La luz de los pesebres

El alcalde de Azuqueca y el edil Escudero, ayer en el juzgado. // Foto: Nacho Izquierdo.

El alcalde de Azuqueca y el edil Escudero, ayer en el juzgado. // Foto: Nacho Izquierdo.

Por Rubén Madrid

La Navidad está llena de gestos. Cada regalo, cada aguinaldo, cada
reunión familiar, cada lucecita, cada árbol, cada reencuentro largamente esperado o cada belén montado en familia constituyen por sí mismos signos de ese mensaje generalizado de desprendimiento, tregua y alegría que cunde por estas fechas. El espíritu navideño, con su envoltorio de celofán del que cuelgan papás noeles, estrellitas y moñas doradas, impone sus códigos cargados de significados y hay que tener la piel muy dura para escapar de todos ellos.

Hay en este espíritu navideño una indudable carga comercial asociada al derroche de generosidad, porque nos ponemos espléndidos, pero está también el juego de las presencias y las ausencias familiares. Está la navidad de los niños, otro golpe bajo en nuestras nostalgias. Y, por supuesto, pervive en algunas gentes una expresión de honda religiosidad, con el aplomo que da saberse vividor de una ‘navidad auténtica’. Pero para todos, incluso para los más descreídos, las navidades son un tiempo sobrecargado de significados. Quienes se ocupan de nuestros abuelos de Atapuerca saben que la inclinación por el simbolismo está escrita en nuestro código genético.

También el portal de Belén tiene sus significados. No sólo su representación más cristiana, que sitúa el pesebre en el corazón mismo de la Navidad, sino sus connotaciones más terrenales, por cuanto esta morada de José y María lo es de una familia trabajadora, tremendamente humilde, que tiende su propio lecho sobre la misma paja de la que se alimentan las bestias del campo.

Aquí en los finiesterres del imperio romano y ahora, más de 2000 años después del nacimiento que esta noche representamos, esta Nochebuena llega para 15.000 familias guadalajareñas en momentos de tremenda dificultad para calentar sus casas.

Ayer conocíamos que el Ayuntamiento de Azuqueca se ha convertido en el primero de España en impulsar una demanda colectiva, en representación de 179 familias, contra las cláusulas suelo en los contratos hipotecarios de once entidades financieras, después de que estos bancos, algunos de ellos rescatados con fondos públicos, hayan impedido un acuerdo en las mediaciones llevadas a cabo en los últimos tiempos. Apenas una treintena de familias ha logrado liberarse de las cláusulas abusivas durante el periodo en que una oficina municipal les ha ayudado a negociarlo. El propio alcalde, Pablo Bellido, que en enero anunció una iniciativa en el Congreso en el mismo sentido, se personó ayer en el juzgado número 4 de Guadalajara y reivindicó una obviedad: que un ayuntamiento debe “cumplir con el deber moral de las administraciones de servir a los ciudadanos”.

No todo el mundo piensa lo mismo. La Diputación, por ejemplo, ha rechazado poner en marcha una oficina para extender esta iniciativa por toda la provincia. Seguramente habrá también quien vea en la demanda colectiva del Ayuntamiento de Azuqueca un gesto electoralista. Qué quieren que les diga, será la conmoción de las fechas, pero a mí me parece una magnífica forma de honrar al espíritu navideño, de volver la mirada, sin necesidad de angelitos ni guirnaldas, sobre los hogares de los carpinteros.

Están muy bien las limosnas por Navidad, pero el gesto que ayer llevaba a cabo el equipo municipal azudense se sitúa por fin en un lugar a medio camino entre las palabras y los hechos. Si finalmente prospera, tal vez sirva para que el próximo invierno alguna de estas familias pueda encender la luz de los pesebres.

Feliz Navidad.

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Las Cortes, más allá del circo

Diputados del PSOE y la polémica camiseta, el pasado jueves en las Cortes.

Diputados del PSOE y la polémica camiseta, el pasado jueves en las Cortes.

Por Concha Balenzategui

Lo escribí en Twitter al enterarme de lo sucedido, el pasado jueves, en el debate de Presupuestos en el Parlamento Regional: “Las Cortes de Castilla-La Mancha han dado espectáculo muchas veces. Lo que pasa es que los actores han cambiado de papeles”. Y es que lo primero que me vino a la memoria al leer la crónica de la sesión, con los diputados del POE expulsados por vestir camisetas en solidaridad con los trabajadores de la planta de Elcogás en Puertollano, fueron otras trifulcas pasadas, como la de los diputados del PP sacando pancartas y ausentándose del pleno, en la legislatura anterior. Recuerdo muy bien a dos de los parlamentarios más activos de esta protesta: Ana Guarinos -hoy presidenta de la Diputación de Guadalajara y del PP provincial- y Vicente Tirado, hoy presidente de las Cortes y número dos del PP regional.

Hay dos versiones de lo sucedido la pasada semana. La del PP es que los diputados socialistas no tenían intención de debatir, sino de armar bronca: “¿Para qué quieren los socialistas mantener el sueldo y el número de diputados, si cuando hay que debatir y votar en el pleno más importante del año, como es el de Presupuestos, abandonan la cámara y no cumplen con su trabajo?”, se preguntaba la diputada guadalajareña María José Agudo. “No se pueden montar esos circos y esos teatros en un lugar que simboliza la representación de todos los castellano-manchegos”, fue su frase más destacada. Luego vino lo de decir que el PSOE se está radicalizando para parecerse a Podemos, que es el último mensaje del argumentario popular, tras pintar cuernos y rabo a los de Pablo Iglesias.

La versión del PSOE es que el provocador fue el presidente de la Cámara, con la expulsión de cinco diputados, “simple y llanamente por decir palabras que no querían escuchar” en el PP, según Cristina Maestre, portavoz del PSOE regional.

Hay que partir de que el resultado del pleno no hubiera variado en absoluto sin el incidente de la camiseta. El PP hubiera aprobado el Presupuesto únicamente con sus votos, como estaba previsto y como a la postre fue. Probablemente tampoco se hubiera admitido ninguna de las enmiendas socialistas. ¿Qué cambia entonces? En realidad, poco. Y sin embargo, mucho. Porque la imagen de unos diputados a los que ya no pagamos el suelto (ahora solo dietas), pero en cualquier caso hemos elegido, a la gresca, en lugar de debatiendo nuestras cuentas, es muy pobre. Y triste en uno de los asuntos más trascendentales que se tratan en todo el año, junto al Debate sobre el Estado de la Región. Mal sabor de boca para el brindis de despedida antes de las vacaciones de Navidad.

Pienso que Tirado se excedió en su interpretación del reglamento de la Cámara. Porque la camiseta no contenía críticas de por sí, ni carga de ideología, ni era en absoluto indecorosa u ofensiva. Decía únicamente: “No al cierre de Elcogás”. Y en puridad, no hay ningún articulo de las normas internas que prohíba a los diputados vestir camisetas de protesta, algo que sí está vetado a los asistentes del público, como en otros parlamentos. Fue excesivamente riguroso, si como parece, las camisetas no interferían ni impedían las intervenciones.

Pero sobre todo, Tirado fue poco inteligente, lo cual tampoco es una gran sorpresa. Porque si hubiera dejado proseguir el debate, la camiseta hubiera sido la anécdota, no la noticia. Y hoy quizás estaríamos hablando de otra cosa. Puede que incluso de los propios presupuestos.

Protesta de los diputados populares, la pasada legislatura.

Protesta de los diputados populares, la pasada legislatura.

Recordaba al principio que antes era el PP el que sacaba pancartas y daba “espantadas”. Porque al menos en ocho ocasiones en la pasada legislatura, los populares se marcharon de la Cámara. Ahora es el PSOE el que abandona el pleno, aunque lo hace después de que varios de los suyos sean expulsados por no aceptar las peticiones de Tirado de retirar la prenda. Y hay una importante diferencia entre expulsar a los parlamentarios, e interrumpir el pleno para que la Mesa de las Cortes decida si accede a debatir lo que un grupo ha propuesto.

En fin. Nos estamos acostumbrando a que la política se debata más en las redes sociales que en las propias cámaras. A que las protestas en la calle tengan más argumentos que los propios debates. Y a que las sesiones se conviertan cada vez más en el reflejo de la tensión que vive la calle. Desde las feministas de Femen -estas sin camisetas- hasta el coro de Los Miserables contra la Ley de Seguridad, conocida como la “Ley Mordaza”, protestas las hay de todos los colores, y casi siempre consiguen llevarse algunos focos. Probablemente es a lo que aboca la falta de confrontación de ideas sumada a la fuerte confrontación de fuerzas.

La periodista toledana Mar Illán, que lleva a sus espaldas bastantes más horas que yo de sesiones en “Los Gilitos”, también destacaba en un artículo la alternancia de papeles en la protesta. Y culpaba a la rigidez del Reglamento, que permite intervenciones interminables y en todo momento al que gobierna, y da muy pocas oportunidades a la oposición de contrarrestar el rodillo. Dice que el PP se acostumbró a montar escenas cuando quiso ser noticia, porque no le quedaba otro recurso, y que ahora es el PSOE el que se ve abocado a sacar los pies del tiesto si quiere hacer visible su oposición. Seguramente tiene toda la razón, pero no deja de ser triste que acabemos resignados a esta situación.

El problema va más allá del Reglamento, creo yo. La norma es una herramienta perversa en manos del bipartidismo imperante en las Cortes, que hace que quien tiene más votos no dé la mínima opción al rival a enmendar, discutir o contrariar sus decisiones. Dentro de unos meses, el recorte del número de parlamentarios que nos trae la nueva Ley Electoral pondrá más difícil todavía el que terceras fuerzas políticas entren en el parlamento autonómico, por mucho que el desgaste de los dos grandes partidos haya calado en la sociedad en favor de otras formaciones, como evidencian las encuestas. Y el panorama es negro para este legislativo de juguete y pantomima a orillas del Tajo, independientemente del resultado de las urnas. Porque una nueva mayoría absoluta presagia otra edición más de rodillo, y su ausencia, dadas premisas relatadas, podría servir en bandeja la jaula de grillos.

Es más grave de lo que parece. Porque no se trata de la imagen de la Cortes, que ya ha quedado por los suelos; ni siquiera de su papel, lógicamente cuestionado si se limita a revalidar de puro trámite lo dispuesto por el Ejecutivo. Se trata de su legitimidad. Y si la próxima primavera, en virtud de los cambios electorales impulsados y respaldados únicamente por el PP, la representación parlamentaria de Castilla-La Mancha no responde proporcionalmente a la voluntad de los ciudadanos, ya no estaremos ante un espectáculo de más o menos gusto. No hablaremos de una bufonada, sino de un atentado contra la Democracia.

La unión del Depor

Por Ana G. Hernández

Germán Retuerta comparece en rueda de prensa. Foto: Deportivo Guadalajara.

Germán Retuerta en la rueda de prensa del pasado 18 de diciembre. Foto: Deportivo Guadalajara.

El llamamiento a la unidad del deportivismo entorno a Germán Retuerta, presidente del club, es el mensaje implícito que se desprende de la carta que dirigió a la afición. Ese y que es absolutamente inocente después de que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) retirara la querella interpuesta sobre su persona por estafa, administración desleal y malversación de fondos. Una carta en la que el directivo volvió a recordar todas las cosas que había hecho por el Deportivo Guadalajara y que, supongo, muchos de vosotros ya habréis leído.

No hay que ser ciego para dar a Retuerta la razón en este último punto. De su mano, la entidad morada encontró su cenit tras décadas de ostracismo en la Tercera División. Lo encontró gracias a que, por primera vez en la historia del club alcarreño, se invirtió dinero y se creyó en las posibilidades del equipo. Y no solo eso, también consiguió, por primera vez en su historia, que el Depor enganchara a una parte de la población de Guadalajara que siempre estuvo más preocupada de lo que sucedía en el Bernabeu o en el Camp Nou que en el Escartín.

Nadie le puede negar estos méritos a Germán Retuerta, pero tampoco que su mala gestión administrativa en la temporada del ascenso a Liga Adelante dio con los huesos del Depor en Segunda B. La sentencia del Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo número 3, a fecha de 22 de octubre de este año, así lo rubrica. Sin embargo, que la LFP haya retirado la querella contra el mandatario, no significa que el club alcarreño haya recuperado su categoría. Y es que, ambos temas, aunque relacionados, nada tienen que ver. Mientras la entidad respondió por la vía administrativa, los administradores del club debían responder por la vía penal. Y, precisamente, es esta vía la que quedó paralizada sin que la entidad morada se vea afectada de ninguna forma. Bueno sí, solo en que su presidente no será juzgado y podrá olvidarse así de temas judiciales para centrarse en los deportivos. De hecho eso es lo que hará Retuerta, olvidarse de este oscuro pasado, cuyo coste económico y moral era incontable como bien señala en la carta, y apelar a un futuro que devuelva al Depor a Segunda División.

Como bien dice nuestra ley, una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Y, por tanto, en el caso de Germán Retuerta no se demostró lo contrario. Es decir, ni siquiera se llegó a juzgar su inocencia. La LFP creyó las palabras del presidente del Depor cuando les aseguró que su intención nunca fue lucrarse con la ampliación de capital. De ahí que el organismo nacional paralizase las acciones contra el empresario. Lo que no implica, repito, que haya una sentencia en la que se ratificó que el Deportivo Guadalajara utilizó eso que llaman ingeniería financiera para obtener los casi tres millones de euros que debía para formalizar su participación en la Liga Adelante. Una acción que, el Deportivo Guadalajara, como entidad, llevó a cabo y por la que tuvo que pagar con el consabido descenso administrativo y de la que, por lógica, formó parte el directivo del club. Al que, por cierto, ahora no es necesario ni juzgar.

Dicho todo esto, esta semana Retuerta hizo un llamamiento a la unidad de todo el deportivismo. Recordemos, un deportivismo dividido desde el momento en que se supo que la LFP descendía a la entidad entre los que creían a su presidente y entre los que no les gustaba su gestión. Una guerra civil que continuó aquel día en el que aseguró que solo el accionista podía pedirle responsabilidades o cuando, en asamblea, decidió que el propio accionista, con menos de 60 acciones, no podía acudir a esas reuniones para conocer el estado financiero de su “empresa”. Sin embargo, esta batalla jamás se trasladó a una plantilla que siempre disfrutó del cariño de la afición morada. Más si cabe este sábado después de que el Escartín luciese el mejor aspecto de la temporada, ya sea porque venía el Castilla o por la pleitesía con la que se recibe a su entrenador allá donde va. La hinchada nunca dejó de creer en su equipo.

La experiencia se reduce a momentos únicos

“El terror me hizo pasar por encima de la muralla y seguir corriendo a fin de escapar de los fragmentos de roca que a cada momento esperaba se desplomaran sobre mí. En realidad lo que estaba ocurriendo era nada menos que un horrible terremoto. Tres veces se sacudió con violencia la tierra bajo mis pies, con intervalos de ocho minutos aproximadamente. Una gran mole de piedra se desplomó a media milla del lugar donde yo estaba, provocando su caída un ruido tan espantoso como el del trueno. El mar parecía sacudirse aún con mayor violencia que la isla.”

‘Robinson Crusoe’, de Daniel Defoe.

Por José Durán *

Me gusta recordar cuando mi padre me leía de pequeño las aventuras de Robinson Crusoe. Para un niño de un pueblo de Cáceres esos episodios en unos parajes totalmente lejanos y desconocidos no podían más que despertarme la imaginación y hacerme soñar despierto. Qué gran historia, cómo podían existir esos lugares. Cada día estaba deseando llegar a casa para seguir escuchando las aventuras de aquel náufrago en esos sitios imposibles.

José Durán, en una foto de su perfil de Facebook, con un banjo en una de las actividades de su librería.

José Durán, en una foto de su perfil de Facebook, con un banjo en una de las actividades de su librería.

¿Quién no tiene recuerdos de esos primeros cuentos que incluso antes de aprender a leer le contaban sus padres, o de aquel primer libro que fue capaz de leer solo por primera vez?

De niños estos momentos abren un espacio que nuestra fantasía rellena con una mezcla de ocultas ganas de que realmente pase algo distinto que rompa nuestra monotonía. El miedo se diluye con la atracción irresistible a que de verdad aparezca el lobo.

Nos enfrentamos gracias a todas esas historias, que otros han recogido o escrito para nosotros, a un cúmulo de emociones y anhelos, desconocidos hasta esos momentos, que despiertan nuestras inquietudes y, sin darnos cuenta, siembran lo que seremos después. Nuestra sed de aventuras aparece con las primeras lecturas y la alimentamos porque en el fondo la llevamos dentro.

Seguramente, para mal o para bien, no sería quien soy sin echar la vista atrás a todas esas historias que me contaban y a las que después buscaba en los cuentos. A todos esos libros que entonces y ahora he leído. Y ¿cuántos más quedan por descubrir?, ¿qué lugares imposibles, qué espacios y qué gentes que ni siquiera llegamos a imaginar?

Gracias a mi humilde profesión de librero, que lleva inherente la extraña misión de asesorar a los que vienen en busca de ese momento mágico que proporciona el encontrar el libro adecuado, tengo la suerte de seguir acercándome a esa literatura creada para los más pequeños. Seguramente si mi oficio hubiera sido otro, por ley natural me habría alejado de ese maravilloso mundo. Un mundo hoy enriquecido por los distintos formatos, por las bellas ilustraciones, por la molestia que se toman los autores en nutrir de emociones y enseñanzas todos esos libros.

Presentación de un libro de Pep Bruno, con la ilustradora Rocío Martínez, hace dos semanas en la librería Ballena de Cuentos. // Foto: R.M.

Presentación de un libro de Pep Bruno, con la ilustradora Rocío Martínez, hace dos semanas en la librería Ballena de Cuentos. // Foto: R.M.

Hoy en día contamos con miles de propuestas diferentes, para todo tipo de públicos que dejan a la pobre Caperucita a merced del lobo.

La literatura infantil hoy en día es un auténtico regalo a todos los sentidos. Además de un arte, se convierte en un transmisor de ilusiones, un hilo conductor de las emociones, un bello paseo, un momento que al niño, hoy en día sometido a la actividad continua, le relaja mientras le transporta a mundos y aventuras desconocidas.

La experiencia de un niño se reduce prácticamente a momentos únicos, porque cada cosa pasa casi siempre por primera vez. Cada cuento, cada libro, nos mantiene a todos siempre ante esos instantes mágicos de esa primera vez.

Hay que estar agradecidos a todos aquellos que desde nuestra infancia nos acercan a la magia de estas experiencias únicas. Primero seguro a los abuelos y padres que nos cuentan las primeras historias pero qué decir de los autores, de las ediciones, de los narradores  y, cómo no voy a incluir aquí, a las librerías que las ponen a nuestro alcance.

¿Hay algún regalo más barato y a la vez más enriquecedor que un libro cargado de belleza y emociones?

* José Durán Trinidad es librero en La Ballena de Cuentos de Guadalajara.

Demasiado alcohol

La edad de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 13 años.//Foto: Internet

La edad de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 13 años.//Foto: Internet

Por Ana María Ruiz

Ayer viernes los adolescentes y jóvenes de Guadalajara celebraron el llamado “Día de las notas”, una costumbre importada de las grandes ciudades con la que se celebra el fin de la primera evaluación y el principio de las ansiadas vacaciones de Navidad. Es habitual ver a grupos de alborotados chavales abarrotando los restaurantes de comida rápida de la capital o en los parques y otras zonas públicas festejando el inicio de casi 20 días sin clase en los que aparcarán las mochilas y los libros y se olvidarán de los madrugones.

Esta imagen de sana diversión juvenil se ve empañada por otra que también se repite año tras año en estas fechas: la de muchos estudiantes, la mayoría menores de edad, consumiendo alcohol en la calle, con unas borracheras increíbles (llegando algunos de ellos a rozar el coma etílico) y cometiendo actos de gamberrismo o vandalismo a causa de la euforia provocada por la ingesta de demasiados “minis” de cerveza o cubata. Con ocasión de esta fiesta, la Policía Local despliega una campaña especial de consumo de alcohol en la vía pública por parte de los jóvenes, así como de vigilancia en locales de ocio, algunos de los cuales hacen la vista gorda al acceso de menores e incluso ofrecen copas por suspensos. Es decir, que estos empresarios “ejemplares” de la hostelería alcarreña, en todo un alarde de irresponsabilidad, premian con más copas a aquellos que hayan suspendido más asignaturas.

Botellón. A pesar de que en Guadalajara está prohibido el llamado “botellón”, ésta es una práctica habitual entre nuestros jóvenes, especialmente los viernes y los sábados por la tarde-noche.

Con la aprobación de la Ordenanza de Convivencia Ciudadana en 2009, el Ayuntamiento de la capital se propuso erradicar esta insalubre práctica. Se consiguió sacarlo de las calles del centro de la ciudad (Plaza de San Esteban, entorno de la Concatedral de Santa María y General Prim) pero esas zonas se cambiaron por otras, que hoy por hoy, son los “botellódromos” oficiales de Guadalajara: parque de Adoratrices (antiguo Recinto Ferial), Fuente de la Niña y San Roque (zona de los patos), donde los jóvenes y adolescentes disponen incluso de contenedores para depositar botellas, vasos y bolsas una vez que han terminado de “divertirse”, algo que la mayoría no realiza, dejando tras de sí una estela de basura y porquería que los servicios de limpieza del Ayuntamiento se afanan en eliminar antes de comience la siguiente jornada.

De tanto en cuanto, la Policía se da una vuelta por estos lugares para disuadir a los chavales del consumo de alcohol. Cuando son pillados “in fraganti” proceden a confiscarles las bebidas y, según los testimonios de los propios jóvenes, “si te toca un agente enrrollado no te pone multa y te dice que te vayas, pero la mayoría suele ser un poco más cabroncetes”. Es decir, que les quitan la bebida y les ponen una multa que después será notificada a sus padres en su domicilio y cuyo coste oscila entre los 300 y los 1.500 euros. El pago de la sanción puede ser en metálico o en “especies”. Así, si los sancionados son menores de edad deben acudir a charlas sobre seguridad, medio ambiente, ocio alternativo, drogodependencias, comportamiento juvenil, etc. En caso de ser mayores de 18 años, se ven obligados a realizar servicios a la comunidad durante varios fines de semana desarrollando tareas relacionadas con el medio ambiente, mantenimiento de viales y jardines, servicios sociales, etc. Unas “penas” que nos parecen estupendas, pero que a la larga son tan sólo un parche.

Según los datos aportados por el Ayuntamiento, desde la entrada en vigor de la Ordenanza de Convivencia, las llamadas por las molestias ocasionadas a los vecinos debido al consumo de alcohol en la vía pública se redujeron en 2013 en un 32% y los avisos y atenciones por intoxicaciones etílicas disminuyeron un 41%. No obstante, lejos de acabar con el botellón, lo que se ha hecho es trasladarlo a otras zonas de la ciudad donde es menos visible y se molesta menos a los vecinos. Digamos que es un botellón “consentido” por parte de la Administración.

Esta práctica continúa siendo demasiado habitual entre los jóvenes y, lo que es peor, entre los adolescentes, quienes tienen muchas facilidades para adquirir alcohol en la ciudad, a pesar de que su venta está prohibida a los menores. Facilidad en muchos establecimientos orientales, donde por un módico precio se vende incluso un lote completo para el botellón que incluye botella de alcohol, refresco, hielo y vasos. Facilidad en algunos bares, pubs o discotecas en los que se permite la entrada y el consumo de alcohol a los menores sin ningún tipo de pudor, lo que ha originado un incremento de la vigilancia por parte de la Policía Local. Facilidad en los supermercados y tiendas a cuyas puertas se puede ver los viernes y sábados por la tarde a adultos ofreciéndose para comprar la bebida a los menores por una propina de dos o tres euros o cajeros y cajeras que miran hacia otro lado y no piden el DNI cuando los más jóvenes pasan sus botellas por la cinta.

Datos preocupantes. La facilidad en el acceso al alcohol, el ejemplo poco edificante de los adultos en una sociedad en la que la bebida forma parte de cualquier acto colectivo, la permisividad de algunos padres, la pasividad de las administraciones y la poca conciencia del riesgo que supone el alcohol para la salud, nos sitúa ante un escenario muy preocupante.

La Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2012/2013 del Plan Nacional Sobre Drogas del Ministerio de Sanidad refleja una realidad que debería hacernos reflexionar: el consumo de alcohol entre los jóvenes españoles de entre 14 y 18 años ha aumentado en los dos últimos años, situándose la edad de inicio en el hábito de beber en los 13,9 años. Alerta además sobre el arraigo del botellón y la elevada frecuencia de las borracheras entre nuestros chavales. Casi el 84% ha probado el alcohol y seis de cada diez se ha emborrachado alguna vez. A los 14 años el 63% ya ha consumido alcohol, un porcentaje que se eleva al 84% en la franja de edad de los 16 años. El 62% ha hecho botellón en el último año y los supermercados (61,8%) y los bares y pubs (57,7%) son los lugares donde consiguen el alcohol con mayor facilidad. Las drogas más consumidas entre los 14 y los 18 años son, por este orden: el alcohol, el tabaco y el cannabis. El 90% considera que es muy fácil conseguir bebidas alcohólicas y el 69% estima que el acceso al cannabis es muy sencillo en España.

Esta Encuesta también revela que, sin embargo, los jóvenes no ven como un riesgo para su salud beber ni fumar porros. No son conscientes de las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de estas drogas: menor rendimiento y fracaso escolar, problemas en las relaciones sociales y familiares, deterioro físico y psicológico, etc).

Además, en el informe “Panorama de Salud 2013” elaborado por la OCDE, España está entre los siete primeros países de Europa en consumo de alcohol entre los jóvenes, con una tasa del 32%, frente a la media europea del 28%.

A pesar de que desde las administraciones y asociaciones que trabajan en el área de la juventud y las drogodependencias se desarrollan programas dirigidos a fomentar estilos de vida y ocio saludables, a la vista de los resultados de estos estudios está claro que algo no funciona. Mientras existan padres permisivos, empresarios sin escrúpulos, administraciones pasivas y jóvenes desmotivados, mientras no se adopten medidas educativas, correctoras y sancionadoras firmes y mientras no nos concienciemos TODOS de que el alcohol es ya un verdadero problema para la juventud española, estaremos siendo cómplices de la existencia de toda una generación perdida y con muy pocas expectativas de futuro porque no olvidemos que demasiados empiezan a beber siendo niños. ¿Seremos capaces de avanzar hacia la sociedad 0.0? Al menos habrá que intentarlo.

 

 

Tres erres de actualidad

Por Óscar Cuevas

No, no crean que les voy a hablar de gestión de residuos sólidos urbanos y la importancia de “Reducir, Reutilizar y Reciclar” los desperdicios que producimos. Traigo aquí hoy “tres erres” porque corresponden con tres nombres propios que han marcado la actualidad local en los últimos días, y sobre los que cabe reflexionar. Así, también con R fuerte.

Rafael Hernando

Rafael Hernando, en una de sus habituales actitudes como diputado // Foto: EFE

Erre de Rafael Hernando

Por segunda vez en la historia reciente, un guadalajareño es portavoz del Grupo Popular en el Congreso. Ya lo fue el ahora europarlamentario Luis de Grandes, en el aznarismo. Desde hace unos días, el cargo es para Rafael Hernando, un alcarreño de nacimiento, pero almeriense de paracaidismo, que tiene una dilatada trayectoria política. Jalonada, eso sí, por su capacidad de generar polémica con su verborrea.

En Guadalajara “Rafa” Hernando es más conocido que los bizcochos borrachos con los que comparte apellido. Básicamente es “un chico bien de familia bien”, hijo de la pequeña burguesía local. GTV de los pies a la cabeza, y “de derechas de toda la vida”, a sus 53 años ha pasado ya por todos los escalones imaginables en la vida pública. Siempre bien colocado en las listas, lleva viviendo de la política 31 años consecutivos, y lo que te rondaré morena. No creo que peque de exagerado diciendo que, si hay una persona con la que encaja a la perfección la palabrita de moda inventada por los “pablemos”, ese es él. Rafael Hernando es “casta” en su más sentida esencia.

Desde su convulsa juventud de ultraderecha, a Alianza Popular. Y de allí, a todo lo demás. Desde 1983, ha sido concejal en Guadalajara, diputado regional, presidente nacional de Nuevas Generaciones, presidente provincial del PP, senador por Guadalajara, y viene siendo diputado en el Congreso por Almería desde 1993. También fue portavoz de la Ejecutiva Nacional del PP a finales de los 90 y comienzos de los 2000. Y en la presente legislatura estaba de portavoz adjunto del Grupo Popular, pero la carambola producida tras la dimisión de Ana Mato le ha subido al puesto titular, para encarar este último año de mandato de Mariano Rajoy.

Quienes le conocen personalmente dicen que es un hombre divertido y afable, y muy cariñoso con sus amigos. Yo no tengo el gusto. Soy de los que sólo conozco su faceta pública. Y ahí se antoja mucho más difícil que cale esa visión. En este ámbito, el político, “Rafita” -como le llaman los suyos- es más bien un fiel representante de la falta de tacto y la ausencia de empatía . Hay mil “perlas” con sus salidas de pata de banco colgadas por la red, y pueden encontrarlas fácilmente: Desde un conato de agresión a Rubalcaba, a una ridícula intervención en el Congreso burlándose del cambio climático, pasando por la demonización de regímenes democráticos como la Segunda República Española. Del abierto insulto a jueces cuyas resoluciones le disgustan, a la banalización de problemas sociales extremadamente sensibles, como la desnutrición infantil. Hernando ha sido capaz de acusar a plataformas ciudadanas como la PAH de tener lazos con ETA, y de cometer la vileza de decir que quienes buscan los restos de familiares represaliados por el fascismo enterrados en cunetas “se han acordado de sus padres cuando ha habido subvenciones”.

Mariano Rajoy sabrá qué busca con Hernando en su nuevo puesto. No sé qué puede aportar al Grupo Popular alguien con su tendencia a burlarse hasta de los sentimientos más nobles. Se supone que un portavoz de grupo debería ser la persona que busque acuerdos y diálogo con el resto de fuerzas parlamentarias. No acierto a entender qué gana el PP colocando a alguien de su talante en un puesto históricamente reservado a caracteres dialogantes y asertivos. Desde luego, poco se parece al moderado y siempre educado Alfonso Alonso al que sustituye. Tampoco recuerda mucho a su antecesor guadalajareño en el cargo. Porque si Luis de Grandes es hombre de moqueta -cara- y espada florentina, Hernando más parece un titán en la lucha de barro. Pues eso, a la lucha. 

 

Ramón Aguirre

Ramón Aguirre, presidente de SEPI // Foto: EFE

Erre de Ramón Aguirre

No me negarán que no se llevaron las manos a la cabeza cuando supieron hace unos días que el cargo público mejor pagado de España es el presidente de la Sociedad Estatal de Participación Industrial, a la sazón Ramón Aguirre, conocido en nuestra tierra porque ejerció de diputado cunero (como Hernando en Almería, pero al contrario) entre 2007 y 2011. Repitió en las elecciones de hace tres años, pero Rajoy le catapultó a su actual destino nada más llegar a la Presidencia del Gobierno. Pues bien. Son 210.000 los euros que se levanta don Ramón al año. Doscientos diez mil, que escrito en letra se ve más claro.

Qué paradoja la del “liberal” Aguirre, tan defensor de la iniciativa privada y del poco intervencionismo estatal, pero que cobra del erario público una cantidad desorbitada, y que -como Hernando- lleva viviendo de nuestros impuestos desde que Cristo perdió el gorro. Que eso del liberalismo económico, la iniciativa privada y el emprendedurismo está de narices, pero para los demás, claro.

Cuando se conocieron los datos de los sueldos públicos gracias al recientemente estrenado Portal de Transparencia estatal, yo pensé dos cosas. Que el presidente y los ministros cobran relativamente poco para lo que parece razonable, y que el salario de nuestro ex cunero sobrepasa cualquier explicación lógica. Pero es que la guinda del pastel la hemos sabido días después, cuando el diario Infolibre desvelaba otro dato: Ramón Aguirre no tiene estudios universitarios. El cargo público mejor pagado de España no tiene carrera, y ahora vas y lo cascas.

Es un insulto a cientos de miles de universitarios que están en el paro o percibiendo sueldos miserables. Porque tiene que haber miles de profesionales, ideológicamente acordes con el PP, y con brillantes currículos, que podrían ocupar el puesto de Aguirre con mucho más merecimiento y solvencia. Y conste que no lo digo desde ningún elitismo académico. Siempre he pensado que hay personas sin titulación reglada, pero con inteligencia natural y formación paralela valiosa. Jamás cuestionaré que un cargo electo no sea universitario, porque para eso lo que se precisa son votos y no títulos. Pero que un cargo tan técnico (aunque parta de una designación política), que alguien que dirige la inversión pública española en el campo industrial, no sea ni siquiera economista, es sencillamente una estafa al sentido común.

Mientras el Gobierno nos explica por qué paga 210.000 euros a este bachiller ex empleado de banca, admirador y pupilo confeso de Rodrigo Rato, el propio Ramón Aguirre podría ir pensando por su parte en gastarse un pellizco de sus brutales emolumentos en pagarse un viaje a su ex provincia y cumplir la palabra que nos dio a los guadalajareños en enero de 2012. Entonces prometió regresar cada 6 meses a dar cuenta de la marcha del proyecto de Parador de Molina. Pero es que la vergüenza, mire usted, no tiene precio.

 

Germán Retuerta

Germán Retuerta, presidente del CD Guadalajara // Foto: EFE

Erre de Retuerta; Germán Retuerta

El presidente del Club Deportivo Guadalajara es nuestra tercera “R” hexagonera de hoy, tras su aparición pública de ayer para dar cuenta de las novedades judiciales que le afectan. A él, y al club morado.

Básicamente la noticia se resume en que la Liga de Fútbol Profesional ha retirado la querella que le presentó por tres supuestos delitos, mientras él ha decidido desistir de seguir recurriendo en el proceso judicial con el que pretendía revertir el descenso administrativo que se infligió al equipo hace dos temporadas, a cuenta de una irregular ampliación de capital.

Retuerta aseguraba ayer que estas dos decisiones son independientes. Que la primera es sólo consecuencia de su inocencia; y que la segunda se debe a que el farragoso proceso de recurrir la inicial sentencia que dio la razón a la Liga se iba a hacer demasiado caro y largo en el tiempo.

A mí, sin embargo, se me antoja obvio que hay algo más. Que hay una suerte de pacto entre Tebas y Retuerta para poner fin a este asunto. Un acuerdo por el que el presidente de la Liga levanta la presión sobre el del Dépor (seguramente porque tiene difícil probar un ilícito penal en la conducta del dirigente morado) pero a cambio Retuerta renuncia a seguir peleando por recuperar la Segunda División. Si se tratara de un ámbito bélico, yo diría que Retuerta se ha rendido, y que ha buscado una capitulación honrosa. Y que acepta estos términos para acabar con un sufrimiento personal y familiar que -me consta- ha sido terrible.

En cuanto al fondo del asunto, me reafirmo en lo que he defendido siempre. El Guadalajara trató de hacer una triquiñuela contable de dudosa naturaleza -un juez ya ha dicho que de manifiesta ilegalidad, de hecho- para salvar un requisito económico que por otra parte es bastante absurdo. Y la Liga se cebó de modo inmisericorde a la hora de castigar la conducta. Es más que probable que Retuerta no hizo las cosas como debía. Pero también es obvio que Javier Tebas se lo hizo pagar más caro de lo razonable. A él, y a toda una afición que no merecía tanta dureza por una cuestión donde no hay nadie, no se olvide, que haya reclamado que se le deba un euro.

Ayer Retuerta pidió disculpas a la afición por lo sucedido. Será difícil que muchos le concedan el perdón solicitado. Pero llegado a este punto, uno apela al “espíritu navideño”, y piensa que lo más importante es que el equipo vuelva a congraciarse con la ciudad. A fin de cuentas, seguir removiendo “el merdé” no nos llevará ya a ningún sitio. Por otro lado, el club ha dado pasos importantes en los últimos meses para enmendar errores y empecinamientos del pasado. Así que quizá es el momento de que los que desde las gradas animamos a los de corto pasemos, si es posible, página a este feo asunto.

PD.- Nobleza obliga. Quiero agradecer públicamente las muestras de afecto y felicitaciones recibidas en los últimos días por un reciente galardón que me han otorgado por un artículo publicado en este mismo blog. Y al tiempo, felicitar efusivamente y con parabienes de retorno a nuestro compañero Rubén Madrid, que acaba de ganar el Premio de Periodismo de Medio Rural 2014 de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. Rubén es un sensacional periodista, uno de los mejores que jamás he conocido. Y CulturaEnGuada, el medio que impulsa junto a Elena Clemente, un auténtico lujo para la Cultura y el Periodismo de nuestra provincia. Rubén. Otra erre. Qué cosas.

El desierto más grande de Europa

El artículo publicado en la sección de Internacional del Financial Times.

El artículo publicado en la sección de Internacional del Financial Times.

Por Marta Perruca

Estoy convencida de que la inmensa mayoría de los habitantes de esta provincia ignoran por completo la existencia de un pueblo llamado Motos. No es una cuestión para llevarse las manos a la cabeza o rasgarse las vestiduras, porque al fin y al cabo, ¿cuántos pueblos de nuestra provincia o, ampliando fronteras, de la geografía española pasan totalmente desapercibidos? A decir verdad, esta pequeña aldea del Señorío de Molina de Aragón, cercana a la frontera con Teruel, sólo es conocida por un puñado de vecinos de esta comarca y, desde el pasado fin de semana, por los miles de lectores del Financial Times.

No, no estoy bromeando. El periódico financiero británico se ha hecho eco de la situación de esta localidad, que hace una década contaba 10 habitantes y en cuyas calles vacías ahora chillan los fantasmas (Artículo Financial Times en versión PDF). Desde que falleciera el último vecino, hace tres primaveras, Matías López, de 76 años, es la única alma que vaga por sus calles y plazas con su rebaño de 400 ovejas y unos cuantos “perros desaliñados”, tal y como relata el artículo de Tobías Buck.

La noticia también habla de otras localidades, como Checa, de nuevo en nuestra provincia, o la vecina Orihuela del Tremedal, en Teruel, cuya situación no es tan extrema como la de Motos pero, de no tomar cartas en el asunto, su destino puede ser muy parecido.

Lo cierto es que podemos desconocer los topónimos de muchos de nuestros pueblos, pero creo que su realidad nos resulta muy familiar, porque, más allá de aquellos que la padecen a diario, quien más o quien menos, tiene un pueblo al que acude a veranear o en el que  pasa algún que otro fin de semana o puente.

El problema de la despoblación no es una cuestión que pase desapercibida, incluso se podría decir que las administraciones son muy conscientes de ello, aunque a menudo miren hacia otro lado: Al fin y al cabo, estas zonas que sí somos capaces de señalar en el mapa de nuestra provincia, sólo representan un puñado de votos.

De hecho, si nos paramos a pensar, con la crisis, han sido las que han salido peor paradas, porque recortar en las capitales puede suponer un menoscabo en la calidad de la prestación de un servicio, pero hacerlo en los pueblos significa suprimir directamente ese servicio. Lo hemos visto con las escuelas rurales y los centros de profesores, con el intento fallido de eliminar consultorios locales, la supresión del servicio de Obras Públicas en Molina de Aragón, los recortes en Geacam o el despido de un número importante de interinos, que ya no prestan servicio en distintas competencias de la Administración. Esto no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia directa de una realidad de la que venimos siendo conscientes desde hace mucho tiempo. En este tipo de zonas de escasa población y localidades dispersas, los servicios resultan muy caros de mantener y cuando han llegado las vacas flacas y ha tocado apretarse el cinturón, la Administración no lo ha dudado ni por un momento, porque los fantasmas no acuden a las urnas.

Imagino que desde la Diputación Provincial o Fuensalida pueden tener meridianamente claro cuáles son los territorios de cada una de las provincias de esta región acosados por la despoblación y las dificultades a las que se enfrentan a la hora de gestionar los diferentes servicios.

Y es cierto lo que me comentaba cierto amigo en la mañana de ayer, cuando le desvelaba sobre qué iba a versar este artículo: Los gobiernos autonómicos o provinciales contemplan el problema en la dimensión que afecta a sus fronteras, pero hasta ahora ningún mandatario se había  percatado de que existe un territorio en el interior de la Península, que dobla en extensión a Bélgica, cuya población no llega a los ocho habitantes por kilómetro cuadrado y que, de no tomar cartas en el asunto, está próximo a convertirse en el desierto poblacional más grande de Europa.

Está claro que el  Financial Times no se ha fijado por casualidad en este desconocido pueblo de nuestra provincia, sino más bien en una situación mucho más grave, que afecta a un extenso territorio, que tal y como afirma el catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza, Francisco Burillo, rivaliza con las regiones árticas de la Laponia en despoblación, pero con un agravante añadido, y es que en estas provincias, la población se concentra en torno a los Fiordos, con lo que es mucho más fácil atender las necesidades de sus habitantes en cuanto a servicios, mientras que este territorio, que denomina la Laponia del Sur o Serranía Celtibérica, se encuentra en un cruce de fronteras de una decena de provincias y cinco gobiernos autonómicos, que comparten la circunstancia de tratarse de poblaciones dispersas con un bajo índice de habitantes.

Sin embargo, desde la perspectiva de los distintos gobiernos, se ha entendido como un problema residual, que solo afectaba a algunas zonas de su territorio, sin valorar que se trata de problemáticas comunes, que podrían requerir de soluciones conjuntas. Cabe recordar que hasta hace dos días estábamos peleándonos en el Señorío de Molina porque ciertos municipios, mucho más cercanos a los servicios hospitalarios de Aragón, pudieran seguir siendo atendidos allí, como se había hecho históricamente, de igual manera que ocurría en las localidades más cercanas a la capital de España, en ausencia de un convenio sanitario con la Comunidad de Madrid.

Hablaba del proyecto Serranía Celtibérica la semana pasada, por lo que no me voy a detener más en ello, pero parece absurdo que cada comunidad apueste por políticas y actuaciones puntuales, de diversa índole, pero con una trayectoria común -en la mayoría de los casos, buscar soluciones a la prestación de servicios y poner en valor, potenciar e impulsar los productos agroalimentarios y la artesanía locales, así como los recursos turísticos de sus núcleos rurales- en lugar de aunar esfuerzos y rentabilizar recursos en la elaboración de una estrategia más ambiciosa, que sirva para todos ellos.

Las zonas rurales de nuestra provincia vienen avisando desde hace mucho tiempo de la llegada del lobo, pero ya no se trata de que determinados núcleos de población de Guadalajara o Castilla-La Mancha estén cada día más cerca de ser morada de los fantasmas, sino de 63.098 kilómetros cuadrados que pueden llegar a convertirse en el desierto poblacional más grande de Europa.