Remontada anímica

Por Ana G. Hernández

Dani Iglesias celebra el empate morado. // Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

Dani Iglesias celebra el empate morado. // Foto: Mariano Viejo (Luis Polo).

El Deportivo Guadalajara tenía que ganar al Portugalete. Era una obligación adquirida, no solo porque se jugara en casa, también por los malos resultados cosechados en las primeras jornadas ligueras. Así pues, debía ganar, lo hizo y se tratan de tres puntos balsámicos que anímicamente son mucho más. Los morados necesitaban la victoria para ver refrendado su trabajo y su esfuerzo, más que para pensar en objetivos ambiciosos. Además, este triunfo tiene el valor añadido de que se consiguió después de remontar un marcador adverso y dando cierto espectáculo a la grada. Cualidades que, aunque no quedan registradas en ninguna estadística, siempre ayudan a la mente del colectivo. Y es que, ya saben, “el fútbol es un estado de ánimo”, como bien dijo tiempo atrás Jorge Valdano.

Hoy no es el día de mirar clasificaciones, ni de estar pendientes de quién gana o quién pierde, de si el Depor asciende o si está más cerca de sus teóricos rivales por los primeros puestos; hoy es un día para pensar que ese estado de ánimo que rodeaba al grupo alcarreño durante el mes de agosto y septiembre ha cambiado. Y cambió porque los de Manolo Cano no se dejaron abatir con el tanto en contra de Korta y porque, después de varias jornadas, volvieron a perforar la portería rival generando, a su vez, ocasiones de gol.

No obstante, no hay que llevarse a engaños. El sábado se ganó, como se pudo perder o empatar. Apenas un minuto antes del primer gol alcarreño, Iván Rubio subsanaba un contragolpe que, de no haber barrido el balón a la línea lateral, hubiera supuesto un tres para uno en el área de Kevin. Por no mencionar la facilidad con la que el Portu llegaba a las inmediaciones del arquero balear, incluso en el descuento. No en vano, el Depor fue incapaz de frenar la vorágine de oportunidades que surgió tras el golazo desde 40 metros de Robin que le daba la victoria. Los morados demostraron inmadurez en unos minutos finales que pudieron ser cruciales para el desenlace final. Con Miguélez extenuado por el trabajo realizado, la medular alcarreña no encontraba la pausa necesaria y sí la verticalidad de los jugadores de refresco que, como Edipo, buscaban sentenciar el partido. Un juego peligroso que, el sábado en el Pedro Escartín, le salió cara.

Los alcarreños no fueron rival para el Barcelona. // Foto: BM Guadalajara.

Los alcarreños no fueron rival para el Barcelona. // Foto: BM Guadalajara.

Nuestra liga

Cuando se sorteó el calendario de Asobal, los de César Montes descubrieron que, una vez más, les iba a tocar bailar con las feas al comienzo de la temporada. Un principio en el que los puntos valen lo mismo que al final, pero que siempre supone un refuerzo moral importante si la dinámica del equipo es productiva. El “estado de ánimo” futbolero del que hablaba Valdano también se puede aplicar a cualquier deporte y el balonmano no es una excepción. El empate frente al Ademar León en el David Santamaría fue tan importante como el punto que dejó escapar ante el Villa de Aranda. Sin embargo, en ambas jornadas, los alcarreños pudieron competir. Digo bien, competir, porque en las dos siguientes jornadas lo de competir les fue imposible.

Y es que, cuando Valdano dijo aquellas palabras, no contaba con la distancia sideral que en estos momentos hay en la Liga Asobal-Bauhaus. Todos los que pudimos acudir al Municipal para ver al Naturhouse La Rioja fuimos testigos de ello. Y eso que se trataba de los riojanos y no del todopoderoso Barcelona, el rival de la semana pasada. Una desigualdad que no se puede igualar con competitividad, ni con más esfuerzo, ni siquiera con suerte; pero sí con dinero que, precisamente, en Guadalajara no hay. Así, olvidados ya de los dos trámites frente a los blaugranas y al Natur, ahora toca centrarse en el Anaitasuna que, este sí, es un rival con el que poder competir.

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Un pensamiento en “Remontada anímica

  1. EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PONE LAS DEMOLICIONES DE MONUMENTOS EN SU SITIO: ni el Ayuntamiento de Pastrana ni la Comunidad de Castilla la Mancha tenían competencia para autorizar las demoliciones de la Colegiata.

    Como letrado del recurso, compareció el Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid Francisco Javier García Fernández, Secretario de la Asociación Hispania-Nostra.

    El Tribunal Constitucional, por su SENTENCIA 122/2014, de 17 de julio, en virtud del recurso interpuesto por 57 senadores, ha declarado inconstitucionales varios artículos de la Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, precisamente incidiendo de lleno en el proyecto de Canalejas que viene al caso de la Colegiata de Pastrana por la similitud de las intervenciones:

    A) desaparición/remoción de escaleras y patios –vía demolición- que supone alterar las características originales del edificio y en lo que la competencia es del Estado que no de la Comunidad Autónoma ni del Ayuntamiento,

    B) alteración del vestíbulo –la Comunidad venía a dar carta blanca a las intervenciones en el interior de los edificios protegidos, como si el interior de los mismos no fuera objeto de protección-,

    C) alteración de la altura –lo que afecta a la volumetría y en definitiva a la edificabilidad, no pudiendo alzar más plantas, ni siquiera retranqueadas, al igual que en la Colegiata en dónde se alzó un volumen sobre el alero-,

    D) alteración de la fachada –deberá de mantenerse tal cual, afectando al proyecto en tanto en cuanto que contiene triplicarla; ni siquiera se podrá tocar el enrejado de las ventana- y

    E) alteración de la cubierta original –que deberá de mantenerse a dos aguas; al igual que en la Colegiata, que se ha eliminado la cubierta original-.

    Lo actuado en la Colegiata, en el sentido de la anterior STC ha sido: una excavación, demoliciones de tejados, forjados y escalera y una ampliación con modificación de volúmenes y recubrimiento de fachada y adición de cubierta-terraza.

    Prácticamente todo ello reprochado por la STC, que contiene, en cuanto a competencias para actuaciones como la de la Colegiata de Pastrana:

    ” La remoción o desplazamiento de un bien de interés cultural regulada en el art. 18 LPHE es una de las sub materias que abarca la competencia exclusiva estatal ex art. 149.1.28 CE, por lo que es claro que el art. 23.1 de la Ley del patrimonio histórico de la Comunidad de Madrid, al disciplinar la misma, se extralimita de la competencia autonómica en materia de patrimonio histórico e invade la competencia estatal indicada, con lo que, sin necesidad de examinar la segunda alegación que sostiene esta impugnación, procede declarar su inconstitucionalidad y nulidad.”

    Es decir, ninguna normativa autonómica ni por supuesto municipal puede regular la remoción de ningún elemento de un Monumento, en lo que quedan insertas las demoliciones autorizadas en la Colegiata de Pastrana, sin invadir las competencias del Estado

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