“Papás 2.0”: Error de sistema

Cartel del proceso de admisión a los centros para el próximo curso escolar.

Cartel del proceso de admisión a los centros para el próximo curso escolar.

Por Concha Balenzategui

En estos días muchas familias de Guadalajara acometen la tarea de elegir el centro escolar de sus hijos para el próximo curso. Son los que se escolarizan por primera vez, los que inician una nueva etapa (Primaria, Secundaria o Bachillerato) y también los que quieren cambiar de centro. En toda Castilla-La Mancha, el plazo de inscripción comenzó el 8 de febrero, y termina el 7 de marzo.

Hay tiempo, por tanto, para realizar este trámite, aunque conviene no dejarlo para el final, porque les advierto que no es demasiado fácil. Las secretarías de los centros y los grupos de WattsApp de padres de alumnos son testigos estos días de las dificultades para unos trámites que, este año, como novedad, se hacen casi exclusivamente de manera electrónica. De hecho, los impresos autocopiativos donde se podían hacer las inscripción han desaparecido, y todo se realiza a través del portal de internet y el conocido programa “Papás 2.0” (al que nos tememos que la viceconsejera de la Mujer, Araceli Martínez, esté deseando hincar el diente, para rebautizarlo como “papás y mamás”).

Pero no es este del “género” el problema de la plataforma de internet. La cuestión es que no funciona bien y no está demasiado clara para el común de los mortales, por muy habituados que estén a realizar compras y trámites en la red. La propia web de Educación de la Junta de Comunidades alberga una una guía para los padres convocados a esta solicitud, que algunos centros han enviado a los tutores por correo electrónico. Otros ofrecen indicaciones, mediante reuniones de padres o en sus propias páginas web. Y se pueden solventar las dudas en el teléfono 012 o en las secretarías de los colegios, donde también pueden acudir quienes no tengan acceso a la red, o no consigan cumplimentar el trámite sin ayuda.

Por pura responsabilidad, la mayoría de los ciudadanos somos favorables a la paulatina desaparición del papel y a las ventanillas electrónicas que evitan colas y facilitan los horarios. Pero es necesario contar con herramientas eficaces, con portales testados en distintos navegadores y dispositivos, y que tengan una interfaz clara e intuitiva, asignaturas que el programa “Papás 2.0” aún tiene pendientes. Es frecuente que se “cuelgue” cuando se intenta cargar el listado de centros; no “corre” bien -ya lo advierten- si el solicitante se quiere identificar con la firma digital -es preferible hacerlo con la contraseña que facilitan en los centros-. Y también es un ejercicio de paciencia añadir la segunda firma a la solicitud, pues otra novedad de este año es que debe estar firmada por los dos progenitores o tutores.

Acceso al Programa Papás 2.0

Acceso al Programa Papás 2.0

Ciertamente, esta es solo la parte técnica de un trámite, el de elegir centro, que reviste mucha importancia y para el que no siempre se maneja toda la información necesaria. Es relativamente fácil saber si el centro cuenta con comedor o aula matinal; más peregrino averiguar qué tipo de actividades extraescolares ofrecen o qué normas rigen el centro. Pero dejamos en manos del boca a boca otras cuestiones sobre el funcionamiento del centro, como los resultados académicos, el claustro de profesores, o los recursos de apoyo. Luego está la supuesta “fama” que un centro haya conseguido labrarse, que no siempre -o más bien casi nunca- obedece fielmente a la realidad.

Desgraciadamente, el problema de la elección de centros no se limita al funcionamiento de una plataforma informática que deja bastante que desear. El meollo de la cuestión está en que se mantiene el mapa único de centros para todos los alumnos, con el único elemento corrector de unos baremos que también son los mismos: Se otorga más puntuación por tener hermanos escolarizados en el mismo centro, por que los padres trabajen en él, por tener algún tipo de discapacidad, por pertenecer a una familia numerosa, y por cuestiones de renta (en este caso, con un solo punto).

Ya sabrán a estas alturas los implicados que, aunque el PSOE criticó y sigue criticando este criterio de acceso, impuesto por Cospedal hace dos años, de momento no lo ha reformado. Así que ahora el Gobierno se ve en la contradicción de echar pestes de un sistema que obliga a sufrir a las familias, o dicho de otro modo, de mantener una fórmula de acceso que considera injusta. Porque ciertamente, no hay nada más injusto que establecer una meta única para todos los corredores, sin tener en cuenta si tienen de partida las mismas condiciones físicas. El mapa único, con unos baremos escasos como los que ahora imperan, aboca a que el azar sea el que decida el destino en los casos de empate, que son numerosos, y el sorteo es un sistema poco justo cuando no existe una igualdad de condiciones entre los que participan en él.

Prolongar este modelo de acceso a los centros un curso más constituye una gran decepción para muchos miembros de la comunidad educativa. Y lo es más cuando quienes lo mantienen lo hacen a sabiendas de sus efectos perversos, como exponía la propia consejera de Educación, la guadalajareña Reyes Estévez, en el Pleno de las Cortes el pasado jueves.

Entiendo algunos de los motivos por los que se ha optado por no menear la cuestión. Hay datos demoledores, ciertamente, como el descontrol sembrado por la fiebre del bilingüismo mal planificado que se hizo en la anterior legislatura. En Guadalajara, por ejemplo, existen secciones bilingües en 48 centros de Infantil y Primaria, frente a 20 de la ESO y solo 2 de Bachillerato, por lo que garantizar que quienes se han inmerso en este tipo de programas lo puedan continuar es un encaje de bolillos. Otro ejemplo está en los “centros de excelencia”, que parecen haber sido creados sin ninguna meditación de cara al futuro.

La consejera de Educación, Reyes Estévez, en el pleno de las Cortes del pasado jueves. // Foto: Junta de Comunidades

La consejera de Educación, Reyes Estévez, en el pleno de las Cortes del pasado jueves. // Foto: Junta de Comunidades

Es evidente que el modelo de zonas debe implantarse con cautela, con un diagnóstico de la realidad de los centros, de sus recursos y de las necesidades de la población. Pero siete meses después de tomar posesión el nuevo Gobierno, se me hace pobre que los gestores de la Educación se escuden en que los callejeros están obsoletos y en que no coinciden los datos de que disponen con la realidad de los propios centros. Eso sería la excusa para no acometer una reforma en profundidad, con su regulación normativa y las necesarias consultas a todos los órganos de la comunidad educativa, la que el PSOE promete hacer (y a la que Podemos, que incluso pidió la dimisión de la consejera, le apremia).

Pero no se entiende por qué no se han aplicado al menos unos principios que marcaran el camino, que subsanaran los mayores desajustes, que establecieran unos criterios más igualitarios, que introdujeran algunos elementos correctores. En lugar de eso, nos dicen que, por un año, mientras llega la meditada reforma, dejarán de nuevo en manos del sorteo una buena parte de los destinos de los escolares. El problema es que en muchísimos casos, un año, este año, marcará toda una vida escolar. Que el error está en el sistema.

Las explicaciones de la consejera no parecen suficientes, porque se escuda en la “herencia recibida”, repitiendo un guión que en esta comunidad es mejor ni mentar. Y porque solo dejan lugar a dos interpretaciones: Una, que su equipo ha trabajado poco en el nuevo modelo. Tan poco, que ha sido incapaz de introducir alguna mejora en lo que tan abiertamente critica. La otra, que no se atreve a abrir el melón de las zonas que siempre constituyen un tema de controversia con los padres, y que desagrada de plano a las empresas que mantienen los centros concertados. No sé cuál de las dos me produce más decepción.

Un argumento más para este debate me viene servido con la publicación del último informe PISA de la OCDE, que ha coincidido en el tiempo con la apertura del periodo de admisión en los centros y con el agrio debate celebrado en las Cortes Regionales. Y este informe, centrado en los alumnos de bajo rendimiento, revela que las condiciones desfavorables de partida (por cuestiones económicas, de inmigración, de la falta de educación de los progenitores, etcétera) son determinantes en el resultado académico. O dicho de otro modo: que el sistema educativo en España no consigue corregir las barreras de la desigualdad. El informe que demuestra con datos que no siempre los países con buenas índices económicos son los que mejor acometen la inclusión de los alumnos desfavorecidos, o por terminar con una frase positiva, que “todos los países pueden mejorar el rendimiento de sus estudiantes, siempre y cuando existan la voluntad de poner en práctica las políticas educativas adecuadas”.

Pues en eso debemos aplicarnos.

Anuncios

Un pensamiento en ““Papás 2.0”: Error de sistema

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s