Malnacidos

Imagen del estado en el que quedó la nave del Banco de Alimentos tras el robo.//Foto: Facebook Banco de Alimentos

Imagen del estado en el que quedó la nave del Banco de Alimentos tras el robo.//Foto: Facebook Banco de Alimentos

Por Ana María Ruiz

Malnacidos o hijos de la gran perra son sólo dos de los calificativos, digamos “finos”, que se me vienen a la cabeza para describir a los miserables que en la noche del 2 de enero perpetraron un robo en la nave que el Banco de Alimentos de Guadalajara posee en el polígono del Henares. Y no utilizo las palabras que realmente me gustaría usar porque este artículo no vería la luz por soez.

Los chorizos sustrajeron nada más y nada menos que 2.000 kilos de comida de los 50.000 que logró reunir esta asociación para cientos de familias desfavorecidas, la mayoría en la campaña solidaria de recogida de alimentos que se llevó a cabo en Navidad. Y no se crean que cogieron lo primero que tenían a mano. No se llevaron garbanzos, ni judías, ni arroz, ni lentejas, ni pasta. Fueron muy selectivos y afanaron precisamente los productos más caros que después podrán revender en esos mercadillos negros callejeros que han proliferado con la crisis: café, aceite, leche infantil, potitos, pescado en conserva, patés, chocolate, turrones, etc. No contentos con el botín mangaron también la furgoneta frigorífica con la que el Banco de Alimentos distribuye su ayuda entre los más necesitados.

El robo estuvo perfectamente planificado ya que inutilizaron las cámaras de seguridad que se habían instalado en la nave en 2004 cuando la asociación sufrió un atraco similar y, además, hasta les dio tiempo de tomarse un refrigerio antes de huir con su botín. No satisfechos, realizaron numerosos destrozos en techos, puertas, instalaciones de luz, etc. Vamos, que además de robar se dedicaron a causar el mayor daño posible. ¿Se puede ser más rastrero?

Los ladrones causaron numerosos destrozos en la nave.//Foto: Facebook Banco de Alimentos.

Los ladrones causaron numerosos destrozos en la nave.//Foto: Facebook Banco de Alimentos.

El jueves escuchaba entre atónita e indignada las declaraciones que la presidenta del Banco de Alimentos de Guadalajara, Carmen Hombrados, realizaba en la Cadena SER totalmente indignada, destrozada y a punto de llorar. No es para menos, ya que no me cabe en la cabeza cómo se puede ser tan despreciable para decidir que tu objetivo va a ser una asociación sin ánimo de lucro que destina todos sus esfuerzos a ayudar a las personas que menos tienen, las que más necesitan del apoyo y la solidaridad de todos, las que son más vulnerables. Y me venían a la cabeza los numerosos grupos de voluntarios que estas navidades se repartieron por los mercados y supermercados de la ciudad, a los que se les iluminaba la cara cada vez que alguien les entregaba un paquete de galletas o un litro de leche. Y pensé en la impotencia y en la enorme tristeza que deben sentir en estos momentos. Tanto esfuerzo, tantas horas de trabajo y tantos desvelos arrebatados por unos rateros sin escrúpulos.

Pero sobre todo pensé en todas las personas a las que el Banco de Alimentos proporciona el único sustento con que cuentan para alimentarse de forma medianamente saludable. A finales de 2014, se había atendido a más de 10.000 beneficiarios, de ellos más de 5.000 menores y 130 lactantes. A mí se me pone la piel de gallina imaginándome la cara de esas familias, de esos bebés, niños y adultos de los colectivos más desfavorecidos de la ciudad y la provincia, cuando sepan que esa comida a la que no tienen acceso por su delicada situación socio-económica no va a llegar porque varios desalmados han decidido que la mejor presa es la más débil y a ellos les importa bien poco si pasan hambre o calamidades. Son delincuentes sin escrúpulos, bandoleros sin trabuco que, armados con hachas, se han llevado por delante el sustento de miles de familias guadalajareñas y el trabajo de una organización que en abril de 2004 recibió la Medalla al Mérito en la Iniciativa Social de Castilla-La Mancha y en 2012 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Sin duda, los bandidos debieron pensar que el mejor premio para la labor solidaria y desinteresada de esta agrupación era asestarle un golpe bajo.

Parte de las herramientas de las que se valieron para entrar en las instalaciones.//Foto: Facebook Banco de Alimentos

Parte de las herramientas de las que se valieron para entrar en las instalaciones.//Foto: Facebook Banco de Alimentos

Más apoyo que nunca. Tras este suceso, han sido numerosas las voces de indignación que han incendiado las redes sociales y también las muestras de apoyo de las instituciones. El secretario general de Asuntos Sociales y Voluntariado de Castilla-La Mancha, José María Dívar, visitó el jueves las instalaciones del Banco de Alimentos y mostró el respaldo del Gobierno regional, que ya ha iniciado contactos con grandes distribuidores para minimizar los efectos del robo. Asimismo, ha llamado a la colaboración de los castellano-manchegos para que sigan comprometidos con los más desfavorecidos.

Si Guadalajara ya mostró su enorme solidaridad en Navidad, ahora es el momento de volcarse de nuevo con quienes más nos necesitan. Volver a donar alimentos es la mejor manera de colaborar y demostrar que sabemos estar a la altura. Créanme, ahora se nos necesita. Y mucho.

La Policía está trabajando en la búsqueda y detención de los ladrones y desde el Banco de Alimentos se apela a la colaboración ciudadana para atraparlos. Es difícil a estas alturas, pero si ustedes ven una furgoneta Citröen Jumper, verde y blanca, con los anagramas de la organización y de Caja Madrid no duden en llamar al 091. Esperemos que los cacos sean detenidos cuanto antes y paguen su fechoría con todo el peso de la Ley. Voy a lanzar una idea por si algún juez quiere recogerla: cuando los apresen y juzguen, a la pena que les corresponda súmenle dejarles a pan y agua durante todo el tiempo en que hubieran podido consumir 2.000 kilos de comida. Así estos malnacidos sabrían lo que es pasar hambre.

La presidenta del Banco de Alimentos, Carmen Hombrados, durante la visita de José María Dívar.//Foto: castillalamancha.es

La presidenta del Banco de Alimentos, Carmen Hombrados, durante la visita de José María Dívar.//Foto: castillalamancha.es

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