Historias sin voz

Por Marta Perruca

Creo que no éramos conscientes de que aquello, además de un modo de protestar por nuestra situación laboral, acabaría convirtiéndose en una profecía que se haría realidad. El periódico en el que trabajábamos daba sus últimos estertores y nosotros, en nuestra séptima jornada de huelga, nos adueñábamos de un pequeño rincón de la Plaza Santo Domingo, para colocar dos modestos murales con algunos de los recortes de prensa que costaron tantas y tantas horas de trabajo en aquella redacción del periódico EL DÍA de Guadalajara, situada en la cuesta del Matadero. El propósito de aquella acción era hacer partícipes a los guadalajareños de las noticias que no habrían visto la luz si no existiera aquel periódico y sin profesionales del Periodismo en activo, en un momento en el que era más que evidente el próximo cerrojazo de un diario, ya casi olvidado, y mientras contemplábamos, impotentes, la debacle de la prensa provincial.

Sinceramente, siempre he tenido la sensación de que aquello no importó demasiado a los vecinos de Guadalajara. El año pasado paré a tomar un café, por casualidad, en Cuenca y, en aquel bar, todavía se lamentaban del cierre del periódico “EL DÍA”. Pero claro, aquel era su diario de referencia, con una larga trayectoria histórica, y los conquenses estaban acostumbrados a que comprar el pan y el periódico fuera un mismo gesto.

Alguien podría decir, con razón, que en Guadalajara también tenemos un periódico de referencia con un largo recorrido, como es el caso del bisemanario “Nueva Alcarria”, cuyo primer número se publicaba el 15 de julio de 1939, pero hay que recordar que como diario su carrera no fue tan dilatada, sino más bien lo contrario. Paradójicamente, a pesar de la gran proliferación de periódicos de tirada diaria durante los tiempos de burbuja inmobiliaria, las convocatorias de prensa se seguían concentrando los jueves, porque la mayoría de los guadalajareños seguían acostumbrados a comprar el periódico los viernes. Lo decíamos entonces con bastante asiduidad: Guadalajara no es una provincia lectora de diarios, a pesar de haber sido cuna de un número considerable de periodistas, muchos de los cuales ahora han tenido que reinventarse profesionalmente o pasar a engrosan las listas del paro.

En aquellos días, al menos yo, no percibí que los vecinos de esta provincia sintieran ni un atisbo de indignación ante esta situación, como tampoco creo que entiendan lesionado su derecho a la información. Si acaso, sí, determinados colectivos, para los que el periodismo provincial era el principal altavoz a sus reivindicaciones y, supongo, que al menos políticos y gobernantes percibieron el notable descenso de cámaras y grabadoras en las convocatorias de prensa.

No en vano, el alcalde presentaba una suerte de periódico municipal,  “30 Días”, como una alternativa al vacío que habían dejado los medios de comunicación y no por ello se ha notado especialmente un revuelo ciudadano ante el hecho de que se financie con dinero público lo que, a todas luces, más que un medio de información, se reduce a propaganda política. Tampoco creo que a nadie, más allá de los circuitos periodísticos, le parezca inmoral que este panfleto, que se publica con dinero de todos y que llega a todos los hogares, entre a competir con otros medios de comunicación independientes y con menores recursos de difusión, en el mercado publicitario.

También hemos visto como otras tendencias políticas de la oposición ponían en circulación sus propias publicaciones de tirada gratuita para salvar este vacío, como es el caso del periódico “La Calle”.

La crisis nos dejó una provincia sin diarios en papel -una vez cerró sus puertas “ELDIA de Guadalajara” y “Nueva Alcarria” tuvo que retroceder a su tradicional periodicidad bisemal- ; unos medios de comunicación  “independientes” secuestrados, puesto que en gran medida su supervivencia depende de la publicidad institucional, y una serie de publicaciones interesadas, que deberíamos leer con cierta prudencia, pero para el grueso de la población, esto no importa demasiado, puesto que Nueva Alcarria sigue estando los lunes y los viernes en el quiosco de prensa y, además, puntualmente llega a su casa el “periódico” del Ayuntamiento “30 Días” y Guadanews.

De alguna manera, cuando dentro de nuestro programa de reivindicaciones decidíamos salir a la calle con aquellos recortes de prensa, nos anticipábamos a lo que iba a ocurrir. Puede que muchos vecinos no hayan notado la diferencia, pero yo echo de menos tener entre mis dedos, cada día, aquellos pliegos de papel gris, con olor a tinta y portada a todo color, que recogían la crónica de actualidad de la vida diaria de esta provincia. Añoro esos artículos a toda página con los que se trataba de pulsar la opinión de los vecinos sobre diversos temas de actualidad. Personalmente, me hubiera encantada tomar el café esta mañana leyendo una noticia sobre, por ejemplo, la opinión de los guadalajareños sobre el proceso independentista de Cataluña o sobre la aparición de Román en el programa “El Objetivo” de la Sexta, por hacer mención al fantástico artículo de ayer de mi compañero Rubén Madrid; profundizar en las historias de esas personas desheredadas por la crisis, que cada mañana ocupan las puertas de las iglesias y supermercados y casi todos los rincones de las calles más céntricas de la ciudad; leer las reivindicaciones de algunos de los colectivos de la provincia sin el filtro del comunicado de prensa, porque alguien se ha dignado a ponerles un micrófono o una grabadora; o que el periodismo regresase a los barrios de la capital o a los pueblos de la provincia, sin necesidad de que un político se haya dignado a hacer una visita con la intención de publicitar las obras que ha ejecutado allí su equipo de Gobierno o hacerse la foto de turno.

A menudo pienso en el testimonio social que darán las hemerotecas de estos años de quiebra del periodismo en nuestra provincia, en los que el análisis y la investigación  brillan por su ausencia y en todas aquellas historias que se han quedado sin contar.

Aquel día, quisimos que los Guadalajara fuera consciente de las noticias que jamás hubieran visto la luz si aquel periódico, a punto de expirar, no hubiera existido. Ahora no hay siquiera quien se lamente de las historias que se han quedado sin voz.

Anuncios

3 pensamientos en “Historias sin voz

  1. ¡Arriba las periodistas con vocación y buen hacer! las que siguen escribiendo y contándonos lo que pasa en nuestras provincia por amor a su profesión.
    ¡Abajo los que para aportar un comentario esconden su nombre!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s