Un Hospital de “Todo a Cien”

En la imagen, la "vajilla" proporcionada a los enfermos del área de Hospitalización./Foto: Ana María Espada

En la imagen, la “vajilla” proporcionada a los enfermos del área de Hospitalización./Foto: Ana María Espada

Por Ana María Ruiz

El Hospital Universitario de Guadalajara está enfermo. El centro, que el próximo 25 de enero cumplirá 32 años y que en la década de los 80 se convirtió en un referente nacional en tecnología y calidad asistencial, se nos está haciendo viejo y agoniza poco a poco sin que sus responsables hagan nada por evitarlo.

Las instalaciones dejan mucho que desear y las necesarias obras de reforma integral que el recinto entero está pidiendo a gritos no se reflejan en los presupuestos regionales de Sanidad para 2015. Ni se han reflejado en toda la legislatura, a lo largo de la cual la inversión sanitaria en Castilla-La Mancha ha disminuido en cerca de 200 euros por habitante, según los datos publicados por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Los recortes introducidos desde el año 2011 por María Dolores Cospedal, cumplidos a rajatabla por el consejero José Ignacio Echániz, están empeorando la lenta agonía de nuestro Hospital: menos personal, pésimo servicio de hostelería para pacientes ingresados, brutal racionalización del gasto en infraestructuras y material sanitario, etc.

No hace falta más que darse una vuelta por la zona de Hospitalización para comprobar el lamentable estado en que se encuentran las instalaciones. Plantas en las que se concentran pacientes de diversas especialidades debido al cierre de camas, sillones para acompañantes estropeados y en un lamentable estado de deterioro, escasez de lencería, azulejos rotos en los aseos, persianas agujereadas, falta de enseres básicos, material sanitario de baja calidad, ascensores que se estropean un día sí y otro también, y así un largo etcétera. La queja más generalizada entre los pacientes ingresados es la comida. El tijeretazo del PP se ha dejado notar de forma clamorosa en la calidad de los menús, que cada vez se parecen más al “rancho” del antiguo servicio militar y que algunos pacientes se niegan incluso a probar. “Una vez nos pusieron un puré de patatas que parecía que habían cocido en agua de otro guiso porque sabía a judías verdes, curiosamente la comida que tenía mi compañera de habitación”, comenta una usuaria que estuvo ingresada hace un par de meses. Por no hablar de la “vajilla”: “Me sirvieron la comida en platos de plástico de esos de los chinos y el puré en un recipiente del mismo material, que no guardaba el calor, con lo que la mayoría de los días la comida llegaba fría”, comenta otro usuario.

Sillas rotas en las salas de espera de la zona de Hospitalización.//Foto: Ana María Ruiz

Sillas rotas en las salas de espera de la zona de Hospitalización.//Foto: Ana María Ruiz

Imagínense ustedes que están convalecientes de una operación o de una enfermedad grave y se encuentran en una habitación incómoda, sucia y con un pésimo servicio de restauración. ¿Creen que es el mejor entorno para recuperarse? No estoy reclamando un Hospital de cinco estrellas, pero sí inversiones para que ofrezca una mínima calidad y comodidad para los usuarios como ya las tuvo en su época de esplendor allá por los años 90.

Esta desoladora imagen no dista mucho de la que se encuentran los pacientes de las Consultas Externas, un servicio laberíntico más propio para hacer una gymkana deportiva si no fuera porque las personas que acuden a las mismas lo hacen porque están enfermas y necesitan atención especializada. Sillas desvencijadas en unas salas de espera incómodas donde las haya, puertas a las que les va haciendo falta una buena mano de pintura, aseos con los inodoros rotos, suciedad generalizada y un nuevo sistema para acceder a las consultas que trae locos a los usuarios por el completo desconocimiento de su existencia, por la dificultad que supone su uso especialmente a las personas mayores y porque algunas áreas sí disponen del mismo y otras no, lo que se traduce en confusiones, retrasos y demoras a la hora de entrar a las consultas.

Estado de uno de los baños de la zona de Consultas Externas.//Foto: Ana María Ruiz

Estado de uno de los baños de la zona de Consultas Externas.//Foto: Ana María Ruiz

Y mientras nuestro Hospital de “Todo a cien” se va haciendo mayor, a su lado se va deteriorando poco a poco la gran estructura del que iba a ser uno de los centros sanitarios más importantes de la región. La paralización de las obras del nuevo Hospital de Guadalajara por parte del Gobierno del Partido Popular ha supuesto el despilfarro de 20 millones de euros que se adeudan a la empresa que dejó los trabajos inconclusos y otros varios millones más que costará rehacer este gran edificio fantasma debido al abandono en que se ha sumido durante tres años . Eso sí, nuestra presidenta ha anunciado hace pocas semanas el compromiso de retomar los trabajos de construcción de esta necesaria infraestructura de manera que estén terminados en 2019. Pues mire, señora Cospedal, permítame que me ría porque desprende un gran tufo electoral. No me creo que en marzo de 2013 no hubiese un solo euro para este proyecto y ahora, a siete meses de las elecciones, se haya convertido en prioritario.

Profesionales sanitarios. Podría seguir relatando un sinfín de problemas que aquejan a nuestro achacoso Hospital, como el de la falta de aparcamiento, la caótica circulación interna de vehículos, la dificultad para pedir citas, las listas de espera de hasta dos años para pruebas diagnósticas y así hasta llenar folios y folios. Pero es de recibo hablar de la parte positiva, de los trabajadores sanitarios y no sanitarios que hacen que el centro funcione cada día a todo gas. Profesionales que a pesar de que han visto sus salarios reducidos y sus jornadas ampliadas suplen la carencia de recursos con profesionalidad y se dejan la piel en cada servicio, llegando en muchos casos a hacer el trabajo que años atrás realizaban hasta tres personas. Y es que el recorte de personal en casi 200 trabajadores en los dos últimos años se deja notar, y mucho.

Esto debería haber repercutido directamente en la calidad asistencial que, sin embargo, está muy bien valorada por los usuarios. En el Barómetro Sanitario 2013 elaborado por el Ministerio de Sanidad, los guadalajareños han puntuado con una nota cercana al 7 la atención hospitalaria recibida. Este buen hacer de los profesionales del Hospital también se refleja en los numerosos premios y reconocimientos que reciben a nivel nacional, los últimos para los servicios de Cardiología, Medicina Intensiva y Neumología.

Este verano la presidenta regional se llenaba de “orgullo y satisfacción” por los resultados de la Encuesta de Satisfacción y Calidad del Sescam, en la que los usuarios de Castilla-La Mancha valoraron este servicio con un notable muy alto. Que no se olvide Dolores Cospedal que esa nota no se la dan a su gestión que precisamente no se ha caracterizado por la defensa de la sanidad pública, sino más bien por todo lo contrario: recortar para desmantelar y privatizar un sistema del que los castellano-manchegos se sienten aún hoy y a pesar de todo muy orgullosos. Notable muy alto pues para los profesionales que consiguen que día a día nuestra sanidad mantenga unos estándares de calidad más que aceptables a pesar de que algunos y algunas estén empañados en fulminarla.

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5 pensamientos en “Un Hospital de “Todo a Cien”

  1. Sólo un pequeño detalle omitido no sé si de manera intencionada o no pero que desvirtúa parte su información. Las obras de la ampliación del hospital universitario se pararon en abril de 2011. Por aquella época, los medios de comunicación, esos que antes eran tan libres y ahora no lo son, no informaron de eso. A lo mejor no les interesaba.

  2. Tienes mucha razón en todo lo que dices sobre todo en lo referente al personal , este año nos hemos jubilado un numero alto de profesionales y no han cubierto estos puestos, con el tiempo los profesionales se irán quemando y en lo referente a la tecnología que no nombras en tu articulo se esta quedando totalmente obsoleta, una pena, no tengo palabras, el hospital no es una fabrica de cosas , somos personas TODAS las que acudimos con problemas de salud y día a día vemos como se va desmoronando como otras muchas cosas en esta España que los políticos de turno se les llena la boca diciendo que todo va bien y que somos el país de la zona euro que mas hemos remontado.
    Atajo de embusteros, si, los ricos son mas ricos,y los demás……..
    un abrazo y desearos que el 2015 sea mejor.

  3. Ciertamente el hospital adolece de muchas cosas, sobre todo de profesionales que vamos siendo especie en extinción.
    Solamente voy a mencionar el tema de hostelería que es el que conozco :
    Los menús en el hospital no han variado desde hace muchos años: las croquetas siguen siendo caseras ( y muy apreciadas, por cierto ) la carne es fresca y casi todo el pescado también, los purés no son solo de patata, por lo que si un puré sabe a judias verdes será porque lleva judias verdes y es un puré de verdura, como también lo hay de puerros, de calabacín, de champiñones o de zanahoria.
    Con respecto a la ” vajilla de los chinos ” ,( es una vajilla que también venden en Mercadona o en cualquier superficie comercial), se emplea para servir comidas a pacientes que por su patología precisan material desechable o, como hace unos dias que hubo una hipercloración en el agua del hospital y se sirvió la comida a todos los enfermos en esta vajilla pues no se podía usar el agua ; por tanto, esa vajilla se utiliza en casos puntuales y por causa de fuerza mayor.
    Evidentemente no es un restaurante, pero tampoco es tan pésimo como relata este artículo, aunque espero que no tengas que comprobarlo por ti misma.
    Saludos

  4. Somos un país pobre, donde impera el “todo a cien”. Y, no sólo en Sanidad. El parque móvil, salvo “cuatro” coches, los demás, utilitarios de más de 10 años. Los negocios, casi hay más cerrados que abiertos. Abandono escolar, ni te cuento. Corruptos, a espuertas. Zafiedad, mucha. Suciedad en las calles, la que quieras. En fin, entre todos, hacemos España, y la subimos de nivel o la bajamos. Nos creímos ricos, ya que cualquiera podía comprar un chalet; se construyeron pabellones y piscinas municipales en todos los pueblos; se pusieron sueldos los alcaldes; se hicieron aeropuertos donde no había aviones, y tenemos más carreteras y autopistas de peaje que cualquier país de Europa, etc., pero esas cotas de consumo y gasto nunca conocidas, se alcanzaron, gracias al crédito y la guerra de los Bancos por darlo, y ahora lo estamos pagando. Pero pocos españoles cambian su país por otro, y eso que no somos nada patriotas. A lo mejor es porque hay muchos países que están peor..

  5. Pingback: El Hospital, entre chefs, abandono y suciedad |

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