Los eslabones de la defensa

Los morados regresan al play-off. Foto: José Andrés Merino (CD Guadalajara).

Los morados regresan al play-off. Foto: José Andrés Merino (CD Guadalajara).

Por Ana G. Hernández

El Deportivo Guadalajara sumó en Las Palmas su segunda victoria consecutiva a domicilio y su quinto partido sin caer derrotado. De hecho, estos seis puntos rompen con la dinámica negativa que el equipo encadenó en las últimas jornadas del año pasado. Dos partidos ganados en los que, además, el cuadro morado ha dejado su portería a cero con una defensa novedosa, como ya comenté la semana pasada, fruto de los rigores de la competición y del encaje de bolillos de Pérez Salvachúa.

El primer eslabón del bloque defensivo que es chocante, si se echa la vista atrás, es el propio portero, Kevin Ulbrich. Pérez Salvachúa decidió en la pretemporada que el portero titular sería Toni Lechuga, degradando al balear al banquillo. Meses después, el técnico reculó en su decisión y apostó por el mallorquín, con bastante acierto a mi entender. Y es que, el cancerbero ha demostrado con paradas de mérito, esas que Lechuga nunca conseguía, el porqué de su titularidad. El segundo eslabón en la cadena es la pareja de centrales: Rangel-Gonzalo Verdú. El primero llegó del Conquense para tapar el hueco que dejó Espín, pero fue el pariente del ex capitán el que dio más empaque al centro de la defensa. Lo curioso de todo esto es que es el propio Verdú el que se ha quedado fuera de esta racha positiva en detrimento de Moyano. Un Moyano que ofrece sus servicios en el centro de la zaga con sacrificio, buen tino y dado que en la plantilla no hay más centrales naturales que los dos ya mencionados.

La suspensión por amarillas del capitán en el partido contra el Leoia abrió las puertas del once a Kevin Lacruz. Un Kevin Lacruz que abre el capitulo del tercer eslabón, que no es otro que el de los laterales. El maño cuajó un excelente partido aquel día ante los vascos, pero la eficacia de Moyano le cerraba las puertas del once. Mientras, en el carril izquierdo, Dani Gómez, salvo algún problema físico y su incorporación al centro de la zaga en algún momento del campeonato, ha rendido siempre que ha jugado, por delante de un Diego Manzano que en los dos últimos duelos, además de sustituir a Abel Molinero, ha sido parte vital de las victorias. Se trata de tres eslabones difíciles de unir después de aquel atronador inicio de la temporada ante Las Palmas Atlético, pero que son la solución que buscaba Pérez Salvachúa para su defensa. Tres eslabones que deberán demostrar su valía en el próximo derbi ante el Conquense.

Partido Villarrobledo-Marchamalo.

Los gallardos se dejan dos puntos en la última jugada. Foto: Villarrobledo CP.

Inseguridad defensiva

El Marchamalo empató ante el Puertollano después de adelantarse dos veces en el marcador. De esta forma, los gallardos perdieron la oportunidad de anclarse en los puestos altos de la clasificación. Una zona noble a la que debería pertenecer por méritos propios, pero que en las últimas jornadas se aleja, en parte, por la inseguridad defensiva que los verdillos demuestran por alto. Unos problemas con el balón parado que no solo les privaron de la victoria ante los mineros, también ante el Talavera o el Mora, por poner dos ejemplos. Y es que, las faltas en contra está siendo el gran lastre de este Marchamalo de Nito Alonso.

Esta inseguridad, incluso en faltas que, a priori, no generan ningún peligro, parte de la portería para trasladarse después a todo el bloque defensivo. No en vano y a pesar de estar en la segunda vuelta del campeonato, el míster todavía no tiene un cancerbero titular que guarde las espaldas a la zaga. Sebas, titular en los últimos tres duelos, se reparte los minutos con De la Serna y Rafa. Tres porteros diferentes con cualidades y carencias distintas, pero ninguno con el suficiente aplomo para defender con rigor la portería marchamalera.

Un punto débil que los rivales conocen y aprovechan en su favor, mientras los mediocampistas y los zagueros gallardos intentan no hacer faltas que supongan balones colgados sobre su área. Si Nito Alonso consigue subsanar este problema, su Marchamalo peleará por algo más que la permanencia. Una salvación que, visto los números que lleva el equipo, se logrará en este mes de enero.

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Un pensamiento en “Los eslabones de la defensa

  1. Creo que los jugadores son muy válidos y no tanto la confección de la plantilla. Kevin Lacruz y Manzano son dos jugadores de banda, dos extremos, no laterales, que se les puede reconvertir en laterales, pero que no lo son. Como tampoco lo es Moyano, el capitán es central, aunque al mister le gusta en la banda y el chico cumple.
    Resumen: Solo hay 4 defensas puros en plantilla: 3 centrales (Moyano, Rangel y Verdú) y 1 lateral izqdo (Gómez) y esto no son mimbres correctos, para un sistema defensivo serio. Claro con parches, polivalencias y adaptaciones lo arreglamos.
    Lo mismo en mediocampo: 1 mediocentro (Yebra) solo, y un mogollón de bandas y mediapuntas “para todo”, la calidad y el voluntarismo de los chicos hace que esto funcione, pero la plantilla no la veo compensada.

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