Con un par

Echániz considera se considera el salvador de la Sanidad de Castilla-La Mancha.//Foto:castillalamancha.es

Echániz considera se considera el salvador de la Sanidad de Castilla-La Mancha.//Foto:castillalamancha.es

Por Ana María Ruiz

“Dejo la Sanidad castellano-manchega salvada y a la gente contenta”. Así de rotundo se mostraba el consejero de Sanidad y Asuntos Sociales, José Ignacio Echániz, en una entrevista publicada recientemente por El Digital CLM que venía a reforzar unas declaraciones realizadas en un acto público días antes en las que aseguraba que “hoy contamos con un sistema sanitario más eficiente, eficaz y profesionalizado que antes de la crisis, hemos salido reforzados”. En otras palabras, que está más contento que unas castañuelas con la gestión que ha realizado a lo largo de estos cuatro años al mando de una de las consejerías más controvertidas del Gobierno Cospedal. Con un par.

Cierto es que cuando el guadalajareño llegó a Toledo se encontró con un panorama bastante desalentador: una deuda millonaria y miles de euros en facturas sin pagar, lo que le obligó a adoptar decisiones nada populares para paliar este déficit. Pero los recortes han llegado a tal extremo que en la actualidad, el sistema sanitario de la región ha logrado disminuir el gasto a costa de amortizar cientos de puestos de trabajo, externalizar innumerables servicios, ampliar las listas de espera para pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas, ahorrar en medios y material sanitario, impulsar el copago farmacéutico y dejar aparcados importantes proyectos, lo que ha repercutido, y de qué manera, en la calidad asistencial que reciben los pacientes y en las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios.

Y eso es algo que se nota en el funcionamiento del día a día en los hospitales y centros de salud de Castilla-La Mancha, por mucho que se empeñe Echániz en enmascarar la realidad con una oportuna encuesta publicada a dos meses de las elecciones, en la que la Sanidad castellano-manchega es valorada por los usuarios con un notable alto. Y yo me pregunto cómo se ha escogido a los cerca de 6.000 encuestados y cómo estaban planteadas las preguntas y las respuestas en el cuestionario para que los resultados hayan sido tan, tan favorables a la gestión del PP en materia sanitaria. Una de las cuestiones mejor valoradas, con un 8,2, ha sido el servicio de Urgencias. Sí, ese en el que los pacientes han de esperar hasta seis y siete horas para ser atendidos, ese en el que se acumulan camillas en los pasillos por falta de camas en planta, y ese que está saturado día sí y día también en el Hospital de Guadalajara. En la encuesta roza el sobresaliente el apartado referido a la hospitalización. Los aspectos más valorados: la atención recibida, la comodidad, la limpieza y la manutención. Sí, sí han leído bien, esos detalles que tanto cuida el Sescam, al menos en Guadalajara, con una sobrecarga de trabajo de médicos y personal de Enfermería, habitaciones sin almohadas y deterioradas, techos que se caen y limpiadores que no llegan por un exceso de carga de trabajo. Y todos estos datos, servidos en otra oportuna rueda de prensa, le sirven a Echániz para presumir con una sonrisa de oreja a oreja. Insisto, con un par.

Lo único que me merece credibilidad de los resultados de esta entrevista es el notable con que califican los encuestados al trato recibido por el personal, que la inmensa mayoría considera como muy bueno o excelente. Y es que el activo más valioso con que cuenta nuestra Sanidad son sus profesionales, quienes a pesar de los recortes, las enormes cargas de trabajo, la falta de recursos, la escasez de material y la poca o nula respuesta que han tenido sus constantes reivindicaciones a los largo de los cuatro años de gobierno popular en la región, han desarrollado su trabajo con total profesionalidad y eficacia, consiguiendo un merecidísimo 8,6 por parte de los usuarios del sistema.

Una nota similar han concedido a la asistencia en Atención Primaria, un servicio que esta semana ha salido a la calle con concentraciones en los centros de salud de todo el país. En Guadalajara, el escenario escogido fue el Centro de Salud de El Balconcillo, a cuyas puertas se leyó un manifiesto en el que se llamaba la atención sobre la urgente dignificación de este nivel asistencial, el primer escalón con el que se inicia cualquier acto médico y, precisamente, uno de los más vapuleados y ninguneados en esta larga crisis.

Los profesionales de Primaria leyeron un decálogo con las medidas que, en su opinión, deberían abordar las administraciones competentes, centradas en dos aspectos: considerar al paciente como el centro del sistema sanitario y, por tanto, prestarles una atención adecuada en las consultas, que pasa por un mínimo de 10 minutos por persona. Los médicos aseguran que en la actualidad se ven obligados a “despachar” a los enfermos en 3 ó 5 minutos, lo que es a todas luces insuficiente para poder realizar un diagnóstico con un mínimo de eficiencia. De nuevo, la falta de sustitución de las bajas y una dotación insuficiente de personal obligan a los facultativos a sobrecargar sus agendas y a tener que atender en una mañana o una tarde a casi un centenar de pacientes. Una verdadera barbaridad.

Concentración llevada a cabo esta semana por los médicos del Primaria en Guadalajara.//Foto: Facebook FSP-UGT

Concentración llevada a cabo esta semana por los médicos del Primaria en Guadalajara.//Foto: Facebook FSP-UGT

Pacto por la Sanidad Pública. Ante el alarmante deterioro de la sanidad pública en la región, la paulatina privatización de servicios y la necesidad de adoptar medidas urgentes para acabar con esta situación, cinco partidos políticos que concurrirán a las próximas elecciones autonómicas -PSOE, IU, Podemos, Ciudadanos y UPyD- suscribieron el miércoles en Pacto por la Sanidad Pública de Castilla-La Mancha. El documento recoge el compromiso de estas formaciones para recuperar el presupuesto destinado a Sanidad y situarlo al menos en los niveles que tenía antes de la crisis; incrementar el personal sanitario e implementar mecanismos de participación real y efectiva de los profesionales, pacientes y usuarios para garantizar una mejor gestión de lo cotidiano y de los proyectos de futuro. El Partido Popular no se ha adscrito a la firma de este convenio porque considera que la sanidad pública está “salvada y gararantizada”, tal y como ha asegurado la diputada popular en las Cortes regionales, Inmaculada López.

Y mientras, José Ignacio Echániz, continúa sacando pecho: “El compromiso del Gobierno regional con la Sanidad ha permitido que hoy los castellano-manchegos cuenten con más centros sanitarios y sociales, más profesionales, más servicios, más calidad, mayor eficacia y pacientes más satisfechos”. Lo dicho: con un par.

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