¡¡¡Aprovéchese oiga!!!

Por Ana María Ruiz

Agárrense que vienen curvas. El comienzo de año ha dado el pistoletazo salida a la que promete ser una de las carreras electorales más reñidas y con mayor incertidumbre desde el inicio de la democracia. El descontento ciudadano, el auge de los nuevos partidos nacidos al calor de la crisis, la corrupción, el traslado del debate político de las tribunas de oradores a los juzgados, el paro, los recortes y un largo etcétera de graves problemas que han llevado a este país a la UVI, han elevado el nivel de cabreo de los votantes a límites insospechados, por lo que a pesar de que quedan algunos meses para las elecciones, los políticos se han enfundado el mono de faena y han puesto en marcha el carrusel de las mentiras.

A estas alturas de la película me sigue sorprendiendo que la estrategia electoral de todos los partidos siga basándose en vender gestión -muy cuestionada por los ciudadanos- y en realizar promesas y más promesas en la creencia de que somos poco menos que idiotas, por no utilizar otra palabra malsonante que se me viene a la cabeza (vamos, que nos tratan como a gilipollas). Desde que comenzó el mes de enero no hago más que escuchar a nuestros políticos que en los próximos cuatro meses van a llevar a cabo todo lo que han sido incapaces de gestionar a lo largo de una legislatura. Pongo como ejemplo más reciente el anuncio de cambios inminentes en las líneas de autobuses de Guadalajara que, hoy por hoy, es uno de los temas que más alterados tiene a los vecinos de la capital y que ha sido uno de los más grandes errores de la gestión de Antonio Román. El doctor está afectado de “mieditis” porque sabe que este asunto le va a pasar factura en las urnas.

Así que ya ha empezado el circo. Y creo que ha llegado el momento de pasar de ser meros espectadores de los payasos a convertirnos en los auténticos protagonistas de la función. Cambiemos las normas del juego. En lugar de esperar a que tal o cual político visite nuestro barrio o nuestro pueblo para analizar los problemas y proponer las mejoras que, en su opinión, son las que nos convienen, exijamos nosotros ser recibidos en los despachos de los ayuntamientos para reclamar todo aquello que nos prometieron hace cuatro años y que todavía no se ha cumplido. Fijemos nosotros el día y hora para mantener reuniones con nuestros alcaldes y concejales. Si su tiempo es oro, el nuestro también, que para esos somos los que les hemos puesto en sus sillones con nuestros votos. Pidamos, exijamos, reclamemos y, sobre todo, hagámonos valer. No olvidemos que los verdaderos protagonistas de las próximas citas electorales somos nosotros y no ellos. La palabra y la tribuna deben ser nuestras.

Como gritan los vendedores ambulantes, “¡¡¡Aprovéchese oiga!!!”. Es el momento de reclamar y conseguir. Sobre todo esas pequeñas cosas que hacen que nuestra vida sea más cómoda en nuestro pueblo, nuestra ciudad o nuestro barrio. Más limpieza, el arreglo de mobiliario urbano vandalizado, el repintado de señales viarias, ese paso de cebra que sería necesario en tal o cual calle, más presencia de la Policía Local, adecentado de parques y zonas infantiles,reparación de socavones y rebajes en las aceras, etc.

Pero exijámoslo, eso sí, con plazo. Pidamos que estos pequeños problemas estén solucionados antes de las elecciones. Al menos, ya que nos van a volver a machacar con promesas que después incumplirán, saquemos algo de provecho durante estos largos meses de campaña porque después dejaremos de nuevo de ser los protagonistas y, lamentablemente, volveremos a pintarnos la mueca triste de los payasos.

Es el momento de exigir esas pequeñas mejoras que necesitan nuestros barrios.// Foto: Ana María Ruiz

Es el momento de exigir esas pequeñas mejoras que necesitan nuestros barrios.// Foto: Ana María Ruiz

Movimiento vecinal. Al hilo de las reclamaciones ciudadanas, llevo tiempo echando de menos en Guadalajara un movimiento vecinal cohesionado y reivindicativo. Según el Catálogo de Asociaciones y Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento, en la capital existen actualmente 20 asociaciones de vecinos y una Federación que representan a los habitantes de todos y cada uno de los barrios. A pesar de la fuerza que debería tener este movimiento ciudadano ante nuestros gobernantes, la verdad es que su trabajo se ve poco en la calle. No quiero decir con esto que sus juntas directivas no trabajen, sino que deberían tener un papel protagonista en la vida de la ciudad más allá de la organización de actividades culturales, solidarias, deportivas y lúdicas para los asociados.

Recuerdo que hace no muchos años, a finales de los 90, surgió en la capital un movimiento vecinal concienciado, fuerte, unido y, sobre todo, “machacón” ante las administraciones. Capitaneado por el incombustible Ricardo Gil y su inseparable Carlos Sanz, visitaban día sí y día también las redacciones de los medios de comunicación para comentar sus demandas, se pateaban despachos de Ayuntamiento y Junta solicitando reuniones con todos los concejales y delegados provinciales, visitaban los barrios para palpar el ambiente vecinal y recoger reivindicaciones, etc. Extendieron su ámbito de actuación a la provincia e incluso organizaron manifestaciones, crearon una oficina de atención al consumidor y la Plataforma por el Párking Público en el Hospital. Se consiguió unir a todas las asociaciones de vecinos en una Federación que llegó a tener cierta influencia. Lamentablemente, las disensiones internas, la excesiva politización en su última etapa y la falta de implicación de los vecinos más jóvenes en unas juntas directivas demasiado envejecidas dieron al traste con este movimiento.

Ricardo Gil y Carlos Sanz capitanearon un movimiento vecinal reivindicativo y "machacón".//Foto: Isidro Hernández/JCCM

Ricardo Gil y Carlos Sanz capitanearon un movimiento vecinal reivindicativo y “machacón”.//Foto: Isidro Hernández/JCCM

Esa es la vía para que los vecinos de Guadalajara canalicen sus quejas y reclamaciones: cohesión y participación activa a través de sus órganos de representación. Dicen que la unión hace la fuerza y no hay refrán más cierto. Actualmente, el Ayuntamiento de Guadalajara convoca los llamados Consejos de Barrio dos veces al año, que es el mínimo establecido en el Reglamento de Participación Ciudadana. Muy poco contacto me parece a mí. En tres horas se repasa la situación de una media de ocho barrios y, según se han quejado algunas asociaciones y consta en las actas de dichos encuentros, “no se admiten sugerencias, no se busca informar previamente de las actuaciones a llevar a cabo y no se facilitan informes a las asociaciones”. Es como si para el Ayuntamiento estas reuniones fuesen un mero trámite sin importancia, que se despacha en 180 minutos y en algunas de las cuales los concejales del equipo de Gobierno han llegado a marcharse tras hacer lo que se viene llamando de toda la vida “acto de presencia”. ¿Ese es el valor que para el Consistorio tienen los máximos representantes de los vecinos de la ciudad, de quienes les votan y gracias a los cuales son concejales? ¿Han olvidado que están ahí para defender los derechos y gestionar los dineros de los ciudadanos a los que parecen ningunear?

La participación vecinal es básica en una sociedad que se hace llamar democrática. Debemos dejar de pensar en las asociaciones de vecinos como agrupaciones recreativas y aprovechar su verdadero papel de presión y reivindicación.

Lo dicho: “¡¡¡Aprovéchese oiga!!!”. Cuatro meses. Ese es el tiempo del que disponemos. Es la única oportunidad que tenemos hasta dentro de otros cuatro años. Pidan, reclamen, exijan. La solución a muchos de nuestros problemas está en nuestras manos. Esta vez no dejemos que sean los políticos quienes lleven las riendas.

Anuncios

Un pensamiento en “¡¡¡Aprovéchese oiga!!!

  1. ¿Y qué se puede hacer cuando un colectivo asociativo (como Amigos del Moderno) se pasa años reclamando una reunión con el alcalde que se nos niega sistemáticamente? ¿Y cómo se puede contar con unos medios de comunicación que, en su mayoría (no todos, por fortuna), han dejado de lado el periodismo neutral y crítico para venderse a las promesas publicitarias de los poderes fácticos?
    Estoy de acuerdo en líneas generales con el artículo, somos los ciudadanos los que tenemos que agruparnos, movernos y no caer en el hechizo de los cantos de sirena camuflados en deslumbrantes obras y pomposas inauguraciones, y reclamar que se nos escuche y se tome nota de nuestras reivindicaciones. Pero cuando el politicucho de turno no te quiere abrir la puerta de su despacho (que por cierto no es suyo; algún día se darán cuenta de que solo están ahí de prestado), se nos niega la pataleta callejera (de aquí en nada tendremos la Ley Mordaza entre nosotros) y tampoco la prensa atiende y da voz a las demandas de los vecinos, no queda más que la fuerza de las urnas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s