Se vende bola de cristal

Este año he decidido poner a la venta mi bola de cristal.

Este año he decidido poner a la venta mi bola de cristal.

Por Marta Perruca

A menudo pienso que el destino tiene un particular sentido del humor. He de confesar que hace tiempo que dejé de creer en las casualidades, aunque no haya llegado a comprender muy bien qué significa eso, porque tampoco me resigno a pensar que nuestro destino sea algo escrito a fuego, de lo que no podamos escapar. El caso es que ayer por la mañana andábamos revueltos con los preparativos de Nochevieja, cuando en un rincón perdido del trastero y cubierta de polvo, apareció mi bola de cristal.

No sé si lo recordaréis. El año pasado os comentaba que acababa de vender mi viejo DeLorean: Un trasto destartalado con el que creí viajar por las autopistas de Saturno, a través del tiempo, cierto día de diciembre de 2012. Hoy no tengo ninguna duda de que me dieron gato por liebre, porque ninguna de las visiones que contemplé a través de la ventanilla de aquella supuesta máquina del tiempo motorizada, se vio cumplida. Así que frustrada y decepcionada decidí comprar una sofisticada bola de cristal modelo XYZ 3,1416, con los pocos cuartos que me dieron por él. Su dueño me insistió una y otra vez en su efectividad y, manual de instrucciones en mano, me sumí en un desconcertante viaje entre la bruma del destino, para aventurarme en el año 2014.

No, no es fruto de la casualidad que justo un año más tarde haya aparecido misteriosamente. De hecho, en aquella desvencijada y polvorienta estantería de mi trastero, parecía burlarse de mí, al mismo tiempo que  acudían a mi mente en tropel todas las cosas que me desveló en la antesala de 2014 y todo lo ocurrido durante este año. Tengo que admitir  que, aunque mi bola de cristal hubiera querido advertirme de los hechos que acontecieron, probablemente, no la habría creído ¿Cómo iba a poder asumir en diciembre de 2013 circunstancias tan inusuales como la abdicación del Rey y la coronación de Felipe VI; la imputación de la infanta Cristina; el asesinato de la presidenta de la Diputación y del PP de León, Isabel Carrasco;  la entrada en prisión de Isabel Pantoja, el fallecimiento de Botín; el surgimiento de Podemos en las Europeas; el órdago independentista de Cataluña, el frustrado atentado contra la sede del PP de un joven armado con dos bombonas de butano o los múltiples escándalos de corrupción que no han dejado títere con cabeza? Bueno, en cuanto a esto último y pensándolo bien, debemos reconocer que hemos vivido años en los que las administraciones, por pequeñas que fuesen, manejaban tal cantidad de dinero, que parecía fácil meter la mano en la caja sin que nadie se diera cuenta, por lo que no me extrañaría nada que a lo largo de 2015 puedan destaparse nuevos casos de corrupción en los lugares más insospechados.  Dejando mis divagaciones a un lado,  tengo que reconocer que si la bola me hubiera mostrado todo eso habría creído que se estaba pitorreando de mí, pero supongo que  no vale con lanzar al vuelo un “¿Qué pasará el año que viene?”, sino que hay que saber formular las preguntas de manera correcta para obtener las respuestas que se desean conseguir.

Por lo demás, resultó ser cierto que Inditex abriría sus puertas, generando un buen puñado de puestos de trabajo, aunque poco más hayamos sabido de este gran almacén logístico después de aquella rueda de prensa que ofreció su director algunos meses antes de su puesta en funcionamiento y en la que se aseguraba que se iba a contratar 250 empleados con la previsión de duplicar los puestos de empleo en un futuro próximo. De cualquier manera, los datos de desempleo de nuestra provincia sí han mejorado en el último año. En el mes de noviembre, la lista del paro en Guadalajara contabilizó 21.359 personas inscritas, 2.794 menos que el año anterior y no me atrevería a decir que la cosa esté para tirar cohetes o que, como pretenden hacernos creer, 2015 será, efectivamente, el año del despegue, pero es una buena noticia.

También, como aventuraba la bola,  la Comarca de Molina celebraba su admisión dentro de la Red Europea y la Red Global de Geoparques en el mes de marzo y 2014 no fue el año de la Autovía de la Alcarria, ni del Parador de Molina, ya que, por mucho que el proyecto esté ya en el Ayuntamiento, no se han iniciado  las obras.

Donde sí me la coló bien, fue con el Teatro Moderno. Le creí a pies juntillas cuando me mostró nítidamente que abriría sus puertas a lo largo del pasado año y todavía no puedo creer que en estos 12 meses el Ayuntamiento de Guadalajara no haya sido capaz de hacerlo. En estos momentos está siendo sometido a un lavado de cara que afectará a la fachada,  la cubierta, al interior y a la climatización del edificio, pero según las “precisas” declaraciones del consejero de Cultura, Marcial Marín, parece ser que no tendrá programación hasta la próxima primavera. Mientras tanto, el colectivo de actores y artistas de Guadalajara han seguido actuando en la “puñetera calle” para reclamar su apertura.

Ahora, justo un año después, cuando me encuentro de nuevo frente a mi bola de cristal, no puedo evitar sentir la tentación de  volver a echar un vistazo a su interior para destapar los enigmas que me surgen respecto a 2015, pero creo que esta vez no voy a hacerlo. Estos últimos años ha resultado ser un ejercicio decepcionante, que ha terminado por dejarme cierto sabor amargo. No me gusta ser ceniza, pero he llegado a pensar que no importa lo malo que haya sido el año anterior, porque en este tiempo hemos comprendido que las cosas siempre pueden ir a peor y, de alguna manera, quiero embarcarme en el 2015 con mis propios sueños y esperanzas en la mochila, con la ilusión de que la vida pueda sorprendernos cuando menos lo esperemos, quizá a la vuelta de aquella esquina.

No obstante, creo que no necesito mi bola de cristal para adivinar que nos espera una carrera trepidante de citas electorales y una larga campaña en la que nuestros gobernantes se sacarán de la chistera los más curiosos proyectos, políticas e iniciativas para los que hasta hace tan solo dos días, no había dinero, por que una tal “herencia recibida” se lo había gastado todo. Seguro que hay cambios considerables en las estadísticas electorales y en los colores del balance de los resultados. No sé si el panorama cambiará demasiado tras los comicios, pero de una manera o de otra, acabaremos saliendo de esta en algún momento, aunque yo preferiría que la crisis fuera una oportunidad para construir un mundo mejor, en lugar de la excusa para arrebatarnos derechos.

Ayer terminé el día colgando un anuncio en Internet: “Se vende bola de cristal” y disfrutando del momento con mi familia y amigos. Y es que después de tantos años de perder el tiempo soñando con un mañana, creo que a partir de hoy mismo me voy a emplear a fondo en aprender a vivir cada instante como si no hubiera otro. Al fin y al cabo, como le decía Lord Hernry Wotton a Dorian Grey en la excepcional novela de Oscar Wilde: “La gente muere de sentido común, Dorian, con una oportunidad perdida tras otra. La vida es el presente, el futuro no existe. Haz que la vida arda siempre con la llama más intensa”.

¡Feliz año 2015 a todos!

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