Más se perdió en el Sáhara…

Por Mohamed Mohamed-Salem

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Mohamed Mohamed-Salem se define como saharaui y alcarreño. // Foto: Mohamed-Salem.

“Deseamos proteger los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen”. Juan Carlos I en El Aaiún el 2 de noviembre de 1975.

En el mes de noviembre se cumplieron cuarenta años del fin de la presencia española en su provincia del Sáhara, aquello que se conocía como el Sáhara español y hoy conocemos como Sáhara Occidental. Se cumplen cuatro décadas de abandono de las autoridades españolas a sus ciudadanos del Sáhara, una salida que la historia califica de vergonzosa por varios motivos; el primero porque se dejó a su suerte a ciudadanos españoles de pleno derecho, los saharauis; la segunda por lo cobarde de la salida, sin defender ni un centímetro del territorio español; tercero porque ningún gobierno de la democracia, sea del color que sea, ha reparado la falta de no haber protegido a la población saharaui que tuvo que ser obligada al exilio o a vivir bajo el medieval régimen marroquí.

¿Qué es el Sáhara español?

El Sáhara Occidental es un territorio de unos 255.000 km² que se localiza en el Norte de África bañado por el Atlántico por el oeste y a escasos kilómetros en frente de las Islas Canarias. Limita al norte con Marruecos, al sur con Mauritania y al este con Argelia.  .

A mediados del siglo XX el Sáhara Occidental comienza a tomar importancia a raíz del descubrimiento de sus recursos naturales tales como la pesca y el fosfato. El vecino Marruecos  y Mauritania reclaman para sí la soberanía del Sáhara español en la Corte Internacional de Justica la cual falla que no tienen vínculos jurídicos con la provincia española.

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Civiles marroquíes portando las banderas de Marruecos y Estados Unidos durante la Marcha Verde. // Foto: http://www.militar.org.ua

Marcha Verde

El 16 de octubre de 1975 el astuto rey marroquí, Hasan II, elabora junto a su aliado EE.UU. y con la financiación del régimen wahabita de Arabia Saudí una invasión manu militari camuflada como una marcha pacífica de más de 300.000 civiles marroquíes que avanzan hacia las fronteras españolas. Pero, ¿por qué apoyó Estados Unidos a Rabat si España, gracias a los acuerdos de décadas anteriores, era un aliado y amigo? Se creía, desde EEUU, que el nacimiento de un Estado saharaui independiente cercano a Argelia (aliada de URSS) perjudicaría los intereses americanos en la zona y correrían el riesgo de que la Unión Soviética tuviera una salida al Atlántico.

Recordamos que en los años sesenta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instaba al Gobierno franquista a que elaborara un referéndum de autodeterminación en el cual los saharauis decidieran el futuro de su territorio. Este plebiscito nunca fue realizado.

En el contexto de la Marcha Verde, el Gobierno español con el jefe del Estado, Francisco Franco, moribundo, ve la necesidad de terminar con el tema del Sáhara, entregándolo a Marruecos y Mauritania sin atender a la voluntad de sus moradores, los saharauis. Los términos de la “venta” del territorio saharaui quedan fijados en el Tratado de Madrid considerado ilegal por las Naciones Unidas ya que no contempla la voluntad de los saharauis. En noviembre de 1975, España, Mauritania y Marruecos reunidos en Madrid acuerdan repartir el territorio saharaui, quedando la mitad norte para el Reino Alauita y la mitad sur para los mauritanos.

Con esta deshonrosa división, España obligó a su población saharaui a huir de la guerra que se desató en el territorio entre el Frente Polisario, legítimo representante de los saharauis según la ONU, y las potencias ocupantes, Marruecos y Mauritania. Los que consiguieron salir vivos de la contienda se refugiaron en el suroeste de Argelia instalando lo que llamamos los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. La otra parte de saharauis que decidió quedarse en su tierra, ahora ocupada por Marruecos son víctimas de las constantes violaciones de Derechos Humanos y juicios militares como los ocurridos tras el desmantelamiento del campamento protesta de Gdeim Izik en 2010. Esta protesta fue considerada como el inicio de la Primavera Árabe.

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Jaimas de uno de los campos de refugiados. // Foto: http://www.militares.org.ua

Las consecuencias de la Marcha Verde y la posterior entrega del territorio a Marruecos y Mauritania no solo trajo consecuencias negativas para la población saharaui sino para España. Ningún Gobierno de la democracia ha sido capaz de resolver este problema que afecta directamente a España pues sigue siendo la potencia administradora del Sáhara. España perdió un posible aliado en un Sáhara independiente, un socio en materia económica (fosfatos, petróleo, gas, pesca…), en la lucha antiterrorista y control de la inmigración ilegal. España perdió un amigo en el norte de África y no un amigo cualquiera sino un pueblo con el que compartió historia y destino.

*Mohamed Mohamed-Salem es Graduado en Estudios Semíticos e Islámicos por la Universidad Complutense de Madrid. Intérprete de árabe-español. Saharaui y alcarreño.

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