Verde oscura

farolas

A la izquierda, una farola de vapor de sodio da luz amarilla. A la derecha, una nueva con lámpara LED de luz blanca. // Foto: ANP

Por Álvaro Nuño.

El vicealcalde de la ciudad, Jaime Carnicero, comparecía la semana pasada ante los medios de comunicación para informar sobre el grado de ejecución de las inversiones incluidas en el nuevo contrato municipal de gestión energética, -vigente desde el pasado 12 de septiembre- y que lleva a cabo la empresa Ferrovial Servicios.  En estos tres meses, ya se han sustituido el 36% de las farolas de Guadalajara por otras de tecnología LED, lo que supone, de momento, una reducción de las emisiones de CO2 de 1.649 toneladas, lo que equivaldría a la plantación de 5.491 árboles en la ciudad, se calcula.

Hasta ahora, esta empresa ha invertido 1,9 millones, de los cinco que destinará a este fin cuando termine de sustituir los 14.791 puntos de luz de toda la ciudad. El cambio consiste en sustituir las antiguas lámparas de vapor de sodio por otras de tecnología LED que dan luz blanca y que, según sigue informando el Consistorio, se ajustan a la normativa de eficiencia energética que debe cumplir el Ayuntamiento, “siendo pionero en desarrollo urbano sostenible”, afirma el edil popular sacando pecho. De hecho, cuando se cambien la totalidad de las farolas de la ciudad, se producirá una reducción de 4.425 toneladas de emisiones de CO2 al año, el equivalente a la plantación anual de 14.736 árboles.

Esta medida, tomada por el Ayuntamiento en pos del cuidado del medio ambiente, no sólo nos ahorrará cortar toda esa cantidad de árboles y la emisión de las miles de toneladas de polución a nuestra maltrecha atmósfera, sino que además, supondrá un ahorro para las arcas municipales y, por ende, a los bolsillos de los ciudadanos, puesto que se calcula que las nuevas farolas garantizan un ahorro energético del 68% frente a las anteriores y un ahorro económico anual de 300.000 euros, durante sus doce años de vigencia del contrato.

Lo que hace el Consistorio no es otra cosa que adecuarse a los nuevos tiempos y utilizar las nuevas tecnologías que intentan que contaminemos menos. Lo habrán comprobado ustedes mismos ya desde hace varios años si se los ha fundido alguna lámpara en casa. Las viejas bombillas transparentes y que emitían esa luz amarilla se han ido sustituyendo poco a poco por las nuevas LED, que son un poco más caras, pero son más longevas. De hecho, las primeras ya no se fabrican desde 2012 y es difícil encontrarlas. Como en casi todos estos asuntos, una normativa europea está detrás de este cambio al que, como todos nos cuesta acostumbrarnos porque tardan más tiempo en encenderse que las antiguas y además emiten luz blanca en vez de la tradicional amarilla, más cálida , justo lo que ocurre con las nuevas farolas de Guadalajara.

Pero, particularmente, también he notado una diferencia entre las nuevas farolas y las antiguas. Me encuentro en el grupo de los “afortunados” vecinos que ya contamos con los nuevos puntos de luz en mi barrio y, como decía, creo que las calles están sensiblemente más oscuras. Mi familia comparte esta percepción; yo les dije: “Tranquilos, debemos adecuarnos al cambio, como lo hicimos con las lámparas de casa, cuando el ojo se acostumbre, veremos igual”. Pero ha pasado el tiempo y la penumbra permanece. De hecho, es la sensación generalizada con el resto de vecinos; en los ascensores, en los bares o en los encuentros fortuitos en plena calle, uno de los temas de conversación habitual es que las nuevas, modernas y ecológicas farolas LED dan menos luz que las antiguas. La sensación es generalizada, pero claro, nadie tiene un fotómetro para medir la intensidad de la luz.

Lo que también se aprecia a simple vista es que, además del cambio de color del amarillo al blanco, el foco de las nuevas farolas alumbra en un radio mucho más concentrado por lo que cuando paseas entre dos farolas, la penumbra invade la calle. Y si la vía no tiene carteles luminosos de locales comerciales o, en ese momento no pasan vehículos con los faros encendidos, puede considerarse oscuridad. Las antiguas farolas reflejaban parte de su luz en la fachada de los edificios, pero las nuevas no lo hacen, convirtiendo las calles en túneles.

No voy a ser yo quien se posicione en contra de todas aquellas medidas que permitan un ahorro energético, eviten la contaminación lumínica, la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera y la tala de árboles. A diferencia de Mariano Rajoy, no tengo ningún primo que dude a estas alturas de que el cambio climático es una amenaza real contra la que debemos tomar medidas de ahorro energético. No hay que irse a los polos a verlo, ni siquiera dentro de 50 o cien años, Sólo con mirar estas semanas desde nuestra ciudad al sur, podemos apreciar a simple vista la boina de polución que cubre Madrid. Pero, creo que nuestros gestores deben encontrar un equilibrio entre esos objetivos y la prestación de un servicio tan visible como es la iluminación de una ciudad por la noche -en el largo otoño e invierno castellano, a partir de las seis de la tarde, las farolas se encienden por la falta de luz solar-. Habría que buscar el modo de que sigan dando la misma luz que antes pero gastando menos. Ese sería el punto ideal al que el Ayuntamiento y la empresa concesionaria deberían llegar.

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Los autobuses de gas fue otra medida contra la contaminación adoptada por el Ayuntamiento en 2012. // Foto: ANP

Salvando las distancias, el caso de estas farolas verdes y oscuras podría compararse con el del cambio de servicio de autobuses urbanos en 2012. También supuso un ahorro considerable para el Ayuntamiento -de unos 400.000 euros calculaba entonces el concejal responsable, Juan Antonio de las Heras-, y también se adoptaron importante medidas contra la contaminación, cambiando toda la flota de vehículos de gasolina por autobuses de gas, mucho menos contaminantes. Pero, el cambio del servicio supuso también un descenso de una tercera parte de los viajeros, motivado por el mal diseño de las líneas y la supresión de paradas y recorridos. Se cometió entonces el error de intentar que el ciudadano se adecuase al servicio en vez del servicio al ciudadano. Ahora corremos el riesgo de que, con la caída del sol, las calles se queden completamente desiertas.

El caso es diferente, pero también afecta más a esa parte de la población que se traslada andando de un lugar a otro y que carece de vehículo particular -personas mayores y jóvenes – y que, al menos en el caso de los ancianos, se sienten más inseguros en la penumbra en que se están quedando las calles de la ciudad.

NOTA: Desde este blog, no tenemos por menos que felicitar y felicitarnos porque uno de sus fundadores, Rubén Madrid, ha ganado la X edición del Premio de Periodismo “Libertad de Expresión” que convoca La Asociación de la Prensa de Guadalajara -cuyo fallo se hacía público ayer mismo-, por el artículo de opinión “Cómo hacemos ciudad” publicado en este mismo espacio el pasado 11 de febrero. Enhorabuena por tanto a Rubén, a sus lectores y a este Hexágono, ya que no es el primer premio que recibe. 

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3 pensamientos en “Verde oscura

  1. 5 millones de euros entre 14.791 bombillas sale a 338 euros cada bombilla y la mano de obra de sustituirla. Es un ROBO si la bombilla no ilumina. La tecnología LED permite elegir el color y la potencia prácticamente a la carta. Por ese precio se pueden poner del mismo color que las viejas e incluso en un tono más agradable y con más potencia. No sólo se van a gastar 5 millones de euros ahora (alguien se ha sacado mucha tajada) sino que antes de dos años se van a gastar otros 5 millones o más en sustituir las que están poniendo ahora por las que realmente deberían estar colocando. Por muchos años que puedan durar ya lo están diciendo ustedes: no iluminan correctamente, no cumplen con su función.

  2. Es de pena…vamos a oscuras. La Avda. de Castilla, la “Carrera”… dan miedo. Si hablamos ya de las pequeñas calles el miedo pasa a ser pánico al transitar. Este verano muchas terrazas van a tener que instalar focos o un cine de verano aprovechando la oscuridad para atraer a la clientela. Y el concejal sale presumiendo como si lo hubiera inventado él y tomándomos de nuevo por tontos.

  3. Coincido que no alumbran una mierda, y que esto es responsabilidad del técnico o autoridades competentes a han elegido el modelo de bombilla de led.
    Actualmente las bombillas de led están muy evolucionadas y te permiten elegir el color y la potencia lumínica.
    Por favor que alguien haga una medición de los lumemes que dan las bombillas de leds actuales que han instalado y las antiguas de neón. La diferencia tiene q ser abismal.
    Si nuestros representantes en el ayuntamiento hicieran su labor de representar a los ciudadanos tomarían cartas en el asunto inmediatamente y no saldrían a echarse flores por este desastre.
    Por favor que tomen nota de la queja generalizada y que por lo menos no instalen más bombillas del mismo modelo.

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