Oportunas setas

Por Marta Perruca

Cartel informativo sobre la nueva ordenanza. // Foto: M. Corella

Cartel informativo sobre la nueva ordenanza. // Foto: M. Corella

Reconozco que ayer me asaltó mi fobia a los miércoles de página en blanco, pero en un momento determinado renuncié a saltar de noticia en noticia por los diarios digitales y me fui a dar un paseo, a ver si la brisa vespertina me ayudaba a aclarar las ideas. El remedio fue mano de santo. Estaba iniciando mi camino de vuelta a casa cuando el whatsapp vibró en mi bolsillo. Era Marta Corella, regente del Albergue “El Autillo” de Orea. Hace unos meses creamos un grupo para empresarios turísticos del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo, donde cada cual comparte sus actividades e información de interés y ayer Marta, que además es concejala del municipio, subía esta foto, informando de la nueva Ordenanza Municipal que regula la recogida de setas en Orea y sobre las maneras de conseguir los permisos oportunos. Salvada por la campana –o mejor dicho, por el vibrador del whatsapp-. Ya tenía tema para el artículo de esta semana.

Últimamente suelo bromear diciendo que después de tropecientos artículos en este Hexágono ya he opinado sobre todo y he dicho todo lo que tenía que decir. Soy consciente de que no es del todo cierto, pero no es fácil sacar temas nuevos de la chistera y, efectivamente, la cuestión ya había inspirado una entrada el año pasado con motivo de la llegada del otoño. Imposible no acordarse de las setas en otoño y por supuesto, de mi amigo Santiago Muñoz, presidente de la Asociación “La Senderuela”, a quien cada año pido un artículo sobre micología para los domingos de firma invitada en este espacio y siempre se deshace entre excusas al otro lado del teléfono. Es curioso, pero todas las veces le he pillado adentrándose en el bosque en busca de esos ejemplares que luego expondrá en el hall del Centro San José de Guadalajara, como parte de esa interesante iniciativa anual que nos permite reconocer las distintas variedades de setas de nuestros montes y nos ayuda a identificar aquellas especies que son venenosas. Él podría decir mucho más que yo sobre todo esto: Sobre una Orden castellano-manchega que debería haber entrado en vigor a principios de año, pero parece que se resiste y sobre las Ordenanzas Municipales de localidades como Orea o Peralejos de las Truchas y otros casos de los que he oído hablar en la Sierra Norte, pero no hay manera, qué le vamos a hacer.

Lactarius deliciosus. // Foto: www.purasierra.com

Lactarius deliciosus. // Foto: http://www.purasierra.com

Afortunadamente, en esta provincia contamos con numerosos parajes naturales de excepcional belleza y gran amplitud y, además, muy ricos en estos tesoros micológicos. De hecho, casi se podría decir que se pueden recolectar variedades de setas comestibles durante todo el año. La micología es un importante atractivo que, sobre todo en otoño con la temporada del níscalo o lactarius deliciosus,  llena nuestros montes de visitantes que muchas veces no son demasiado deseados. Y es que más que una leyenda urbana, es una realidad. Se han generado auténticas mafias en torno a la recogida de setas con fines comerciales, grupos de nacionalidades del este que se adueñan de los montes y amenazan a otros recolectores que tratan de arrebatarles su botín, por no hablar de aquellos foráneos que se pasan las buenas prácticas y recomendaciones por el arco del triunfo y a los que solemos identificar por el rastrillo y la bolsa de plástico.

La verdad es que es una lata. Mi padre tiene razón cuando se lamenta porque ya no puede pescar truchas en el río Gallo y de que haya pasado a la historia eso de disfrutar de una paella o una barbacoa en el campo. Tampoco está permitido ya acampar libremente en nuestros montes y ahora se ponen limitaciones también a la recolección de setas.

No soy muy amiga del prohibir, pero es verdad lo que me decía Marta en la tarde de ayer cuando le llamé para que me informara sobre esta nueva ordenanza: Desgraciadamente, los visitantes que suelen venir atraídos por las setas suelen ser los que, a la postre, solo dejan el papel albal de su bocata cuando se marchan.

La verdad, le pese a quien le pese, es que el medio rural de esta provincia ya no está para demasiadas tonterías y hay cosas que a estas alturas de la vida no son lógicas, ni razonables. No es consecuente trazar la línea del desarrollo de nuestro medio natural en torno al turismo e impulsar la inversión en este sector y luego fomentar, por ejemplo, el turismo de bocata y tartera, que en lugar de dinamizar la economía lo que suele hacer es dejar un reguero de mierda en nuestras áreas recreativas. Las administraciones deberían apostar por un mejor aprovechamiento de los recursos, con criterios de sostenibilidad, claro, con el fin de garantizar que esos recursos permanezcan para que las generaciones venideras puedan seguir viviendo de ellos y, al fin y al cabo, las setas son un recurso.

La verdad es que los precios de estos permisos que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Orea no me parecen disparatados y, sin embargo, como sugería Marta, pueden contribuir a sostener la complicada economía de nuestros pueblos. Los vecinos del pueblo pagarán una cantidad simbólica de 10 euros al año y los hijos de Orea, aquellos que tienen familia, casa o tierras en la localidad, 20 euros. Los foráneos pagarán 5 euros por persona y día para obtener un permiso de recogida recreativa y podrán recolectar hasta 5 kilos. La concesión de un permiso comercial de carácter anual para una persona foránea deberá aprobarse en Pleno. Además, existe un permiso especial para turistas que realicen un gasto igual o superior a 25 euros en Orea con un coste simbólico de 1 euro por persona y día, para recolectar hasta 2 kilos.

Los permisos anuales se pueden retirar en el Ayuntamiento, los específicos para foráneos y turistas, en cualquier establecimiento público.

Peralejos de las Truchas tiene una Ordenanza similar desde 2009, aunque en este caso se contempla una tasa específica para la recogida de boletus edulis de 7 euros por persona y día por recolectar hasta 5 kilos y se limita a 10 kilos por día el permiso recreativo anual para vecinos e hijos de Peralejos.

Mientras que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha parece que se ha olvidado en el horno la nueva orden, de la cual existe hasta un borrador, existen municipios que ya han puesto en marcha sus propias regulaciones, lo cual puede representar una oportunidad, no sólo para evitar ciertos problemas de convivencia y prevenir el deterioro de nuestros bosques, sino para que los ayuntamientos adapten sus propias ordenanzas a los propios intereses del municipio.

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2 pensamientos en “Oportunas setas

  1. Por esa misma regla de tres, que también nos cobren por pasear, o por hacer rutas por el campo, todo sea por nutrir de buenos dividendos a estos politicuchos venidos a menos, q han espoliado todo lo espoliable de los pueblos.
    Me gusta que en tu articulo des las dos versiones y los pros y los contras sobre la cuestión que nos atañe… Ah, no, que solo das al versión de tu amigüita Marta.

    • Hay algo que no habéis asumido muchos lectores y es que esto es un blog en el que escribimos artículos de opinión y por lo tanto no se trata de buscar las opiniones de todas las partes, sino en este caso, la mía, que coincide con la de Marta en algunas cosas (por eso la menciono). Puedes no estar de acuerdo y dejar aquí tu opinión, nadie te lo impide, todo lo contrario, es un ejercicio enriquecedor. Lo que pasa es que tu comentario, además de no ser acertado, por lo que te comentó, viene con muy mala leche. Qué pasa, te molesta que la gente opine?

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