La sangre en las venas

presentacion siglo futuro

Presentación de las nuevas actividades del 25º aniversario de la Fundación Siglo Futuro. // Foto: culturaenguada.es

Por Borja Montero

Todo cuerpo, por muy bien conservado que tenga todos sus órganos, precisa de la sangre, un líquido bastante abundante pero no por ello menos importante, ya que es quien dota de vida, alimento y calor a todos y cada uno de los sistemas que hacen funcionar el organismo. Del mismo modo, toda comunidad, por muy efectivas que sean sus instituciones y bien tejidas que estén sus redes, suele precisar de una sociedad civil activa para vertebrar las necesidades y demandas de la ciudadanía y llegar allá donde la mano de los poderes públicos o la búsqueda de rentabilidad de las entidades privadas no pueden llegar. Asociaciones, plataformas, colectivos, sindicatos y clubes de todo tipo son los que tienen que llenar esos vacíos, lamentablemente cada vez más amplios.

Esta semana, la Fundación Siglo Futuro ha presentado el inicio de los fastos que servirán para conmemorar su vigésimo quinto aniversario, una longevidad que les ha llevado a poner a disposición de los guadalajareños 2.360 actos públicos de diferente índole hasta el momento, y lo que les queda por delante. Al margen de otra nueva guerra de cifras en cuanto a las conmemoraciones (el Club Siglo Futuro fue fundado el 1 de junio de 1992, por lo que no le toca soplar tantas velas hasta dentro de 18 meses), se presenta un año en el que, nuevamente, la inventiva de Juan Garrido y sus colaboradores deberá sobreponerse a las siempre tozudas cifras, ya que cuentan con 52.000 euros para cubrir un año de actividades de calado, que no todos los cursos se celebran cifras de esta envergadura. Lo que se sabe por ahora así lo hace prever: Ángel Gabilondo, Fernando Savater, Amelia Valcárcel, Almudena Grandes, la XXV Cumbre Flamenca o nuevos certámenes musicales y literarios.

El mayor logro de Siglo Futuro, ya sea como Club o como Fundación, no reside tanto en el hecho en sí de haber podido sobrevivir durante tanto tiempo, incluso crecer en influencia y actividades con el paso de los años; ni siquiera en una hoja de servicios brillantísima, con invitados de gran relevancia nacional e internacional, premios Nobel incluidos, algo tildado de “milagro” por el propio presidente. El mayor activo con que cuenta esta asociación cultural es la tozudez de sus gestores, ese convencimiento de que su actividad y sus desvelos son positivos para una ciudad en la que echaban en falta citas de cierta altura cultural y científica, un espacio de debate y divulgación.

En las sociedades más pequeñas, los municipios de menor población, sus habitantes saben que la única manera de poder llevar a cabo determinadas actividades es implicarse directamente en su organización, a la vez que esta actitud puede servir como forma de llamar la atención de otros vecinos sobre una determinada actividad, una suerte de círculo virtuoso que hace que surjan y se perpetúen las asociaciones en este entorno. En las grandes ciudades, más impersonales y anónimas, parece que siempre va a haber alguien que se haya ocupado ya de nuestras propias apetencias y que podremos apuntarnos sin más a una asociación o evento que otros se han encargado de preparar. Sin embargo, donde más necesaria se hace la presencia de esta sangre en las venas es, precisamente, en comunidades de mediano tamaño, como es la ciudad de Guadalajara. En este entorno, con un escenario un tanto más displicente que en cualquier de los otros dos casos, ya que no se cuenta ni con la cercanía de todo el vecindario de los pueblos pequeños ni con la esperanza de que, entre lo masivo del público potencial de las grandes ciudades, alguien pueda sentirse aludido e interesado por la iniciativa de uno, es precisamente el convencimiento y el empuje para conseguir los objetivos más ambiciosos, para seguir con vida y actividad, lo que termina abriendo a determinadas un hueco importante en la ciudad, en este caso en su agenda cultural.

maraton de los cuentos

El Maratón de los Cuentos es una de las actividades culturales con más tirón de la agenda capitalina. // Foto: afgu.org

A pesar de estas dificultades, Guadalajara cuenta con un tejido asociativo bastante activo en diferentes niveles: vecinal, reivindicativo, asistencial, cultural… En el tema que nos ocupa hoy, cabe recordar que las principales atracciones turísticas de corte cultural que tiene Guadalajara nacen de la pulsión de colectivos ciudadanos: El Tenorio Mendocino, gracias a Gentes de Guadalajara, y el Maratón de Cuentos, obra del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara. Además, la ciudad cuenta también con la programación estable desde hace casi cuarenta años del Cine Club Alcarreño, otro ejemplo de lucha incansable por seguir proyectando ese “otro” cine a pesar de diversos cierres de pantallas, cambios de sede e, incluso, intentos de “usurpación”, y con su propio certamen de cortometrajes, el Festival de Cine Solidario (FESCIGU), desde hace casi década y media. Todo ello sin olvidar a Antorcha, que ya tiene su plaza en Los Valles; la Agrupación Teatral Alcarreña, con su Arcipreste de Hita y sus representaciones “ATAquilla”; las asociaciones folklóricas, los concursos de la Agrupación Fotográfica, los treinta programas semanales de Radio Arrebato y a quienes mantuvieron “en la puñetera calle” la actividad de un teatro cerrado sin motivo aparente.

De vida o muerte. Si la actividad de todos estos colectivos, que se ocupan de nuestros ratos de asueto y esparcimiento, nos parece encomiable, mucho más lo es en el caso de las asociaciones asistenciales, que se ocupan de asuntos mucho más importantes, de vida o muerte en ocasiones. Tocadas por la crisis incluso en mayor medida que otros colectivos de la ciudad y de la provincia, las organizaciones de enfermos, discapacitados y pacientes de todo tipo tienen en hándicap de que no pueden abandonar su actividad así como así. Todo lo contrario. A pesar de los recortes sanitarios, de la imposibilidad de algunos socios de hacer frente a las cuotas, de la reducción de las ayudas de las administraciones, los voluntarios y trabajadores de estas asociaciones han redoblado sus esfuerzos para poder seguir atendiendo a quienes les necesitaban. Y en este caso, sí que es una cuestión de sangre.

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Un pensamiento en “La sangre en las venas

  1. Me ha gustado el artículo pero he echado de menos una asociación en tus listados: la Agrupación Fotográfica, que en este 2016 cumplirá nada menos que 60 años (y 61 su concurso más ilustre, la Abeja de Oro). Pero no te preocupes, se está cociendo algo muy gordo que ya se sabrá a su debido tiempo… Saludos 🙂

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