Impresiones personales sobre el Maratón de los Cuentos

Luis Moro, durante el cuento final de la pasada edición del Maratón. // Foto: R.M.

Luis Moro, durante el cuento final de la pasada edición del Maratón. // Foto: R.M.

Por Luis Moro *

Sin ánimo de buscar tres pies al gato ni que nadie haga parangones, podía, como proemio, comenzar con aquello de “Un soneto me manda hacer Violante / que en mi vida me he visto en tanto aprieto…” Pero no, no lo voy a hacer porque en esta ocasión se trata de un amigo que me ha pedido que escriba algo, algo sobre mis impresiones sobre el Maratón de Cuentos de Guadalajara. Casi nada. Y no sé que pasaría por la cabeza de Lope cuando la tal Violante le pidió aquello pero yo, mucho menos hábil con la pluma, entiéndase cibernética, he dado algunas vueltas a mi caletre a ver por donde empiezo para comunicar lo que deseo.

Escribir sobre el Maratón de los Cuentos, contando aspectos generales de su contenido y proyección, no lo hubiera aceptado porque considero que hay personas que saben mucho más de todo eso, pero se me ocurre que puedo tratar de trasmitir algunas emociones, sensaciones e incluso temores que me ha generado pertenecer a la Organización de este evento cultural de indiscutible fama internacional y las vivencias de la gestación y desarrollo del mismo.

Quiero dar comienzo a esta historia diciendo que, disfruté el Maratón desde fuera, y a ratos, en los doce primeros años de su historia y lo hacía con cierta envidia porque en mi fuero interno, deseaba estar en el meollo de aquel fantástico y emocionante fenómeno cultural que facilitaba que durante cuarenta y seis horas, personas de toda edad y condición, ascendieran de forma voluntaria a la “gran palestra” a emocionarse compartiendo historias, historias de aquellas que a mi me gustaban imaginar desde mi tierna infancia. Endivia me daba también porque yo no fuera capaz de hacerlo: me encantaba disfrutarlo pero no me atrevía salir a contar. No podía superar mi terror a lo escénico. Y aquí viene mi primera gran emoción en el Maratón: llevaba varios años diciéndome que eso no podía ser, que tenía que preparar algo y salir a contar, y ¿qué se me ocurrió? Según las enseñanzas de nuestra magistral contadora Estrella Ortiz, lo contrario de lo que se debe hacer; en lugar de elegir un cuentecito corto y sencillo, que hay a millares, lo quise hacer tan bien, incluso epatando, que adapté un cuento literario muy bonito “de cuyo nombre no quiero acordarme”, que a la hora de salir al escenario, con un sombrero calado y gafas de sol para ocultar mi rostro, aquello no fluía y resultó un verdadero desastre. Imaginaros un tipo envarado y tapado, sin lenguaje gestual, contando algo que entre torpezas y olvidos, no debió entender nadie. No sabía donde meterme, y por aquello de que los hombres no lloran, que si no …

Al año siguiente se desarrollaba el Maratón de Cuentos “Historias de Ida y Vuelta”, que, con varios socios, contaba con financiación europea. Quise dar un pasito más y me incorporé como voluntario colaborando en el apoyo a los ilustradores. Viví entonces un poco más de cerca el ambiente del Patio de los Leones en los períodos álgidos del evento narrativo.

Finalizado aquel Maratón, alguien de la Organización que no puedo precisar, me pidió que les ayudara, mediante programa Excel, a preparar la justificación de gastos para poder cobrar la ayuda europea. Aquello me estimularía tanto que solicité ser socio del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, solicitud que me fue aceptada de inmediato. A los dos meses de aquello tocaba celebrar Junta General y renovación de cargos en la Directiva. Fui propuesto y aceptado para el cargo de Tesorero. Tengo que aclarar que me unían lazos de amistad, y por tanto confianza, con varios socios y miembros de la Junta saliente, incluida por supuesto a Blanca Calvo, “alma mater” del Maratón de los Cuentos y del desarrollo en este nuestro país de la animación a la lectura. Pero ello no fue óbice para que me sintiera muy orgulloso y feliz de pertenecer a la Organización que tanto admiraba cuando sentía aquella estimulante envidia por no estar participando en todo aquello.

Integrantes del Seminario de LIteratura Infantil y Juvenil, durante el Maratón de 2014. // Foto: R.M. - Cultura EnGuada.

Integrantes del Seminario de LIteratura Infantil y Juvenil, durante el Maratón de 2014. // Foto: R.M. – Cultura EnGuada.

De cara al siguiente, hube de entender y desentrañar con diligencia los entresijos de las actividades del Maratón y sus costes por actividades, trabajo que me llevaría algunos meses, porque resulta de sumo interés saber que aunque el evento propiamente dicho del Maratón dure cuarenta y seis horas, existen cientos y cientos de actos y gestiones anteriores y posteriores para su pergeño, muchas de ellas con repercusión económica que han de ser cuidadosamente justificadas para que puedan ser ingresadas las subvenciones y Convenios que lo sustentan. De todo el mundo es conocido que el Maratón de los Cuentos de Guadalajara sólo dispone de financiación pública. Pese a haber pasado por situaciones económicas adversas, nuestra Organización nunca ha recurrido a intentar buscar ayudas privadas. Y hay algo que debemos destacar muy especialmente, y es que si nuestro Maratón puede llevarse a cabo con el lucimiento que ya casi todo el mundo reconoce, es gracias a la inestimable ayuda del voluntariado, que alcanzan cerca de doscientas personas. Eso es un capital, es nuestro “capital social” que por supuesto no tiene carácter contable, pero ahí está. Recuerdo que en cierta ocasión, para un proyecto europeo, tuvimos que estimar el valor económico de las tareas voluntarias y , sin entrar en detalles, nos resultó espectacular. Desde aquel día, como Tesorero, me di cuenta que si tuviéramos que pagar las aportaciones de nuestro voluntariado, nuestro presupuesto se multiplicaría por cuatro o por cinco: con la financiación que tenemos sería imposible. Y con este aserto quiero expresar mi convicción de que el Maratón de Cuentos es un patrimonio de la ciudad, en la que la ciudadanía se vuelca participando, escuchando y colaborando en el evento para luzca con esplendor.

Otro aspecto que viví intensamente, sobre todo en mi etapa de Presidente en la que estuve casi cinco años, es la relación con los narradores, el orgullo que sentimos los miembros de la Organización cuando infinidad de profesionales de la narración oral de mucho países del mundo, y no exagero, se sienten atraídos por el Maratón de Cuentos de Guadalajara y que, cuando finaliza, se acercan y te aseguran que han vivido una de las experiencias más maravillosas de su vida profesional. Muchos narradores vienen al Maratón por disfrutarlo, aunque no les contratemos, porque no podemos pagar a todos los que acuden a nuestra llamada. Sencillamente vienen y eso es un valor añadido que engrandece a esta “Ciudad de los Cuentos” como mucha gente reconoce.

Y si he afirmado del carácter cuasi mundial de nuestra “Fiesta de la Palabra”, como un día la definió Carmen Martín Gaite, es porque el espíritu de nuestro Maratón de Cuentos se ha extendido a muchas ciudades del orbe. Sin ánimo de hacer prolijo la descripción, y para finalizar, contaré la experiencia de la exportación del Maratón de los Cuentos que nuestra Organización, en colaboración con organizaciones locales, realizó en Ciudad del Cabo y en la Comunidad Xan de Plantfontein en Sudáfrica. Gracias al proyecto Europeo “De Cueva en Cueva”, algunos miembros de la Organización tuvimos el privilegio de viajar a Sudafrica y disfrutar de encuentros de narración inolvidables en aquellas latitudes, en las que presuponemos que fueron origen de nuestra especie y de la comunicación de experiencias a través del lenguaje.

No puedo finalizar sin desear profundamente la pervivencia de nuestro Maratón de Cuentos de Guadalajara, con independencia de que estemos, o no, las mismas personas en su Organización. Es un patrimonio que nuestra ciudad no debe perder y esperemos que así lo entiendan también los Organismos patrocinadores.

¡Larga vida al Maratón de los Cuentos!

* Luis Moro es el actual tesorero del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil, que organizada cada año los Viernes de los Cuentos y el Maratón de los Cuentos, la cita que este fin de semana está celebrando su XXIV edición. Ha sido también presidente de esta entidad sin ánimo de lucro durante casi un lustro, hasta que dejó paso hace dos años a la exdirectora de la Biblioteca, Blanca Calvo.

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