Sobrevivir en Bardales

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Imagen reciente de la calle Bardales un día de diario. / Foto: M.P

Por Míriam Pindado

La calle Laurel en Logroño, la Gran Vía y Bordadores en Salamanca, La Elvira de Granada, El Paseo del Salón en Segovia, Tejares en Albacete…estas son sólo algunas de las calles más populares de ciudades españolas que, sin ser grandes capitales, se han hecho famosas por su oferta hostelera y nocturna. En Guadalajara no podemos hacer alarde de tener una calle que esté a la altura de estas o de otras muchas, pero si es cierto, que hace años Bardales fue algo más de lo que ahora es.

Me cuentan que en los años noventa los bares de esta céntrica calle se llenaban todos los fines de semana y que llegaban hasta nuestra ciudad gente de Alcalá de Henares, de Madrid…en cambio, ahora son muchos los que se escapan los fines de semana a la capital o a alguna localidad vecina del Corredor del Henares. ¿Qué ha pasado?

Lo cierto es que poco a poco la zona de Bardales -a la que podemos añadir las plazas de San Esteban, General Prim o el Concejo y otras calles aledañas- ha ido perdiendo tirón. La crisis, las quejas de los vecinos o las trabas municipales de los últimos tiempos han complicado la situación, a la que se han sumado el mal estado de muchos locales y de la propia calle, la desgana de algunos propietarios e incluso los ánimos de los guadalajareños. Todos somos, en parte, un poco responsables de lo que ha pasado, como dijo hace poco mi compañera Concha Balenzategui en su artículo ‘Plan de choque para el casco’.

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Casa Víctor, abre sus puertas. / Foto: M.P

Pero aún así, y a pesar de los pesares, Bardales sigue ahí. Algunos locales míticos –y aquí incluyo bares, pubs y discotecas- se perdieron por el camino como el Pi u otros que cambiaron tanto de nombre como de decoración, véase el Gu-Meloco-CarpeDiem (o como lo recuerden). Algunos se despiden ahora tras casi 40 años en esta calle, como es el caso de El Figón, mientras otros resucitan tras un par de años de cierre como el popular Casa Víctor. También hay  valientes que han ocupado antiguos locales pero con nuevas ideas de negocio como el Urban, el ‘Primavera’, el Aurum o El Perdigacho, por poner algunos ejemplos, y que parece están calando entre el público. Otros se han lavado la cara y se mantienen aunque con otros dueños y otros nombres. Y los más dichosos pueden mantenerse fieles a lo que en su día fueron, con algunos cambios, como la rejuvenecida Criolla, el Cívico o la Volvoreta.

La Volvoreta: un ejemplo de supervivencia

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El póster firmado de Los Pecos, emblema de La Volvo. / Foto: M.P

Este último es para muchos un icono de la noche alcarreña y uno de los supervivientes de Bardales. La Volvoreta cumple este mes su 30 aniversario. Ahí es nada. La Volvo, “el templo de la Pachanga”, “la catedral del mambo” o como quieran ustedes llamarlo sigue manteniéndose en pie desde su apertura en 1985 y sobrevive fiel a sus orígenes. Esos orígenes pachangueros en los que, como sus grandes conocedores dicen, “los punkis cantaba Camilo Sexto y los pijos se atrevían con el ska”. Ahora ocurre algo parecido. Un pub variopinto donde los haya. “Surrealista”, dicen sus artífices. Una mezcla de todo en el que todos son bienvenidos. Un local en el que los más mayores bailan las canciones de ahora y en el que los jóvenes cantan lo que escuchaban hace años sus hermanos o sus padres. Un pub en el que cualquier día puedes ver a los invitados de una boda compartiendo conga con un equipo de baloncesto. Un sitio en el que después del ‘Saturday Night’ suena ‘Guitarra’ de los Pecos y después de estos alguna de Rocío Ducal o electrolatino para deleite de las nuevas generaciones. No hay normas. Todo vale. Y quizá sea este el secreto de su longevidad: su propio sello, su propia música y como dicen sus encargados de antes y de ahora, “el buen rollo” que ha habido siempre.

Este sábado celebran su cumpleaños y lo harán por todo lo alto porque no se cumplen 30 años todos los días y porque pocos locales nocturnos llegan a cumplirlos.

Ojalá Bardales…

La Volvo es un ejemplo de supervivencia, pero lamentablemente no todos los bares, pubs y discotecas de la zona han corrido la misma suerte (por no hablar de los comercios). Por unas cosas o por otras lo cierto es que Bardales no tiene nada que ver con lo que en su día fue.

Pero ojalá muchos negocios sobrevivan y decidan “renovarse a morir” -como comenta una de las propietarias de un local de la calle- para que esta zona pueda volver a ser referente del día y de la noche alcarreña…porque en esta ciudad también anochece los fines de semana aunque el loro ya no silbe.

Ojalá Bardales deje de ser la sombra de lo que fue y que las ratas y las moscas den paso a nuevas iniciativas en las que las facilidades superen los múltiples obstáculos que se encuentran los que han pensado en montar algo en la zona o los que pelean cada día por mantener a flote sus negocios.

Ojalá los propietarios de los locales y el Ayuntamiento inviertan ya no sólo dinero, sino esfuerzo, en revitalizar lo que en su día fue el centro neurálgico de la restauración y el ocio nocturno de esta ciudad para evitar su debacle total.

Ojalá el renombrado Plan de Dinamización Municipal del casco no se olvide de esta histórica zona cegándose con sus nuevos ejes en paralelo y tenga en cuenta que los vecinos de Guadalajara, de vez en cuando, también toman cañas y algunas copas.

Ojalá los jóvenes de ahora puedan quedarse los fines de semana en esta ciudad sin verse obligados a buscar fuera el ocio que aquí no encuentran y se deje de decir que “en Guadalajara no hay nada que hacer los fines de semana”.

Pero para ello hay que echarle ganas y comprometerse.

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4 pensamientos en “Sobrevivir en Bardales

  1. ¡Porqué nunca se mencionará al Pub Chinaski estos artículos! Lleva allí décadas, para mí, el bar más curioso y con personalidad de toda la zona. Hace catas de todo tipo, sesiones de cine, sesiones musicales raras, importa bebidas, concursos, conciertos, mercadillos, etc. Pero como no es “mainstream”, como la Mierdareta, digoo Volvoreta, que se limita a echar bebida en el abrevadero y poner la misma mierda de música SIEMPRE, mejor ni mencionarlo. Aupa Chinas!

  2. Tienes razón en cuanto a la mención del Chinaski, pero ten en cuenta que no se han nombrado a muchos otros bares y pubs de la zona (se pone “o”, “entre otros”, “como es el caso”). Y no es por nada raro ni oscuro, es simplemente porque esto NO un censo de bares. Se trata de artículo de opinión que se pregunta por el futuro de Bardales en general, aunque se haya ilustrado con un ejemplo concreto.

  3. El Chinas y Toño son muy grandes, y merecen recoonocimiento. Pero tampoco es para ponerse así con Míriam, que como ella bien dice, no estaba haciendo una guía para visitantes, sino un artículo genérico

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