Movilidades

El Paseo de las Cruces en una imagen de ayer; no será objeto finalmente de la remodelación propuesta en el Plan de Movilidad. // Foto: R.Madrid

El Paseo de las Cruces (en una imagen de ayer) no será objeto finalmente de la remodelación propuesta en el Plan de Movilidad. // Foto: R.Madrid

Por Rubén Madrid

El nuevo Plan de Movilidad de Guadalajara ha incluido como una de sus propuestas más llamativas la remodelación del Paseo de las Cruces. La noticia la revelaba un reportaje publicado este lunes en Nueva Alcarria, aunque los detalles y el debate sobre la propuesta de remodelación los ha impulsado el historiador Antonio Herrera Casado en su cuenta de Facebook, que hoy por hoy se ha convertido en lo más parecido a una agencia de noticias de Guadalajara.

Ponía el grito en el cielo el cronista oficial de la provincia porque “uno de los pocos ejemplos de esta tipología [de paseo] que quedan en España” volvía a estar amenazado de supresión, como ya lo estuvo en dos ocasiones hace una década, y que otra vez había que permanecer alerta: estad atentos, porque pudiera ocurrir que ciertos intereses volvieran a la carga con esta “remodelación integral” que nos llevara a ver cómo desaparece el más emblemático de nuestros espacios comunes, el bulevar de Las Cruces”.

Fotografía antigua del Paseo de las Cruces, utilizada en la petición de Tomás Barra en change.org.

Fotografía antigua del Paseo de las Cruces, utilizada en la petición de Tomás Barra en change.org.

Plano del Ayuntamiento del proyecto de remodelación de Fernández Iparraguirre.

Plano del Ayuntamiento del proyecto de remodelación de Fernández Iparraguirre.

En esencia la propuesta en el Plan de Movilidad redactado por la empresa barcelonesa Doymo pasa por eliminar el paseo central como lo conocemos para dejar la rambla en la acera norte (la de la Subdelegación), ensanchar la zona peatonal contraria y eliminar los aparcamientos de coches; mientras se deja paso a la circulación en ambos sentidos por unos carriles que discurrirían por el centro.

La noticia generó ayer una impulsiva ola de protestas, con más de 500 firmas en una petición abierta en la plataforma Change.org durante toda la mañana, y que anoche ya había rebasado las mil rúbricas. Pero ahora resulta que la propuesta ha nacido muerta porque, aunque figura en el Plan colgado en la página del Ayuntamiento y que hoy será presentado por el equipo de Gobierno, lo cierto es que no ha sido admitida por nadie.

Además del rechazo social, la Junta de Gobierno de ayer dio por buenas las alegaciones de los grupos municipales, incluido el PP, contra esta medida del plan. Un comunicado de Ciudadanos al mediodía ya dejaba claro que la formación que a partir de ahora concede las mayorías en las votaciones al PP estaba en contra porque lo consideraba un “desembolso elevado” que “arrebataría la personalidad a una de las zonas más emblemáticas de la ciudad”. Horas después, en las redes sociales el concejal Jaime Carnicero expresaba también la postura en contra del PP, en respuesta a Herrera Casado y compañía: “Nuestro partido, el Partido Popular, no es partidario de cambiar la fisonomía de uno de los paseos más emblemáticos de Guadalajara”.

Así que punto y final.

Como decimos, esta ocurrencia ha sido la que más ha llamado la atención de todo un Plan de Movilididad Urbana Sostenible (PMUS) que por la lectura que se puede hacer de sus páginas incluye algunos objetivos muy loables y algunos procedimientos que generan menos entusiasmo. Hablamos de tareas tan necesarias como reordenar el tráfico, dar cabida a medios de transporte alternativos al vehículo privado a motor (el que genera más emisiones de dióxido de carbono y más contaminación acústica) o de salvar barreras que actualmente alejan algunos de nuestros barrios del centro, como ocurre con La Chopera.

No es ninguna tontería: un plan de movilidad bien ejecutado resulta una herramienta muy útil para hacer de la ciudad un lugar más habitable. Y en Guadalajara toca renovar el plan que se puso en marcha hace más de diez años, que se desarrolló durante el mandato de Alique y que fue ampliado en 2010, ya con Román en Alcaldía. Aquel, por cierto, también tenía su remodelación frustrada de Las Cruces.

Los detalles del PMUS. Para quien no conozca los detalles, este PMUS –con una inversión prevista en sus dos primeras fases de 5,7 millones de euros– se plantea metas tan interesantes como reducir a corto plazo en un 20% los desplazamientos en coche. En realidad, se marca diez objetivos para los cuales traza una serie de líneas estrategias con sus correspondientes medidas concretas. Algunas de ellas son tan obvias como mejorar la seguridad en los puntos negros del callejero, ampliar el escaso parque de aparcamientos de bicis, aprobar una ordenanza para regular el horario de carga y descarga de vehículos pesados, renovar la flota municipal con vehículos menos contaminantes, lanzar campañas de sensibilización en seguridad vial y fomento de traslados a pie y en bici, facilitar la integración tarifaria para aumentar el uso de transporte público (en Barcelona lo aumentó en un 7%) o ensanchar las aceras en calles principales como la Avenida de Barcelona o Virgen de la Soledad.

grafico-movilidadCon la filosofía no se puede estar más de acuerdo: hay que reforzar formas de desplazamiento más limpias y saludables, animar a quienes estén en condiciones de hacerlo a desplazarse más a menudo a pie o en bicicleta porque es bueno para su salud pero también para la del resto, liberar de tráfico unas calles cada vez más saturas de humos y ruidos, despejar las carreteras de coches particulares para ceder el paso a los autobuses…

Lo que de inicio ya genera ciertas dudas es lo que precisamente no incluye el plan, como una respuesta más meditada a la catarata de mil quejas que habían planteado los usuarios de autobús urbano ante la puesta en marcha del servicio en abril de 2013 y que no quedaron del todo respondidas en la remodelación llevada a cabo poco antes de las elecciones. Tampoco dice nada sobre los problemas de acceso a algunas calles que tienen los vehículos de Bomberos en caso de incendio, en ocasiones a causa de los bolardos.

¿Sobre ruedas? Más ausencias llamativas: no concreta el plan cómo va a lograr que la bicicleta se convierta en la alternativa eficaz al coche en los desplazamientos cortos, aquellos en los que los expertos dicen que incluso se ahorra tiempo frente a las maniobras que siempre exige un turismo. Porque ni el ‘anillo verde’ ni el servicio de préstamo puestos en marcha en los últimos mandatos de Román han resuelto el problema –y lo sabía cualquiera que haya examinado con un poco detenimiento las experiencias más exitosas de otras ciudades españolas–, mientras sigue pendiente el despliegue de ‘aparcabicis’, que son tal vez la infraestructura fundamental para animar de verdad el uso de la bici, no ya en los ratos de ocio sino como alternativa real para los desplazamientos en una pequeña ciudad como Guadalajara. Las noticias que da aquí el plan tampoco son muy esperanzadoras, porque demora la construcción de siete aparcamientos con ocho plazas hasta la segunda fase del Plan, es decir, entre los años 2018 y 2023.

Presentación de Guaybici, el servicio de préstamo que ha resultado un fracaso, como reconoce el plan. // Foto: Lacronica.net.

Presentación de Guaybici, el servicio de préstamo que ha resultado un fracaso, según reconoce el propio plan. // Foto: Lacronica.net.

En Guadalajara se usa poco la bici y se suele echar la culpa al empedrado (en este caso a las cuestas) pero lo cierto es que el fracaso hasta ahora de esta alternativa es sonoro y tiene más causantes. Las reformas más recientes, como el Eje Cultural, no se han preocupado de dar cabida a un carril para el desplazamiento a pedales. Y para la conexión entre los diferentes barrios, más que un anillo –y el estudio lo reconoce– parece de sentido común crear una malla de carril bici que conecte diferentes zonas de manera eficaz y transversal, en vez de circular y con tramos interrumpidos, como ocurre ahora. Sin olvidar una tarea fundamental que no se resuelve de la noche a la mañana: concienciar a los conductores de que en las carreteras del casco urbano, a partir de ahora y como se hace en otras ciudades, deberá convivir con esos otros usuarios de la vía más lentos y mucho más frágiles, los ciclistas.

Pero a la hora de hacer efectivo el uso de la bicicleta sorprende también que ayer se rechazaran todas las (seguramente muy detalladas y recomendables) alegaciones que ha hecho llegar Guadaenbici, probablemente la voz con más autoridad para trabajar sobre el fomento del uso de la bicicleta como un medio de transporte en la ciudad.

Confiamos en que esta recaída en el despotismo habitual (Dávalos, la línea de autobuses, las ferias del libro y de artesanía, la programación del Moderno…) sea un último coletazo de la pasada legislatura en que el Consistorio dio tantas veces la espalda a la ciudadanía. Lanzar un plan de movilidad que no conecte con el vecindario y que únicamente tenga el aval de una empresa barcelonesa cuyo último antecedente, la reforma de las líneas de autobús, no destaca precisamente por sus virtudes, dispara todas nuestras dudas. ¿Dónde está la participación ciudadana, más allá de un periodo de alegaciones del que ustedes, como yo, seguramente se hayan enterado horas después de agotado el plazo? ¿Por qué se gastan fondos públicos para publicitar los proyectos cuando ya se han hecho, en un ejercicio exclusivo de autobombo, y no para dar a conocer estos procesos de participación ciudadana? ¿Cuántas asociaciones han sido convocadas para dar su opinión al respecto? ¿Cómo es posible, insistimos, que ninguna alegación de una asociación dedicada al fomento del uso de la bicicleta haya servido para enriquecer un plan de movilidad que tiene en el segundo de sus diez objetivos “incrementar el uso de la bicicleta”? ¿Se está teniendo en cuenta o se va a tener la opinión de los taxistas, de los minusválidos que pasean en silla de ruedas, de los ciegos, de los especialistas de las universidades, de los bomberos, de los policías locales, de los comerciantes?

La mera reacción en las redes sociales al proyecto concreto de las Cruces denota que hay una predisposición de parte de la ciudadanía hacia el debate que debería canalizarse en foros oficiales. Sería interesante que la opinión de los vecinos se tuviese en cuenta, si no como un requisito vinculante, al menos de manera efectiva en este tipo de proyectos que pueden cambiar la fisonomía de la ciudad o los hábitos de movilidad. Seguramente poner en marcha estos mecanismos hagan más farragoso el proceso, pero también convertirá en copartícipe a la ciudadanía de los objetivos a perseguir y de las medidas, a veces prohibitivas, necesarias para alcanzarlos. El plan incluye entre sus propuestas fundar un Consejo Municipal de Transportes que sería útil poner en marcha desde esta primera fase, y no después. Aquí el nuevo edil de Participación Ciudadana, Armengol Engonga, también puede asumir un reto estimulante.

El alcalde en la presentación del nuevo servicio de autobuses urbanos de 2013. // Foto: Lacronica.net.

El alcalde en la presentación del nuevo servicio de autobuses urbanos de 2013. // Foto: Lacronica.net.

La participación también permitirá identificar las preocupaciones existentes entre la ciudadanía. Dice este Plan de Movilidad que busca “identificar las necesidades y demandas” en materia de movilidad. Y a estas alturas cabe preguntarse si con su exclusiva encomienda a una empresa catalana no estará ocurriendo que estemos gastado casi 60.000 euros en recibir un informe bienintencionado donde se deslizan extravantes ocurrencias que nos sugieren un problema donde nadie hasta hoy lo tenía, mientras es incapaz de aplicar las soluciones más efectivas allí donde existen unas problemáticas reales en materia de movilidad. En este sentido, la remodelación frustrada de Las Cruces resulta anecdótica, pero también sintomática y preocupante. Uno ya empieza a reclamar que en las cosas de la ciudad la opinión de sus vecinos resulte al menos tan interesante como las de ciertos señores de Barcelona.

PD – Ciudadanos es a día de hoy en el Ayuntamiento un grupo de la oposición. Puede que sea constructiva, lo tienen que demostrar, pero oposición al fin y al cabo. Sus dos concejales se abstuvieron (en vez de votar a favor) en la investidura de Román y han rechazado la oferta que el alcalde les hizo de formar parte del equipo de Gobierno. De modo que nada justifica –no lo han logrado hasta el momento– que se estén planteando un reparto de liberaciones como el que a día de hoy ha propuesto el alcalde al resto de los grupos municipales: un liberado a tiempo completo para la formación naranja, otro al 75% y dos (han oído bien, dos) administrativos. De este modo, el grupo minoritario en el Consistorio acapararía casi cuatro sueldos frente a Ahora Guadalajara, con dos sueldos a pesar de tener el doble de concejales; pero es que el grupo de Ciduadanos sería más potente que el socialista, con ocho concejales frente a dos. Todo esto en un Ayuntamiento en el que el PP, según esta propuesta, también liberaría a todo el grupo, incluida Guarinos que de momento no tiene adjudicadas responsabilidades de gobierno.

Ciudadanos, insistimos que en la oposición, ha justificado que necesiten tal volumen de liberación en su grupo porque presidirán dos comisiones, intentando colar a la opinión pública que es comparable presidir dos comisiones puntuales con asumir áreas de gobierno. Pero no es lo mismo. Es más, Alejandro Ruiz y Ángel Bachiller deberían entrar en el equipo de gobierno y asumir responsabilidades si de veras quieren justificar sus liberaciones, es decir, cobrar un sueldo por su trabajo al servicio de los guadalajareños. Que asuman urbanismo, o cultura, o parques y jardines… y en la calle se entenderán sus dos sueldos, no sé si también que cada edil necesite además un administrativo a su servicio. Mientras no sea así, mientras Ciudadanos sea un grupo situado en la oposición, sólo cabrán, entonces, dos explicaciones: que los de Ciudadanos en el Ayuntamiento sean dos concejales en la sombra de Román, aunque técnicamente permanezcan en la oposición por mero postureo regeneracionista, o que en su labor de oposición pero facilitadora del pacto de investidura de Román aprovechasen su situación de poder para exigir con más insistencia sillones y sueldos que compromisos políticos, muy débiles a la luz del documento firmado. En cualquiera de los dos casos la desproporcionada situación de C’s respecto al resto de grupos en el Consistorio se encamina peligrosamente hacia el fraude, si lo observamos en términos de regeneración democrática.

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Un pensamiento en “Movilidades

  1. Al PSOE le debió parecer bien la remodelación del paseo de las cruces porque no presentó ninguna alegación a este respecto. ¿O ya vuelve a sestear Daniel Jiménez y ni siquiera se leyó el Plan?¿otros 4 años sin currar?

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