La magnanimidad del que manda aquí

Palacio del Infantado

Detalle de la fachada del Infantado // Foto: Olga Berrios (Flickr)

Por Concha Balenzategui

Dice el refranero popular que de sabios es rectificar, y parece que este es el espíritu que ha guiado al Gobierno autonómico respecto a la entrada del Palacio del Infantado. El delegado de la Junta de Comunidades en Guadalajara, José Luis Condado, anunciaba el pasado viernes que se ha introducido un cambio en la normativa que, desde la pasada primavera, imponía el pago de una tasa para visitar el monumento. Según dijo -aunque ha sido escasamente recogido por los medios escritos- se hará una excepción y se podrá entrar gratuitamente entre las cinco y las siete de la tarde, de martes a viernes, horario que se suma a los fines de semana, que ya eran una excepción al pago.

José Luis Condado

José Luis Condado, delegado provincial de la JCCM // Foto: lacronica.net

No hay muchas explicaciones a este cambio, pero es evidente que es una marcha atrás en toda regla en una decisión que no había sentado nada bien en la población desde el principio. La Asociación de Guías Turísticos, y el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil fueron de los primeros en protestar por la medida. Es evidente, también, que la rectificación se produce por dos circunstancias concatenadas. O mejor diríamos tres; a saber: La fiesta que el PP organizó en el Palacio para clausurar su reciente Reunión Interparlamentaria, a principios de este mes, que fue denunciada por el PSOE, y que aunque tuvo un escaso eco en los medios, hizo temblar a las redes sociales de indignación. La segunda es el anuncio de convocatoria de una manifestación, liderada por la propia Asociación de Guías Turísticos, que probablemente venía larvándose desde hacía tiempo, pero que encontró aliento tras el agravio destapado por el guateque popular. La tercera circunstancia es más coyuntural, y no es otra que estamos a siete meses de las Elecciones Municipales y Autonómicas, y el equipo de Cospedal no se puede permitir que las protestas se sigan elevando de tono. Una torpeza demasiado grande para tan poco rédito económico, en suma.

Que es tiempo de rectificaciones en el PP no se le escapa a nadie, y menos a Gallardón, con su abortada reforma de la Ley del Aborto. Los populares parece que han afinado la sensibilidad, o su oído, ante el malestar general, y se pueden permitir “recular” en cosas intrascendentes que no pongan en peligro la eliminación del déficit, que es su sancta sanctorum. Porque está visto que con lo importante no pueden. No pueden arreglar el paro, ni establecer el prometido convenio sanitario con Madrid (ahora la culpa es del ébola, fíjate tú), ni volver a arrancar las obras del Hospital Universitario (ahora aplazado hasta 2019), ni definir la ampliación de la Universidad de Alcalá de Henares. Pero sí se pueden permitir una insignificancia como renunciar a los 3 euros del Infantado, e incluso emprender un lavado de cara para reabrir el Teatro Moderno, porque los “culturetas”, que se han demostrado incansables en protestas como las de “la puñetera calle”, se han convertido en una molesta china en el zapato.

Las presidentas del PP regional y provincial, Cospedal y Guarinos, entran al Infantado por la puerta principal. // Foto: Nacho Izquierdo

Las presidentas del PP regional y provincial, Cospedal y Guarinos, entran al Infantado por la puerta principal el día del “guateque”. // Foto: Nacho Izquierdo

Pero puestos a evitar que la protesta se encone tontamente, tampoco es cuestión de volver a abrir de par en par la puerta principal del Infantado dejando el acceso gratuito permanente, deben pensar. Porque sería reconocer dos errores: el cometido con la norma recaudatoria, y la torpeza de la fiesta pepera. Así que adoptan una especie de “ni para ti ni para mí”; un “abro la mano pero no lo te doy lo que quieres”. Lo importante es que se sepa quién manda en el palacio y quién decide si puedes entrar o no con calcetines blancos. Quién marca el horario y el precio. Que quede claro quién manda aquí. Ese es el mensaje.

Si ustedes pensaban que el Palacio del Infantado era parte de sus vidas porque se dejaron allí los codos en sus tiempos de Bachillerato y Universidad entre la Sala de Estudio y los descansos de cigarrillo en las escaleras, están equivocados. Si eligieron estas columnas para las fotos de su boda porque pensaron que no había entorno más bello para grabarlo en el recuerdo de su día más importante, es que el enamoramiento les cegaba. Si un día de mediados de junio pensaron que este claustro era el “palacio de los cuentos”, es que los colores de las banderolas y la escucha continuada de tanta fantasía les nubló la razón. Y si oyeron alguna vez la historia de una antigua bibliotecaria llamada Juana Quílez, que encontró un documento que posibilitó la recuperación del palacio para la ciudadanía, están desmemoriados.

Porque una vez más queda patente que el palacio es suyo, y que solo un gesto de magnanimidad de quienes lo gestionan ha permitido que, además de la fiesta de los elegidos, puedan abrirse sus puertas, de forma racionada, para los ciudadanos de a pie.

Con la decisión de la Junta (insisto, sin admitir error alguno) se abre ahora un nuevo escenario, que ya es presa de los matices. Y es el de saber si la medida satisface a quienes se quejaban de la tasa impuesta, si se considera suficiente este horario. Está claro que ahora los vecinos y visitantes tienen la oportunidad de conocer gratuitamente el palacio. De forma limitada, pero en todo caso más amplia, por ejemplo, que la de los monumentos gestionados por el Ayuntamiento, que tienen un pago obligado de un euro, medida contra la que no se ha levantado nadie.

Así las cosas, la convocatoria parece que continúa adelante, ahora para el 16 de noviembre. Se despega un tanto en el tiempo (en principio se barajaba el 26 de octubre) y se enfría la indignación por el guateque, y también por la rectificación de la Junta.

La movilización se hace coincidir con las Jornadas de Patrimonio, lo cual tiene mucho sentido, y se habla de un acto de reivindicación y festivo. Y, con esa lectura, a mí me parece oportuno. Si ya no es una inflamada protesta, sí será interesante un mensaje de respuesta a la medida y contramedida del Gobierno regional. Ya no será la indignación, pero debe seguir siendo un toque de atención, un recordatorio de que el buque insignia de nuestro patrimonio, ese para el que queremos la declaración de Patrimonio de la Humanidad, es nuestro. Nuestro.

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Un pensamiento en “La magnanimidad del que manda aquí

  1. Y ahora ponen un autobús en toda la fachada del Infantado, pero ¿por qué?, no lo entiendo, que sentido tiene, no la pueden poner donde siempre, y si no se puede allí, ¿es que no hay sitios en toda Guada? Es que no lo entiendo, en serio, ¿por qué? Por favor si hay algún motivo, que lo digan, aunque sea un motivo pequeño, pero no me lo creo.

    Gracias.

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