Chinchetas de colores

Edificio del Laboratorio de los ingleses u oficina de tintes, en la carretera de Fontanar. // Foto: Google Street View

Edificio del Laboratorio de los ingleses u oficina de tintes, en la carretera de Fontanar. // Foto: Google Street View

*Por Concha Balenzategui

Imaginemos por un momento que ponemos en marcha un “Observatorio del Patrimonio histórico y cultural” de nuestra provincia. Despleguemos un mapa y vayamos poniendo mentalmente chinchetas de colores en los puntos que son noticia. Una negra para las pérdidas irremediables; una roja para las alarmas. Amarilla, para las acciones a favor. Y chincheta verde para los logros consolidados. Después de repasar la prensa de las últimas semanas, el trabajo se acumula en nuestro plano, porque los fines de legislatura son tiempos propicios para la acción y para los avances en cuestiones antes adormecidas.

Hoy quitaríamos algunas chinchetas rojas del plano, para cambiarlas por otras de color amarillo. Veamos, una para la valla del complejo de Adoratrices, que se está restaurando en la capital. Otra para el monasterio de Bonaval, que ha comenzado a apuntalarse después de años en los que solo caían las piedras. Una más (quizá naranja) en el castillo de Galve de Sorbe, a cuyo propietario ha abierto expediente la Junta de Comunidades, esperando que cambie su inacción y desidia. Colocamos dos chinchetas amarillas más, una en el teatro Moderno, donde han comenzado las obras de reforma, y otra en el antiguo Matadero de la capital, donde al fin se han reanudado los trabajos del futuro Museo Francisco Sobrino, paralizados durante años. No podemos olvidarnos de una chincheta, esta verde, sobre el Palacio del Infantado, que ha vuelto a abrir sus puertas y ha retomado la gratuidad de la visita.

Algo se mueve en el mapa, cuestiones que se van apuntando en el haber, pero que no terminan de tranquilizarnos. Porque una está convencida de que son parches en actuaciones que tenían que ser más ambiciosas en unos casos, que llegan con retraso (demasiado retraso) en otros… o que solo son rectificaciones en problemas creados por los mismos que ahora les dan una solución. Y sobre todo, este supuesto “observatorio de la cultura y del patrimonio” no terminaría de hacer balance positivo al comprobar que, por cada fuego que se apaga o que al menos se controla, se prenden nuevos conatos en otros puntos, cuando no arrasan sin remedio entre la indiferencia.

Hay que sacar dos chinchetas más estos días para colocarlas en la capital. Una negra, en el edificio de la cuesta del Reloj recién derribado frente al Mercado de Abastos, después de años de actuación corrosiva, lenta pero eficaz, de las palomas y la lluvia entrando por las ventanas abiertas de par en par. Otra, roja, la puso el Ayuntamiento hace un mes, con el decreto que ordena demoler el llamado “Laboratorio de los Ingleses”.

José Luis Maximiliano, portavoz de IU.

José Luis Maximiliano, portavoz de IU.

Lo denunciaba el pasado viernes el Grupo Municipal de IU, el mismo que luchó en los tribunales para evitar el derribo del Palacio de los Vizcondes de Palazuelos, sin éxito, y que logró hace poco salvar de la demolición in extremis el edificio de la plaza Lope de Haro, más conocidos ambos por los bares que albergaban (El Boquerón y el Pi, respectivamente). Fue IU también quien pidió en el año 2011 la declaración de Bien de Interés Cultural para el inmueble situado a orillas del Henares, para el que enciende ahora estas alarmas.

El Laboratorio de los Ingleses es un edificio situado junto a la carretera de Fontanar, el único que queda en pie de lo que fueron los Reales Batanes a orillas del río Henares. Estos eran parte de un importante complejo, la Real Fábrica de Paños, en una época en que Guadalajara era una de las ciudades más industriosas del país, destacando en la Europa de la Ilustración. La Real Fábrica ocupaba edificios del casco urbano, como el Palacio de Mostesclaros (luego Academia de Ingenieros y también Archivo militar), o el Alcázar Real, ambos en el entorno del Palacio del Infantado; además de otros de nueva construcción, como los Batanes. El laboratorio, dedicado a la elaboración de los tintes de los paños, y que recibe su nombre por la nacionalidad de los maestros operarios que en él trabajaron, fue levantado bajo la dirección de Miguel Vallejo por el arquitecto Diego García. Tras una época de esplendor, las reales fábricas se cierran en 1822 y los edificios se ponen a la venta. Fue así como los batanes pasan a manos privadas, y con el tiempo solo permanece en pie el edificio de los tintes.

Lo leo en un reportaje publicado en la revista El Decano en septiembre de 2009, en el que el historiador Pedro J. Pradillo aseguraba que el edificio estaba prácticamente intacto, y proponía adquirirlo a su propietario y acometer una intervención para ponerlo en valor, por ejemplo, con un centro de interpretación de la industria textil española de la época. Pradillo explicaba que se habían localizado los planos y documentos sobre su construcción, que se sabía quién hizo las puertas, quién talló los sillares, o quién instaló las vidrieras, como se puede leer en el estudio que presentó en el año 2010 en el Encuentro de Historiadores del Valle del Henares.

El documento describe al detalle el contexto histórico y la factura de este edificio neoclásico y funcional, y su conclusión es determinante: “Queda claro que el edificio del Laboratorio de los Ingleses, u Oficina de Tintes de los Reales Batanes de Guadalajara, es un ejemplo de la arquitectura más culta y de mejor calidad planteada y construida en la España de la Ilustración; que, por ello mismo, sería merecedor de la mayor atención por parte de los órganos de la Administración implicados en la conservación del patrimonio cultural”, advertía el técnico municipal de Patrimonio. La idea de Pradillo ya entonces era que la Junta de Comunidades incoara un expediente administrativo para catalogarlo como Bien de Interés Cultural en su máxima categoría. Además, pedía que esta declaración se ampliara a los restos visibles y a toda la superficie que ocupó el edificio de los Batanes diseñado en 1727, y se delimitara el área necesaria para definir y crear un Parque Arqueológico Industrial.

Laboratorio de los Ingleses, en el estudio del historiador Pedro J. Pradillo.

Laboratorio de los Ingleses, en el estudio del historiador Pedro J. Pradillo.

Con estos datos, no podemos dejar de preguntarnos cuál es el camino efectivo para proteger un edificio de valor. En definitiva, ¿qué herramientas se deben utilizar para evitar su deterioro, y a la postre, su derrumbe? Tenemos, para empezar, el Catálogo Municipal, que en este caso no ha incluido a este inmueble, pero que además muchas veces no es suficiente para evitar la ruina y derribo de edificios. También tenemos la figura del técnico municipal de Patrimonio, que emite informes sobre el estado de los edificios que considera de valor, pero sus opiniones no son vinculantes. Y conocemos dolorosos ejemplos de que estas vías no suponen una protección suficiente. Podemos confiar en la Ley 4/2013, de 16 de mayo, del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, que regula todo lo referente a los bienes de interés cultural, incluidos los inmateriales, y que debería ser la salvaguarda definitiva. Pero no es tal, si se insta esta declaración (en principio con amparo a la Ley anterior, de 1990) y pasan tres años sin respuesta al respecto, ni afirmativa ni negativa, como ocurre en este edificio con la petición de IU.

Román acelera el derrumbe

Dejo esta preguntas en el aire, porque hay otra que aún me escuece más. Está visto que las instituciones, ni la Junta de Comunidades ni el Ayuntamiento, son capaces de proteger un inmueble como este con las citadas herramientas, cuando son propiedad privada. Pero en este caso, además de la inacción, parece existir un claro interés del Equipo de Gobierno, no en proteger, sino bien al contrario, en acelerar la destrucción. Así se deduce del Decreto del Ayuntamiento, que da un plazo a la propiedad de un mes para desalojar, y de de dos meses más para derribarlo. De lo contrario, prosigue el Decreto, el Ayuntamiento podrá multar al propietario y ejecutar el derribo de forma subsidiaria.

¿A qué viene tanta prisa? Si fuera un terreno urbano, podría sospecharse el interés de los propietarios en una actuación inmobiliaria y lucrativa. Pero no, se trata de un terreno rústico, y es más, un área de protección, por la proximidad del río. Es cierto que el borrador del último plan de urbanismo, el que nunca se aprobó porque se dio de bruces con la crisis, llegó a plantear la calificación urbana de toda esta zona, con una urbanización de alto standing entre el río, la carretera y la Ronda Norte (el polémico “ecobarrio”, que tantos ríos de tinta provocó). Pero al final aquel fue un plan nonato.

Ahora, el alcalde -porque esto es un decreto de Alcaldía, no nos olvidemos- argumenta que las edificaciones están fuera del ordenamiento vigente. Claro, se construyeron hace casi tres siglos. Y los planes de urbanismo, en lugar de reconocer su existencia y atender a su valor, los condena a la desaparición. Para el Ayuntamiento, no cabe una rehabilitación, ni una mejora ni una consolidación. No cabe otra que la piqueta.

Pero sigo sin explicarme por qué es el propio Consistorio el que la pone en marcha. ¿Por qué ordena de facto este derribo? Si el inmueble estuviera en una zona habitada, quizá podría entenderse el riesgo que comporta la caída de un cascote o una teja para un peatón. Pero tampoco es el caso. ¿Hay tal vez un interés en derribar el edificio antes de que la Administración autonómica se pronuncie a favor o en contra? ¿Por qué se demora tanto la Junta de Comunidades en decir que carece de valor o en protegerlo? ¿Y por qué no esperan sus propietarios, como en otras ocasiones, a que el deterioro avance, y tener más argumentos para el derribo?

Quizás estemos ante una acción de esas de fin de legislatura a las que me refería al principio del artículo. Lo único que me cuadra es que los propietarios quieran dejar este tema zanjado antes de que acabe el mandato de Antonio Román. Despejar cualquier escollo en el horizonte ante una posible declaración de BIC que impida su derribo, ante la posible llegada de un Equipo de Gobierno menos afín, o ante una posible recuperación económica que pudiera albergar proyectos lucrativos en estos terrenos y un futuro plan de urbanismo que los permitiera.

Reconozco que tengo demasiadas preguntas sin respuesta. Que me faltan algunas claves para resignarme a este derribo sin argumentos que me convenzan de su necesidad. Pero ni como vecina ni como bloguera quiero limitarme al papel del mero observatorio, al de cambiar las chinchetas de color en el mapa.

Anuncios

4 pensamientos en “Chinchetas de colores

  1. Desgraciadamente para los gestores, no me atrevo a llamarles responsables dada su irresponsabilidad manifiesta, del actual gobierno de C-LM una declaración BIC no significa en absoluto ni su conservación, ni su consolidación y ni mucho menos poder acceder al mismo libremente por caminos públicos cortados.
    Como ejemplo tenemos una chincheta que ha pasado por todos los colores hasta llegar a negra negrísima de la mano de los mismos que le otorgaron el BIC, justo es decir que se lo otorgaron porque se encontraron el expediente prácticamente terminado.
    Quizá por eso, por no ser un proyecto ppropio, se le condena al más absoluto abandono.
    Hablo, como pueden ustedes suponer, de la iglesia románica de Villaescusa de Palositos levantada por “Gilem”, como dejó firmado en uno de sus sillares hace casi ocho siglos.
    http://listarojapatrimonio.org/ficha/iglesia-de-la-asuncion-2/

  2. Y sin olvidar, aunque no sea un edificio, el mural destruido con “Agosticidad” y sin avisar a nadie, según dijo, el Alcalde tampoco lo sabía. ¿Quién sería el responsable? Es el mural de Rafael Bosch., que si bien el edificio estaba mal, cosa que no sé, ni se intentó quitar el mural, y ponerlo en otro lado, ni siquiera informaron al Artista, por si había una solución.
    Buen artículo y buena entrevista en la radio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s