Asustapadres

El subdelegado de Gobieno, Juan Pablo Sánchez, junto al teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil,  Pascual Luis Segura. // Foto: Lacronica.net

El subdelegado de Gobieno, Juan Pablo Sánchez, junto al teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil, Pascual Luis Segura. // Foto: Lacronica.net

Por Concha Balenzategui

Como soy madre, como padre es Rafael Esteban, puedo entender perfectamente los motivos que llevaron al alcalde de Marchamalo a escribir el comunicado que el pasado miércoles inundó las redes sociales, hablando de un presunto intento de secuestro en el pueblo. Como soy madre, como padre es Juan Pablo Sánchez, entiendo también que el subdelegado de Gobierno quisiera contrarrestar toda sensación de alarma entre los vecinos, al día siguiente del comunicado.

No, no voy a situarme en la equidistancia en esta polémica, seguramente porque ni siquiera voy a entrar en el rifirrafe de las declaraciones. Pero permítanme algunas consideraciones más generales antes de “mojarme”, que es para lo que me “pagan” (dicho sea metafóricamente) con su lectura.

El mundo está lleno de padres y madres, personas que asumimos la importante tarea de sacar a nuestros hijos adelante, satisfacer sus necesidades básicas (alimento, vestido, cuidado), educarlos para convertirlos en buenas personas, y tratar de que sean felices. Ahí es nada. Pero desde el mismo momento en que se corta el cordón umbilical, los niños comienzan el camino irreversible de la autonomía, un camino que está lleno de peligros y amenazas que no podemos controlar. Desde el mismo momento en que actúan las tijeras en el paritorio, se descarga automáticamente en el cerebro de padres y madres una especie de aplicación de alerta para tratar de que a nuestro hijo no le pase nada malo. Por eso, como la mayoría de los animales con los que compartimos el planeta, se activan nuestros instintos de protección al cachorro ante la más leve amenaza.

En este contexto de inseguridad nos debatimos, con la preocupación inserta en nuestro ADN y nuestra sensibilidad a flor de piel, pero intentando mantener la cabeza fría para que la vida siga y nuestras criaturas crezcan sin volverlas ni volvernos locos. Así, nos acostumbramos a no intervenir en las pequeñas disputas del parque, para que también los niños aprendan a resolver sus propios conflictos, o nos permitimos dormir cuando el adolescente no ha regresado a casa de anochecida. Quizá también la pugna entre la preocupación y la cabeza fría hayan estado detrás de la actitud adoptada por Esteban y Sánchez en este episodio.

Una de las alertas que circulan por wasap estos días.

Una de las alertas que circulan por wasap estos días.

Pero prosigamos con el contexto social. El imaginario colectivo está lleno de figuras que tratan de inculcar en los niños el miedo como vieja fórmula para atajar los peligros que les acechan: El hombre de saco, el que regala caramelos en la puerta del colegio o las calcomanías impregnadas de sustancias estupefacientes… ¡Cuánto habremos inventado y nos habremos creído a un tiempo! Ocurre que, según evolucionan las amenazas, van transformándose las figuras del mal, encarnadas ahora por rumanos -casi siempre rumanos, a veces albanokosovares- que venden perfumes en tu propia casa o que te hacen encuestas a la entrada del cine, por citar dos de las alertas que he recibido últimamente en mi teléfono. Y ese es el problema. Que si el mensaje se mantiene muy similar, solo cambiando los personajes, el medio es totalmente nuevo. Porque el miedo viaja ahora en grupos de wasap y en las redes sociales. Y lo hace a velocidad vertiginosa y con un impacto brutal por las constantes réplicas. Viralidad lo llaman.

Como afortunadamente no hay nadie dañado, vamos a recordar que al reciente caso de Marchamalo se une otro más el mes pasado en Alovera, cuando una alarma similar recorrió los grupos de wasap. A mi móvil había llegado otra más, muy parecida, el pasado verano, que hablaba de intento de secuestro de niños, y en este caso citaba la puerta de un supermercado de otra localidad del Corredor, indicando el color del vehículo del supuesto delincuente. Mi reacción fue y es la del susto inicial; supongo que es inevitable. Pero mi respuesta siempre ha sido la de no reproducir ningún mensaje “asustapadres” de este tipo. Cuando tengo tiempo, busco en los medios de comunicación una confirmación de que la denuncia existe y es pública, y si encuentro información, matizo o desmiento en el mismo grupo que la propaga. Con alguna historia rocambolesca de las que circulan, esas de los rumanos de las que hablaba, me ayuda bastante el perfil de Twitter de la Policía Nacional (@policia), que suele atajar los bulos que circulan.

Y este, el del premiadísimo community manager de la Policía, es un buen ejemplo de cómo adaptarse a los medios para transmitir información y cómo difundir alertas sin crear alarmas innecesarias. Y miren que es difícil hacerlo de forma impecable, cuando solo tiene 140 caracteres a su disposición. Estoy convencida de que, lejos de la guerra de declaraciones entre el subdelegado de Gobierno y el alcalde de Marchamalo, lo sucedido en estos meses, con un caso real y espeluznante como el del pederasta de Ciudad Lineal como telón de fondo y caldo de cultivo de nuestras angustias paternales, debería hacernos reflexionar.

Creo seriamente que las autoridades deben replantearse los protocolos de información y de alerta ante las emergencias en los nuevos tiempos. Sabiendo que el miedo es más viejo que nosotros y que el gusto por el chismorreo es inherente a la condición humana, pero también que los medios a nuestro alcance mucho más poderosos. Para bien y para mal.

Rafael Esteban, alcalde de Marchamalo. // Foto: PSOE

Rafael Esteban, alcalde de Marchamalo. // Foto: PSOE

No se han hecho bien las cosas en estas semanas, claro que no. Pienso que el alcalde de Marchamalo se precipitó, porque debía haber coordinado su información con la Subdelegación de Gobierno en lugar de alertar -o alarmar- por su cuenta. Y sobre todo que su mensaje no debía aportar datos que serán esenciales para la investigación (la descripción del vehículo y su conductor), pero pueden convertirse en una caza de brujas entre la población cuando no hay nada demostrado. Pero también prefiero recibir un mensaje firmado por un ayuntamiento, al que doy más credibilidad, como ocurrió en Marchamalo, que el caso de Alovera, donde el comunicado era más confuso, y a mí me llegó cuando ya había leído dos mensajes con versiones contradictorias sobre el supuesto ocurrido.

También pienso que el subdelegado, ese mismo que cuando era alcalde recorrió Pastrana megáfono en mano alertando a sus vecinos de que las monjas se llevaban los cuadros del convento, exacerbando los ánimos en un episodio en el que hubo hasta un obispo zarandeado, tendría que ser más comprensivo. No debería utilizar el tema para la pugna política, porque estoy convencida de que sus palabras hubieran sido otras si el alcalde “asustapadres” fuera del PP. Y sobre todo, debería informar. Pero claro, la Subdelegación el Gobierno casi nunca informa. Su máxima es que aquí no pasa nada, y si se reduce el parte de sucesos, la sociedad dormirá más tranquila. Y no es así. Si comunicara de forma más transparente, si desmintiera en los medios los bulos que circulan o los atajara con los hechos ciertos, estaríamos más informados. Seríamos menos presa del miedo irracional.

Y uso deliberadamente el término Subdelegación. Porque este modo de actuar es habitual en la institución, y no en este subdelegado en concreto. Las quejas por la opacidad son ya viejas en la prensa. Incluso recuerdo a María Dolores de Cospedal, siendo candidata, prometiendo ante los medios una mejor comunicación de los sucesos cuando el PP llegara al Gobierno. Pero de lo dicho nada. Las notas de prensa, redactadas en Toledo y no en Guadalajara, son escuetas y se limitan a contar los sucesos esclarecidos, los delincuentes detenidos, no los hechos denunciados. Las ruedas de prensa solo se dan para hablar de las operaciones exitosas. En lugar de un periodista encargado del asunto en la Subdelegación, en su puesto hay un recomendado militante sin conocimiento ni experiencia en comunicación. Últimamente veo más a Juan Pablo Sánchez ante los micrófonos azotando al PSOE, en su papel de secretario provincial del PP, que atizando a los “malos”, como subdelegado. Y no es de recibo.

Pero vuelvo a lo que nos ocupa esta semana: Es necesario que la Sudelegación de Gobierno convoque una reunión de la Junta Provincial de Seguridad y repase las últimas alarmas suscitadas en el Corredor. Y debe revisar con todos los implicados los protocolos de coordinación de la información y los pasos para comunicar las alertas a la población. Abrir canales directos e inmediatos con los medios de comunicación, y utilizar los nuevos medios que usa la población. De lo contrario, seguiremos asustados como en los tiempos del hombre del saco.

Anuncios

2 pensamientos en “Asustapadres

  1. Al margen de la polémica (a mi juicio artificial) de quién llamó a quién, Sánchez-Seco dijo esto:

    “El subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Juan Pablo Sánchez, ha asegurado este viernes que fue él mismo quien se puso en contacto con el alcalde de Marchamalo cuando se enteró del supuesto secuestro de un niño de 11 años en la localidad, para mostrarle la ayuda y disposición de la Guardia Civil.

    “Sobre la idoneidad de poner un comunicado desde el Ayuntamiento le dije que entraba dentro de sus competencias de la autonomía municipal, pero me parece que es una forma de alarmar a la población que en muchos casos es contraproducente”, ha aseverado.”

    Así pues está claro que la comunicación de la información de coordinó con la Subdelegación, todos los responsables del asunto estaban debidamente informados y alertados y, sólo después, se informó a la población DE UN HECHO CIERTO, denuncia mediante.

    Por tanto, no puede compararse éste caso con los cientos de bulos que corren en las redes sociales. Esto no era un bulo, era un suceso confirmado mediante denuncia.

    El máximo problema en todas estas situaciones no es tanto la “alerta pública”, que de ser cierta ayuda a prevenir (como en otros casos de fraudes puerta a puerta, telefónicos, etc…) sino las informaciones falsas que se distribuyen sobre dichos bulos. Eso sí es “alarma social”. ¿Y cómo se ataja? Pues con información CIERTA. Cuanto más eficaz se sea haciendo que la información exclusivamente CIERTA prevalezca sobre el bulo, más eficaz será la prevención de la “alarma social”, y los nuevos medios de comunicación EXIGEN un cambio en los protocolos.

    Ejemplo práctico. El caso de las agresiones en la CM-1002. En apenas 4 días corrieron todo tipo de bulos en los que hasta se apuntaba a palizas e incluso un intento de asesinato. Los Aytos. de Cabanillas y Marchamalo se vieron obligados a sacar un comunicado “contracorriente” ya que la situación se había desbocado y en una semana la “alarma social” no dejaba de crecer por falta de información VERAZ procedente de FUENTE OFICIAL. Tras el comunicado y la detención (había varias denuncias ciertas), la situación de tensión desapareció, no sin antes despertar la “indignación” de la población por la falta de información, que, en muchos casos, se interpreta como desidia.

    Caso del presunto intento de rapto. Comunicado Oficial a unas horas de la constatación del suceso mediante denuncia REAL. Los bulos que ya empezaban a circular por las redes quedan ahogados por la versión oficial, que llena las redes por decisión propia de la gente, que lo hace circular. A los dos días ni siquiera había debate en las redes más allá del reavivado por el Subdelegado a “nivel oficial”, que no tanto entre la gente de a pie.

    Sobre las reacciones de la gente pongo dos enlaces esclarecedores:

    CASO 1: https://www.facebook.com/AytoMarchamalo/posts/10152500842454450

    CASO 2: https://www.facebook.com/AytoMarchamalo/posts/10152846669469450

  2. En este asunto hay bastantes indicios de “trazabilidad política” a la que son muy dados ambos cargos públicos. Personalismos propagandisticos partidistas aparte en el caso del Sub-delegado diría que “altamente contaminante” por lo que se espera de una función que debe alejarse lo más posible del juego politico. Posiblemente estos asuntos deberían ser valorados por los Cuerpos policiales y proceder como estimen oportuno una vez valorado los hechos y sus consecuencias. En definitiva regulense y apliquese la normativa correspondiente y asi nadie hará de su capa un sayo con el color politico correspondiente. Enhorabuena por el brillante articulo , Concha.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s