Jiménez marca el paso

José Luis Blanco y Daniel Jiménez, tras proclamarse candidatos, con Pablo Bellido en el centro.

José Luis Blanco y Daniel Jiménez, tras proclamarse candidatos, con Pablo Bellido en el centro. // Foto: PSOE

Por Concha Balenzategui

Las Elecciones Primarias del PSOE de Guadalajara han terminado. Han tenido candidatos suficientes para dar un punto de emoción, incluso postulantes con freno y marcha atrás. Ha habido propuestas -no demasiadas-, poca confrontación visible -quizás los navajeos fueran traseros y antes del plazo- y, al fin, un resultado. En Guadalajara, ya lo saben a estas alturas, el cabeza de cartel de las Municipales de mayo será Daniel Jiménez; y en Azuqueca, José Luis Blanco, ambos concejales con experiencia en las corporaciones que aspiran a presidir.

Daniel Jiménez pasa por fin al primer plano de la política municipal, después de haber aparecido de la nada en 2007, tras el batacazo de Alique, y de haber ejercido de “segundón” de Magdalena Valerio desde 2011… aunque de sobra es sabido que ha ejercido como principal baluarte de la oposición a Antonio Román, especialmente durante el presente mandato.

Jiménez es sin duda el más preparado de los tres candidatos que había en las Primarias socialistas de la capital para trabajar en el Consistorio de Guadalajara, puesto que su sillón en el Pleno y su puesto en el despacho del Grupo Socialista Municipal pueden convalidarse como dos o tres máster en municipalismo guadalajareño. Y así lo han debido ver los militantes socialistas, a pesar de que sus opciones de partida, a priori, no eran las mejores. Él fue un candidato de última hora, que partía con menos avales (78, frente a los 84 de Palacios y los 93 de Andarias), y que debía enfrentarse a la poderosa familia “aliquista” e incluso a los titubeos de la Dirección Provincial, que no terminaba de verlo como buen cartel electoral. Por eso la victoria de Dani Jiménez es una sorpresa, una victoria de las bases, y una batalla ganada por el Grupo Municipal.

Ha quedado patente que poco tienen que ver los avales previos con los votos definitivos, pues si la carrera por la candidatura empezaba con ventaja para el veterano abogado Andarias, a la postre él ha sido el menos votado (62 apoyos), probablemente porque recogió algunos avales antes de que se supiera que Jiménez se presentaba. En este sentido, hay que concluir también que el ex senador Palacios mantuvo en la carrera los mismos apoyos (84 avales válidos, 89 votos), mientras que el concejal Jiménez ha sido sin duda quien mejor ha aprovechado este tiempo de reflexión, convenciendo a una treintena de personas más que las que firmaron su aval, y llegando a los 106 votos.

Ahora, el todavía viceportavoz del Grupo (debería pasar a ser portavoz ya en el próximo Pleno) tiene por delante la importante tarea, al menos de puertas para adentro, de aunar familias, espantar fantasmas, y demostrar que es algo más que el alumno aventajado de sus mentoras, Magdalena Valerio y María Antonia Pérez León. Incluso debe separarse un tanto de ambas madrinas. De puertas de la calle Madrid para afuera, el reto es aún más difícil, porque minar la renta de 16 concejales con que parte el PP, en horas bajas socialistas, y enfrentarse al río revuelto en que pescan votos UPyD y la izquierda alternativa, es una travesía más dura que el camino de regreso a Itaca. Quizá por estas circunstancias la militancia ha apostado por la baza de Jiménez, por su juventud (frente a los otros dos candidatos), su cercanía al vecindario, o su conocimiento del terreno que pisa. Como muchos en la calle Madrid, creo que ser un buen concejal no es lo mismo que ser un buen candidato, y tiempo habrá para ver cómo se desenvuelve el alcaldable, una vez que personifique la campaña. Porque es él ahora quien debe marcar el paso.

De momento, parece que las Primarias han sentado bien al socialismo arriacense, por la vitalidad que imprime el ejercicio democrático. Es cierto que el sistema tiene sus defectos, como poner sobre el tapete el escaso peso del partido: 306 militantes de carné y cuota en la ciudad, una cifra bajísima para una organización con aspiraciones a la Alcaldía de la capital. Y si nos vamos a Azuqueca, por ejemplo, concluimos que poco más de medio centenar de personas han determinado la elección del candidato, que en este caso sí tiene muchas posibilidades de gobernar el segundo municipio de la provincia. En definitiva, que se ve pobre.

Otra imagen de la noche electoral socialista en Guadalajara.

Otra imagen de la noche electoral socialista en Guadalajara.

Otra pega es que una pugna entre varios puede ofrecer la imagen de un partido dividido, que se ha intentado evitar en todo caso, sobre todo por el papel de neutralidad ejercido por Pablo Bellido. No obstante, la existencia de tres candidatos en la capital reparte aún mucho más los apoyos, de manera que es difícil lograr un resultado que refuerce definitivamente al vencedor. A pesar de que Jiménez ha ganado con claridad, no ha obtenido la adhesión mayoritaria de la organización, y el rival político siempre puede hacer la lectura fácil de que no le ha votado ni la mitad de la militancia. En Azuqueca sí ha habido una mayoría absoluta de Blanco, pero el resultado, con una diferencia de tres votos, no tiene otra lectura que la de una elección muy reñida; un empate técnico, si se apura.

Pero en este tipo de interpretaciones siempre hay quien sale perdiendo, y ese no es otro que el partido que designa sus candidatos a dedo, el PP. En el caso de Guadalajara, además, en estos días hemos comprobado que ni siquiera ha habido una coordinación en los tiempos del anuncio. Como saben, Antonio Román ha querido jugar a desojar la margarita demasiados meses, y ha tenido que ser el secretario regional, Vicente Tirado, quien dé por segura su candidatura. Sin proclamación y sin protagonismo del alcalde. Eso, en un momento en el que ya no se disimulan las disensiones -recuerden la presencia de Román en una reciente manifestación contra la retirada de la Ley del Aborto, no contribuye a la imagen de sintonía con el “aparato”. Si los populares castellano-manchegos se han llenado la boca señalando a García-Page como el “candidato a la fuerza” (a pesar de que se presentó a las Primarias, donde no hubo rival) no sé cómo van a explicarnos esta imagen de un alcalde dubitativo frente a la determinación de Toledo.

Lo cierto es que en este momento, tanto el PSOE como UPyD pueden decir que tienen candidato para la capital. IU también ha anunciado que convoca Primarias para enero, con la novedad de abrirlas a los mayores de 16 años y a los simpatizantes, y no solo a militantes. Y mientras ellos se sitúan en los puestos de salida, el candidato del PP por la gracia de Cospedal, Antonio Román, sigue sin definirse con claridad. Le va a costar convencernos de que tiene verdaderas ganas de ser alcalde, tras dos mandatos, y de que no pasa nada por faltar a la palabra que dio en su día, de que no sobrepasaría los ocho años en la Alcaldía.

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