Guadalajara arcoíris

La manifestación del pasado sábado, a su paso por la calle Mayor. // Foto: Óscar Cuevas

La manifestación del pasado sábado, a su paso por la calle Mayor. // Foto: Óscar Cuevas

Por Concha Balenzategui

Una marcha multicolor recorrió el pasado sábado la calle Mayor de Guadalajara pidiendo igualdad para el colectivo “LGTBI”, es decir derechos por encima de la diversidad sexual. Era una marcha reivindicativa, convocada bajo el lema de la igualdad efectiva de los derechos, pero de tono bastante festivo -a ritmo de batucada y con una enorme bandera ondeando- sin llegar a ser un Desfile del Orgullo Gay al estilo de otras ciudades en estas fechas. Ciertamente, no es la primera vez que el colectivo homosexual participa en una convocatoria en nuestra ciudad. Llevan cinco años organizando una fiesta con esta temática en el bar “La Criolla”, y hace años que también han realizado algún pequeño acto reivindicativo en la calle. Pero el gran salto tenía que llegar, y llegó.

Porque a pesar de los antecedentes, esta manifestación supone eso, un gran salto. En lo cuantitativo, porque pasa de unas docenas de personas a 200 o 300, que son las que contabilizó la prensa el pasado sábado. No es una movilización multitudinaria, pero sí lo es respecto a anteriores actos, y especialmente por el apoyo de colectivos de toda la comunidad autónoma y de los partidos políticos que la convocaban. IU, Podemos, UPyD y el PSOE figuraban entre los organizadores, e incluso he visto algún tuit de apoyo de Ciudadanos. Al PP no se le esperaba, claro. Estarán conmigo en que, aunque algunas formaciones políticas han apoyado desde hace años estas reivindicaciones, la novedad es que ahora se sitúen a la cabeza de las pancartas. Tenía que pasar.

Pero sobre todo es un salto cualitativo, una conquista que pasa de los callejones adyacentes al deambulatorio central de la la ciudad. Porque en la lucha del colectivo homosexual, al menos así lo entiendo yo, es muy importante la visibilidad. Si este movimiento ha logrado importantes avances en los últimos años, especialmente por el activismo de sus asociaciones, aún quedan reductos de intolerancia que hacen necesarias estas manifestaciones.

Ritmos de batucada animaban la marcha. // Foto: Óscar Cuevas

Ritmos de batucada animaban la marcha. // Foto: Óscar Cuevas

Por eso es importante ganar terreno. Por eso es tan saludable que una marcha de estas características transcurra entre iglesias y bodas religiosas o junto a los comercios tradicionales -y cerrados- de la calle Mayor, dándole un aspecto gratamente inusual a un sábado de comienzos de verano. No deja de ser un soplo de aire fresco en un casco moribundo al que por unas horas se le permitió soñar con una resurrección al modo de Chueca.

La fiesta puramente dicha llegaba unas horas después, en los bares de la calle Bardales y aledaños, especialmente en La Criolla. Los negocios de la zona tuvieron el acierto de pintarse de arcoíris para acoger una celebración que no resta y siempre suma, en ambiente y, claro está, en negocio. Lo que hace años que entendieron en un remoto pueblo como Campillo de Ranas tenía que llegar, tarde o temprano, a la capital. Y llegó, al menos por una noche. Allí se reían los chistes de una drag queen, la ya habitual “Adelle Gazza”, y se bailaba al ritmo del éxito de “Kika Lorace”, con mucho agitar de brazos entonando el “Goodbye PP”, aunque en Guadalajara no haya sido tal.

Dos componentes del grupo irlandés Goitse, en el Solsticio Folk. // Foto: Elena Clemente

Dos componentes del grupo irlandés Goitse, en el Solsticio Folk. // Foto: Elena Clemente. CulturaenGuada

En la noche del sábado, la ciudad acogía otra fiesta plural, que desde hace década y media reúne a miles de personas en torno a la llegada del verano a ritmos celtas. El Solsticio Folk fue una vez más un éxito de participación de alcarreños de varias generaciones. Y el Ayuntamiento, que se empeña últimamente en llevar todas las manifestaciones culturales y festivas al centro histórico, no tuvo esta vez reparos en mantener la velada donde siempre ha funcionado, donde es agradable y acogedora. Así fue, una vez más. Pero esta vez, el casco estaba también de fiesta.

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