De vuelta al ‘cole’

Colegio del Parque de la Muñeca, uno de los últimos colegios públicos de Educación Primaria que se construyeron en Guadalajara. Foto: Página web del colegio.

Colegio del Parque de la Muñeca, uno de los últimos colegios públicos de Educación Primaria que se abrió en Guadalajara. Foto: Página web del colegio.

Por María José Establés

El día 9 de septiembre, los estudiantes de Educación Primaria, Infantil y Especial volverán a las aulas, mientras que los de Bachillerato, Educación Secundaria, FP Básica, 2º CFGM y 2º CFGS tendrán que esperar hasta el día 14. Cómo no, tras el parón estival muchos de ellos ya quieren reencontrarse con sus amigos, o ver cómo serán sus nuevas clases o, por el contrario, preferirían seguir pasando más tiempo con sus padres en casa. Ese cosquilleo en el estómago siempre anda ahí cuando se comienza un nuevo proyecto o etapa. No es para menos, cada año es un reto y, aunque algunos lo comiencen con ilusión, para otros el sinfín de clases y materias se suele convertir en un calvario. Como saben, nuestro país ostenta el dudoso honor de ser el líder en abandono escolar prematuro. Sin embargo, quiero con esto dejar de lado que la causa principal de este supuesto fracaso no parte del alumno. ¿O acaso creemos que un estudiante español es menos válido que uno finlandés, alemán o checo? Las causas van más allá, y para analizarlas al completo nos daría para una tesis doctoral. Sin embargo, sí que les diré que la inflexibilidad de nuestro sistema educativo es uno de los mayores problemas en esta cuestión.

Les escribo este artículo desde Londres donde he tenido el privilegio de poder participar en un congreso sobre educación mediática de niños y adolescentes, y en el que he conocido experiencias docentes e investigadoras de multitud de lugares como Reino Unido, Italia, Bélgica, Portugal, Líbano, Alemania, Palestina o Marruecos. Si bien una cosa me ha quedado muy clara es que, al menos en los países europeos, muchos de los problemas que nos encontramos investigadores y docentes son similares: falta de recursos económicos para poder desarrollar nuevas actividades, talleres y proyectos, falta de personal o simplemente la excesiva burocracia estatal a la hora de poder crear nuevos proyectos en las escuelas e institutos. No puedo decir que esto me deje aliviada, ya que me parece un retraso tener que depender de tantos factores para intentar la forma en la que aprenden los estudiantes, pero sí que creo que no somos tan diferentes, aunque a veces nos hagan creer lo contrario. Ya es arena de otro costal lo que ocurre en otros lugares, donde los niños están obligados a trabajar y su educación es, simplemente, una cuestión que ni se plantea. Conocer esa situación es extremadamente importante para abrir un poco la mente y reflexionar.

Volviendo al tema principal de este post, como saben este año tenemos novedades importantes en el inicio del curso escolar. La primera comenzó el día 1 de septiembre, con la incorporación de todos los interinos a los centros educativos de C-LM, una reivindicación de este profesorado que intenta marcar las diferencias con el anterior ejecutivo regional. En este sentido, creo que si este aumento del apoyo docente contribuye a mejorar la bajada de las ratios de alumnos en las aulas y, sobre todo, a abrir algunas aulas cerradas anteriormente, me parece una buena idea. Sin embargo, si se ha planteado como una cuestión coyuntural, debido a las próximas elecciones generales, está claro que puede ser un golpe de efecto para captar un buen puñado de votos. En esta línea, el nuevo ejecutivo regional está estudiando nuevas mejoras como, por ejemplo, la recuperación del profesorado de apoyo en Educación Infantil, siempre y cuando haya “disponibilidad presupuestaria”. El eterno debate del presupuesto, pero que al final es lo que, tristemente, suele acabar primando en la toma de decisiones en las administraciones.

Otra de las novedades es la modificación de tres órdenes del anterior gobierno regional para eliminar el procedimiento de concurrencia competitiva a la hora de que los estudiantes de 4º y 6º de Educación Primaria y 1º y 3º de Educación Secundaria puedan acceder a la gratuidad de los libros de texto. En este sentido, también cabe recordar que este será el segundo año que se implante la nueva normativa de educación, la LOMCE, y que afectará a los cursos 4º y 6º de Primaria (incluida la prueba de evaluación de 6º), 1º y 3º de ESO, 1º de Bachillerato y 2º de FP Básica.

Y, llegados a este punto, sobre la LOMCE quería hablar un poco. No soy maestra ni profesora de Educación Secundaria o Bachillerato, pero sí que debido a mi trabajo investigador suelo ir a escuelas o centros culturales, donde tengo contacto con niños y adolescentes que están en matriculados en estas etapas académicas y trabajo con ellos en cuestiones de educación mediática (de ahí, mi visita a Londres para aprender más de otros investigadores y profesores internacionales).

Leyendo alguna de las competencias que los estudiantes tienen que ser capaces de adquirir según esta nueva normativa para ESO y Bachillerato, les quería comentar alguna cuestión de la llamada ‘competencia digital’, que está estipulada en el Decreto 40/2015, de 15/06/2015, por el que se establece el currículo de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Dicha competencia, en la que muchos padres reconocen que se sienten perdidos, porque consideran que no saben utilizar correctamente las tecnologías móviles o dónde se están conectando sus hijos a internet, creo que se desarrolla en este decreto de una forma muy mecanicista. Muchos programas y aplicaciones digitales poseen interfaces intuitivas y fáciles de manejar y gran parte de los jóvenes los utilizan con entusiasmo y destreza, en muchas ocasiones mejor que los adultos.

Creo que un error pensar que hay que enseñar a saber darle a un botón o a cierta opción de un programa, sino que hay que educar de forma mediática, intentando hacer comprender a los estudiantes cómo utilizar las tecnologías de forma responsable, en particular las que están conectadas en red. Por ejemplo, hacerles ser conscientes que cuando mandan o comparten un mensaje tienen una audiencia que les está escuchando, o que se pueden aprender otras competencias transversales a la hora de utilizar algunas tecnologías digitales como son las audiovisuales. Las tecnologías móviles o los PC son solo instrumentos, pero si queremos que los jóvenes aprendan, no es suficiente con saber hacer un gráfico bonito y utilizar un buscador web para encontrar información sobre un tema. La alfabetización mediática debe ir más allá y nuestros docentes deben estar preparados para este reto, que creo que con esta nueva legislación (ni tampoco con la anterior) se les dota de herramientas para afrontarlo.

No sé qué ocurrirá tras las elecciones generales, pero creo que, gobierne quien gobierne, se debería dejar de utilizar la educación como arma ideológica y política (alguno que adoran nuestros políticos de todos los colores) porque se está jugando con la vida de millones de personas en este país de una forma totalmente frívola. De una vez por todas, necesitamos una legislación educativa flexible y consensuada. No podemos seguir echando la culpa a estudiantes y profesores del llamado fracaso escolar. No es de recibo que cada gobierno cree su propia ley educativa. No se puede avanzar ni ofrecer educación pública de calidad si solo estamos pensando en la burocracia, en considerar la inversión como un gasto, y en centrar la educación únicamente en cuestiones de memorización de contenidos y no en la reflexión y la transversalidad.

Sé que es muy típico hablar de Finlandia como paradigma de la educación, pero les puedo decir que estos problemas que tenemos ahora, de la politización absoluta de los sistemas educativos existían allí hace algo menos de 30 años. Sin embargo, cuando los políticos, tanto conservadores como socialdemócratas, se dieron cuenta que su sistema estaba abocado al fracaso, y que miles de jóvenes estaban abandonado el sistema educativo, decidieron crear un pacto de estado en educación. Esos niños de entonces, son ahora los jóvenes de mi quinta, considerados por sus compatriotas como los parias del país, los que no pueden presumir que fueron alumnos de uno de los mejores sistemas educativos públicos del mundo.

Pero la clave de este cambio fue muy clara: los niños y jóvenes son el mejor activo que tiene un país, por lo que hay que darles la mejor educación posible. Hace tres años estuve en varias escuelas finlandesas y reconozco que me provocaron una envidia atroz. Obviamente tenemos muchas diferencias culturales con este país, pero quiero creer que es posible conseguir tener un sistema educativo similar aquí. Nuestros niños se lo merecen.

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