Pucherazo electoral

Pucherazo

A las 16:45 del propio 20D, los medios y las redes ya se hacían eco del posible pucherazo electoral. // Foto: Facebook

Por Álvaro Nuño.

El pasado domingo por la mañana, en plena jornada electoral, en una de las cuatro mesas que albergaba el instituto José Luis Sampedro de la capital, ocurrió un suceso, -a mi juicio-, extremadamente grave, y del que varios medios de ámbito nacional se hicieron eco inmediatamente, volando la noticia por las redes sociales a toda velocidad. Con la posterior tensión del recuento de los votos, los resultados electorales y el incierto panorama político que han dejado las urnas, la verdad es que no he oído más noticias sobre el asunto a nadie, salvo a mi compañera Concha Balenzategui, que lo recordó en su magnífico análisis poselectoral y a algún otro medio que sí ha seguido la noticia.

Desde luego, para mí el hecho es de una gravedad extrema que les cuento de boca de algunos de los testigos presenciales esa mañana:

Entre las 11 y las 11:30 aproximadamente, una persona minusválida que integraba un grupo proveniente del Centro de Atención a Minusválidos Físicos de Guadalajara (CAMF) se acercó a un apoderado de Ciudadanos y le pidió ayuda porque “no sabemos a quién vamos a votar”, le dijo literalmente. Portaba dos sobres cerrados -al Congreso y al Senado-, que, supuestamente, le habían preparado en el centro, pero que contenían en su interior papeletas de un partido “al que él no quería votar”. El apoderado le dijo que él no podía intervenir en el proceso de votación y le trasladó la situación a un miembro de la Policía Local que se encontraba en el lugar junto a otro agente de la Policía Nacional. En ese mismo instante, otro compañero del denunciante pidió lo mismo, que le ayudaran a cambiar el voto.

El agente llamó a sus superiores consultando el modo de operar en este caso y decidieron extraer los votos de todos los sobres que traían ese grupo de personas, romperlos y acercar a los minusválidos a la cabina para que pudieran elegir libremente al partido que quisieran. A partir de ese momento, los dos agentes de Policía Local y Nacional repitieron la misma operación con todos los discapacitados físicos que llegaron en otros dos o tres transportes colectivos. Todas las papeletas que extrajeron de los sobres cerrados eran del mismo partido, el PSOE. Después, algunas de estas personas votaron al PP, a otras formaciones y algunos de ellos mantuvieron su voto al Partido Socialista. Fueron los últimos porque el resto de la jornada, todas estas personas ya acudieron de manera individual a votar y sin traer los sobres de fuera. Según calcula uno de los apoderados presentes, antes de este suceso y desde las nueve o nueve y media de la mañana, entre setenta y ochenta discapacitados físicos bajaron al colegio electoral siempre en pequeños grupos de unas seis personas, transportados desde el CAMF en furgonetas asistidas o ambulancias, acompañados por personal del propio centro, y con sus votos ya preparados para introducirlos en la urna. Debido a sus problemas de movilidad, necesitaban ayudaban para sacar los sobres de Congreso y Senado y los DNI de sus sillas, bolsos, o incluso de debajo de las piernas los que iban en silla de ruedas.

Según algunos de los apoderados presentes, se dieron dos curiosas circunstancias: en primer lugar, que las personas a las que la Policía les ofrecía su asistencia para cambiar su voto preferían hacerlo sin la presencia del personal del CAMF allí desplazado; y, en segundo, que una vez ocurrido el incidente, el transporte asistido desde el centro se interrumpió bruscamente, bajando estas personas ya por sus propios medios.

JL Sanpedro

Entrada del Instituto José Luis Sanpedro, colegio electoral donde ocurrieron los hechos. // Foto:  castillalamancha.es

Una vez finalizada la jornada electoral, este hecho quedó reflejado en el acta de la mesa, solicitando expresamente algunos de los interventores no incluir las siglas de ningún partido político, algo que  hizo el Presidente con el acuerdo del resto de representantes políticos allí presentes. El periódico digital El Confidencial -uno de los primeros que difundió la noticia- ha informado que, con posterioridad, que el Partido Popular ha denunciado este suceso a la Junta Electoral Provincial. Según esta misma información, los responsables del CAMF están “atónitos” con lo sucedido y recuerdan que los residentes padecen minusvalías físicas pero no mentales.

En conclusión, existe una denuncia -al menos verbal- por parte de un ciudadano a un agente de la autoridad pidiéndole ayuda para ejercer su voto libremente en pleno colegio electoral, situación agravada por su minusvalía física, y un intento de coacción o al menos de injerencia por parte de no se sabe qué persona o personas, que quisieron que otras que necesitan asistencia -quizás de la misma persona o personas que lo hicieron- votaran una determinada opción política sin su conocimiento y voluntad.

Siempre han corrido rumores de esta índole en todas las elecciones sobre residencias o asilos en las que se especulaba que sus inquilinos -personas mayores- iban a las urnas con el sobre cerrado y que, por tanto, no ejercían libremente el voto. Hasta ahora eran leyendas urbanas de las que no se tenían pruebas, pero ahora, el hecho sí ha quedado reflejado oficialmente, al menos, en un informe que elevó el agente de la Policía Local esa misma mañana y la propia mesa al final de la jornada, además de una denuncia elevada a la Junta Electoral Provincial por parte del Partido Popular. Pero se desconoce si los hechos acaecidos se produjeron también anteriormente con otros minusválidos que no quisieron o no se atrevieron a decir nada, votando por tanto una opción no elegida por ellos y que alteraría el resultado de la votación en esas urnas. Tampoco se sabe qué persona o personas preparaban los votos en los sobres cerrados y se los daban a estas personas para que los introdujeran, si esa persona trabaja en el CAMF, si actuaba de manera individual y cómo consiguió todas esas papeletas, supuestamente, de un mismo partido político.

Todas ellas son preguntas que exigen una investigación profunda y exhaustiva por parte de la Junta Electoral Provincial, en caso de que se dedujera que ha habido un delito electoral, o, en cualquier caso, de la Justicia ordinaria por delitos de coacción, con el agravante de que estamos hablando de personas con graves discapacidades físicas que les hacen dependientes y, además, residentes en un centro  público -recordémoslo también-, en el que se supone, les daban las papeletas introducidas en sobres cerrados. Este aspecto, también implica una investigación interna en el propio CAMF que delimite los hechos y las responsabilidades del personal que pudo hacerlo.

¿Denunciaría usted a una persona de la que es completamente dependiente y cuya ayuda necesita diariamente para levantarse, acostarse, asearse, trasladarse o cualquier otra acción? La valentía de esa persona minusválida que se atrevió a hacerlo en ese colegio electoral esa mañana y el buen criterio de los policías, que garantizaron el derecho a ejercer su voto libremente a él a y al resto de sus compañeros a partir de ese momento, exige una investigación que dirima lo ocurrido, que determine si hay algún tipo de delito y que evite que sucesos tan lamentables, vergonzantes y bochornosos como este nunca más se vuelvan a producir.

 

 

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