Defensores de la libertad

Por Óscar Cuevas

Casablanca

“Toquen La Marsellesa. ¡Tóquenla!”, clamó Víctor Laszlo // Fotograma de “Casablanca”

Víctor Laszlo hablaba con Rick junto a las oficinas, cuando escuchó el gruñido de los gorilas. En la parte baja del Café Américain los despreciables oficiales nazis entonaban con voces marciales un himno chusquero, imponiendo su ruido de sables ante los ciudadanos cuya libertad habían cercenado. Laszlo emprendió, ágil, el camino hacia la orquesta, para capitanear la respuesta: “Play ‘La Marseillaise’. Play it!”, ordenó a la banda. El director de la formación musical miró hacia arriba, y vio a Rick. Y al sabio dueño del local que encarnaba Bogart se le removió por dentro su pasado de luchador antifascista en España, y aparcó de pronto su pragmatismo de americano descreído. Aparcó también su dolor de amor perdido, asintió, y permitió al marido de la que había sido su amante que diera paso a la escena. Quizá, la que mejor ha encarnado en el cine la lucha frente a la tiranía. “¿Oís en los campos el bramido de aquellos feroces soldados? ¡Vienen hasta vosotros a degollar a vuestros hijos y vuestras esposas!”, dice el maravilloso himno francés. Qué letra para ese cuadro. Y qué letra para despertar nuestras conciencias tras lo sucedido el pasado miércoles.

La inmortal secuencia de “Casablanca” se me vino a la cabeza como un flash, el miércoles al mediodía, en cuanto las muertes de París nos golpearon la conciencia. “Aux armes, citoyens; formez vos bataillons”, pensé para mi. “A las armas, ciudadanos, formemos los batallones”.

Efectivamente: Hay que repeler una vez más la agresión fascista. Y debemos despertar del letargo de lo políticamente correcto para ponernos en guardia. Con la cautela y la prudencia necesarias para no generalizar y estigmatizar injustamente a los practicantes de una determinada religión, pero con la seguridad de que fanáticos yihadistas islámicos los hay, son muchos, están entre nosotros, y debemos ser precavidos. Los sucesos recientes de Yunquera, o los del pasado verano en Azuqueca (y que ya comenté por aquí) deben hacernos saber que la amenaza no está a miles de kilómetros, sino cerca de casa.

Je suis Charlie

Manifestaciones de repulsa se han sucedido por toda Europa bajo el lema “Yo soy Charlie”. En la foto, Plaza de la República de París // Foto: Christian Hartmann (Reuters)

Han pasado dos días desde la masacre del “Charlie Hebdo“. Dos días plagados de artículos, reflexiones, reacciones, pronunciamientos y condenas ante el brutal ataque de los fanáticos religiosos. Y hemos hablado mucho de la libertad de expresión, consagrándola como el pilar de toda democracia occidental, la piedra angular de nuestra civilización, una joya que hay que defender por encima de todo. Defenderla “como un principio; del pasmo y las pesadillas“, que dijera Benedetti.

La Razón

Portada de “La Razón” al día siguiente de los atentados

Pero resulta que, cual replicante de Blade Runner, “he visto cosas que vosotros no creeríais. Quizá no han sido naves más allá de Orión, pero casi.

Así, he visto a un periódico que hace meses clamaba contra una revista española de línea similar a Charlie Hebdo (porque parodiaba a la Virgen del Rocío), condenar ahora el ataque “a la libertad”. He visto también a otro periódico “serio”, que criticaba no hace tanto a un semanario satírico por caricaturizar crudamente a la Monarquía española, publicar ahora en su portada las viñetas francesas que parodian a Mahoma. He visto a periodistas que han justificado públicamente el secuestro de publicaciones, defender en estos días la libertad de expresión frente a la barbarie. Y a reconocidos líderes mediáticos “ultracatólicos moderados”, de esos que se rasgan las vestiduras cuando aparecen sátiras a la Iglesia, abriéndose las carnes por lo sucedido…

[Para entender todo este pasmo les recomiendo leer a Pérez de Albéniz].

El Jueves

Portada de “El Jueves” que fue secuestrada judicialmente en 2007

Y me he dicho que en el fondo todo eso está bien. Porque deben ser bienvenidos todos y todas al movimiento de repulsa. Pero dejando claro quiénes son los atacantes… y quienes las víctimas. Porque los asesinados son los trabajadores de una revista satírica, de izquierdas, descaradamente atea y anticlerical. Así que igual esto sirve para que nuestra ultraderecha moderada (le tomo prestada la expresión a mi amigo Raúl Conde) defienda la libertad, también, cuando “Mongolia” le ponga un cinturón de explosivos a Cristo, o cuando “El Jueves” dibuje a los hoy reyes y ayer príncipes haciendo el perrito en la cama.

Pero pasó el miércoles, llegó el jueves, y la realidad de nuestra democracia deficiente se tuvo que imponer para golpearnos en la cocorota. Y de repente supimos que la Audiencia Nacional ha imputado por una supuesta “humillación a las víctimas del terrorismo” a un humorista español, Facu Díaz, por hacer un “sketch” satírico sobre el Partido Popular. Que digo yo que les podrá parecer a ustedes este vídeo más o menos afortunado, muy o poco gracioso, más o menos irrespetuoso. Pero que cualquier persona sensata debe defender que su elaboración y difusión está absolutamente amparada por la libertad de expresión.

Cospedal

Tuit del PP-CLM sobre la “solidaridad” de Cospedal con los periodistas

Y el jueves vimos también a la presidenta de Castilla-la Mancha proclamar a los cuatro vientos su “solidaridad con el mundo del periodismo” tras lo sucedido en París. Y a mí se me revolvió el estómago al escuchar la soflama en boca de una señora, Dolores Cospedal, que no hace tantos meses no tuvo empacho en forzar a medios de comunicación, mediante el chantaje con la publicidad institucional, a despedir a los redactores que ella señaló con el dedo. Porque a Cospedal no le gustaba lo que escribían, no ya en esos medios chantajeados, sino en sus propios blogs particulares. Conozco de lo que hablo, de primera mano. Acuso porque lo puedo hacer. Yo lo sé, Cospedal lo sabe, y por eso no le extrañará a la señora presidenta que, servidor, periodista profesional, le pida encarecida y muy respetuosamente que se meta su “solidaridad” con mi gremio por el mismísimo cigarral.

– Es un escándalo, he descubierto que aquí se juega, dijo el capitán Renault

– Sus ganancias, señor, se acercó el crupier del Café Américain

Pues eso.

 

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4 pensamientos en “Defensores de la libertad

  1. Magistral articulo con acertadas connotaciones de dos obras maestras del cine y sus diálogos y escenas inmortales. Aunque mi favorita es aquella cuando el gendarme Louis Renaul, después de arrojar una botella de agua de la marca “Vichy” (en clara alusión al gobierno colaboracionista francés), coge el teléfono y pronuncia la frase: “han matado al Mayor Stroener. ¡¡Detengan a los sospechosos.¡¡
    Impecable e implacable Oscar Cuevas me ha recordado su articulo y su denuncia me ha recordado otra obra maestra: “El Hombre que mató a Liberty Valance.”

  2. Pingback: Je suis Nacho |

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