Ni una menos…

minuto silencio

Minuto de silencio ayer frente a la Subdelegación del Gobierno de Guadalajara por la mujer fallecida en Galápagos. / Foto: Ayto. Guadalajara

Por Míriam Pindado

Estaba escribiendo un artículo sobre el día de Reyes, un artículo agradable para un día como este, pero la actualidad me ha obligado a cambiar de opinión. Sé que podré escribir sobre esta celebración cada 6 de enero, sin embargo, espero no tener que volver a escribir sobre mujeres asesinadas a manos de sus parejas nunca más. De hecho, espero que este sea el último artículo sobre violencia de género en esta provincia, en este país…y en cualquier parte del mundo.

Y es que el nuevo año no ha empezado con buenas noticias en la provincia. El primer lunes de 2016 dejaba en las portadas un nuevo caso de malos tratos bastante distinto, afortunadamente, a los que suelen saltar a los medios de comunicación (esos que acaban con alguna víctima mortal). El suceso ocurrió el sábado día 2 en la ciudad de Guadalajara cuando un hombre apareció en las dependencias de la Policía Local solicitando “ser detenido para evitar asesinar a su exmujer” después de agredirla. Los agentes comprobaron que la víctima presentaba signos de agresión que no revestían gravedad, de hecho no fue necesaria atención sanitaria urgente.

La esperanza, la cordura y el sentido común asomaban la cabeza: “Algo puede cambiar”, pensé. Este caso podía haber sentado precedente pues si todas las personas tentadas a agredir a sus parejas se entregasen antes de hacerlo no tendríamos que lamentar más víctimas mortales. Pero no fue así. Pocas horas después de conocer esta noticia, una mujer de 33 años fallecía en la localidad de Galápagos. Según fuentes del Servicio de Atención de Urgencias 112 de Castilla-la Mancha, la mujer habría muerto tras ser apuñalada por su pareja en lo que sería, de confirmarse los hechos, un nuevo caso de violencia de género. Hasta el lugar de los hechos se desplazaron agentes de la Guardia Civil, ambulancia y un médico de urgencias que certificó el fallecimiento de la joven. La pareja de la mujer ha sido detenida como autor de un presunto delito de homicidio, según han informado fuentes de la Delegación del Gobierno. Las mismas que indicaban ayer que la víctima no había interpuesto con anterioridad ninguna denuncia por violencia de género ni que se tenía constancia de agresiones previas.

Balance y nuevo año

Ella ha sido la segunda víctima por violencia machista del año en España (dos muertes en 24 horas a fecha 5 de enero). La primera fue una mujer de 43 años de nacionalidad rumana que previamente había sido estrangulada en su domicilio en Madrid. El año 2015 cerraba horas antes de las campanadas con los cuerpos sin vida de una pareja y su bebé en Torrevieja (Alicante). Todo parece indicar que se trata de un caso de violencia de género: el último de un año en el que se han registrado 56 mujeres y tres menores víctimas mortales por violencia de género.

Las cifras, aún provisionales, facilitadas por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, revelan pocos cambios respecto a años anteriores en este tipo de crímenes. Es más, el número de víctimas mortales ha aumentado. Se cuentan así 56 crímenes (o hasta 60 si se confirman  otros casos abiertos como el de Torrevieja) frente a los 54 registrados en 2014 y 2013 y a los 52 que dejó 2012.

mapa

Si analizamos las estadísticas, comprobaremos que las cifras se mantienen más o menos en la misma línea. Una línea roja que en 13 años suma un total de 822 mujeres asesinadas por violencia de género en España desde el año 2003. Un número que nos deja sin aliento: más de cinco mujeres al mes durante trece años. Y si tenemos presente que desde 2013 además, se cuentan los hijos de mujeres maltratadas muertos a manos de ese maltratador, añadiríamos 13 víctimas más en algo menos de tres años. Resumen total: 834 víctimas mortales en poco más de una década. Una tragedia.

Una tragedia para una sociedad democrática e igualitaria como es la española. Una sociedad que tiene que seguir lamentando la muerte de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas en un ámbito doméstico que muchas veces se oculta entre cuatro paredes y un techo infranqueables. La mano que se levanta es la misma que calla a la víctima, pero el miedo solo trae más miedo, más silencio, más soledad, más vulnerabilidad y más riesgo. Por ello, las autoridades siguen invitando a todas estas personas víctimas de violencia doméstica o violencia machista que denuncien.

8a51f7763ff84e908e42ab7e9d3d8069ce7d2966Según los datos provisionales adelantados por el Gobierno de España, de las 56 mujeres asesinadas en 2015, sólo 13 habían denunciado y en un caso más no se dispone de esa información. El grupo más amplio (18 mujeres) tenían entre 41 y 58 años; 16 estaban entre los 31 y los 40; y doce no habían cumplido la treintena. La mayoría de ellas (45) aún mantenían una relación de pareja con el homicida, mientras 11 ya la habían interrumpido.

En cuanto al cómputo general de denuncias, en los dos últimos años ha habido un ligero repunte (demasiado ligero vistas las consecuencias) y, según los datos recopilados por Europa Press a finales de noviembre, más de 16.500 mujeres tenían protección policial por estar en riesgo. Pero nada será suficiente mientras siga habiendo víctimas de violencia machista. ¿Qué se puede hacer para acabar con esta lacra? Las autoridades mantienen su empeño con políticas preventivas y medidas de protección, sin embargo, y según la propia delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández, no hay un único factor que explique por qué habiendo denuncia se produce el crimen.”Nos encontramos con una pluralidad de causas. En unos casos la denuncia había fracasado porque la mujer se había retirado. En otros, se había quebrantado la medida. En algunos casos había fallado la coordinación entre administraciones y en otros se habían dictado sentencias absolutorias, archivos de sentencias o denegaciones de órdenes de protección”, señalaba en una entrevista a Europa Press.

Pero para avanzar en el análisis de estas causas, hay que registrar los casos. ¿Y cómo? Denunciando. Los hechos de violencia doméstica nunca deben silenciarse, ni por parte de la víctima ni del resto de la ciudadanía. Solo con una sociedad implicada conseguiremos una sociedad libre de violencia de género.

 

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