Dos mil personas

Imagen de la manifestación en el periódico El Mundo. Foto: EFE/Nacho Izquierdo

Imagen de la manifestación en el periódico El Mundo. Foto: EFE/Nacho Izquierdo

Por Concha Balenzategui

Siempre que la cabecera de los embalses acoge un acto de protesta contra el trasvase Tajo-Segura, me asalta el temor de que la imagen resultante sea la de unos pocos cientos de personas, que no causan sino risa en el Levante español. El domingo, cuando la manifestación no se desarrollaba al pie de los pantanos, sino en la capital, la respuesta de la ciudadanía fue bastante más reconfortante. Más de 2.000 personas se reunieron esa mañana para mostrar su desacuerdo con la sucesivas derivaciones de agua al Segura, la última de ellas, de 6 hectómetros cúbicos, aprobada solo tres días antes.

Razones había de sobra para esta protesta y muchas más. Venía larvándose desde un verano con los embalses en estado agónico y unos ingresos muy mermados en lo que al turismo y ocio se refieren. Venía precedida de varias convocatorias más, una de ellas, la de septiembre, con varios puntos de concentración a lo largo del río. Llegaba con los embalses de la cabecera del Tajo al 13 por ciento de su capacidad y con muy pocas precipitaciones al comienzo del año hidrológico. Llegaba además, después de que hayamos comprobado con nuestros ojos que esa promesa que hizo el PP de los 400 hectómetros cúbicos, la de la lámina estable, era puro humo, porque no hay líneas rojas para quienes administran el agua sin otra consideración que la de “excedentes” y tratan a la cuenca del Tajo siempre con el apellido de “cedente”.

La protesta estaba convocada por la Plataforma Ciudadana de Perjudicados por el Trasvase Tajo-Segura, con el apoyo de la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía, con un lema tan sencillo como “No al trasvase”, que no carga tintas políticas y no puede molestar a nadie, a priori, en esta tierra. Se fijó con la suficiente antelación como para que se conociera la fecha y el motivo de la protesta. Y parecía bien organizada desde los convocantes, con multitud de pancartas, manifestantes uniformados con petos y armados de miles de pequeños carteles, y toda la logística que acompaña estas concentraciones. Era un domingo, soleado a más señas, sin demasiadas alternativas deportivas y culturales que no fueran los descuentos del black friday en la antesala navideña. Era, además, el día en que multitud de concentraciones en todo el planeta pedían un compromiso firme contra el cambio climático, con una sensibilidad muy en sintonía con la de quienes pidieron que el río, o al menos algo más de este río, discurra por su cauce hasta el mar.

Inicio de la protesta, en el aparcamiento del recinto comercial. // Foto: Guadaqué

Inicio de la protesta, en el aparcamiento del recinto comercial. // Foto: Guadaqué

Con una cita electoral a la vuelta de la esquina, era también el momento propicio para que los partidos, ya con la maquinaria de la campaña en marcha, acudieran al olor de las fotos y los votantes. Era la primera protesta en muchos años convocada de forma unitaria -todos los partidos con representación en la provincia se sumaban a la marcha- y la primera en mucho tiempo en la capital -donde hay más población que en el corazón de la Alcarria-. Y el resultado fue -según las crónicas, a mí me parecieron algunos más- de 2.000 personas.

No sé si esta cifra es o no un éxito, pero al menos merece abrir todos los medios de comunicación provinciales, otorga más que un rinconcito en algunos periódicos nacionales, y da derecho a unos minutos de telediario. Y eso se consiguió el pasado domingo. Que el grito de “No es una sequía, es un saqueo” se oyera un poco más lejos que en nuestras conversaciones rutinarias y en nuestros muros de Facebook.

Probablemente, lo ocurrido el domingo en Guadalajara no es suficiente para borrar esa sensación de sana envidia respecto a Aragón, donde la palabra “trasvase” mueve como un resorte a cientos de miles de personas de todos los signos; o a Murcia, donde entre la población esa falacia del “agua para todos” es un mantra, porque han convertido su defensa en una religión de masas. Pero al menos reconforta que esta protesta se produzca, enorgullece al que participa, e incluso incomoda al que tiene que explicar por qué no acudió.

Repito que no sé si estas 2.000 personas producen mucha risa en el Levante español, donde en tres minutos y con pocas ganas te pueden montar una protesta por “su” agua con el doble de asistencia. Pero al menos es mejor que asentir y callar ante el estado terminal de los embalses, ante la cloaca en la que se ha convertido el Tajo medio y la falta de perspectiva del final del trasvase.

Concentración durante la lectura del manifiesto, en la plaza de Santo Domingo. // Foto: Nueva Alcarria

Concentración durante la lectura del manifiesto, en la plaza de Santo Domingo. // Foto: Rafael Martín. Nueva Alcarria

Me entristecen los comentarios que he visto en los digitales de que éramos pocos en la manifestación. Sí, seguramente siempre por detrás de la que ofrecen con este asunto en el Levante. Pero es que somos menos, muy pocos en comparación con ellos. Porque en una superficie similar entre la provincia de Guadalajara y la de Murcia, allí se concentran seis veces más habitantes, siete veces más empresas, y nuestras explotaciones agrarias las multiplican por cinco.

Pero es que hay que pensar que toda esa riqueza murciana, demográfica y económica, se ha ido construyendo allí gracias, en gran medida, al agua trasvasada durante 37 años desde aquí. Los mismos años que han ido mermando población y oportunidades en Guadalajara, especialmente en La Alcarria, en gran parte por este saqueo. Con estas premisas, si el trasvase durara otros tantos años más (algo improbable porque las actuales condiciones y reglas de explotación lo hacen inviable) solo lograríamos seguir engordando a una tierra a costa de empobrecer drásticamente a la nuestra.

La diferencia de población es, sobre todo, la diferencia de votos: allí hay más de un millón de electores y aquí 180.000. Por eso los trasvases no cesan en época electoral independientemente de la lluvia y del estado de los embalses. Por eso, todos los partidos -allí- piden el mantenimiento de las reglas de juego, que prosiga el saqueo. Sin embargo, aquí no hay una defensa unánime, porque hay que optar entre tolerar y justificar lo que el partido hace y dice a nivel nacional, u oponerse.

Destacaban las crónicas que todos los partidos políticos se sumaron a la manifestación. Hay muchos matices. Porque todos sabemos que no es lo mismo sacar a pasear a todos tus candidatos, arropados por la gran mayoría de tus cargos públicos, como hicieron el PSOE y otros partidos de izquierda con menor estructura y base social, que acudir de forma testimonial, como hizo el PP, que mandó a Juan Pablo Sánchez, ex subdelegado del Gobierno. Dijo Sánchez a las cámaras que el PP “ha estado, está y estará apoyando siempre a los municipios ribereños”. Pero lo cierto es que el domingo, en la manifestación, el PP no estaba. Estaba él, el candidato, y un par de alcaldes de la comarca flanqueándolo. Pero ni al presidente de la Diputación, ni a los candidatos al Congreso, ni al alcalde de la capital, se les vio por allí. Al menos yo no los vi, ni nadie de la prensa provincial, porque nadie los menciona. Tampoco vimos a la presidenta provincial del PP, Ana Guarinos, que ayer echaba en cara su ausencia al presidente de la Junta. Le dijo la sartén al cazo.

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2 pensamientos en “Dos mil personas

  1. Estuve en la manifeastacion y considero que tenia que haber ido mucha mas gente…en Guadalajara somos pocos y si vamos pocos asi nos va…por eso pasa lo q pasa a los politicos solo les importan los votos y levante les interesa mas y ya esta…porque son mas…no porque esten en la razón que a sabiendas es que no…En Guadalajara solo les importa el corredor del Henares..da igual tosdo lo que esté pasado Torija…de pena pena y cuanto mas lejos peor…que le digan a Molina…en fin …que duerman y sueñen bonito porque yo en su lugar no dormiria…me da igual el partido que sea eso lo dejo claro….TODOS NOS TRATAN IGUAL EN LO ESENCIAL

  2. Tambien estuve en la manifestación y como dice el artículo no es verdad que todos sean iguales o que todos nos traten por igual, la traición de Cospedal con el Memorandum que ella firmó y que nos ha dejado los embalses así, no se ha hecho nunca. Y ya vimos la representación del PP en la manifestación: testimonial. Lo que tienen que hacer los seguidores del PP es obligarle al partido a defender su tierrra por encima de sus interneses partidistas, es muy icónico que en el mismo momento que se celebraba la manifestación Cospedal estaba en Murcia pidientdo el voto para su partido.

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