Libertad de Prensa: Informar y reivindicar para poder celebrar

Por *Mar Corral

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Mar Corral, presidenta de la Asociación de la Prensa de Guadalajara. // Foto: Mar Corral.

“Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural.”  Kofi Annan, séptimo secretario de Naciones Unidas y Premio Nobel de La Paz en 2001.

Quizá éste sea el oremus que los periodistas debemos recordar a cuantos nos rodean porque, más allá de ser un simple lema, dicho mensaje constituye el leit motiv de nuestra profesión, “el mejor oficio del mundo”, en palabras del literato y reportero, Gabriel García Márquez. Ante una meta tan ardua, a los profesionales de la información y de la comunicación parece que no nos queda más remedio que aprovechar el día de nuestro Patrón, San Francisco de Sales ­y todas las oportunidades que se nos presenten–, para transmitir a la sociedad la trascendencia de su apoyo a nuestra labor informativa y reivindicar ante las instituciones el respeto imprescindible para poder ejercer un periodismo libre, independiente y de calidad, eje de toda democracia. No se me ocurre una celebración mejor en las circunstancias actuales.

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Portada del Informe sobre la Profesión Periodística 2015 (APM)

Aunque el Informe sobre la Profesión Periodística 2015, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y difundido por la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), reflejen un halo de esperanza en el panorama al que nos enfrentamos, al constatar que la vorágine en la destrucción de empleo parece haber aminorado su marcha desde 2014 y que comienza a crecer la facturación de los medios de comunicación, lo cierto es que este sector y sus profesionales hemos quedado demasiado maltrechos, hasta el punto de parecer varados en un carril de no retorno.

Cuando los números hablan

Las cifras no engañan. En Guadalajara, desde enero de 2009 hasta la fecha actual, han desaparecido más de 150 empleos de nuestros medios de comunicación (10.400 en todo el territorio español, según datos del Observatorio de la Crisis de FAPE), correspondiendo un 70 por ciento a puestos de trabajos de periodistas. Lamentablemente, la precariedad laboral que se ha instaurado entre nosotros está haciendo el resto, asfixiando y amenazando al profesional hasta conducirle a una situación de indefensión y debilidad desde la que, en demasiadas ocasiones, tiene que enfrentarse a continuos intentos de manipulación que acaban limitando el ejercicio de su labor e impidiendo a la ciudadanía el acceso a una información independiente y veraz.

Así que cuando alguien como yo, periodista y miembro activo de una asociación de prensa, lee –con cierto recelo, pero con muchísimo interés– que en los últimos cinco años, según el Informe de la Profesión Periodística 2015, ha crecido “la facturación conjunta de la televisión, la radio, las revistas y los diarios, llegando al 9 por ciento”, por supuesto, me alegro infinitamente, pero sigo sin acabar de ver la luz, porque nuestro escenario cotidiano poco parece avanzar. Tampoco tranquiliza la ansiedad que se puede percibir en los compañeros que nos rodean ante la inseguridad de su situación o frente a un futuro siempre demasiado incierto, poco esperanzador.

A la búsqueda de la supervivencia

Desgraciadamente, tras devorar el resto de los inputs de dicho informe, tuve que reafirmarme en lo que ya sospechaba: que los medios impresos continuaron cayendo durante 2015 y que las audiencias de los diarios, revistas, televisiones y radios (en soporte convencional) también se movieron a la baja o siguieron estancadas… Sin duda un panorama desolador para todos: profesionales y medios de comunicación. Asimismo, dicho documento deja patente que, al tiempo que los tradicionales están viendo como merman sus audiencias, las de sus homólogos on line parecen estar creciendo, aprovechando la imparable aceptación de Internet por parte de la sociedad.

Gráfico sobre destrucción de empleo en el sector. Informe sobre la Profesión Periodística 2015.

Gráfico sobre destrucción de empleo en el sector. Informe sobre la Profesión Periodística 2015.

Ahora bien, ante este cúmulo de situaciones adversas y cambiantes no cabe la inacción o el mirar a otro lado. No es el momento de arrepentirse por haber escogido ejercer el periodismo y sí el de buscar los apoyos imprescindibles para salir de este bloqueo. Es preciso aprovechar todos los recursos y herramientas que tenemos a mano y de unir voluntades, rentabilizando las sinergias de los movimientos asociativos para colaborar en la misma dirección: un profesional preparado para hacer frente a cualquier reto y unas asociaciones de periodistas comprometidas, que estén a su lado mientras va quemando etapas.

En cuanto a los profesionales de la información, tenemos la obligación de recordarnos a nosotros mismos, pero también a la sociedad y las instituciones que, en cualquiera de los ámbitos más arriba reseñados, en los medios tradicionales o en los que están surgiendo al amparo de la era digital, la figura del periodista y su visión profesional son imprescindibles. El savoir faire de nuestro buen oficio, sumado a la ética y deontología, que nos tienen que acompañar de serie desde nuestra formación, nos pueden proporcionar la clave del éxito para ayudar a reinventar-revitalizar los soportes convencionales o a convertirnos en pioneros de las alternativas digitales, ya sea como generadores de contenidos o como creadores de medios. Esta sería nuestra mejor garantía de éxito como bien han demostrado algunos compañeros de esta provincia al crear proyectos de muy buena factura.

Es más, en aras de nuestra propia supervivencia, tendríamos que esgrimir, siempre con coraje, dicho bagaje de ética y oficio como única salvaguardia frente a esa faceta de la precarización que puede ser capaz de conducirnos a reproducir o sufrir los errores habituales del falso periodismo, esos que demasiadas veces nos asaltan desde las redes sociales y algunos medios tradicionales en forma de flagrantes atentados contra la veracidad y calidad de la información. Ser garantes de ésta última es el gran valor añadido del periodista y hay que proclamarlo a los cuatro vientos, demostrando al resto de los interlocutores sociales que nuestro colectivo es la única vía para acceder a una información fiable. Y ésta es un bien demasiado sensible y valioso que merece ser protegido por todos. De ahí que sea preciso exigir,  especialmente ante la administración – pero también en el entorno de la iniciativa privada, que la información esté en manos de verdaderos periodistas y no en las de profesionales de otros ámbitos.

Afianzando objetivos

Ante la magnitud de los desafíos planteados, aunque las asociaciones de Castilla-La Mancha trabajan intensivamente en todas las direcciones aquí reseñadas (y algunas más), nunca deberían perder de vista su gran reto: la creación de un Colegio Profesional de Periodistas Regional, que aglutine a nuestro colectivo ayudando a afianzar y a dar un nuevo impulso a los objetivos que éste necesita y demanda.

En resumen, frente al espectro de paro y precariedad descrito, sólo una asociación dinámica y fuerte puede apoyar a sus miembros y generar las sinergias que contribuyan a recuperar el espacio social que la figura del periodista ha perdido. Además de recordar a la sociedad y las instituciones que, tal como reclamaban los representantes de la Organización de las Naciones (ONU), el pasado 3 de mayo, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, sólo el periodismo de calidad permite a los ciudadanos adoptar decisiones sobre el desarrollo de sus sociedades con conocimiento de causa, y se esfuerza por sacar a la luz la injusticia, la corrupción y el abuso de poder. Para ello, el periodismo debe tener la posibilidad de prosperar, en un entorno propicio en el que los periodistas puedan trabajar con independencia, sin interferencias indebidas y en condiciones de seguridad.”

A su vez, a los profesionales de la información y la comunicación sólo nos queda seguir en pie y buscar los resquicios del panorama actual para no dejar marchar ningún tren de este cambiante horizonte que se despliega ante nuestros ojos; crear fórmulas para aprovechar el potencial de los medios tradicionales y explorar sin miedo los recién acuñados por las nuevas tecnologías. Asimismo, necesitamos persistir en la reflexión sobre el propio ejercicio profesional y no olvidar nunca que, tal como dicta nuestro código deontológico, “el primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad”. En nuestras manos está la responsabilidad última de trabajar desde la independencia, la honestidad y la lealtad a la ciudadanía. Y que nadie olvide que…

“Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia”.

*Mar Corral es la actual presidenta de la Asociación de Prensa de Guadalajara. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, trabajó en El Economista

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