Por la vereda del medio

Ermita de los Remedios

Imagen de la Ermita de los Remedios, antes de su demolición // Foto: Pastrana Villa Ducal

Por Óscar Cuevas

La historia que ayer por la tardé salió a la luz pública es uno de esos caramelos periodísticos que se dan muy de cuando en vez; una auténtica bicoca informativa que combina lo insólito con lo sentimental, ungido todo ello de gotas de esperpento y actitud contestataria. No sé si les ha dado tiempo de informarse, pero la cosa se resume en que un vecino de Pastrana que tenía licencia de obra para arreglarse una vieja vivienda en ruinas de la calle de la Castellana, ha ido un “pelín” más allá de lo esperado, y no ha dudado en demoler por su cuenta y riesgo una pequeña ermita, erigida en los años 50, que tenía adosada a su casa. Un pequeño edificio de culto que, colocado junto a su pared, y en medio de la calle, se ve que le molestaba un poco bastante. Se llama Jacinto Vereda, el señor en cuestión, y la verdad es que acaba de liarla parda. Pardísima.

O mucho me falla el olfato, o esta será una de esas noticias que se pueden convertir en “virales” -como dicen los modernos- en las próximas horas. No me extrañaría que este viernes, o a lo largo del fin de semana, las calles de Pastrana se llenaran de cadenas nacionales de televisión para contar la historia de un hombre que destruye ermitas, y que visto lo visto, parece que “los tiene cuadraos”.

En el Ayuntamiento de Pastrana están que no se lo creen, claro. Y en un comunicado emitido desde el consistorio han anunciado que se decreta la paralización de las obras de la vivienda del señor en cuestión; que se le abre un expediente sancionador, y se anuncia una batalla en los tribunales a la que también parece que se sumará el Obispado, propietario a la sazón de la Ermita de los Remedios, que ese es -era- su nombre.

El caso es que el señor Vereda no dudó. Y al tiempo que derribaba las ruinas de la vieja casa que heredaba, encargaba a una empresa especializada tirar también el pequeño templo. Así, a lo bestia. Todo sucedió a primera hora de la mañana de ayer, y tan repentina fue la cosa, que cuando al lugar llegaron los del Ayuntamiento y la propia Guardia Civil, de la ermita no quedaba ni el amén. “Lo hizo de forma alevosa”, clama el alcalde pastranero, Ignacio Ranera, que tacha lo ocurrido de “atentado al patrimonio histórico, cultural y religioso de la villa”, y que ha recordado que la citada ermita es -era- un “Bien Especialmente Protegido”.

De lo sucedido inicialmente y de la versión municipal han dado cuenta casi todos los medios de comunicación de la provincia. Pero les aseguro que lo más interesante de lo publicado ayer es lo que escribía la periodista cabanillera Patricia Biosca en la sección provincial de ABC: La justificación del “vecino demoledor”.

Y es que el señor Vereda dice, y no se corta un pelo, que lo que tendría que hacer el alcalde, lejos de denunciarle, es “darle las gracias”. Afirma de hecho que él ha procedido conforme a la Ley, y cita el Artículo 68 de la Ley de Bases de Régimen Local, que contempla la posibilidad de ejercer una cosa que se llama “acción vecinal sustitutoria”, y que viene a ser algo así como que los ciudadanos pueden defender por sus medios el bien común, si las administraciones no lo hacen por su cuenta.

Les transcribo el citado artículo, porque Vereda no da puntada sin hilo:

Artículo 68

1.- Las entidades locales tienen la obligación de ejercer las acciones necesarias para la defensa de sus bienes y derechos.

2.- Cualquier vecino que se hallare en pleno goce de sus derechos civiles y políticos podrá requerir su ejercicio a la Entidad interesada Este requerimiento, del que se dará conocimiento a quienes pudiese resultar afectados por las correspondientes acciones, suspenderá e plazo para el ejercicio de las mismas por un término de treinta días hábiles.

3.- Si en el plazo de esos treinta días la entidad no acordara el ejercicio de las acciones solicitadas, los vecinos podrán ejercitar dicha acción en nombre e interés de la entidad local.

4.- De prosperar la acción, el actor tendrá derecho a ser reembolsado por la Entidad de las costas procesales y a la indemnización de cuantos daños y perjuicios se le hubieran seguido.

La tesis del protagonista de nuestra historia es que fue el Obispado el que ya construyó en los años 50 la ermita de modo ilegal, al colocarla en medio de la calle, ocupando un dominio público por el que debería pelear el Ayuntamiento, y además, tapando las luces de la fachada de la vivienda que él pretende rehabilitar.

También asegura este señor que lleva remitiendo escritos al consistorio, reclamando por la situación, desde hace años; y que el pasado 4 de abril avisó de su intención de derribar la ermita. Y afirma que está amparado para actuar ante el silencio administrativo. Niega además haber actuado ayer de forma alevosa, porque anunció de nuevo su decisión el día anterior. Y finalmente completa su explicación asegurando que la ermita carece de valor arquitectónico, que no hay informes que lo sustenten, y que la protección municipal a la que se alude es arbitraria.

Nos encontramos pues ante un curioso conflicto donde, como les decía, los tribunales van a tener que dirimir entre los derechos que asegura este hombre que le estaban siendo conculcados, el valor patrimonial del inmueble, y aspectos más sentimentales, como el lícito dolor que tienen los miembros de esa Hermandad que velaba por la ermita y sus imágenes (que afortunadamente fueron sacadas del edificio antes de destruirlo). Un dolor que no le ha importado mucho a don Jacinto, porque asegura que los fieles son apenas una quincena de hermanos que van allí “un día al año”, mientras que él padecería la presencia del edificio frente a sus narices los otros 364.

Y dicho todo lo anterior, caben algunas reflexiones. La primera es que la actitud del vecino se me antoja poco justificable, por cuanto se toma la justicia por su mano. No creo que pueda haber tribunal que avale su actuación. Y aunque no dudo de que quizá tenga algún fondo de razón legal en su argumentación, en todo caso el camino que debió haber recorrido es el contrario: Pleitear en los tribunales primero, y si le dan la razón, demoler después. Nunca al revés.

La segunda consideración que quiero hacer es que esta historia tiene más de llamativo que de grave, al menos en términos patrimoniales. Vistas las fotos del edificio, cualquiera puede juzgar que no se ha destruido un inmueble de valor precisamente incalculable. Sí es irreparable, por contra, el daño moral que ha infringido el señor Vereda a muchos de sus convecinos.

Una tercera consideración que me viene a la cabeza es respecto al alcalde. Si el “vecino demoledor” dice la verdad respecto a los anuncios, avisos y plazos que advirtió, se me antoja que Ignacio Ranera -y quizá también el obispo, no lo sé- han cometido una imperdonable dejación de funciones. Debieron haber actuado antes, debieron haber negociado, o al menos instado a un juez a que parase los pies y bajase los humos al señor de la piqueta.

Acudir al Juzgado ahora no está de más, porque allí se verán todos las caras y se solventará el asunto. Pero lo único cierto es que los “remedios” había que haberlos puesto a tiempo. Antes de que Jacinto tirara por la vereda del medio. ¿No les parece?

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12 pensamientos en “Por la vereda del medio

  1. A este vecino de Pastrana le pueden hacer concejal de urbanismo de Guadalajara, que por aquí eso de los derribos está al orden del día.
    Claro que lo de demoler ermitas, iglesias y conventos tiene más adeptos por la provincia, que le pregunten al Alcalde de Cogolludo.

  2. Que la noticia es propia de una España profunda o de actitudes de una España profunda no cabe duda, de ahí su parte de encanto y el derroche de curiosidad que cabe presuponer que genera; pero que eso no nos nuble la vista y el rigor Señor Cuevas… los resquicios de lógica en los argumentos del destroza-ermitas que usted vislumbra en su primera reflexión no es que no los haya, sino que suenan más a excusas de envalentonamiento que en una mínima justificación de situación injusta previa a solventar.

    Me llama la atención como un cronista de la provincia no destile en su texto la melancolía de algo que en plan bárbaro ha sido destruido; nuestra provincia encuentra su atractivo en callejuelas, esquinas añejas, rincones de piedra labrados en la erosión de un pasado; no es cuestión de fe sino de conciencia colectiva cultural, templos por suerte o desgracia le sobran a la Iglesia para guardar santos, pero rincones en los pueblos donde referenciar su pasado, sus tradiciones, su encanto pasado o presente o su identidad son un patrimonio de todos.

    Que esa propiedad no era suya, que no tenía permiso, que ha atentado contra el patrimonio y los sentimientos religiosos, que engañó a los cofrades sustrayendo las tallas del interior son tan obvios que no cabe sino la crónica de un hecho ilícito sin matices y que solo puede tener el reproche público y la condena más dura.

    Donde veo que se pierde en terrenos peligrosos su argumentación es en el párrafo final, si usted fuera acalde de un pueblo, un vecino le dice que piensa cometer una acción ilegal porque no se le da la razón, una acción que conlleva invadir propiedades ajenas no municipales, atentar contra los sentimientos religiosos, incumplir los permisos reglamentarios y robar del interior de una propiedad privada tallas de artesanía, usted sentiría el deber de negociar como opción principal; luego decimos de ciertas actitudes políticas, pero el respeto a la ley veo que bascula en nuestras conciencias con mucha facilidad.

    Esta es una cuestión entre dos propiedades privadas, donde el Alcalde ni entraba ni salía, más alla de los trámites burocráticos; ni usted, ni yo, ni el alcalde ni nadie hubiera intuido que una amenza sobre este tema en nuestros días se pudiese materializar y menos anudarle responsabilidad alguna.

    A mi la noticia me generó una reflexión, si con un templo religioso con cierta antiguedad en un casco histórico protegido y por un simple tema de servidumbre de vistas una persona es capaz de actuar de forma tan abominable, ante los miles de problemas de lindes o vistas que inundan los pueblos de nuestra provincia con casos más difíciles de solventar o aclarar, el riesgo de que cunda el ejemplo puede desembocar en un repunte económico de empresas que ofrezcan demoliciones express y sin reparos.

    • Hola Ángel, entiendo que lo actuado te duela, pero echo de menos que no te duela el perjuicio a los particulares.
      Esto no es un problema religioso sino una cuestión civil pues la ermita no era templo ni, desde luego, es patrimonio de la Diócesis. Y si es patrimonio de la Iglesia y es ilegal, deberán afrontar su responsabilidad

      • Buenas Fernando, no si a mi personalmente el tema en si me deja frio, lo que me aterra son las conductas de los que se toman la justicia por su mano. Fernando a mi que haya una ermita más o menos en Pastrana me supone lo mismo que haya más o menos casetas de playa en Cancún; así que desligemos los argumentos del apego a esa realidad, en mi caso cero.

        Dicho esto, quien ha salido perjudicado, quien ha sufrido la ira de alguien que sin permiso demuele algo, pues unos particulares, que en este caso con una asociación de componente religioso de la localidad, y por supuesto que con cualquier víctima soy sensible, ese es mi problema y el hecho de que intervenga.

        Una ermita es un templo de culto, Fernando no cabe otra valoración, y si por ejempo tú o yo la dañamos o hacemos pintadas, no dudes que se nos aplicarían los delitos de profanación religiosa del Código Penal.

        Pero en este caso, como en principio no es penal, esta claro es un tema civil y la Iglesia como todo el mundo, es un sujeto civil más; y por tanto, si la noticia fuera que el Ayuntamiento o un juez obliga a demoler una Iglesia por temas urbanísticos, sino hay razones de patrimonio, debe ser demolida como todo hijo de vecino.

        Aqui el drama está en que no era ilegal, no porque lo diga yo, sino porque en una democracia eso lo tiene que decir un organo administrativo o una instancia judicial; pero es que no solo no era ilegal, sino que era un bien protegido y además un templo de culto religioso de una asociación local, vamos que tenía una doble protección.

        Además una cuestión que nadie subraya es que en los preliminares comete un hecho aún más grave, entrar sin permiso a un local ajeno y se apropia de sus enseres (esto para mi si es delito, ya se verá…).

        Aqui no es un tema religioso, si esto lo hace con una mezquita protegida de Córdoba, un sede historica de una asocación cultural de un pueblo, o con cualquier bien protegido generaría la misma empatía.

        Gracias por tu réplica Fernando.

  3. 1.- Yo no he defendido la actuación del señor Vereda en ningún caso. Pero aporto al artículo sus argumentos, porque son interesantes, y porque tienen cierto peso que nos hacen pensar dos veces. ¿A usted no?

    2.- Sinceramente, la destrucción de esta ermita no me parece ni con mucho el asunto más grave que afecta al Patrimonio provincial. Hay mil cuestiones mucho más acuciantes, aunque esta sea tan jugosa informativamente hablando. Hoy mismo acaba de hundirse el techo de la Iglesia de San Simón en Brihuega. Pero es que Bonaval ha padecido durante décadas un abandono inmisericorde; joyas del románico como Villlaescusa de Palositos duermen el sueño de los justos. En la capital la piqueta consentida por el Ayuntamiento ha demolido un palacio del Siglo XVI como el de los Vizcondes de Palazuelos y permite cada día la desaparición de casonas históricas que se dejan caer en la ruina. Se ha hundido media Fábrica de Paños en Brihuega. El castillo de Galve se va al garete sin remisión y ante la pasividad de la Junta. El de Molina lleva décadas pidiendo una inversión a gritos. El de Anguix o el de Villel han acabado en nada en apenas 30 años. En fin. Que la situación de nuestro patrimonio es tan grave, tan terrible, que este asunto de la ermita (un edificio de los años 50) me parece que no pasa de anécdota en comparación con lo otro. Aunque entiendo el dolor causado a los cofrades, es una cuestión sentimental, simbólica, más que material.
    3.- Insisto en que si es verdad lo que dice el señor en cuestión sobre las veces que avisó, obispo y alcalde debieron haber actuado. Primero escuchando sus demandas, y valorándolas. Y luego y sobre impidiendo que se tomara la justicia por su mano. ¿Que usted ve irreprochable su actuación? Pues estupendo, para eso está el debate y esta sección de comentarios.

    Muchas gracias por el suyo, siempre enriquece la discusión.

    Óscar Cuevas.

    • Vamos a la justa réplica, no es que haya defensa sino que dar a entrever que caben justificaciones para un hecho donde la barbarie toma el protagonismo único me parece chocante; los motivos que se puedan esgrimir no dejan de ser residuales para una acción que por las formas se tornó en irracional e hizo de esa lógica su bandera, por eso lo desconcertante de tus juegos argumentativos.

      Oscar es un tanto falaz comparar el bien atacado con otros de mayor trascendencia artística o histórica; no cabe duda que si un vecino de Sigüenza lo hace con una esquina de la catedral que le molesta la cosa ya va para la CNN, pero aquí Oscar lo grave no está en la perdida irreparable para el arte provincial, cosa que no he leído ni oído, sino lo grave está en el daño contra un bien no es privado sino de referencia religiosa y cultural en un pueblo.

      Para los creyentes de cualquier religión los templos son algo más que edificios, seguro que esa ermita ha sido cuidada y mantenida por fieles que asumen una copropiedad del mismo, no son solo emociones, sino respeto a sus creencias y ciertos derechos de propiedad colectiva; pero vamos en la misma medida que fuera la sede de una asociación cultural de cierta raigambre o una casona con otros usos colectivos, asusta comprobar como no le paró el daño colectivo que iba a causar más allá de una simple cuita entre vecinos y lindes.

      También veo falaz comparar el abandono con la destrucción, no se puede mezclar ni equiparar; Pastrana tiene un trazado y unas construcciones que forman parte de patrimonio protegido, la idea de conjunto da un valor a sus construcciones, que por separado no lo tendrían. En cuantos pueblos ciertas casas adquieren un valor arquitectónico o simbólico que obligan a declarar una protección de sus fachadas; si extrapolamos las razones del bárbaro, ya no otros propietarios, sino el mismo propietario en un arranque puede demolerlas porque no ve justificada la protección con razones tan pedestres como qué no es Bonaval o hay otras cosas en las que fijarse para proteger…

      Será que la crónica periodistica debe ser un poco ventilador y aprovechando una cosa sacamos otras, pero que a una persona hablando coloquialmente “se le vaya la pinza”, ejerza actitudes violentas e ilegales carentes del mínimo decoro y sentido común pueda dar lugar luego a que alguien saque el dedo recriminador contra un Alcalde, el propietario del templo, la Junta por la falta de inversión en recuperación… es ya estirar el chicle demasiado.

      Fijese Oscar que tras escuchar las noticias de TV de Guadalajara veo en las argumentaciones del bárbaro no mucha profundidad, sino más bien excusas de mal pagador, ya que se atribuye defender no su derecho de propiedad sino un derecho colectivo a una edificación ilegal, lo cual permítame que es falso y cínico, ya que la motivación era de afrenta personal; pero las palabras del delegado de la Junta me han resultado más lógicas: más allá de desobedecer las normas, actuar sin respaldo legal y administrativo y no atender a las peticiones de suspensión, la ermita era patrimonio catalogado y sobre todo, estaba construida sobre una anterior de mayor importancia histórica y que quizás dio razones para estar protegida y con ciertos elementos de ella (lo que puede justificar su ubicación).

      Pero como siempre no perdamos la clave, la noticia es la actitud, el desprecio a la ley y el daño colectivo que se provoca por una simple servidumbre de vistas; todo un atentado al patrimonio colectivo que debemos de reprochar sin excepción y sin matiz de justificación.

      Creo que el algo habría hecho la victima aquí no vale… y como homenaje a su profesión, si alguien se topa con un Alcalde que no quiere demoler una ermita protegida, más que exigir negociar al mismo como chantaje ante la amenaza de armarla, que el Alcalde recomiende acudir a los periodistas y cambie la fuerza de la piqueta por la seducción de las palabras y alcance una razón colectiva que la violencia sobre la cosas anuló. Señor Cuevas, usted hubiera dado aliento a esa reivindicación si hace una semana le hubiera mandado un correo ese vecino solicitándole solidaridad con su causa?

  4. No sé si tiene algo que ver, yo creo que sí, pero no se ha reparado en el hecho de que el proyecto de reforma lo firma la que ahora mismo es la Presidenta del Colegio de Arquitectos de Guadalajara. Tiene tela…

    • La dicha arquitecta hizo al menos tres proyectos en Pastrana que son infracciones urbanísticas muy graves, como usurpación de viales y exceso del número de alturas. Denunciado al Colegio de Castilla la Mancha aún no han decidido ni van a decidir.

  5. Abundando sobre la peculiaridad de cosas curiosas, cuado menos, que ocurren en nuestra provincia, hace ya más de un mes, se produjo un hecho luctuoso, que pudo tener fatales consecuencias, para un buscador de setas que resultó herido de gravedad cuando fue disparado en el glúteo con una escopeta, y alcanzado por los perdigones de caza ,por el hijo del dueño de la finca donde se encontraba recogiendo esos apreciados frutos que la madre tierra nos regala , sin siembra, ni propiedad , por ahora, como son las setas de cardo. El hecho luctuoso se produjo, aparentemente, en la finca propiedad del presunto delincuente a falta de otras calificaciones penales que dirimirán las Leyes y los Jueces, como fue abandonar al herido y esconderse en un zulo de la finca, concretamente “La Puebla de Mendoza” en termino de Usanos-Guadalajara, siendo buscado durante varios días por la Guardia Civil hasta dar con su paradero y ser detenido. No queda solamente en esto la “Hazaña” del presunto o no tanto ( hay un testigo presencial) facineroso sino que, al parecer, el buscador de setas lo hacia en un paraje yermo que es terreno “abonado” para estos hongos que corresponde a una Cañada, concretamente a la conocida como Galiana o Riojana que, como es sabido, tiene una anchura de 74 mts (11 varas castellanas) en la que, también, presuntamente, los dueños de la finca había levantado una valla o cerca de alambrera en terrenos de dominio público como corresponde a estos espacios cuyas servidumbres son inembargables, imprescriptibles e inalienables, entre otras cuestiones. El suceso pasó por la mayoría de la Prensa como de puntillas sin puntulalizar y en algunos caso con una completa desinformación cuando el asunto, cuando menos, debía tener una mayor puntualización o merecer el mismo o parecido interés que el derribo de una ermita entre otras cosas porque nos devuelve a tiempos y actitudes feudales.

  6. Estupendo escrito de Oscar Cuevas en el Hexágono sobre el derribo de la ermita de los Remedios.
    Se lo ha pensado y por primera vez alguien de los medios ha señalado lo sustancial: el irrelevante valor de todo tipo de esa edificación ilegal
    Unas precisiones:
    Primero.- En el Registro de la Propiedad no identifican la finca como propiedad del Obispado, quien no tiene título habilitante
    Segundo.- El bien no tenía más protección que la estructural, según la ficha 21 del Catálogo de Bienes Protegidos municipal. Pero sobre todo era ilegal y ante ello prevalecen el código civil y la ley de patrimonio de las administraciones públicas
    Tercero.- Jacinto Vereda desde hacía al menos diez años propuso soluciones como hacer en el lugar de origen una ermita nueva con su propio dinero pero “los fieles” prefirieron, en nítido proceder psicopático, continuar jorobando a Jacinto Vereda lo cual no parece ser precisamente un ejercicio de cristianos de bien sino más bien un proceder pecaminoso y por tanto reprochable desde todo punto de vista
    Cuarto.- El primero que ha violado la ley es el alcalde y sobre todo el anterior pues si como dicen el edificio estaba especialmente protegido autorizaron y consintieron obras ilegales como el porche y el campanil que no contaban con la aprobación de la Comisión Provincial de Patrimonio. A ver qué dicen ahora los apesebrados de la comisión que autorizaron también el kiosko al que una sentencia de junio de 2014 ha ordenado demoler y bien que yo lo siento por Pablo y por Alfonso a quienes advertí con anterioridad que no lo hicieran puesto allí en donde actuara Sánchez florecen los problemas.
    Adelanto: ante la desvergonzada inactividad de Ranera y constando notificación de la Junta (Fomento) respecto de numerosos chalets autorizados por él y por su padrino en suelo de viales, está pendiente de ejecutar la recuperación de suelo público por medio de la oportuna Acción Vecinal ya comunicada al Alcalde y a los vecinos, en concreto a Miguel Gumiel Horche y a otro propietario.
    Así que cualquier día la Guardia Civil tendrá que acudir a presenciar y proteger la demolición de esos chalets por orden de otro vecino, que soy yo.
    Saludos, Fernando Jabonero

  7. Es vergonzoso comprobar que en Pastrana se movilizan por esta nimiedad y consienten que más de cincuenta edificaciones autorizadas por Sánchez y Ranera tengan una altura de más y que también más de 20 usurpen viales, concediendo docenas de licencias ilegales y sin contraprestación al ayuntamiento. Vergonzoso, queda dicho.

  8. Pésima información impropia de El Diario -Guadalajara- y que como se ve es un refrito: http://www.eldiario.es/clm/Pastrana-considerada-Bien-Especial-Protegido_0_329318088.html-
    .
    Para empezar debe de aclararse que ante lo dicho de que es “uno de los bienes patrimoniales más importantes de la localidad” ello resulta ser simplemente una frase sin contenido pues el valor del mismo en todos los órdenes es irrelevante. Además, el primero de despreciarlo es el Ayuntamiento que permitió intervenciones, obras, sin permiso de la Comisión Provincial de Patrimonio.

    En detalle:
    UNO.- No existe la catalogación de “Bien Especial Protegido”. Simplemente tenía protección estructural según la ficha 21 del Catálogo de Bienes Protegidos que obra en el Plan de Ordenación Municipal de Pastrana
    DOS.- ¿Desperfectos? No hay desperfectos pues simplemente ni existe.
    TRES.- ¿Recuperar el edificio? No se entiende. ¿Lo van a a recuperar desde los cascotes que obran en el vertedero?
    CUATRO.- ¿Qué pinta el Obispado? No es cierto que sea propietario. Al menos el Registro de la Propiedad de Pastrana no tiene inscripción de ese bien. Si el Obispado alega ser propietario deberá afrontar la responsabilidad de tener un edificio ilegal en plena calle. El Alcalde es un ignorante que ni sabe cuales bienes son propiedad del Ayuntamiento
    Para terminar, el alcalde y varios concejales, además del anterior alcalde y actual subdelegado del Gobierno en Guadalajara, están imputados por delitos urbanísticos como la concesión de lidencias ilegales.
    Saludos, Fernando Jabonero

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