Hijos de los ochenta

 

IMG_20160222_200847943

Vuelven los colores a la fuente de La Concordia. /Foto: M.P

Por Míriam Pindado

La Concordia ha recuperado parte de ese aire ochentero y noventero que tanto echábamos de menos los que por aquellos tiempos pasábamos las tardes paseando y tirándonos por el  mítico tobogán-elefante que presidía el parque.

Y es que la semana pasada se presentó la renovación de la fuente de La Concordia con un aspecto muy similar al que tenía en la década de su inauguración. Hace más de dos décadas, los niños de Guadalajara nos quedábamos absortos viendo como cambiaba de color la emblemática fuente de nuestros domingos. Cuando caía la tarde jugábamos con nuestros hermanos y amigos a memorizar el orden de los colores que iban sucediéndose en los chorros: verde, azul, rojo, rosa, morado…y vuelta a empezar, hasta que nuestros padres acababan con sus bolsas de pipas y se despedían de sus compañeros de paseo y de su fin de semana.

Aunque los chorros de colores eran muy de los ochenta y noventa, el Ayuntamiento ha querido hacer un guiño a una generación que pasea (o paseará) a sus retoños por el mismo parque por el que paseaban ellos. “A muchos nos trae muchos recuerdos de nuestra infancia”, recordó Jaime Carnicero en la presentación. Ahora, unas tres décadas después,  la fuente luce un aspecto más elegante y minimalista. Además, y tal y como se explicó la semana pasada, las instalaciones eléctricas, de impulsión y bombeo son mucho más eficientes que las de antaño. De hecho, tal y como explicó Javier Malia, gerente de Guadalagua (empresa responsable de la renovación), la fuente sólo necesita ocho metros cúbicos de agua para funcionar, la mitad que antiguamente.

 

Recuerdos y cambios

La fuente de colores de La Concordia es solo un recuerdo de los muchos que guardamos en nuestras cabezas los ‘hijos de los ochenta’ de esta ciudad.

Y no sé si será por la edad o porque el ser humano no es consciente del paso del tiempo hasta que este pasa, pero lo cierto es que tras la presentación de la “vieja” fuente, a muchos nos ha dado por recordar cómo vivimos nuestra infancia y nuestra adolescencia en esta ciudad. Y con esos recuerdos nos hemos dado cuenta de lo mucho que ha cambiado Guadalajara en las últimas dos décadas.  Dos décadas en las que nuestras rutinas y esta ciudad han dado un giro de 180 grados.

Los cambios fueron progresivos hasta que, entre 1995 y 2007, España vivió un periodo de crecimiento económico muy fuerte. Los que nacimos en los ochenta y principios de los noventa crecimos con este cambio de siglo sin darnos cuenta de lo que estaba pasando. Ahora que somos “un poco más mayores” nos percatamos de todos los cambios a los que hasta ahora no habíamos dado importancia (serán cosas de la edad).

En los últimos años,  Universidades de todo el mundo y empresas de marketing se han fijado en esta generación (la que creció hipnotizada con los colores de la fuente de La Concordia). Eco Boomers, Generación after X, Generación Y, Generación MTV, Generación Peter Pan, Generación Perdida…Sociólogos de aquí y de allá siguen buscando nombres a la generación a la que hoy le toca poner los pies en el suelo y los papeles sobre la mesa. Aunque los expertos no llegan a concretar las fechas de esta cohorte demográfica posterior a la Generación X (los nacidos en los sesenta y setenta) sí coinciden en algunas características comunes que podrían definir a esta ‘promoción’.

De hecho, en los últimos años se ha escrito bastante sobre esta generación que pasó de la EGB a la Logse, que creció leyendo libros del Barco de Vapor y viendo dibujos japoneses en la televisión, que hacía los deberes entre libros y la Encarta y que fundó sus criterios musicales con la MTV y sus modas con revistas como la SuperPop.

 

En Guadalajara…

Y a nivel local, podemos recordar ahora, no sin cierta nostalgia, algunos detalles que contaremos a nuestros hermanos pequeños, hijos y nietos como nuestros hermanos mayores, padres y abuelos nos contaron a nosotros. Batallitas que delatan nuestra edad pero que, en cierto modo, nos hacen sentirnos “niños y adolescentes importantes” por haber sido:

-Los que se tiraban por el tobogán-elefante de La Concordia para, años más tarde, beberse las primeras litronas entre sus patas.

-Los que igual coleccionaban cromos de Disney que láminas de la provincia de Gelco.

-Los que rodeaban el Fuerte de San Francisco imaginando un mundo paralelo y misterioso al otro lado del muro.

-Los últimos niños a los que sus padres compraban los pijamas y el chándal en la Cadena Q.

-Los que compraban gusanitos cada fin de semana en los puestos que había entre La Concordia y San Roque para alimentar con ellos a los patos.

-Los que se equipaban cada curso en Aclis, Deportes Estrada, Vimar, Olimpiada, Roa Sport…

-Los primeros niños en alucinar con las tiendas  de ‘Veinte duros’.

-Además, fueron la última generación en ver películas en el Cine Imperio o el Coliseo y la que estrenó con zapatos nuevos los Multicines y su Pans&Company.

-Los que cuando se portaban bien tenían premio: hamburguesa del Noisy.

-La última generación de preadolescentes que no conocieron más moda que la que llegaba a Dreams Moda Vaquera o Chicos, entre otros comercios de la época.

-Pero que vivían como una auténtica aventura sus viajes familiares a La Dehesa de Alcalá de Henares.

-Los afortunados que tuvieron la oportunidad de estudiar y hacer los deberes en el Palacio del Infantado.

-Y que competían con auténtico patriotismo escolar en el GuadalaJoven.

-Fueron los primeros niños en probar los productos de Mercadona en Guadalajara.

-Los únicos que llegaron a celebrar sus cumpleaños en Pizza Hut.

-Los últimos que conocieron una ciudad sin rotondas y con cabinas de teléfono.

-Los primeros adolescentes que recibieron atónitos la llegada a la calle Virgen del Amparo de grandes franquicias de moda como Mango o Kiddi’s Class.

-Los últimos que vivieron las verbenas de los barrios y los colegios como fiestas nacionales.

-Los que estrenaron el centro comercial Eroski y el primer McDonalds de la ciudad edificados sobre el fantasmagórico hotel Sol.

-Los que pasaban las noches en el cine de Verano del Auditorio.

-Y los niños que conocieron Aguas Vivas sin edificar.

Etcétera, etcétera, etcétera.

 

‘Los hijos de los ochenta’ somos esos niños que quedamos hipnotizados con los colores de la fuente de La Concordia y que ahora, dos o tres décadas después, nos alegramos de volver a verla y le hacemos una foto para subirla a las redes sociales.

IMG_20160222_200838887

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s