Carta abierta a la señora Manzano

Tala de árboles en el futuro Parque Adolfo Suárez. // Foto: Ecologistas en Acción.

Tala de árboles en el futuro Parque Adolfo Suárez. // Foto: Ecologistas en Acción.

Por Rubén Madrid

Señora Manzano,

Soy periodista y paseante activo de esta ciudad y como tal escribo urgido por el cúmulo de noticias que en las últimas semanas tienen como objetivo el complejo universo de la botánica arriacense. Y confieso en primer lugar que tengo cierta simpatía por su figura de concejala amable, pero también le digo que siendo precisamente usted, señora Manzano, la edil delegada del ramo, siempre confié en que la seguridad de nuestros árboles estuviese mejor garantizada, tal vez por la obvia afinidad del apellido con la materia.

Coche aplastado por un árbol en el Paseo de San  Roque. // Foto: PSOE.

Coche aplastado por un árbol en el Paseo de San Roque. // Foto: PSOE.

Por razones diversas, los episodios relativos a la masa forestal urbana han copado fotografías, noticias en nuestros digitales y algunos chascarrillos a pie de calle y a golpe de clic en las redes sociales. Me refiero a algunos casos como estos, aunque aquí no se agotan todos los habidos y por haber:

  • La caída de un árbol en San Roque, aplastando un automóvil, ha sido seguramente la estampa más impactante de la problemática de la que hablamos. Podría haber quedado todo aquí si hubiese resultado un episodio tan llamativo como aislado. Pero no lo es. Sin ir más lejos, también un árbol cayó dejando una estampa similar junto a la valla del colegio Cardenal Mendoza, poco antes de que se iniciasen las obras del Eje Cultural. Me apuntan que también otro árbol se cayó sobre un coche en El Alamín hace un par de años.
  • No menos llamativo ha resultado para la opinión pública que el inicio de la construcción de un parque, el Adolfo Suárez sobre el solar del antiguo auditorio municipal del viejo Ferial, se haya inaugurado con una tala de árboles. La respuesta ofrecida desde el Ayuntamiento ha sido la habitual: estaban enfermos y se plantarán otros nuevos que ya crecerán. Ecologistas en Acción, que ha denunciado esta actuación, discrepa del número de ejemplares enfermos y del remedio a destiempo de gastar más en sustituir los originales por otros comprados.
  • La historia del Adolfo Suárez es similar a la de la Plaza de Dávalos sólo ocho meses antes. La maquinaria hizo trizas el 8 de julio la mayor parte del arbolado en el arranque de las obras. Ya en aquellas fechas dedicamos un artículo al arboricidio y a lo que tenía pinta de ser la séptima maravilla del casco antiguo. Se dijo entonces que los ejemplares sacrificados estaban enfermos. Discrepó Ecologistas en Acción de que no se salvase la mayoría. En cualquier caso, el problema, señora Manzano, no es si a los muertos hay que enterrarlos o incinerarlos, sino que deberíamos cuidar de su salud para evitar que tengan que irse al otro barrio.
  • En la plaza de Don Pedro, junto al Mercado de Abastos, nos dicen ahora que los árboles van a ser sustituidos. En enero fue el peso de la nieve el culpable de que uno de sus cuatro pinos cediese y se viniese abajo. Ese mismo día, por cierto, también se cayó otro árbol en la Calle Dos de Mayo. Ahora sabemos que el Ayuntamiento tiene intención de sustituir los ejemplares, esta vez porque sus raíces son superficiales. La misma causa por la que no muy lejos de allí, en la Plaza de la Virgen de La Antigua, se han eliminado otros árboles con el mismo ‘problema’.
  • Trabajos en la Olma de Bejanque. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

    Trabajos en la Olma de Bejanque. // Foto: Ayto. de Guadalajara.

    Quienes nos hemos criado en Bejanque hemos padecido con cierta lástima la pérdida de la olma que siempre ha presidido la plaza y que se salvó del nuevo diseño cuando se remodeló la zona para reconvertir el viejo cruce de la carretera de Barcelona en la plaza que hoy conocemos. Es cierto que la grafiosis se ha cebado con esta especie en todo el mundo y que el árbol de este barrio recibió, también sin éxito, su correspondiente tratamiento. Pero deja cierto poso amargo ver cómo en Pareja han luchado removiendo Roma con Santiago –lo contó hace poco Óscar Cuevas– por su monumento natural frente a la aparente desidia con que ha sido tratada la enfermedad del árbol en Bejanque. Incluso el orden de los hechos pareciera disparatado: en 2008 los vecinos la rindieron un homenaje; en 2010 se la dio por muerta; y en 2012 se encargó un estudio para salvarla. Lo más bonito que allí ocurrió fue que alguien dejó un poema de Machado, aparentemente de manera espontánea y a modo de epitafio.

  • En 2010 –y de esto, en parte, la eximo a usted, pero no a los suyos- se nos dio la voz de alarma ante la evidente problemática que sufrían dos de los tres cipreses que había a las puertas del Palacio de La Cotilla, que finalmente han muerto: allí ahora luce un solitario árbol.
  • No hay que irse tan lejos para recordar otra herida abierta en la masa forestal de la ciudad: la tala de árboles en el Parque San Francisco para ubicar allí los toriles para los cuatro encierros de cada año en Ferias. La Concejalía de Asuntos Taurinos le ganó la partida a la de Parques y Jardines, como se la gana continuamente la de Obras.
  • Por cierto, por aquellos días se impulsó también la tala de los árboles de Ramón y Cajal, el Eje Cultural de los posmodernos. Para la construcción del aparcamiento en superficie que hay junto a Santa María, se derribaron entonces los árboles en cuyos troncos habíamos inscrito las iniciales de nuestro primer amor los antiguos escolares del Colegio Cardenal Mendoza. Las razones municipales siempre son más prosaicas: las raíces de los árboles dañaban la infraestructura. Una vez más; otra vez más.

Ya en 2010, cuando se secaron los cipreses de La Cotilla, la oposición señaló que no se trataba de un hecho aislado porque habían muerto seis laureles del parque de Alvarfáñez y ocho coníferas de La Amistad. Y tuvieron el atrevimiento de denunciar la situación: “El patrimonio natural de Guadalajara sufre un claro deterioro por la falta de mantenimiento y la mala política ambiental del equipo de gobierno”.

Sólo un ciprés sigue en pie a las puertas del Palacio de La Cotilla. // Foto: R.M.

Sólo un ciprés sigue en pie a las puertas del Palacio de La Cotilla. // Foto: R.M.

Han tenido que esperar cinco años para que se encargue un informe desde su Concejalía. Han mediado numerosas alertas de Ecologistas en Acción. Literalmente se han tronchado árboles de nuestros parques y jardines. Fíjese hasta qué punto la situación empieza a ser preocupante que incluso el círculo de Podemos de Guadalajara, que hasta ahora ha opinado poco o nada de asuntos locales, dedicó ya en el verano de 2014 un artículo íntegro en su blog a repasar la funesta historia de los arboricidios de la ciudad. Ahí señala además el cúmulo de episodios de 2013, con talas en Francisco Aritio, la Carretera de Fontanar, la Plaza de Santo Domingo o los citados de los toriles y el Eje Cultural.

Han sido tantos los árboles talados y arrancados de cuajo que a buen seguro tenemos madera para reponer el destrozo que ha supuesto para el medio ambiente la difusión del boletín ‘Guadalajara 30 días’ durante esta legislatura. Es más, está por investigarse si su gestión municipal en materia botánica tiene alguna relación con el incremento de tirada que ha anunciado Guadanews –lo llaman periodismo y no lo es–.

Un rincón del Parque San Francisco se quedó sin árboles para albergar allí los toriles en Ferias. // Foto: Ecologistas en Acción.

Un rincón del Parque San Francisco se quedó sin árboles para albergar allí los toriles en Ferias. // Foto: Jesús Ropero-Ayto. de Guadalajara.

En Guadalajara siempre hemos presumido de ser una de las ciudades que, proporcionalmente, más metros cuadrados de zona verde teníamos de España, pero lo cierto es que a lo largo de esta legislatura no nos está dando demasiados motivos para “presumir de ciudad”. Si dedican una campaña de publicidad desde el Ayuntamiento a esta materia van a tener que importar las fotografías de la Selva Negra alemana o de los jardines de Illinois.

Me replicará que hay concejalas con mucha menos madera –y disculpe la expresión– que son capaces incluso de gestionar un Patronato, pero este hecho no la exculpa a usted de un balance más bien pobre en su paso por esta Concejalía. No quiero que los árboles me impidan ver el bosque, y lo cierto es que la simpatía con que siempre la he observado no me oculta los desastrosos resultados. Algo similar le habrá pasado al alcalde, que no ha tenido más remedio que encargar un informe para ver qué carajo está sucediendo. Y para colmo de males, hace unos días se le escapa un ciervo del Minizoo. Pero de esto otro no voy a hablar hoy porque ya sería hacer leña del árbol caído, y disculpe de nuevo la expresión.

Porque lo ocurrido es llamativo. El PSOE lo liga directamente a la política de prórrogas con la empresa encargada de estos trabajos. Ecologistas en Acción le ha colgado ya el sambenito de ser responsable de la peor política en la materia de la historia de Guadalajara: “Los últimos tres años y medio del Gobierno del PP encabezado por el señor Román han sido para los árboles de esta ciudad los mas temidos, no solo en los árboles de responsabilidad municipal sino también en los de responsabilidad privada”.

Tala de árboles en Dávalos, en julio. // Foto: R.M.

Tala de árboles en Dávalos, en julio. // Foto: R.M.

Cualquier observador atento sabe que tan frecuentes episodios –ya le ocurrió a Ana Botella en Madrid– nos obligan a elevar las anécdotas a categoría. No puede ser que toda obra (Eje Cultural, Dávalos, Parque Adolfo Suárez…) se encuentre ‘casualmente’ con que árboles con décadas de vida están precisamente ahora malos y hay que eliminarlos. Pareciera más bien que estorban de antemano en los proyectos y que nadie tiene intención de hacer nada por salvarlos.

Pinos de la Plaza de Don Pedro, vallados. // Foto: Elena Clemente.

Pinos de la Plaza de Don Pedro, vallados. // Foto: Elena Clemente.

¿Y qué ha dicho usted de todo esto, señora Manzano? Hace unos días nos llegó a los medios de comunicación una nota de prensa diciendo que cada día estudian la situación de nuestros árboles –quién lo diría– y que se va a poner en marcha el informe solicitado por el alcalde para entrar en detalle sobre el asunto. Pero de paso nos ha dicho también que no es para tanto, y nos lo ha explicado con un derroche de pedagogía:

“Hay árboles que no están en perfectas condiciones. En tiempos atrás, se han hecho podas muy severas que han debilitado la estructura del árbol que no están en perfectas condiciones. Los árboles tienen una vida que nos sobrepasa a los humanos pero el árbol en la ciudad recibe unas agresiones que no son las mismas que en el campo o en el bosque. Al estar en un medio ajeno al suyo, aparte de las agresiones por podas por necesidad y otras porque había una creencia de que era bueno, el estado de los árboles, a veces, no es el óptimo. No podemos pensar que un árbol en la ciudad puede estar eternamente. Un árbol, en la ciudad, hay que irlo renovando”.

Sus explicaciones suenan a lo mismo que las talas a causa de las raíces superficiales. Esto, no nos engañemos, es lo que corrientemente llamamos irse por las ramas (y disculpe una vez más). No gestiona nuestro urbanismo, ni nuestra salud, ni tampoco algo tan vital como nuestros festejos, pero la salud de nuestros árboles y la seguridad de quienes paseamos es su cometido y va siendo hora de que se haga cargo de que el problema seguramente es mucho más profundo de lo que piensa o quiere hacernos ver. Ataque el verdadero problema. Vaya –adónde si no– a la raíz.

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