Sensaciones

Por Rubén Madrid

Cerrar la puerta, marcharse y, al cabo del rato, tener la sensación de que se ha dejado olvidado algo verdaderamente importante.

En este momento en que llega la hora de despedirme del blog y de los lectores escribo con la misma sensación de extrañeza que a veces nos asalta cuando nos vamos de un lugar donde hemos estado durante demasiado tiempo teniendo demasiadas cosas entre manos. Unas nuevas obligaciones laborales en la administración pública, incompatibles por motivos de tiempo y sobre todo de ética profesional, me van a impedir a partir de ahora acudir a la cita puntual que he tenido cada miércoles en este espacio. Este artículo es, por tanto, mi despedida del Hexágono, donde he escrito durante los últimos tres años, desde su puesta en marcha.

No me gusta hablar de mí mismo, porque creo que el cronista no debe confundir su posición con la del protagonista, pero creo que después de unos 150 artículos y de algunos desvelos podré abusar por última vez de la confianza del lector.

Tengo la sensación de que se me van a quedar muchas cosas en el tintero, de que en la última vez que escribo aquí debería dejar anotadas reflexiones y consideraciones que, de otro modo, ya no serán dichas nunca más. Dejar constancia, por ejemplo, de la inmensa satisfacción que tengo de haber dado cuerda a un proyecto de los que uno se sentirá orgulloso toda la vida. O dar testimonio de la felicidad que me ha producido haber alimentado a este ratón en su pugna imposible contra los elefantes o haber participado de un espacio desde el que arañar unos gramos de periodismo romántico a esta realidad demasiado sórdida por la que nos hemos movido todos en los últimos tiempos.

En El Hexágono le hemos sabido poner al mal tiempo del periodismo buena cara, demostrando que la pasión por esta profesión puede mover montañas. Como si cada noche, al dejar  programado un nuevo artículo para el día siguiente, tarareásemos esa canción de Nirvana:

“El sol se ha puesto, pero tengo una luz.

El día se ha acabado, pero me estoy divirtiendo.

Creo que soy imbécil, o tal vez sólo sea feliz…

Creo que soy feliz”.

Porque las horas de trabajo, los problemas sobrevenidos y algunos tragos amargos, que de todo ha habido, se han visto compensados por la bendita sensación de saber que (aquí sí) estaba haciendo lo que únicamente me dictaba la conciencia, de que estábamos diciendo lo que tal vez sólo aquí pudiéramos leer al día siguiente. El Hexágono me ha proporcionado la agradable sensación de volar tan libre como nunca. Y ya envidio a los compañeros que siguen en pleno vuelo. Ojalá algún día pueda retomarlo con ellos.

Después de tantos artículos, también en los últimos tiempos he tenido otra sensación, la de que ya estaba todo dicho. Por eso ahora me sorprende tener la extraña impresión de que se me van a quedar muchas cosas por decir… Son, claro, sensaciones.

Gracias y hasta pronto.

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5 pensamientos en “Sensaciones

  1. Y ahora qué vamos a hacer todos los miércoles…? Ya no tendremos un nuevo artículo tuyo en el que siempre expresas lo que los demás pensamos. Esperemos que allá donde vas, sigas ejerciendo tu buenísimo periodismo. Gracias por tus artículos. Te echaremos de menos…

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