Un problema de enfoque

La localidad de Embid, con su castillo y la iglesia de Santa Catalina. // Foto: M.P.

La localidad de Embid, con su castillo y la iglesia de Santa Catalina. // Foto: M.P.

Por Marta Perruca

Puede que sea una apreciación personal, pero últimamente, y desde que el proyecto Serranía Celtibérica puso en el mapa a la comarca de Molina de Aragón, junto con algunas zonas de otras nueve provincias colindantes, como el desierto más grande de Europa, he percibido que el Señorío despierta cierto interés en los medios de comunicación, más allá de nuestras fronteras.

Así, hace algunos meses nos sorprendía un artículo en el Financial Times firmado por Tobías Buck, en el que se alertaba de los problemas de despoblación que padece este territorio, partiendo de la situación de la aldea de Motos, dónde ya sólo queda un vecino: Matías López.

Hace apenas unas semanas, en el mes de marzo, compartíamos en las redes sociales un reportaje fotográfico de Rut de las Heras Bretín, que salía publicado en la edición digital de “El País”, bajo el título “La Siberia Española”. Cualquier molinés que se precie no dudó en hacer click en el botón de compartir, cuando se encontró con este reportaje en su muro, creo que porque siempre hemos arrastrado la circunstancia de ser una comarca olvidada, hasta el punto que se ha convertido en un complejo y nos hemos convencido de  que es importante que se conozca nuestra realidad, porque lo que no aparece en la agenda de los medios no existe.

El reportaje publicado en la edición digital de El País.

El reportaje publicado en la edición digital de El País.

Sin embargo, leyendo este artículo escrito a modo de pie de foto, no pude evitar pensar en que hay cierto problema de enfoque. No digo que la autora mienta, pero no cuenta toda la verdad y una verdad a medias también es una medio-mentira.

El reportaje cuenta la realidad de dos pueblos que aparecen cercanos  a lo largo de la N-211: Selas y Anquela del Ducado, que en una comarca de más de 4.000 kilómetros cuadrados no representan apenas nada y los disecciona en una especie de laboratorio social, como algo insólito, digno de una investigación científica o como si el hecho de que los pueblos cuenten con un local municipal multiusos fuera más propio de una aventura de Julio Verne, que de la vida real.

Habla de un gélido desierto, afirmando que un 17 de diciembre de 1963 se llegaron a registrar 30 grados bajo cero, como si eso formase parte de nuestra realidad cotidiana. En realidad fueron 28, pero ni eso es así todos los inviernos, ni hace tanto frío como dicen. Siempre lo he dicho: en esta comarca el frío es muy seco, nada que no se pueda remediar con una buena cazadora, unos guantes y una bufanda. En otros lugares, mucho más cálidos, el frío se te mete hasta los huesos y eso sí que no tiene remedio.

Es cierto eso de que tenemos una densidad de población inferior a la de Siberia, pero  todavía existe un tejido social en varios puntos de la comarca con un gran dinamismo, empeñado en no dejarse morir e iniciativas de diversos colectivos basadas en el aprovechamiento sostenible de nuestros recursos, como la Asociación Micorriza, el Geoparque, Serranía Celtibérica, o la tienda de artesanía de la comarca “Cura Sana” que acaba de abrir sus puertas en el casco histórico de Molina.

Me resultó curioso, además, que se acordara del incendio que en 2005 arrasó 13.000 hectáreas de monte y que acabó con la vida de 11 trabajadores de un retén, pero no dijera nada de nuestros impresionantes paisajes y nuestra gran biodiversidad. No puso de manifiesto que en parte, esa baja presión poblacional ha conservado algunos de los parajes más bonitos de España, así como una gran biodiversidad y que en verano tenemos nuestra propia playa a lo largo del río Tajo y dormimos a pierna suelta.

El otro día el alcalde de Embid me invitaba a conocer su pueblo para que hablara de él en este foro. No soy muy dada a rechazar invitaciones, por lo que, un día cualquiera, cogí el coche y 26 km.  más tarde estaba en la villa. Nada más aparcar mi Renault 19 me salió al paso un vecino: “¿Buscas a alguien? Si es así, no tienes más que decírmelo y yo te llevo. Aquí no somos más que 15 vecinos y nos conocemos todos”. Le expliqué que había venido a ver el pueblo, porque era de Molina y, a pesar de estar tan cerca, no lo conocía y ambos seguimos nuestro camino.

Embid es un pueblo de gente grave, pero acogedora, gobernado por un castillo, recientemente rehabilitado y una coqueta iglesia levantada en honor a Santa Calina. También existen un buen puñado de casas con historia y algunos parajes descritos por el curso del río Piedra. En definitiva, un buen lugar para perderse, durante una tarde de primavera.

La Casa Consistorial de Embid. // Foto: M.P.

La Casa Consistorial de Embid. // Foto: M.P.

Después de una vuelta por el pueblo, me acerqué al Ayuntamiento, donde, efectivamente, una estancia municipal alberga el bar del pueblo, al que los vecinos acuden a jugar a las cartas y, justo al lado, se habilitó un salón de actos que hace las veces de local de usos múltiples, para fiestas y celebraciones populares y otros eventos sociales. En la misma puerta encontré un buen puñado de folletos turísticos sobre el pueblo y, mientras les echaba un vistazo, me di cuenta de que se trataba de un material de bastante calidad, tanto desde el punto de vista de su diseño, como de su contenido. “Los ha hecho un chaval del pueblo que se dedica a estas cosas”,  -me explicaría más tarde Renato-.

El alcalde no estaba, porque como ocurre en muchos de nuestros municipios,  durante la semana reside en la ciudad, pero quien atiende la barra es el concejal. Renato ha sido de casi todo: fotógrafo, jefe de Protección Civil, responsable del camión de la basura, motero… “Ahora es cuando se empiezan a poner las cosas realmente feas en esta comarca”. Lo dice con conocimiento de causa ya que está a punto de preparar las maletas para marcharse a trabajar a Guadalajara.

Me cuenta esto mientras viajo en el asiento del copiloto de su todo-terreno ya que, cuando le explicaba los motivos por los que estaba allí, se ofreció a enseñarme el pueblo, sus calles y su entorno, empezando por el interior de su castillo. Reconoce que otros castillos de localidades más importantes languidecen, mientras el de Embid ha sido objeto de un ambicioso proyecto de rehabilitación por el que se ha logrado recuperar una parte importante de su torre del homenaje y de sus murallas,  gracias al empeño y tesón del Ayuntamiento y sus vecinos y al Departamento de Cultura del Instituto del Patrimonio Histórico Español.

Luego nos trasladamos al paraje y la Ermita del Rosel, de la que, según Renato, apenas quedaban en pie sus muros cuando fue rehabilitada por un vecino como refugio para uso y disfrute de todo el pueblo. Allí se celebran fiestas populares y todo tipo de eventos, porque cuenta con mesas y barbacoa.

Uno de los parajes de Embid. // Foto: M.P.

Uno de los parajes de Embid. // Foto: M.P.

El paraje ha sido esculpido por el río Piedra y, a lo largo de su recorrido, ofrece algunos rincones de singular belleza e “incluso vías de escalada”, porque entre otras muchas cosas, Renato ha sido escalador y quiso que su pueblo tuviera un lugar habilitado para ello. Una cierva, que el concejal conoce bien porque frecuenta asiduamente esos parajes, nos dio la bienvenida  y también pudimos ver un alimoche, que tuvimos la oportunidad de fotografiar. Se me ocurrió pensar que quizá la magia de ese paraje tenga que ver con el silencio que dejan los nadies que suelen rondarlo. “Quizá debimos poner una casa rural o algún restaurante, pero eso lo dejo para el que venga, porque yo ya no me presento” –me comenta-.

Un alimoche sobre las montañas de El Rosel.

Un alimoche sobre las montañas de El Rosel.

Entre los proyectos del Ayuntamiento también se encuentra museizar el interior del castillo, pero Renato es consciente que de nada sirve tener un bonito castillo y un folleto turístico fantástico si el trasiego de turistas no beneficia a nadie

Embid, como la mayoría de pueblos, tiene una cara en invierno y otra muy distinta en verano y en los puentes y fiestas de guardar, cuando llegan los vecinos que en realidad lo son de otros lugares la mayoría del tiempo y el pueblo recupera el brillo de otros tiempos.

No trato de quitar hierro al asunto. La situación no sólo es grave, sino que además es muy urgente, si tenemos en cuenta que no hay un solo niño en el pueblo y que de sus 15 vecinos, la mayoría son jubilados, pero a pesar de ello, este pueblecito del Señorío de Molina es algo más que otro de los municipios de la provincia que sufre las consecuencias de la despoblación. Hay algo más que fantasmas chillando por sus calles, aunque pronto podría convertirse en uno de esos lugares que solo abren por vacaciones. No obstante, todos los pueblos no son Embid. Cada uno tiene sus circunstancias particulares, algunos menos graves, otros fuera de peligro y los hay donde ya poco o nada se puede hacer.

Y es que creo que algo estamos haciendo mal si permitimos que se ponga siempre el acento en nuestros problemas y consentimos que se venda de nosotros la imagen de un desierto, donde los pocos vecinos que quedan se pasman de frío por calles vacías; si nos callamos esa otra mitad de la historia que habla de nuestras oportunidades y fortalezas; de personas con voluntad; de nuestro inmenso patrimonio natural, histórico, cultural, etnológico, etc. incluso de nuestros sueños y proyectos, porque es cierto que no se puede solucionar un problema del que se desconoce su existencia, pero tampoco sirve de nada ponerse a ello, si no tiene remedio. Como decía al principio, existe un problema de enfoque.

Anuncios

3 pensamientos en “Un problema de enfoque

  1. Totalmente de acuerdo con el artículo: no tengo claro que sea beneficioso hacer “marca” para la comarca con esos argumentos porque pueden volverse en contra. Ni siquiera el tema de la densidad de población comparada con Siberia es real, el Señorío de Molina tiene 4.000 km/2, Siberia 13.100.000 km2. En todo ese espacio, que es casi 3.700 veces el del Señorío de Molina, habrá miles o millones de kilómetros cuadrados, fuera de los núcleos poblados, con población igual o muy cercana a 0. Pequeños núcleos que no tendrán a nada a cientos y cientos de kilómetros. Eso no ocurre en Molina, donde tienes ciudades medias, grandes y muy grandes relativamente cercanas. Respecto al clima, Molina tiene temperaturas medias en enero o febrero más agradables que varias capitales de provincia de España. Una cosa es informar de los problemas reales de población y otra vender un lugar inhóspito, aislado, y poco acogedor al que a la gente, después de leer todos esos artículos que la prensa ha repetido como un mantra, sin parar a analizar si lo que se cuenta es real, no le va a apetecer nada ir.

  2. Magnífico artículo, no puedo estar más de acuerdo. La gente que no conoce nuestra tierra, busca la noticia que más vende, no la verdad, ni mucho menos ayudar a esas gentes que mantienen y cuidan de esos pueblos que como muy bien describes y si paseas con sosiego y atención puedes sentir la presencia de los que lo habitaron y cuidaron sin sospechar que un día quedarían vacíos.

  3. El remedio es desvincularse tanto de Castilla-La Mancha como de Guadalajara apelando a los derechos históricos. El Señorío de Molina debería constituirse en Comunidad Autónoma, no sólo asumiendo las competencias propias de ésta, sino también, por ser territorio foral, negociando con el Gobierno un concierto económico apropiado. Ésto permitiría, aparte de que los molineses pudieran ejercer su legítimo derecho a decidir el destino del Señorío en lugar de forasteros desde tierras extrañas, aplicar unas condiciones fiscales más ventajosas que las regiones vecinas, lo que atraería la inversión que ahora se reparten aquéllas. Y, aunque la escasez de población no supone merma alguna a la hora de generar riqueza —que les pregunten a los luxemburgueses o a los monegascos—, según mejorara la calidad de vida con respecto a territorios cercanos, no tardarían en volver los que se fueron junto a sus hijos; aquellos a ver jugar a sus nietos en las calles completamente renovadas del pueblo, y éstos a trabajar en una región próspera que sus hijos heredarán.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s