Queridos lectores

Por Ana María Ruiz

Queridos lectores. Utilizo la vieja fórmula con la que articulistas, editorialistas y escritores se referían a las personas que leían sus libros, artículos y columnas para dirigirme a ustedes por primera vez. Aunque el nuevo lenguaje impuesto por las redes sociales y las modernas formas de comunicación les denominen seguidores, fans o followers ustedes son, al fin y al cabo, lectores, y a ellos he dedicado toda mi andadura profesional.

A partir de hoy me incorporo al equipo de El Hexágono de Guadalajara, una oferta que no podía rechazar por dos motivos fundamentales. Uno, hace tres años formo parte de esa legión de casi cuatro millones y medio de personas que engrosamos las listas del paro. Desde que Noticias de Guadalajara, el medio en el que trabajé durante 16 años, cerró sus puertas debido a la crisis y a una nefasta gestión, no ha pasado un solo día en el que no haya tenido el gusanillo de ejercer de nuevo el periodismo en cualquiera de sus facetas. Porque esta profesión, tan apasionante como ingrata, no sólo se lleva sino que se le mete a uno en las venas de tal forma que “darle a la tecla” se convierte en una verdadera necesidad. Y segundo motivo, no podía decir que no a formar parte de un gran equipo de profesionales y de compañeros, a los que espero no defraudar tras depositar su confianza en mí y, sobre todo, estar a su altura.

Los sábados. A partir de hoy todos los sábados me asomaré a las pantallas de sus ordenadores y dispositivos móviles. Vengo ocupar el hueco que deja Abraham Sanz, excelente periodista y mejor persona, con el que tuve la suerte de trabajar varios años. Mucha suerte amigo en tu nueva etapa. Has dejado el listón muy alto. Paso también a coger el testigo sabatino de Concha Balenzategui –otra de las grandes del periodismo provincial- a la que podrán seguir ahora los martes.

Creo que es de justicia que ustedes, queridos lectores, sepan algo de mí. No, no se preocupen, no les voy a aburrir contándoles mi vida y milagros, sólo quiero que conozcan un único detalle. A lo largo de mis 20 años ejerciendo como periodista en la prensa local siempre he tenido por banderas la honestidad y la claridad, es decir, tratar la información desde el rigor y llamar a las cosas por su nombre. Esto me ha granjeado muchas simpatías y otras tantas antipatías. Por eso no esperen encontrar en mis artículos medias tintas. A las cosas hay que llamarlas por su nombre y punto. Le escueza a quien le escueza. Y no se me asusten, que también tengo mi cara amable.

Periodistas. Y como por algo tengo que empezar, me pide el cuerpo acordarme de mis compañeros periodistas, tanto de los que están como yo buscando una nueva oportunidad -que personalmente veo muy lejana y casi imposible según está el panorama en los medios de comunicación- y de los que están en activo.

El día al día del periodista no es nada fácil. // Foto: Jesús Ropero

El día al día del periodista no es fácil. // Foto: Jesús Ropero

De los primeros, porque la mayoría estamos en la calle debido a la incompetencia de unos gestores -la mayoría ligados al mundo del ladrillo- que creyeron que invertir en medios de comunicación les acarrearía no pocos beneficios al poder presionar desde los mismos para desarrollar y apoyar sus proyectos urbanísticos e incluso sus aventuras políticas. Prensa, radio y televisión –esto de internet estaba todavía muy reciente- se convirtieron en sus juguetes y, cuando llegó lo peor de la crisis inmobiliaria, se olvidaron de ponerles pilas, los arrinconaron y se desprendieron de ellos sin ningún tipo de pudor. Comenzaron los expedientes de regulación de empleo, los impagos, los despidos, los cierres,…

Hoy en día hay compañeros que siguen reclamando en los juzgados lo que estos empresarios les dejaron a deber en concepto de nóminas, atrasos, indemnizaciones etc. Sin ir más lejos, 18 trabajadores despedidos de Nueva Alcarria, que hace una semana celebraba su 75 aniversario, han denunciado públicamente que la empresa les adeuda desde hace dos años y medio las nóminas y el finiquito. Por cierto, todos los políticos de uno y otro signo que acudieron al acto que organizó el periódico y que tanto dicen defender el empleo en sus mítines, ¿no tienen nada que decir ante esta situación? Si se encontraran de frente con estas 18 personas, con las que han compartido más de una rueda de prensa, a buen seguro que se les caería la cara de vergüenza.

Y también todo mi apoyo para los compañeros que están en activo. Porque me consta que su día a día en las redacciones no es nada fácil. Dicen que no existe pluralismo informativo en Guadalajara. Es verdad. Que ya no hay análisis ni crítica. Que los periodistas se han convertido en mecanógrafas con grabadora. También es verdad. Pero no es menos cierto que quien paga manda. O sea, que a la falta de medios y de personal con el que poder desarrollar con rigor un trabajo como es el de periodista; a los retrasos en el cobro de las nóminas por parte de muchos compañeros y al descenso de ingresos publicitarios debido a la crisis, hay que sumarle tener que trabajar con un esparadrapo en la boca. Y es que en esta Guadalajara nuestra, si te sales del redil y hablas claro, si no le caes en gracia al político de turno o a la institución que podría invertir en una publicidad que llega con cuentagotas, te mandan directo a las oficinas del Inem o te meten un correctivo.

Ruedas de prensa sin preguntas, declaraciones grabadas sin opción tampoco a preguntar, gabinetes de prensa en los que sobran censores, manipulación, etc, etc. Así es imposible ejercer nuestro oficio. Y si no, que se lo digan a los compañeros de RTVCM, que han comenzado a movilizarse con los llamados Viernes Negros a través de los cuales quieren denunciar ante la opinión pública la manipulación informativa y otros desmanes perpetrados por el director de la radio y televisión públicas de Castilla-La Mancha, Nacho Villa.

En fin, queridos lectores, espero que sepan perdonarme por este sermón. Un periodista nunca debe ser el protagonista de la noticia pero ya les he avisado de que uno de mis defectos es hablar claro. Y creo que, antes de ponerme a la tarea semanal de opinar sobre la actualidad de Guadalajara, es de justicia denunciar la penosa situación por la que atraviesa hoy en día el sector de los medios de comunicación en la provincia y romper una laza a favor de todos los profesionales que, a pesar de tan tristes circunstancias, tratan día a día de desarrollar su trabajo de la manera más digna posible.

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2 pensamientos en “Queridos lectores

  1. Este artículo de Ana María Ruiz, debiera hacernos recapacitar a todos. Es la realidad de todo lo que está pasando, no sólo en Guadalajara, en toda España.

  2. Soy un lector de el hexágono que no opina mucho, que si le da a reply es para ver qué dicen otros, pero que se interesa por la prensa libre. Difícil de encontrar, porque aún sin coacción, el cerco se lo pone, a veces, la inherente subjetivida del propio periodista.
    Sea bienvenida, Ana María.

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