El baciyelmo

Presentación de la nueva imagen de marca de Castilla-La Mancha, el pasado 5 de noviembre.

Presentación de la nueva imagen de marca de Castilla-La Mancha, el pasado 5 de noviembre.

Por Concha Balenzategui

El “baciyelmo” es la imagen turística de Castilla-La Mancha. Por mucho que nos parezca repetitiva, dicen que es la “nueva” imagen de marca de la comunidad autónoma. Así lo afirmó el presidente de la Junta, Emiliano García-Page, quien presentó el logotipo el pasado 5 de noviembre.

“Baciyelmo”, palabra incluida en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, es el término que Sancho Panza emplea para zanjar la disputa entre Don Quijote, que aseguraba cubrir su cabeza con el yelmo de Mambrino, y un barbero, que solo veía una bacía. Pues es el ingenioso hidalgo, o más bien el tocado de su armadura, su bigote, evocando un libro abierto, y su barba, confeccionada con las letras de “Castilla LaMan cha”, en caprichosa disposición, los que representan a la comunidad.

Nuevamente el caballero andante y con él la obra cumbre de la Literatura hispánica. Pero nuevamente también los paisajes llanos, los molinos, las ventas y los duelos y quebrantos. Otra vez se toma la parte (La Mancha) para representar al todo (Castilla, la Sierra, el Señorío, la Sagra, la Alcarria, el Campo Arañuelo….) que también existen. Pero no, no se trata solo de que las comarcas no manchegas de la comunidad autónoma, como toda la provincia de Guadalajara, se puedan sentir más o menos identificadas con la imagen del caballero. Todos los españoles estamos marcados por las aventuras del ingenioso hidalgo. Incluidos los catalanes, pues hasta Barcelona llegan sus andanzas en la segunda parte. También veneramos estas páginas los guadalajareños, cercanos a la ciudad en que nació el autor de la novela. Todos los hispanohablantes, si me apuran (hasta en Guanajauto, México, presumen de un Museo Iconográfico del Quijote desde hace más de 25 años) usamos las expresiones, somos un poco quijotes y un poco sanchos, y vivimos inmersos en referencias a la obra de Cervantes, que siempre va acompañada del adjetivo “universal”. Por algo será.

Logotipo de la "submarca" que representa a la provincia de Guadalajara, dentro de la campaña.

Logotipo de la “submarca” que representa a la provincia de Guadalajara, dentro de la campaña.

Lo que ocurre es que resulta cansino que la triste figura sea el icono recurrente, casi el único icono. Que ya en 2005 nos llenaron de punta a punta de la comunidad de aspas quijotescas a cuenta de la celebración de los 400 años de la publicación de la primera parte, y que ahora pretenden cubrirnos con el yelmo (la bacía, si lo prefieren) con ocasión del cuarto centenario de la muerte de Cervantes, en 2016. Que el lema es “en un lugar de tu vida” pero empieza a ser “en todos los lugares de tu vida”, por machacón.

Porque el propósito, se dijo en la presentación de la imagen, es que este diseño sustituya a la “ensalada de logotipos” que hasta ahora nos representaban, unificar la marca para acabar con lo que teníamos hasta ahora, que según García-Page, es “un auténtico carajal de imágenes de la región que nada tienen que ver con ella”. Probablemente, esa ensalada se acerque más a la diversidad que encierra esta comunidad administrativa y artificial que una sola imagen pretendidamente uniformadora. Porque resulta difícil casar los farallones del Alto Tajo con la estampa de la vasta llanura manchega, o vender la miel de la Alcarria si no salimos del bálsamo de fierabrás.

No niego que el diseño es moderno y sencillo. El vídeo de presentación, con la técnica de videoescribe en que la mano va dibujando y escribiendo, es muy atractivo. Eso va en gustos, y los míos coinciden. Pero resulta paradójico tratar de romper y ser innovador recurriendo siempre a las batallas de molinos o los pellejos de vino. Y es que cuando uno trata de buscar el elemento común que aglutine realidades tan diferentes (no necesariamente enfrentadas, como en la disputa del barbero y Alonso Quijano) se ve obligado a elevar el tono para intentar abarcarlo todo, retorciendo las palabras hasta que el mensaje se vacía de significado para definir a una tierra y sus gentes. “Una región única en el mundo”, “representa la justicia, los ideales, la solidaridad…”, “porque somos gente transparente”, “cuando nos visites vivirás experiencias y emociones” son frases que lo mismo sirven para Galicia que para Transilvania.

Varios logotipos institucionales han usado anteriormente la imagen del Quijote.

Varios logotipos institucionales han usado anteriormente la imagen del Quijote.

En este caso, además, la pretensión es que esta imagen perdure y no se cambie cada legislatura, que es la parte que más me divierte del invento. Porque si hay algo que le gusta hacer a un político cuando llega a una institución que gobernaba el partido contrario es dejar su impronta en los membretes y carteles con una nueva imagen. Es la intención de marcar diferencias, de borrar lo anterior, de dejar su sello. Ya lo hemos visto repetidas veces en ayuntamientos, diputaciones y gobiernos autónomos. Pretender a estas alturas que el siguiente inquilino de Fuensalida no haga lo propio, demuestra una cándida ingenuidad o demasiadas ganas de inmortalizarse. Unas intenciones muy alejadas del ánimo conciliador que impulsó a Sancho Panza a acuñar el baciyelmo.

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