Ormazábal y Yebes-Valdeluz

Joaquín Ormazábal

Joaquín Ormazábal

Por Óscar Cuevas

Me ha sorprendido muchísimo -quizá debería decir que me ha decepcionado- el anuncio realizado el pasado miércoles por el todavía alcalde en funciones de Yebes, Joaquín Ormazábal, de que devolverá el acta de concejal de su Ayuntamiento en cuanto se produzca el pleno de investidura de esa localidad, en el que será nombrado como su sucesor el socialista Miguel Cócera.

Como sabrán, las pasadas Elecciones Municipales depararon en ese municipio un triunfo muy insuficiente del PP, que aunque fue fuerza más votada con el 32% de los apoyos (11 puntos menos que en 2011), quedó de nuevo sin posibilidad de gobernar. La Alcaldía se quedará en manos del centro-izquierda, ante la reedición del pacto entre PSOE y UPyD, ya que era esta la nueva formación con la que concurría Ormazábal, tras haberlo hecho en 2011 bajo una formación independiente que bautizaron como “40 Compromisos”.

El socialista Miguel Cócera será el nuevo alcalde de Yebes-Valdeluz // Foto: PSOE

El socialista Miguel Cócera será el nuevo alcalde de Yebes-Valdeluz // Foto: PSOE

El caso es que la agrupación del voto progresista permitirá a la izquierda seguir rigiendo los destinos de Yebes y Valdeluz los próximos cuatro años, como ya ha venido ocurriendo en este mandato que ahora finaliza, y como ya se ha anunciado. La diferencia es que en esta ocasión los socialistas obtuvieron más votos que UPyD (un 28% frente a un 22%), y la lógica imponía que el sillón de la Alcaldía recayera esta vez en Miguel Cócera, quien logró -hay que decirlo- un excepcional resultado, al incrementar en 10 puntos porcentuales los apoyos que el PSOE recibió hace cuatro años.

La verdad es que yo esperaba de Ormazábal un poco más de altura de miras para asumir que, si durante cuatro años ha capitaneado el barco del pacto, perfectamente en este nuevo mandato podía haber hecho de eficaz lugarteniente. Pero su anunciada renuncia al acta de concejal, que se producirá justo después de la investidura, evidencia que el donostiarra jugaba un “todo o nada” que, la verdad, era muy difícil de conseguir al frente de la formación magenta.

Hemos hablado del gran resultado del PSOE de Yebes, pero hay que reconocer que también tiene mucho mérito la cosecha obtenida por UPyD en esa localidad. En pleno desplome nacional, desapareciendo de todos los parlamentos autonómicos, y con presencia en poquísimos ayuntamientos, la marca magenta era un auténtico lastre para el todavía alcalde en funciones. Ormazábal apostó fuerte hace unos meses al coger este nuevo paraguas, que se ajustaba bien a su propia extracción ideológica. Lo hizo cuando no logró que el PSOE apostara por él para encabezar un proyecto conjunto. Pero Ormazábal defendió su autonomía como político, y los resultados le han avalado.

No se engañen. No se puede considerar a Joaquín Ormazábal un derrotado de estas elecciones. Que estando al frente de UPyD haya alcanzado 3 concejales y más de un 22% de los votos es un auténtico triunfo que evidencia que su gestión personal ha tenido un notable reconocimiento. Al menos, el suficiente como para imponerse al lastre que para él representaban sus propias siglas. Si lo miramos en conjunto, hay que señalar que Cócera y Ormazábal suman más del 50% de los apoyos, y superan por tanto el 44% que en conjunto logran las otras dos fuerzas con opciones de haber pactado, PP y Ciudadanos, en el espectro de centro-derecha.

Mirador en el Bosque de Valdenazar, junto a Valdeluz // Foto: PSOE

Mirador en el Bosque de Valdenazar, junto a Valdeluz // Foto: PSOE

Llegado el anuncio del adiós de Ormazábal, cabe también valorar su gestión. Y yo creo que se va un político que tiene tras de sí cuatro años de éxitos, muy por encima de errores, que también los hay. No vamos a ocultar aquí que el alcalde saliente ha tenido “sus cosas”. Por ejemplo, una extremada “autoestima”, ciertas megalomanías, y sobre todo, una peculiar manera de conseguir a mitad del mandato un acuerdo de estabilidad en base a ofrecer trabajo a una edil del PP para poder cubrir, con una tránsfuga, las propias fugas internas que hacían que sobrevolara el riesgo de la moción de censura.

Pero dicho lo anterior, cualquiera que conozca Yebes y Valdeluz sabe que hay un antes y un después del alcalde Ormazábal. Cogió un “embolado” complicado (un ayuntamiento pésimamente gestionado por el PP durante décadas) y se enfrentó a un pesimismo patente entre los vecinos de la nueva urbanización. Valdeluz, en 2011, era el reflejo de la crisis inmobiliaria, la “ciudad fantasma”, el lugar donde no vivía nadie. Llenaba periódicos y minutos de televisión como sinónimo de un sitio horroroso y muerto, y a uno se le quitaban las ganas de conocerlo, la verdad.

Y ese es, de entrada, el mayor éxito de Ormazábal. Ha logrado que los vecinos de Valdeluz se sacudieran la negatividad, ha hecho de la necesidad virtud, y ha aprovechado las oportunidades. Su campaña de márketing en positivo ha funcionado, y hoy son muchos los que ya saben que ahí hay un sitio lleno de vida, con servicios, y con posibilidades.

Está lejos aún, Valdeluz, de ser lo que se “vendió” en su día; y posiblemente no lo será nunca. Pero desde luego que ya no es ninguna “ciudad fantasma”. Cientos de parejas jóvenes y niños pueblan esa urbanización, clase media y trabajadora. Son gente sana, normal, joven, que se ha asentado allí atraída por el desplome del precio de esas viviendas. Al tiempo, Ormazábal les ha sabido dar el nivel de servicios que se requerían.

Aula Municipal de Astronomía "AstroYebes" // Foto: Ayto.Yebes

Aula Municipal de Astronomía “AstroYebes” // Foto: Ayto.Yebes

Hace apenas diez años nadie hubiera dicho que Yebes-Valdeluz sería un polo de atracción cultural, deportiva, de ocio o de naturaleza. Y la gestión de estos cuatro años lo ha conseguido. El listado de logros es enorme. Desde nuevos parques y zonas verdes, al adecentamiento de montones de parcelas olvidadas por la promotora, pasando por recursos como una Biblioteca, un muy dinámico Centro Cultural, un fantástico Centro Deportivo, una espléndida Aula Municipal de Astronomía aprovechando la presencia del Observatorio Nacional (al que nadie hacia ni caso hasta que llegó Ormazábal). Se han puesto en marcha citas culturales anuales, formidables, como el Festival de Primavera. Hay una nueva guardería infantil, huertos urbanos y transportes eficaces. Hay seguridad, hay ocio, hay cultura. E incluso en el reino del ladrillo se ha puesto en valor el medio ambiente, con el “rescate” de ese maravilloso “Bosque de Valdenázar” que teníamos ahí al lado, y que casi nadie conocía. Por no hablar del descubrimiento para el común de los mortales del increíble refugio republicano de la Guerra Civil que es la “Posición Saldón”, y que debería ser objeto de una actuación de consolidación para su visita, porque es una joya. Hay muchas cosas más, pero el listado se haría eterno.

Dirán quizá algunos que Ormazábal “lo ha tenido fácil”. El Ayuntamiento de Yebes tenía ya en tiempos del PP, ahí parados en los bancos, cientos de miles de euros recaudados con la operación Valdeluz, y ha seguido ingresando de manera creciente en virtud de la llegada de nuevos vecinos que pagan sus IBIs y resto de tasas. Es cierto. Es un Ayuntamiento rico. Y de hecho algunos de los pecados de Ormazábal pueden encontrarse en ciertos gastos excesivos para estos tiempos de crisis, que lo cierto es que no han afectado a su consistorio. Pero es poco discutible que, en líneas generales, el alcalde saliente ha invertido con talento y acierto, dando respuesta a las necesidades de una población inquieta y activa, e imponiéndose a la intolerancia, el paletismo y la cutrez de otra parte de esa sociedad, afortunadamente ya muy minoritaria.

Quedan como retos para estos cuatro años algunas cuestiones como solventar el asunto de la falta de un colegio público (un problemón creado por los alcaldes del PP entre 2003 y 2011, y del que Cospedal se ha desentendido en este mandato) o seguir reivindicando una utilidad real para la Estación del Ave, con la implantación de un pequeño servicio de “cercanías de alta velocidad”, las famosas lanzaderas. Quizá es tiempo, también, de ir pensando en un desarrollo empresarial industrial, que supere la economía de servicios que ahora únicamente hay en la localidad. Pero con todo, Yebes-Valdeluz es, a día de hoy, y muy probablemente, el municipio con más posibilidades y futuro de toda la provincia. Y eso no es casualidad.

Para que luego digan que los gobiernos nacidos de pactos no funcionan.

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