Decisiones ‘estratégicas’

Un momento de la primera reunión mantenida por Carnicero con los agentes implicados en este plan. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Un momento de la primera reunión mantenida por Carnicero con los agentes implicados en este plan. // Foto: Ayuntamiento de Guadalajara

Por Borja Montero

Un Ayuntamiento que no preocupara por su Casco Histórico sería un irresponsable, mucho más si se da la circunstancia de que éste no pasa por sus mejores días y muestra evidentes síntomas de no poder “mantenerse por sí mismo”. Es por ello que la nueva legislatura, como las anteriores, también tendrá el centro de la ciudad como la niña de los ojos de los distintos grupos políticos, ya sea por acción propia o inacción de los contrarios. Y es que estas calles han de ser obligatoriamente protagonistas de los quebraderos de cabeza de los responsables municipales, como deben serlo todos los centros de todas las ciudades del mundo, ya que en ellos es donde todos los vecinos han de verse representados y en los puedan satisfacer sus necesidades (ahora ya tenemos gigantescos centros comerciales y de ocio a las afueras, incluso no dudamos en conducir varias decenas de kilómetros para pasar la tarde, pero en otros tiempos era la plaza o calle mayor de la villa la que se encargaba de surtirnos de productos y diversiones). Que eso vuelva a ser así es complicado, máxime en una ciudad como Guadalajara, que ha ido viendo cómo sus vecinos perdían la conexión con el centro, ya fuera por desarraigo previo, por dificultad para aparcar, por desaparición de las alternativas de ocio, por despoblación de sus calles o por falta de oferta comercial.

Al margen de batallas políticas, que ya las ha habido sobre este tema en los breves meses de legislatura que llevamos, los técnicos municipales del Ayuntamiento han redactado un informe y unas propuestas que, bajo el rimbombante nombre de “Estrategia Integral para la Dinamización del Casco Antiguo”, van a intentar poner un poco de vida a estas calles. El vicealcalde y concejal de Urbanismo y Vivienda, Jaime Carnicero, ya ha comenzado la ronda de contactos con vecinos y entidades implicadas para mostrarles las bondades de este plan de choque, al que él prefiere llamar por su denominación oficial, incidiendo sobre todo en las medidas que el documento propone: las subvenciones a la construcción de nuevos inmuebles, las desgravaciones fiscales a las obras de rehabilitación y edificación o el impuesto cero a los nuevos comercios y negocios de los que ya habrán oído hablar estas últimas semanas.

Sin embargo, como suele ser habitual, en esta memoria de 28 páginas y cinco planos temáticos de la zona, más interesante que las medidas propuestas es el diagnóstico de la situación, que no solamente alerta de lo que va mal en el Casco Histórico de Guadalajara sino que también se muestra crítico, aunque con ciertas cautelas, con el modelo urbanístico general de la ciudad, con el negocio inmobiliario y con la legislación vigente. Según el informe, se puede decir que el caso del centro de la ciudad se asemeja a una enfermedad degenerativa. Así, en el Plan de Ordenación Urbana de 1999 ya se reivindicaba la ciudad histórica, principalmente para evitar desmanes como los cometidos en las décadas anteriores (Edificio Negro, construcciones en altura que rompían el entorno) y para proteger ex profeso el patrimonio de edificios singulares que contenía, detallados en el Catálogo de Edificios de Interés Cultural, Histórico, Arquitectónico y Ambiental. Sin embargo, no se buscó un especial empuje para el centro de la ciudad y los barrios ya consolidados y,“al ser un plan expansionista, el Casco se empieza a despoblar a favor de los nuevos barrios”, mientras que el inventario de inmuebles notables “no demostró su eficacia a la hora de preservar las edificaciones ni sus elementos”, de modo que “los edificios se abandonan, los criterios mercantilistas priman sobre los proteccionistas”, explican los técnicos municipales. Y es que la Inspección Técnica de Edificios (ITE), que pretendía ser garante de seguridad y de consolidación de los viejos inmuebles, “ha tenido un efecto secundario de gran incidencia en la imagen de la ciudad, como es la declaración de ruina de una importante cantidad de inmuebles y la demolición de los mismos por sus propietarios, que de esta forma evitan el coste económico que implica su rehabilitación y mantenimiento”, ya que conseguir la declaración favorable para acabar con un edificio es “fácilmente justificable con la legislación urbanística vigente”, detalla la memoria de este plan, que también critica la rehabilitación “pobre o mala” realizada en otros espacios.

Todo ello ha provocado la situación actual: una vecindad envejecida en el centro; una despoblación importante de sus calles; el uso de los inmuebles existentes para oficinas en lugar de viviendas, lo que restringe el horario de actividad, de vida, de estas calles, y el traslado de grandes equipamientos a la periferia de la ciudad o a barrios limítrofes, dejando vacíos o infrautilizados edificios como el Palacio de Medina, Correos, el Ateneo o el propio Palacio del Infantado. Además, la solución no se ve muy fácil cuando sigue habiendo terreno urbanizable a espuertas en los nuevos desarrollos y los proyectos de llevarse servicios tales como los Juzgados siguen adelante, todo ello sin contar con el estado de salud financiera del sector inmobiliario.

Mapa elaborado por los servicios técnicos municipales sobre los solares vacíos en el centro y las parcelas pendientes de un expediente de ruina. // Fuente: guadalajara.es

Mapa elaborado por los servicios técnicos municipales sobre los solares vacíos en el centro y las parcelas pendientes de un expediente de ruina. // Fuente: guadalajara.es

Sin embargo, no todo pinta mal, dice este mismo informe. Y es que precisamente todos estos edificios insignes ahora vacíos o infrautilizados pueden ser reclamo para quien quiera implantarse en ellos, aunque “la aplicación de las ordenanzas del POM de Guadalajara limita considerablemente el posible uso de estos edificios constituyendo, en algunos casos, un grave inconveniente en la revitalización del Centro”, advierte el grupo redactor de esta propuesta, que explica que “con la sola rehabilitación de los edificios históricos, sin garantizar el aprovechamiento y uso posterior, no conseguiríamos la finalidad que pretendemos y pagaríamos un alto coste para tan sólo mantener edificios que no son más que el decorado de la ciudad, por lo que es fundamental facilitar su utilización para usos que generen actividad económica, residencial o de ocio”. Asimismo, el retraso de algunos viejos proyectos, como el del Campus Universitario o las naves de El Fuerte, pueden servir también de acicate para reverdecer el Casco Histórico, aunque, como siempre, hay que contar con las voluntades (y los dineros) de las entidades públicas, ya que “sólo es factible si las administraciones hacen una apuesta decidida por utilizarlos para la implantación de los nuevos espacios dotacionales”. Además, no cabe olvidar, si es que alguien puede hacerlo después de ocho años de obras continuas, varios millones de euros invertidos y algunas campañas de autobombo casi obscenas, que el 66,64 por ciento del viario del centro, así como sus redes de abastecimiento y servicios, han sido renovados desde 2007, (“independientemente de su forma y acabados”, afirma con cierta sorna la memoria de los técnicos municipales), mientras que solamente el 12,48 por ciento de la superficie de las calles presenta una situación manifiestamente mejorable (con reformas anteriores a 1992), otro activo (o más bien una tarea pendiente menos) a favor del centro.

Cuando se lee el diagnóstico que plantea esta memoria, uno se queda con la sensación de que nada de lo que analiza es fruto de una visión tremendamente especializada o que deviene de unos conocimientos técnicos y una capacidad de abstracción inauditos, sino que son síntomas que, uno a uno, cualquiera podía haberlos visto llegar. De hecho, todos lo hemos hecho. Esto hace que lo que debería ser una presentación a bombo y platillo de la gran tabla de salvación del centro de la ciudad tenga un regusto amargo, dando la impresión de que tiene más peso el tiempo malgastado que las oportunidades por venir. ¿Acaso no podrían haberse iniciado hace varios años las conversaciones que ha tenido Carnicero esta semana con las asociaciones de vecinos, mientras se estaban planeando o ejecutando las largas obras que desde 2007 han remozado un centro cada vez con menos vida? Supongo que los tiempos políticos son diferentes a los humanos y que, en ocasiones, por alguna oculta razón, no es posible hacer dos cosas a la vez y convertir realmente en integrales, tanto en la forma como en el fondo, las actuaciones que se anuncian como tales.

Aquellos maravillosos años. Hace alrededor de una década, cuando la situación del Casco Histórico no era tan preocupante como ahora, una iniciativa municipal parecía convertirse en la tabla de salvación para lo que se temía que podía pasar. Iniciada su redacción dos años antes, en el año 2007, el Pleno del Ayuntamiento aprobaba por unanimidad de todos los grupos políticos el Plan Especial del Casco Histórico, documento que contenía especificaciones técnicas, arquitectónicas y administrativas para ordenar los usos del suelo y los inmuebles del centro. Sin embargo, el cambio de Gobierno municipal ese mismo año hizo que se primara más la remodelación de las calles que su dotación de contenido. Con el paso del tiempo y la crisis, lo de construir o emprender su fue poniendo más difícil y el PECH no tuvo que ponerse en marcha. Tanto es así que sus más de 2.000 páginas y cien planos cayeron totalmente en el olvido. Parece que esta “estrategia integral” pretende ser una suerte de primer paso en una dirección similar, aunque no sea todo lo específico y ambicioso que fuera el documento de hace ocho años, un plan que su propia ‘madre’ política, Marina Alba, volvió a recordar en un interesante artículo a principios de año.

PD: Lo de la posibilidad legal de expropiación de solares vacíos y de realizar concursos públicos para su edificación me lo reservo para más adelante, que tengo alguna duda de su puesta en práctica por razones de diversa índole.

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Un pensamiento en “Decisiones ‘estratégicas’

  1. Desde que saltó la noticia del proyecto de dinamización del casco histórico no he visto que nadie alce la voz para explicar lo que realmente significa aplicar la ley de Castilla La Mancha de urbanismo (LOTAU) por parte de los ayuntamientos en lo que concierne a los solares. Por lo menos me alegra que alguien diga algo, aunque sea al final de un artículo para desarrollarlo posteriormente.
    La LOTAU (http://www.castillalamancha.es/content/texto-refundido-de-la-ley-de-ordenaci%C3%B3n-del-territorio-y-de-la-actividad-urban%C3%ADstica-lotau), en sus artículos 132 y 133, dice que cuando un edificio se declara en ruina y se derriba es obligación de los propietarios construir en un plazo no superior a 24 meses. Si pasado ese tiempo los propietarios no han construido, por las razones que sean, entonces, cualquiera, con el beneplácito de los ayuntamientos, puede abrir un expediente por incumplimiento e intervenir. Esto significa, resumiendo, que cualquiera puede intervenir en tu solar adquiriendolo al 50%. Y esto es atentar contra la propiedad privada. Eso se llama expropiación. No se si somos conscientes que ahora mismo debe haber en el casco histórico alrededor de 60 solares, y mas que veremos ya que muchos de los edificios acabaran demolidos. Es decir, casi 100 familias de Guadalajara. Las razones por las que se han dejado que los edificios se hundan son múltiples y complejas, y las responsabilidades llegan a todos, no solo a los propietarios. Y las razones por las que las familias no han podido construir ni vender, también. Pero una de esas múltiples razones es haber llegado a esta situación en tiempos de crisis, donde nadie se atreve a comprar y las entidades financieras no dan créditos a los propietarios para su construcción. Pero si vamos un poco mas allá, con la LOTAU en la mano, vamos a hacer una pequeña reflexión: ¿Quien va a querer comprar un solar si sabe que a los 24 meses va a poder intervenirlo y adquirirlo al 50%?¿A quien beneficia realmente esta ley?¿Van a ser las constructoras de siempre las que van a salir beneficiadas de todo esto cuando ha sido precisamente la especulación del suelo la que nos ha llevado a esta crisis?¿Son conscientes los ayuntamientos, y en concreto este, y en concreto el señor Jaime Carnicero del perjuicio que va a crear a 100 familias?100 familias que estoy seguro que están deseando desprenderse de su patrimonio pero no a cualquier precio. ¿Realmente no hay otras soluciones?¿No se puede, por ejemplo, llegar a acuerdos con las entidades financieras para que los propietarios puedan construir en su suelo sin necesidad de una expropiación, un atentado contra su propiedad privada?¿Es esta la regeneración democrática de la que tanto se habla? Me hace mucha gracia recordar, cuando Podemos comenzó a tener poder, el miedo que les entró a algunos porque decían que tuviésemos cuidado, que si llegaban al poder iban a empezar a expropiar. ¿Y esto que plantea nuestro Ayuntamiento al aplicar la ley de Castilla La Mancha que es? Que todo el mundo sepa, cuando pasen 20 años, si esto al final se lleva a cabo, por qué Guadalajara tiene un casco histórico precioso.
    Viva España, Señor Carnicero.

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