Diputaciones sin democracia

Vista del Palacio de la Diputación Provicial, en una vieja imagen de Tomás Camarillo // Cefhigu

Vista del Palacio de la Diputación Provicial, en una vieja imagen de Tomás Camarillo // Cefhigu

Por Óscar Cuevas

En el PP de Guadalajara saben bien que, de todas las instituciones en juego en las próximas elecciones de mayo, la que más opciones tienen de perder es la Diputación. En el Ayuntamiento de la capital creen que pueden amarrar la mayoría absoluta gracias a que los 16 concejales obtenidos en 2011 les dan un colchón suficiente como para aguantar la previsible bajada de votos. En cuanto a la Junta de Comunidades, lo cierto es que está en el alambre, y lo estará hasta el final. Pero los populares confían en que la maniobra electoral de Cospedal de reducir diputados les permita mantener un gobierno autonomico que, con cualquiera de las leyes anteriores, sería difícil de conservar. El Tribunal Constitucional ha avalado el pucherazo cospedaliano, y a él se aferrarán, a la espera de saber qué pasa con Podemos y a quién araña escaños en los repartos. Una encuesta de ABC en días pasados hablaba de mayoría absoluta del PP, aunque por los pelos.

Pero las perspectivas del PP en la Diputación son sin embargo bastante más negras. En 2011 la ganaron por un sólo diputado de diferencia, y sólo después de unos excepcionales resultados en el Corredor del Henares, donde lo ocurrido en la capital fue especialmente determinante. Hoy todo apunta a que es imposible que los apoyos al PP se repitan con esa intensidad en este entorno, y eso aventura un posible retorno de la izquierda a la Plaza de Moreno, con un gobierno que probablemente tendría que ser en coalición.

Cabe recordar que los 25 diputados provinciales se reparten en función de los resultados de las Elecciones Municipales, que no se eligen directamente. 15 salen del partido de Guadalajara (8-6-1 en 2011), 6 de la comarca de Sigüenza (3-3) y 4 son de la comarca molinesa (4-4 en 2011). Los populares saben que su única opción es romper el empate seguntino, alcanzando un 4-2 que amortigüe la pérdida en el Corredor. Pero es difícil.

Sin embargo, quiénes son al final diputados provinciales y quiénes no es algo que se escapa de nuestro control ciudadano. No los veremos en ninguna lista, porque una vez constituidos los ayuntamientos, los eligen a dedo las cúpulas de los partidos. Luego, los tocados con la gracia partidaria escogen a su vez al presidente provincial, en una elección de tercer grado que ya se escapa de cualquier lógica. Se trata de una elección decimonónica que estigmatiza su propio funcionamiento.

Pleno Diputación

Sesión plenaria en la Diputación de Guadalajara // Foto: Diputación

Saben ustedes que las diputaciones son recurrente e insistentemente atacadas en su misma existencia, por infinidad de personas que dicen que habría que suprimirlas. Yo no lo creo. Pienso que, al menos en provincias como la nuestra, con tanta extensión y núcleos de población pequeños y dispersos, la Diputación no es que sea necesaria, sino que es vital. Pero lo que reclamo desde hace años, sin éxito alguno, es que se democraticen. Que no sean un cortijillo donde los partidos premian a sus concejales más fieles.

Es necesario que la gestión de los gobiernos provinciales pase el refrendo de las urnas, de modo directo. Porque cuando en mayo votemos a nuestros alcaldes, no pensaremos que, también, estamos eligiendo una Diputación. Y si usted cree, por ejemplo, que Román lo ha hecho muy bien, pero Guarinos lo ha hecho muy mal (o al revés), debería tener derecho a poder votar al PP en su ciudad, y a otro partido para la institución provincial. Pero no le dejan. Y sobre todo: no hay modo real de que un buen o un mal gobierno de la Diputación sea avalado o rechazado. Y siguiendo con la argumentación: cualquier presidente de Diputación cuenta con el lastre de una patente falta de legitimidad ciudadana.

Guarinos

Ana Guarinos, presidenta de la Diputación, junto al diputado de Deportes, Javier del Río // Foto: http://www.lacronica.net

Pongámonos de ejemplo. La presidenta provincial y del PP guadalajareño se dice muy satisfecha de lo que ha conseguido en estos años, y lo pregona en cuanto tiene ocasión. ¿Cómo vamos los ciudadanos a dar por buena o a rechazar esta visión si no nos dejan votarlo?

Si quieren mi opinión, les diré que Guarinos ha sido una presidenta con algunos aciertos y bastantes carencias. Por ejemplo, yo le reconozco su esfuerzo por ser y parecer sobria con los gastos superfluos e innecesarios. Me molestaba sobremanera el derroche de dinero público en boato y tonterías que se daba con demasiada alegría en épocas anteriores. Y la presidenta popular lo ha cortado de cuajo. Ni merchandaising, ni postureos, ni saraos a todo trapo, ni asesores-estilistas a sueldo que se gastaban lo que no debían en decorar vete a saber tú qué chorradas. El postureo del “perezleonismo” pasó a mejor vida, y bien está.

Pero, por contra, tengo la percepción de que Guarinos ha gobernado la Diputación con una rigidez financiera que la ha llevado casi a la parálisis. Algo así como esas personas que, aun teniendo una buena situación económica, heredaron de sus padres los temores de la pobreza, y que en el afán por no gastar llegan a caer en lo ruin. En definitiva, gastar poco a costa de hacer poco; asumir el gasto corriente necesario, la nómina de los funcionarios y poca cosa más, pero no liderar ningún proyecto innovador y transformador de la realidad, que ayude realmente a los pueblos de Guadalajara a paliar las enormes dificultades por las que atraviesan.

En estos 4 años de “guarinismo” la Diputación ha perdido el empuje que tuvo con los 12 años de gobiernos socialistas, e incluso en algunos años de Tomey. Ahora que atizar al PSOE es moneda de uso común, y muchas veces con motivo, no estaría de más recordar que los 3 presidentes socialistas de nuestra Diputación entre 1999 y 2011 dieron pasos muy importantes, como la creación de los consorcios de Bomberos y Residuos, la modernización del vetusto Hospital Provincial, la construcción del Centro de Interpretación Turística en el Castillo de Torija, o la aprobación de un Plan de Carreteras que cambió las comunicaciones de decenas de municipios… hasta que Guarinos cortó su financiación.

Precisamente lo ocurrido con el Plan de Carreteras es el mejor ejemplo de la manera de gobernar de la líder del PP. Yo creo que le dio vértigo el crédito pedido a los bancos, que aunque el pago de esa deuda estaba perfectamente planeado, consensuado (el PP votó a favor) y estudiado, su vista en conjunto le asustó. Y con la única meta de reducir el nivel de endeudamiento bancario y ahorrar intereses, prefirió devolver buena parte del montante. Es una opción: no gastar, pero no hacer.

A mí este modo de gobernar me parece que puede ser eficaz desde el punto de vista contable, pero que es inútil desde el punto de vista social. También entiendo que haya quien defienda estas cautelas y crea que basta con surfear la crisis con superávit en estos tiempos que corren. Es lícito, pero en cualquier caso, lo que reclamo, es que este tipo de debates se sometan al juicio del electorado. Porque si no es así, cuando griten eso de que “lo llaman democracia y no lo es”, habrá que colegir que tienen razón.

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2 pensamientos en “Diputaciones sin democracia

  1. Como pasa en muchas empresas hay quien trabaja más por su propio interés que por las Entidades que aparentan representar. Simplemente son un paso más para su promoción personal. Creo que en política tambien ocurre con frecuencia…..

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