Buenas noticias para el patrimonio

Lectura del manifiesto por el castillo de Galve de Sorbe. // Foto: Óscar Cuevas

Lectura del manifiesto por el castillo de Galve de Sorbe. // Foto: Óscar Cuevas

Por Concha Balenzategui

No está todo perdido. En dos días se han cruzado en la prensa provincial sendas noticias que se apuntan en el haber del patrimonio provincial. Ya las conocen: la inauguración del museo parroquial de Pastrana, donde se exhiben sus afamados tapices, el pasado viernes, y la cadena humana en torno al castillo de Galve de Sorbe, el sábado. Dos ritos de muy distinto formato y consideración, evidentemente, pero con un sentido positivo innegable. En común tienen la constatación de que la sensibilidad por el cuidado del patrimonio gana enteros. En el caso de la villa alcarreña se celebra ya la consecución del grueso de los objetivos (no todos), y en el pueblo serrano solo se ha dado un paso más, una muestra palpable de que la población no permanece adormecida ante la desidia. Dos hitos que plasman que la intensidad de las preocupaciones que nos acucian en estos días -el paro, la crisis, los servicios básicos…- no nos hacen perder de vista otras cuestiones de calado, como son los bienes culturales. En definitiva, que lo urgente no oculta lo importante.

Sala donde se exhiben los tapices restaurados. // Foto: Elena Clemente. www.culturaenguada.es

Sala donde se exhiben los tapices restaurados. // Foto: Elena Clemente. http://www.culturaenguada.es

Con todos los honores, la presencia de María Dolores Cospedal, y la música a cargo de Ignacio Yepes, se ha celebrado la apertura del museo donde se exhiben los tapices flamencos que, completamente restaurados, han sido admirados en distintos países y ahora pueden serlo en su casa. Ha sido un día grande para Pastrana porque se pone fin a años de desazón por el estado de esas fantásticas telas del siglo XV, y a tiempos de incertidumbre sobre su destino final.

No es el momento de repasar los retrasos en las obras de la Colegiata, comprometidas en tiempos anteriores a la crisis, o las causas por las que estas joyas llegaron a ser pasto de las polillas. Hoy, cuatro de las telas ya están perfectamente rehabilitadas, gracias a la Fundación Carlos de Amberes, y además cuentan con un espacio donde podamos contemplarlas, con las suficientes garantías de que no volverán a ser dañadas por la humedad, el polvo, o las condiciones inadecuadas de luz y temperatura. Y eso es lo importante. Sabemos que aún quedan dos telas por restaurar, pero a la vista del resultado del trabajo anterior, las esperas no estarán envueltas en la incertidumbre.

Estoy segura de que muchos hemos apuntado ya entre nuestras próximas salidas una visita a Pastrana para contemplar las telas en el moderno museo. Y en mi caso, despejar algunas dudas que aún me planteo viendo las fotografías de la exposición, porque siempre he pensado que esas grandiosas telas requerían de más espacio para poder contemplarlas a una distancia en la que la vista abarque el conjunto, y en la cercanía que permita apreciar los detalles de las batallas. Personalmente, siempre creí que un espacio grandioso como el Palacio Ducal, restaurado e infrautilizado, era el mejor lugar para la exhibición de las telas. Pero doctores tiene la ciencia museística como para cuidar detalles de la conservación que a los profanos se nos escapan.

Pastrana tiene un motivo más para presumir, y no son pocos, y para afrontar con más argumentos el Año Teresiano que se avecina, pues en marzo de 2015 se cumplen 500 años del nacimiento de la santa que fundó dos conventos en la villa, y que residió unos meses en el palacio ducal dirigiendo la instalación de esas dos congregaciones.

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Los dulzaineros “Kalaberas” tocan al pie del castillo de Galve, en la jornada del pasado sábado // Foto: Ó.Cuevas

Al día siguiente, con un acto bastante más sencillo, los vecinos de Galve de Sorbe, algunos hijos de este municipios, algunos habitantes de otros pueblos de la sierra, y algunos forasteros amigos o simpatizantes de la causa, volvieron a hacer una llamada de atención sobre el estado de su castillo. El de Galve de Sorbe, como Salvar Bonaval, o los Amigos de Villaescusa de Palositos, es un movimiento que, de por sí, causa simpatía. Basta con leer cuatro líneas sobre la historia de estos bienes (el castillo, el monasterio o la iglesia), ver dos imágenes de lo que eran y lo que son, y conocer los propósitos de las asociaciones que los sostienen, para despertar el interés y la adhesión de cualquiera con un mínimo de querencia por esta tierra. Pero cuando uno acude a uno de estos actos de reivindicación, o conoce a uno de los impulsores, se ve contagiado de la ilusión y del desvelo por estas piedras.

El sábado, subiendo la cuesta del castillo de Galve y observando de cerca sus lienzos y almenas, me dio por pensar que el estado de esta fortaleza no es tan dramático como el de otras en la provincia. Quiero decir que el deterioro ha hecho menos mella física que en otros castillos -y todos tenemos ejemplos en la mente- como para pensar que aún es posible una actuación que le devuelva la majestuosidad. Pero sobre todo, me refiero a que aquí ni el olvido ni el conformismo van a permitir que la ruina avance de modo silencioso. Porque hay gentes dispuestas a enviar cartas, a reunirse con las autoridades competentes, a organizar actos -quizá sencillos y no tan multitudinarios como quisieran- pero con la capacidad, constancia y entereza suficientes como para seguir reivindicando lo que es justo. Quizá porque les mueve el apego por este castillo, que en definitiva es suyo, porque lo defienden, porque recorta el horizonte de un paisaje que les identifica, porque preside el caserío que les pertenece, porque es el escenario de sus batallas de infancia, y la esperanza de un futuro que tiene que apuntalarse necesariamente también en el turismo. Y si ellos no lo hacen, no lo va a hacer un propietario que lo adquirió, junto a otros castillos de la provincia, en una subasta ignominiosa, para después desentenderse de ellos, ni una Administración que siempre tiene excusas para aplazar sus actuaciones.

Por eso, el abrazo que los vecinos de Galve y de la Sierra dieron al castillo el pasado sábado, pese a no ver aún la luz al final del túnel, es también una buena noticia para nuestro patrimonio.

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2 pensamientos en “Buenas noticias para el patrimonio

  1. Gracias Cocncha por acordarte de Villaescusa de Palositos.
    La iglesia románica, secuestrada al igual que el cementerio municipal, constituye un importante símbolo del románico rural que, además, tiene la rareza por ser única de contar con la firma de su autor en unos de sus sillares. Como todos sabemos en junio de 2012, después de 5 años de reclamar su protección y rehabilitación, fue declarada BIC con la categoría de Monumento. Desde entonces su estado no ha hecho mas que empeorar a pasos agingatados y en cualquier momento pueden dar sus sillares centenarios en el suelo.
    Es inconcebible que los mismo que la dan el título de BIC la dejen caer abandonada a su mala suerte, secuestrada tras vallas y alambradas de espino en medio de la indiferencia e inacción de los poderes públicos a todos los niveles de C-LM.
    Es la triste realidad de unos políticos y una administración que, amparándose en una supuesta crisis, abandona el patrimonio histórico por mucho título que le concedan. Y digo supuesta crisis porque siempre dicen que no hay recursos, evidentemente para lo que no quieren, porque sus boatos, parafernalias y propagandas los pagamos todos, nos gusten o no nos gusten.

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