La oportunidad de los presupuestos participativos

Imagen del pleno del pasado 2 de octubre, en el que se aprobó el proceso de presupuestos participativos. // Foto: Ciudadanos

Imagen del pleno del pasado 2 de octubre, en el que se aprobó el proceso de presupuestos participativos. // Foto: Ciudadanos

Por Concha Balenzategui

Una de las experiencias más interesantes que puede traer consigo este mandato en el Ayuntamiento de la capital es la puesta en marcha de los presupuestos participativos, según se aprobó en el último Pleno, por unanimidad de toda la Corporación. La iniciativa parte del Grupo Socialista, que ya lo había incluido en su programa electoral, y que ha instado a que se inicie el procedimiento de forma inmediata para que tenga efecto en los presupuestos de 2016.

El camino que se emprende con esta medida está por definir, pero en todo caso se presenta como una oportunidad, por todo lo que supone para la práctica de la democracia real y la participación ciudadana. Como dijo en la sesión la concejala socialista que defendió la moción, Pilar Cuevas, se trata de que los vecinos decidan cómo, dónde y cuánto se invierte una parte de los presupuestos municipales, que son la norma más importante que aprueba un ayuntamiento al cabo del año. Si la gestión de la Administración es el difícil arte de establecer prioridades, nada parece más saludable que dejar que sean los propios vecinos los que opinen y decidan el destino del dinero que es de todos.

Así dicho, y loado por los grupos del pleno que intervinieron, suena fantástico: democracia real, participación, acercamiento entre los gobernantes y los gobernados… máxime en un momento en el que conviven en la sociedad los sentimientos de desafección hacia los gobernantes, y los vientos de la llamada “nueva política”. Guadalajara ha abierto esa puerta, decía, al tiempo en que se ponen en marcha otras medidas del mismo corte, como la creación de la Comisión de Transparencia y Buen Gobierno, aprobada en la misma sesión plenaria, como fruto del acuerdo de investidura entre el PP y Ciudadanos.

Lo de los presupuestos participativos no es un invento nuevo fruto de las asambleas ciudadanas de los últimos años. Hace más de 25 años que nació la idea en la ciudad brasileña de Porto Alegre, y son muchas las ciudades y pueblos que llevan años practicándolo en España (Albacete, Getafe, Leganés, Sevilla, Logroño, Córdoba, San Sebastián, Málaga, Jerez y un largo etcétera de municipios más pequeños) y en otros países. Guadalajara se incorpora, por tanto, con cierta tardanza.

Eso tiene el inconveniente de que tardará en dar frutos reales hasta que se pongan en marcha las herramientas necesarias y se engrase todo su engranaje, pero también la ventaja de que nos podemos apoyar en la experiencia de otras ciudades para saber qué funciona y qué entorpece estos procedimientos Hay mucha literatura escrita sobre las experiencias llevadas a cabo, mucha normativa aprobada en otros lugares, muchos congresos y jornadas que han debatido y sacado conclusiones al respecto, incluso una red española de ciudades de las que aprender.

Los concejales socialistas Pilar Cuevas y Víctor Cabeza presentan el contenido de la moción a la prensa. // Foto: Guadaqué

Los concejales socialistas Pilar Cuevas y Víctor Cabeza presentan el contenido de la moción a la prensa. // Foto: Guadaqué

Personalmente, no tengo esperanzas de que en los presupuestos de 2016 este procedimiento tenga un reflejo real, entre otras cuestiones porque hay poco tiempo para poner en marcha esos cauces de participación. Anotemos que, mientras la Comisión de Transparencia aprobó las normas de funcionamiento en el último Pleno, en el caso de los presupuestos solo se inicia el procedimiento, enumerando cuatro vías de acción. Así, en el proceso se prevé dotar a la página web de un espacio para que los vecinos hagan sus propuestas y voten qué iniciativas les gustan más, y eso lleva un tiempo. Además, los servicios técnicos municipales tienen que estudiar las sugerencias, para determinar su viabilidad y coste, algo que también requiere un plazo razonable.

Pero sobre todo, los vecinos tienen que subirse al carro de una iniciativa que les permitirá ejercer su ciudadanía más allá de depositar el voto en una urna, votar en Facebook qué grupos de música prefieren que actúen en las Ferias, o hacer una queja o petición en el buzón de sugerencias del “Portal Ciudadano” del Ayuntamiento, que son la pocas brechas que hasta ahora tenían para la participación directa.

En algunas ciudades han experimentado que precisamente el hecho de ver los resultados de estas acciones ha ido alimentando paulatinamente la cantidad y calidad de las propuestas, al tiempo que la ilusión por este método. Por eso es importante que, más pronto que tarde, la propuesta tenga efectos reales, y que se vea que las peticiones se llevan a cabo. Otra de las conclusiones de las experiencias avanzadas es que debe ser un proceso autorregulado, es decir, que son los propios participantes los que deciden las «reglas del juego» que deben regir el procedimiento.

Reunión de un consejo de barrio, la pasada legislatura. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Reunión de un consejo de barrio, la pasada legislatura. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Por eso es fundamental, en primer lugar, que se haga una difusión masiva entre los vecinos para que se sumen al carro. La moción habla de que los colectivos asociaciones, consejos de barrio y centros sociales sean informados, y ahí hay una tarea muy importante, también de pedagogía. Hay que tener en cuenta de dónde partimos, y hay que reconocer que la participación ciudadana en Guadalajara lleva muchos años adormecida. Hay que trabajar muchos resortes y crear músculo donde ahora hay mecanismos oxidados por la falta de práctica, por el poco interés del Ayuntamiento en fomentar la participación, y por el individualismo y la falta de compromiso social imperante. Pongamos por ejemplo los consejos de barrio, que como hemos oído tantas veces, son unas reuniones que se celebran con poca frecuencia, poco tiempo para abordar las situaciones de las distintas zonas, y muchas veces con poco diálogo, pues se usan más por parte del equipo de Gobierno para presentar un plan concreto, que para escuchar sus demandas. Pongamos por ejemplo, también, las propias asociaciones vecinales, que, en la mayoría de los casos, aparecen como unos cotos cerrados que apenas renuevan sus directivas y que no resultan atractivas para los vecinos.

La otra cuestión primordial en la puesta en marcha de los presupuestos participativos es la voluntad política de impulsar este procedimiento, y destinar un porcentaje de los presupuestos relevante para este capítulo. Sabido es que el dinero es limitado, y más el capítulo de inversiones, al tiempo que hay algunas imprescindibles, aunque no sean populares. Es importante confiar en la inteligencia colectiva para dejar esta parcela en manos de los vecinos. Y el primero que tiene que creerse el procedimiento es el propio Equipo de Gobierno, ya que tiene que liderarlo.

Desde luego, no deja muy buena sensación, en este aspecto, el primer debate sobre la cuestión, en el pleno de principios de octubre. Tanto el PSOE, promotor de la moción, como Ahora Guadalajara y Ciudadanos, mostraron su entusiasmo por la iniciativa con declaraciones ilusionadas sobre ciudadanía activa y transparencia de sus portavoces, mientras el concejal del PP, Alfonso Esteban, se limitó a anunciar que su grupo apoyaría la moción, sin gastar una gota de saliva más que nos dé idea de con qué talante y cómo entiende su grupo la medida. En ocasiones, los silencios son más elocuentes que las palabras, y la actitud de Esteban, desde luego, no augura mucho entusiasmo no siquiera en lo que votaba.

Presentación del programa "Mejoremos nuestro barrio", la pasada semana, en las Casas del Rey. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Presentación del programa “Mejoremos nuestro barrio”, la pasada semana, en las Casas del Rey. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Ahora hay una interesante iniciativa por parte del Equipo de Gobierno, que debería ser una oportunidad más conjugada con la anterior. El alcalde presentaba la pasada semana el programa “Mejoremos nuestro barrio”, que incluye un conjunto de acciones de choque rotatorio en cada zona para revisar la limpieza, el alumbrado o el mobiliario urbano, entre otras cuestiones. Pero también incluye algunas medidas que fomentan el acercamiento entre vecinos y gobernantes, como que el alcalde “pasará consulta” con los ciudadanos en el centro social correspondiente, o que se nombrará un concejal encargado de cada barrio. Pues bien, aunque no es el propósito de la iniciativa, el acercamiento del Equipo de Gobierno a cada zona debería servir para difundir la oportunidad de que los ciudadanos puedan hacer sus propuestas directamente en el cauce de los presupuestos participativos, y no solo reivindicando sus peticiones ante el alcalde de visita o al concejal designado, como interlocutores.

En definitiva, estamos solo en los albores de los presupuestos participativos, que podrían ser un trámite tan decorativo como ineficaz o un mero cubrir el expediente, pero también una oportunidad apasionante para dar un uso real a esta herramienta. La puerta se ha entreabierto, y en manos de los vecinos está el empuje para evitar que se cierre.

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Un pensamiento en “La oportunidad de los presupuestos participativos

  1. En la línea con lo que tu dejas entrever en tu artículo, auguro lo siguiente. Esto, simplemente, se quedará en agua de borrajas, un brindis al sol que le servirá al PSOE para echárselo en cara al PP durante y al final del mandato, porque me juego un brazo a que ni Román ni Carnicero, en el caso de que acabara siendo alcalde, van a mover un dedo por ponerlo en marcha.

    ¿Y por qué? Porque ni está entre sus intenciones, ni lo comparten, ni creen en ello, ni están dispuestos, ni mucho menos, a aceptar imposiciones de otros que no sean ellos mismos, que para eso son los que mandan. Lo han estado demostrando durante muchos años, y así seguirán, como se verá también en el asunto del cambio de nombre a las calles (aunque aquí acabarán haciéndolo, no les queda más remedio, veremos en qué sentido. Román ya ha dicho que no acepta sugerencias. Olé).

    Para que este “acuerdo” plenario se lleve a cabo se requiere poner en marcha un mecanismo real y hacer muchos esfuerzos que vaticino que el equipo de gobierno no va a hacer, porque no quiere, y porque Ciudadanos tampoco creo que les vaya a presionar en este sentido más allá de votaciones en el pleno que, o PSOE y Ahora saben estructurar bien para obligarles a dar pasos o no llegarán a nada.

    De entrada, lo de que Román “pase consulta” en los barrios es una charlotada de cara a la galería. Reuniones individuales que normalmente abordan problemas individuales y no de un vecindario, un barrio o la ciudad al completo, restando fuerza a la demanda de un simple vecino frente a un Alcalde que puede decir que sí a todo y luego no hacer nada. ¿Quién se lo va a reclamar? ¿Con qué fuerza? Quién de verdad tiene un asunto importante puede ir al ayuntamiento a resolverlo con él (o eso dice él).

    Lo valiente, lo atrevido, lo efectivo sería hacer asambleas por barrios en los que el equipo de gobierno estuviera presente y se reuniera con los vecinos, en su conjunto, con quién quiera participar, sin límites y con capacidad de diálogo y verdadero propósito de acción o enmienda. En otros municipios cercanos ya lo están haciendo, pero no habrá nunca nada de eso por parte del Román y del PP, porque no se creen nada de esto más allá del postureo de cara a condescendiente prensa de Guadalajara.

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