salvadas por los recursos judiciales de los alcaldes socialistas y la cordura de los jueces.

Y así ocurre, que ante tanta mansedumbre, en lo que hoy ya debía ser un flamante nuevo Hospital (pero sigue siendo un cutre aparcamiento provisional) hace unos días lo que llegó no fueron las grúas, sino… un manso. Pero este, de verdad.

Toda una metáfora.

Un cabestro del encierro de Lupiana acabó en el aparcamiento del Hospital // Fotograma de vídeo casero

Un cabestro del encierro de Lupiana acabó en el aparcamiento del Hospital // Fotograma de vídeo casero capturado por Guadaqué

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