Un fantasma de ladrillo y hormigón

Imagen panorámica de las obras de ampliación del hospital. Foto: La Crónica de Guadalajara.

Imagen panorámica de las obras de ampliación del hospital. Foto: La Crónica de Guadalajara.

Por María José Establés

Hoy es un sábado muy especial. Seguramente muchos de ustedes estén disfrutando de uno de los mejores días de las Ferias y Fiestas de Guadalajara, o al menos a mí siempre me lo ha parecido (incluso aunque sea en “tierra hostil”). Y otros muchos, llevarán toda la semana yendo de acto en acto y aprovechando el excelente tiempo que está haciendo. Por mi parte, me gustaría poder decir lo mismo, pero por cuestiones laborales, este año las Ferias se han convertido tan solo en un leve ruido que oigo desde mi habitación. Sin embargo, sí que he podido aprovechar para poder asistir a algún acto matutino. Ayer, sin ir más lejos, volví a disfrutar de uno de los clásicos de las Fiestas, los gigantes y cabezudos a su paso por La Carrera (¿será el nombre oficial que tendrá esta plaza en los próximos meses?).

Lo que no he podido evitar, es continuar con mi rutina de paseos por la ciudad. En uno de esos, aprovechamos para pasar junto al hospital y a la extraña estructura que se yergue junto a él, que parece una especie de fantasma de hormigón y ladrillo; ese nuevo hospital semidesnudo, en el que ahora mismo seguro que muchas productoras pagarían un buen precio para rodar alguna serie o película de terror. Es curioso, que durante los cuatro años que lleva parada la obra, al menos parece que se ha parado el tiempo y que no ha sido vandalizado. Si una edificación de estas características estuviera en otra zona menos transitada, seguramente ya casi no quedaría ni el esqueleto.

Como saben esta semana, el alcalde Antonio Román y el presidente de la Junta Emiliano García-Page han mantenido su primer encuentro para tratar los temas pendientes que atañen a la ciudad. En lo relativo a la ampliación del hospital, me parece imprescindible que Román haya recordado la necesidad de acometer estas obras, las cuales, a pesar de haber estado presentes en la anterior legislatura, no se reanudaron (tan solo las mejoras en el aparcamiento). Sin embargo, la paciencia que el primer edil ha tenido estos cuatro años con el gobierno de Cospedal, con la promesa de estabilizar las cuentas regionales, no tiene pinta que vaya a ser la misma con el nuevo ejecutivo regional.

Pero no nos llevemos a equívocos, porque estamos hablando de la misma canción respecto a los socialistas. Si en los cuatro años de gobierno del PP han sido muy críticos con la paralización de las obras, es probable que no metan las mismas prisas a García-Page para que las retome. Está claro que depende del color que pinte en el palacio de Fuensalida, así son las declaraciones de nuestros gobernantes. Cuestiones de disciplina de partido.

Y mientras tanto, los ciudadanos seguimos esperando a ver qué ocurre y pagando los platos rotos. A decir verdad, no soy muy optimista en este tema, y creo que las obras van a seguir paralizadas por largo tiempo. De corazón, me encantaría equivocarme, pero con los antecedentes que tenemos, no espero otra cosa, y más mientras sigan a la espera las obras del nuevo hospital de Toledo, dudo que empiezan las del nuestro. Ya saben, los asuntos de la capital regional suelen ser prioritarios a los de la provincia rarita, esa en la que prácticamente en las dos últimas legislaturas se ha decidido si gobiernan unos u otros.

Por otra parte, este jueves saltaba la noticia de la supuesta cancelación del convenio sanitario con la comunidad de Madrid. No les puedo engañar, pero cuando leí el titular en un tuit me pegué un buen susto, ya que aunque este convenio no es la solución a los problemas de la sanidad pública en Guadalajara y Toledo, creo que este acuerdo interregional es imprescindible.

Parece que las palabras del consejero de Sanidad Jesús Fernández se han matizado y el acuerdo que puede que desaparezca es con las localidades de La Sagra toledana, no con las guadalajareñas. De todas formas, creo que es conveniente estar pendiente de esta situación, porque se ha informado de una forma muy vaga y que desde la Consejería deberían dejar de alertar a la población de esta forma, tanto a la guadalajareña como a la toledana. Estos errores de comunicación institucional, sean intencionados o no, son intolerables. Con estos temas, no se juega.

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